Caso Thelma Fardín: cuando la Justicia actúa correctamente

Pasaron casi tres años desde que la declaración pública de Thelma Fardin sobre el abuso sexual que sufrió por parte de Juan Darthés se volviera un hito sin igual para el feminismo argentino. El caso de esta actriz tiene un triunfo excepcional y festejable ya que, el pasado 6 de abril, una fiscalía de Brasil presentó la denuncia formal contra Darthés. Son tres Ministerios Públicos Fiscales los implicados en esta causa y no deberíamos esperar menos.

El 11 de diciembre de 2018, nos enterábamos con una conferencia de prensa del Colectivo Actrices Argentinas del abuso sexual que había sufrido Thelma Fardín en 2009 por parte de Juan Darthés durante las presentaciones teatrales en Nicaragua de Patito Feo, la serie televisiva en la que trabajan juntes. Ella actuaba como amiga de la protagonista con 16 años de edad y él como padre de esta última con 45 años.

Declaración de Thelma Fardín, 11 de diciembre de 2018.

La respuesta de la Justicia

El hecho caló en el cuerpo social y el feminismo de una manera muy particular pero claramente el accionar de la Justicia y de organismos internacionales que respondieron ante la denuncia de Thelma, demuestran también una preocupación igual de especial. 

Como el hecho sucedió en Nicaragua, la denuncia de Thelma debió hacerse en ese país. La respuesta fue positiva y se pidió la extradición de Darthés en 2019 para juzgarlo en la corte de este país, junto con la Interpol. Según el código penal de Nicaragua la condena que le corresponde a Darthés es de 15 a 20 años en prisión. 

Sin embargo, el imputado se fugó hacia Brasil, donde se prohíbe la extradición de sus nacionales. Esta sugerencia fue propuesta por Fernando Burlando, abogado encargado de la causa de Darthés, ya que el abusador tiene doble nacionalidad y es oriundo de Brasil.

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Parecía que la causa iba a quedar trabada hasta que el pasado 7 de abril, a través de una nueva conferencia, Thelma Fardín junto con su nuevo equipo de abogades, Actrices Argentinas y Amnistía Internacional Argentina hizo público que una fiscalía de Brasil había presentado el día anterior una denuncia formal contra Darthés. Por ende, si un juez toma la causa en el futuro, el imputado será juzgado por la Justicia de Brasil por el hecho ocurrido en 2009 en Nicaragua. Es importante destacar que esta acción que llevó a cabo el Ministerio Público Fiscal de Brasil fue de oficio, lo que quiere decir que fue una iniciativa propia de este ministerio sin que Thelma Fardín o sus abogades lo impulsaran. 

El accionar de la Justicia de Argentina, Nicaragua y Brasil es alentador ya que el abogado de Thelma, Martín Arias Duval declaró para Télam que «el Ministerio Público Fiscal de Brasil decide promover la causa porque hay un pedido de extradición por parte de Nicaragua que mantiene la orden de captura. Además, la circular roja de Interpol sigue vigente»

La respuesta de la sociedad

El impacto de la primera conferencia de Actrices Argentinas en 2018 fue sin igual: el conmovedor video de Thelma contando el hecho y su final, donde se muestra todo el apoyo que tenía (y tiene) por parte de sus colegas y figuras públicas, fueron inspiradores. 

Luego de la conferencia de este Colectivo, reportamos un aumento de llamadas al 144, la línea de violencia contra la mujer y el aumento en un 1240% de las denuncias en la línea contra el abuso sexual infantil del Ministerio de Justica de la Nación.

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Además, el repudio público por Darthés cruzó fronteras cuando él se fugó hacia Brasil. Allí, el 21 de diciembre de 2018 lo recibió una manifestación de mujeres argentinas que residían en el país vecino, exponiendo con carteles la cara de Darthés y los hechos que él cometió.

Es importante resaltar, como dijo en su comunicado del 7 de abril el Colectivo de Actrices Argentinas, cómo el caso de Thelma es «la excepción y la regla» a la vez: la excepción, porque son muy pocos los casos que tienen apoyo social y judicial y, además, tal relevancia mediática. Pero también debería ser la regla, como dicen las actrices: «Hoy estamos acá, otra vez, para hacer pública esta victoria y corroborar que, a pesar de los innumerables obstáculos, este es un camino que para las mujeres y disidencias de América Latina no tiene vuelta atrás».

La relevancia del caso tiene que ver con las maneras en que pudo organizarse el Colectivo que respalda a Thelma Fardín -y a todas las denunciantes de Darthés- y la valentía que ella misma tuvo y tiene día a día para enfrentar esta exposición.

Es una inspiración para todas las personas que sufrimos abusos. Animarse a hablar sobre estas cosas es tan complicado que es igual de difícil ponerle palabras: el estigma y «la deslegitimación siempre están a la orden del día». La empatía y el poder escuchar sin intentar refutar o justificar a los abusadores son acciones que faltan en sociedades en las que estas temáticas recién ahora empiezan a ser preocupaciones públicas realmente.

Este es un caso que nos demuestra una manera eficaz de accionar de la Justicia pero que además pone en tela de juicio las formas en que se perciben socialmente estas declaraciones de abusos. Recién después de tres años, porque la justicia de tres países lo están afirmando y por las pericias psicológicas como fuente de prueba para este caso, se alcanza a juzgar a Darthés. Sin embargo, cuando esto no era así, se dudaba de la suficiencia de estas pruebas y lo que menos se necesita en estos casos es la templanza de una supuesta objetividad que de objetiva no tiene nada y responde a una construcción patriarcal de la justicia.

Los rastros de una violación se puede limpiar fácilmente y las lastimaduras en el cuerpo sanan. Pero lo que más cuesta curar son los traumas psicológicos. Que casos de violación no puedan prosperar porque no hay pruebas físicas es algo que necesita cambiar y este caso es la demostración de que eso es posible. 


Fuentes:


Día de la Memoria por la Verdad y la Justicia: dos libros para comprender la época

El 24 de marzo en nuestro país es el Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia, fecha en la que se conmemora a las víctimas de la última dictadura militar autodenominada «Proceso de Reorganización Nacional», que usurpó el gobierno del Estado Nacional argentino entre el 24 de marzo de 1976 y el 10 de diciembre de 1983. Desde Escritura Feminista, recomendamos dos libros de autoras mujeres para comprender desde historias puntuales una época llena de miedos y abusos de poder.

La historia de Laura Carlotto

El libro Laura, vida y militancia de Laura Carloto, publicado en el año 2013, es una investigación de la periodista María Eugenia Ludueña, en la cual se reconstruye la historia de Laura, militante del movimiento guerrillero Montoneros e hija de Estela de Carlotto, presidenta de la Asociación Civil Abuelas de Plaza de Mayo que se dedica a la búsqueda de desaparecides durante la última dictadura cívico-militar argentina.

«Soy la mamá de Laura. La primera hija, la soñada, la querida, la esperada, igual que los otros tres que vinieron después. Pero ella fue algo especial por la vida que vivió: una vida corta, intensa, con mucho contenido. Vivió apurada, empapándose de su tiempo. Estaba atenta a aprender de cada momento, de cada lectura, de todo lo que la ayudara a pensar, hacer y participar».

Estela de Carlotto para el prólogo del libro «Laura, vida y militancia de Laura Carloto».

La protagonista comenzó militando para la Juventud Universitaria Peronista y luego pasó al grupo de izquierda peronista Montoneros, como encargada del área de prensa. El relato de Ludueña sigue la historia de Laura y sus compañeres militantes, recrea una época, la historia de Montoneros, sus protestas, sus enfrentamientos y la relación con Juan Domingo Perón.

El libro todo el tiempo va contextualizando la historia individual de Laura con las luchas universitarias y la represión creciente en la región. La autora relata la vida de les militantes platenses en la década del 70 y la brutalidad de la dictadura militar mediante una minuciosa reconstrucción gracias a la documentación judicial obtenida y por los numerosos relatos de les familiares de Laura, sus hermanos y compañeres de militancia.

También permite conocer los comienzos de la militancia de Estela de Carlotto, que pasa de ser una maestra y ama de casa anónima a convertirse en una de las referentes mundiales del activismo por los derechos humanos y la búsqueda de desaparecides. Además, el libro comienza y termina con la muerte de Laura y la desaparición de su hijo Guido, que nació dentro de una cárcel clandestina. El joven fue recuperado luego de la publicación del libro, en agosto de 2014.

La casa de los conejos

El segundo libro se titula La casa de los conejos y es una novela escrita por Laura Alcoba, publicada en 2007, en la que narra su propia historia de cuando era niña. Hija de padres militantes, le tocó vivir en los años 70 una infancia marcada por la clandestinidad y luego por el exilio. Está dedicado a Diana Teruggi y en las primeras páginas le pide perdón por dudar o tardar en contar su historia.

La novela relata en primera persona cómo una niña de apenas nueve años, hija de una militante montonera, pasa a la clandestinidad junto con su madre durante los violentos meses previos al llamado «Proceso de Reorganización Nacional». Se mudan del centro a las afueras de la ciudad de La Plata, a una casa donde se supone que se crían conejos para vender escabeches, pero que en realidad es la imprenta clandestina del periódico de oposición, Evita Montera, en el que han colaborado sus xadres.

Lo interesante de esta novela radica en que los hechos están narrados desde el punto de vista de una niña, la cual solo interrumpe sus recuerdos para aportar datos contextuales que le sirven tanto a ella como a le lectore para comprender los modos de actuar de les personajes: la clandestinidad, la militancia y el miedo. La novela ha tenido gran éxito en nuestro país, en Francia y en Inglaterra.

«Mi madre se decide finalmente a explicarme, a grandes rasgos, lo que pasa. Hemos tenido que dejar nuestro departamento, dice, porque desde ahora los Montoneros deberán esconderse. Es necesario, ciertas personas se han vuelto muy peligrosas: son los miembros de los comandos de las AAA, la Alianza Anticomunista Argentina, que “levantan” a los militantes como mis padres y los matan o los hacen desaparecer. Por eso debemos refugiarnos, escondernos y también resistir. Mi madre me explica que eso se llama “pasar a la clandestinidad”. “Desde ahora viviremos en la clandestinidad”, esto, exactamente, es lo que dice».

Fragmento de «La casa de los conejos».

La historia Teruggi-Mariani

La novela no cuenta el final de la historia de quienes vivían en la casa ni la lucha de Chicha Mariani -abuela de Plaza de Mayo- por obtener justicia. En la casa de los conejos vivían Diana Teruggi y Daniel Mariani, quienes tenían una bebé, llamada Clara Anahí, de tan solo tres meses de edad. Sus vecines desconocían que en el quincho de la casa, tras una pared falsa, funcionaba un embute. Elles aparentaban tener un lugar para criar conejos y venderlos, pero tras poner en contacto dos cables, un segmento de la pared se abría paso y allí se encontraba la imprenta clandestina de la revista Evita Montonera.

El 24 de noviembre de 1976, alrededor de las 13:15 hs, cuando se preparaban para almorzar, la vivienda del matrimonio Mariani-Teruggi fue rodeada y atacada por las distintas fuerzas de la dictadura militar. En un operativo que duró más de cuatro horas, 200 efectivos rodearon la casa y la manzana, ubicados tanto en la calle como en los techos vecinos. La cuadra fue cortada y luego de dar la voz de alto comenzaron a disparar. La agresión fue de tal brutalidad que el lugar quedó destruido casi por completo.

En ese momento se encontraban allí Diana, Clara Anahí y cuatro militantes -aunque pueden haber sido más-: Daniel Mendiburu Eliçabe (de 25 años, estudiante de Arquitectura), Roberto César Porfidio (de 31 años, Licenciado en Letras), Juan Carlos Peiris (de 28 años, antenista) y Alberto Oscar Bossio (34 años, médico). Les cinco mayores fueron asesinades tras un sinfín de balas, de las cuales aún hoy permanecen marcas en las paredes. Daniel sobrevivió por no estar en la ciudad, pero el 1 de agosto de 1977 fue asesinado por las fuerzas de seguridad en las adyacencias de 132 y 35, también en la ciudad de La Plata.

Casa Mariani-Teruggi ubicada en 30 N° 1134, entre 55 y 56, ciudad de La Plata.

Desde esa fecha y hasta su muerte en el año 2018, la abuela María Isabel Chorobik de Mariani (conocida como Chicha) no dejó de buscar a su nieta Clara Anahí. Luego del ataque la casa permaneció con custodia policial cerca de un año y recién en 1998 la Asociación Anahí logró que devolvieran el inmueble, que aún conserva los impactos de balas. Desde entonces, las familias Mariani-Teruggi intentaron mantener la casa tal como quedó luego del ataque y se encuentra abierta un día a la semana para ser visitada por cualquier persona, institución educativa o familia.

Existen cientos de libros y películas que sirven para retratar lo que sucedió en la época más oscura de nuestro país. En todas las producciones que narran ese tramo de la historia se puede ver el miedo, la militancia, el abuso de poder de los militares dentro del Estado y la lucha incansable de las madres y abuelas por recuperar a sus familiares. Todo sirve para un mismo fin: ejercer la memoria, para que atrocidades como estas no vuelvan a suceder.


El proyecto de ley de Protección de Características Sexuales llegó al Congreso

Con el apoyo de la diputada Gabriela Estévez, del Frente de Todes, y quince firmantes más*, llegó a la Cámara de Diputades el proyecto de ley de Protección de Características Sexuales. La normativa busca garantizar que ninguna persona en todo el territorio argentino sea sometida a violaciones de derechos humanos sobre la base de sus características sexuales. Además, se propone exigir que la Educación Sexual Integral (ESI) incluya contenidos sobre intersexualidad.

El escrito, compuesto por 27 artículos, no solo plantea evitar las intervenciones quirúrgicas invasivas e innecesarias en menores de edad y garantizar el derecho a la diversidad corporal, sino que también hace mención al derecho a la información para que quienes hayan sido sometides a cirugías en su infancia puedan conocer qué intervención se les realizó y recibir una reparación por ello.

«En la articulación del proyecto hay una propuesta para crear con una Comisión de la Verdad para que quienes ya hemos atravesado estas cirugías podamos recuperar nuestras historias. Nuestras historias clínicas desaparecen, no tenemos acceso a saber a ciencia cierta qué intervenciones nos hicieron, quiénes autorizaron, quiénes participaron».  

Paula Sosa, activista de Potencia Intersex.

Asimismo, la presentación ocurre luego de que, el pasado 1 de octubre en Ginebra (Suiza), treinta y seis Estados de diversas regiones del mundo pidieran al Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas que proteja de forma urgente a las personas intersex en su autonomía corporal y su derecho a la salud. Argentina, entre ellos.

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«Los derechos humanos del colectivo intersex han sido histórica y sistemáticamente vulnerados. Esta vulneración comienza en la primera infancia a través de intervenciones médicas normalizantes, innecesarias y no consentidas, las cuales acarrean toda una serie de consecuencias para su salud y bienestar a lo largo de sus vidas. Argentina se ha caracterizado por liderar en el mundo el reconocimiento y la protección de los derechos humanos de las personas LGBTI.

Así lo hicimos con el matrimonio igualitario, siendo el primer país de la región; con la ley de identidad de género, la primera del mundo en despatologizar a las personas trans; y actualmente con el proyecto de inclusión laboral trans que avanza en el Congreso. Este proyecto, elaborado por las propias organizaciones intersex, se inscribe en esa historia de lucha con el objetivo de reconocer y proteger los derechos humanos de un colectivo históricamente invisibilizado y violentado: el colectivo intersex».

Gabriela Estévez, diputada nacional por el Frente de Todes.

Según Justicia Intersex, el proyecto se creó de forma colectiva: «Fue trabajado con la Red Plurinacional Intersex, incluyendo a Orquídea Intersexual, NOA Intersexual, Potencia Intersex y activistas independientes; con Abosex, con la Liga LGTBIQ+ de las Provincias y con aliades de todas partes».

Paula Sosa, integrante de Potencia Intersex, nos explicó que el activismo intersex es relativamente nuevo en el país. Justicia intersex se organizó en 2013 y desde entonces está trabajando en la ley para frenar las mutilaciones genitales en la infancia. Hacia 2015, se sumaron nuevas voces: «Hemos tenido varias reuniones virtuales, en el marco de la pandemia y antes también. Inauguramos un poco las reuniones virtuales porque somos pocas personas y nos encontramos bastante distantes en el territorio».

La legislación se discutiría el año próximo en el Congreso. Queda esperar y seguir dándole apoyo público a la causa para que se garanticen derechos humanos fundamentales.

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* Mónica Macha, Carolina Gaillard, María Rosa Martínez, Carla Carrizo, Paola Vesvessian, Jimena López, Maximiliano Ferraro, Brenda Austin, Mara Brawer, Leonardo Grosso, Florencia Lampreabe, Lucila Masin, Josefina González, Santiago Igon y Gabriela Cerruti.


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Ruth Bader Ginsburg: la voz de la igualdad

Ruth fue la segunda mujer en ser nombrada jueza de la Corte Suprema de Estados Unidos (1993), formó parte de una de las primeras camadas en las que se les permitió estudiar a las mujeres Derecho en Harvard, fue madre de dos hijos y, sobre todo, fue un icono para el feminismo y la igualdad.

Tal como expresa el título de la película que relata su vida, Ruth fue para muchos ciudadanos estadounidenses la voz de la igualdad. Fallecida el pasado 18 de septiembre, su legado se quedará para siempre.

La voz de la igualdad relata los comienzos de su carrera y muestra que Ruth buscaba llevar el activismo que estaba en las calles en la década del 70 al espacio jurídico. Creía que la sociedad ya había avanzado y que ahora le tocaba a la ley acomodarse.

RBG, como la apodan muchos, vivió en carne propia la discriminación: se graduó de la Universidad con uno de los mejores promedios y se presentó para buscar trabajo en prácticamente todas las firmas de abogados de Nueva York pero ninguna la aceptó. Las excusas fueron variadas: «Ya contratamos una mujer el año pasado», «Las esposas de los abogados se podrían celosas», «Si sos madre no podrás ser productiva como abogada por tus compromisos con tus hijos», entre otros.

Mientras ella escuchaba las excusas por las cuales no la iban a contratar, veía la carrera de su marido o de sus mismos colegas florecer. Ahí más que nunca vio la injusticia y se propuso hacer lo que estaba en su poder para cambiar la situación.

«Las mujeres pertenecen a todos los lugares donde se toman decisiones».

Ruth Bader Ginsburg

Sus aportes como abogada

Luego de ser profesora en la Universidad de Rutgers, donde le pagaban menos que a sus colegas varones bajo la excusa de que ella tenía un marido que tenía un buen trabajo, Ruth comenzó a trabajar como abogada en la Unión Estadounidense por las Libertades Civiles (ACLU) durante la década del 70.

Uno de los casos en los que trabajó fue Reed vs. Reed, una decisión histórica de la Corte Suprema de los Estados Unidos, que dictaminó que los administradores de fincas no podrían ser nombrados de una manera que discriminase entre sexos, cosa que hasta el momento la ley permitía. Ruth basaba sus defensas en que muchas leyes estaduales era inconstitucionales. La enmienda catorce de la Constitución de Estados Unidos dice que todas las personas deben ser tratadas con igualdad ante la ley pero, a la vez, existían leyes que discriminaban a distintos grupos sociales. Ruth vio esa contradicción y se aprovechó de ella.

En 1974, también participó como abogada del caso Kahn vs. Shevin. Kahn era un viudo que reclamaba una reducción a sus impuestos de propiedad debido al fallecimiento de su esposa pero este beneficio le había sido negado porque solo podía ser solicitado por mujeres viudas. Gracias al trabajo de Ginsburg, que explicó que esto es discriminación basada en el género, lograron ganar el juicio. A lo largo de su carrera y su vida, Ruth militó la idea de que el machismo nos afecta a todes y es debido a esto la importancia del caso.

su trabajo en la CORTE SUPREMA

Jimmy Carter llegó a la presidencia de Estados Unidos en 1977 y dio el primer paso para lo que sería un cambio en la Corte Suprema. Él vio la Corte y entendió que esos jueces se parecían a él, eran varones blancos, pero no se parecían al pueblo que representaban. Cuando asumió como presidente prometió que se encargaría de que hubiera más mujeres y más afroamericanes en esos puestos.

Carter nominó a Ruth para que formase parte de la Corte de Apelaciones en el año 1980 y, 13 años más tarde, fue nominada por Bill Clinton para ser jueza de la Corte Suprema. Esta decisión debe ser aprobada por el Comité Judicial del Senado de los Estados Unidos y para esto se dan una serie audiencias donde la abogada responde varias preguntas y da un discurso.

En su discurso reafirmó la importancia del derecho al aborto, dijo que cuando el Estado impone políticas sobre el cuerpo de la mujer obligándola a ser madre, la está tratando como una persona que no tiene la capacidad de tomar sus propias decisiones. Nunca antes un nominado a la Corte Suprema había hecho declaraciones sobre el tema.

Su nominación fue aprobada y se convirtió en la segunda mujer en ser jueza de la Corte Suprema. Varias veces le preguntaron cuál era el número ideal de mujeres miembros en la Corte y ella siempre respondía que podrían ser todas, ya que si en el pasado la Corte estuvo compuesta en su totalidad por varones no veía cómo una Corte de nueve mujeres no podría darse.

Corte Suprema de los Estados Unidos en la actualidad. Fuente: Fred Schilling.

Dos años antes de que se autorizase el matrimonio igualitario en los 50 estados de Estados Unidos, Ruth ofició el casamiento de uno de sus amigos personales que se llevó a cabo en Washington, donde la práctica ya formaba parte del marco legal. Esta actitud histórica fue de vital importancia para la lucha y simbolizó su apoyo a la comunidad LGBTQ+.

Trump vs. RUTH

Donald Trump no era muy admirador del trabajo de Ruth. Por el contrario, deseaba que se retirase del cargo durante su mandato así él podría nominar a su remplazo. Durante los últimos años, RBG luchó contra el cáncer de páncreas y, por esta razón, se creía que a renunciaría de su puesto como jueza.

Ginsburg conocía las intenciones de Trump y no quería darle el placer de su renuncia. Sabía que si ella se iba del puesto, el presidente nombraría en su lugar a un juez conservador que podría poner en peligro muchos de los avances que se habían logrado gracias al apoyo de Ruth.

Luego del fallecimiento de la jueza, las teorías se volvieron realidad: el presidente Trump anunció que nominará para remplazarla a la abogada Amy Coney Barrett. Amy es católica y afirma que la vida comienza con la concepción, apoya las políticas duras contra la inmigración y en general mantiene valores conservadores. El cambio de Ginsburg a Barret es abismal y pone en amenaza la legislación del aborto, ya que existe la posibilidad de la revocación del caso Roe vs. Wade que lo regulariza.


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De violador a mediático inimputable

En los últimos días, circuló un video en el que Rodrigo Eguillor abandonaba la prisión. Las redes sociales se llenaron de mensajes de indignación al enterarse de que el acusado de violación fue trasladado a un barrio privado para cumplir arresto domiciliario, mientras la justicia evalúa si puede ser juzgado o es inimputable. El caso sigue en el Tribunal Oral en lo Criminal y Correccional N° 10, a cargo del juez Alejandro Noceti Achaval.

Eguillor es investigado por la violación de una joven en San Telmo en el año 2018. La acusación incluye los delitos de abuso sexual, privación ilegitima de la libertad, agravada por violencia de género y amenazas, además de daños y lesiones leves. A su vez, enfrenta cargos de amenazas tras agredir al personal —mujeres— de la Fiscalía Nº 22 a cargo de Eduardo Cubría.

La joven que lo denunció aportó un video, que recorrió todos los noticieros, en el que se la veía pidiendo ayuda desde un balcón. Luego de que se hiciera viral otras mujeres denunciaron que él las acosaba o que habían salido con él y se había vuelto violento. Antes de ser detenido realizó entrevistas en diversos canales de cable y cuando fue arrestado en Ezeiza circularon grabaciones en las que gritaba «Llamen a mi vieja», quien es fiscal del Departamento Judicial de Lomas de Zamora.

Dado que frente a la pandemia por COVID-19 no es paciente de riesgo —no posee patologías previas ni es mayor de 65 años—, no hay elementos que justifiquen el beneficio de prisión domiciliaria. Mientras tanto, la defensa argumenta que no puede ir a juicio debido a que sufre patologías psiquiátricas. El Cuerpo Médico Forense expuso que podría ser inimputable y lo examina cada tres meses. Eguillor estuvo detenido desde diciembre de 2018 hasta los primeros días de junio de este año.

¿Indigna que liberen a un abusador o que sea hijo de una fiscal y cumpla prisión preventiva en un country? La noticia puede ser vista como la gota que rebalsó el vaso de las injusticias: en menos de una semana, el Poder Judicial estuvo a punto de liberar al atacante de Fátima Aparicio, se utilizó el concepto de «desahogo sexual» en un juicio abreviado y se conocieron nuevos casos de femicidios.

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Si algo queda expuesto es que el poder y el patriarcado se unen para volver a someter a las denunciantes, quienes intentan dejar atrás esas situaciones en las que fueron víctimas para continuar con sus vidas. Desde las redes sociales se tejen tramas de lucha y acompañamiento en las que todos los días se difunden pedidos de ayuda y se denuncian casos de violencia de género pero es necesario que el Poder Judicial cumpla con su trabajo, para que violentos y femicidas no vuelvan a atacar.

No es un « tincho», es un varón violento

A fines de 2018 las cámaras de televisión perseguían y hasta entrevistaban a Rodrigo Eguillor, quien disfrutaba de sus minutos de fama. Incluso fue tendencia en Twitter, primero con su nombre, luego con las palabras «tincho», modo de llamar al estereotipo de pibe machista y de clase social alta y «Canning», por su lugar de residencia. No es un «tincho» ni un «nene de mamá», es un hombre acusado por violación, abuso y grooming. Destacar su clase social, su forma de vestir o el lugar en el que vive cambia el foco del problema: la violación.

El hecho de darle aire y visibilidad a un violento, aunque sea con la intención de enfrentarlo, puede volverse peligroso. Los medios de comunicación tienen gran responsabilidad respecto de a quiénes les dan voz y a quiénes no, porque eso genera modelos y modos de percibir el mundo que fortalecen una idea de imaginario social.

«No era una chica bien, era una negra de Ituzaingó», «No sé qué se meten las mogólicas con el pañuelo verde» y «No necesito violar a nadie porque tengo facha» son algunas de las frases que repitió el acusado por todos los canales. En todas están presentes la cultura de la violación, el machismo y el racismo. Es delicado que en los medios circulen mensajes que se alejan de una visión con perspectiva de género que entiende que, como afirma la periodista Susan Brownmiller, «la violación tiene muy poco de sexual y mucho más de agresión».

También es interesante analizar cómo sus dichos no son los únicos que se enmarcan bajo la cultura de la violación. Cada vez que un acusado de un caso mediático es detenido, es habitual leer o escuchar que se les desea que los lastimen y hasta se «alegran» por los abusos sexuales que sufrirán dentro de la cárcel, lo que sorprende e iguala la violencia con que estos personajes se manejan.

Los abusadores y los violadores, como es el caso de Rodrigo Eguillor, están en todos lados, incluso son entrevistados en los medios de comunicación. No son enfermos ni locos solitarios que salen a buscar su presa de noche y en descampados. No hay distinción de clase ni de edad para reproducir conductas machistas: son lo que se denomina hijos sanos del patriarcado.


El sufrimiento de Khadija

El mundo pide justicia por la joven marroquí de 17 años que fue secuestrada, torturada y violada por más de 10 hombres durante 2 meses.

El caso de Khadija Okkarou generó gran indignación y movilización en Marruecos desde que denunció haber sido secuestrada y torturada por un grupo de hombres. Se elevó una petición al gobierno del rey Mohamed VI para que se le brinde asistencia médica y psicológica a la menor y, además, se inició una petición en Change.org donde se puede participar dejando una firma.

«Un chico me violó primero. Luego, los demás, uno a uno. Mi vida está destrozada, no puedo ni salir a la calle, me sentí totalmente ultrajada».

Okkarou se encontraba en casa de su tía cuando un grupo de 13 hombres de entre 18 y 27 años irrumpió en el domicilio y la retuvo por más de un mes. No solo la drogaron y torturaron sexualmente, sino que también grabaron su cuerpo con marcas de cigarrillos, cortes, quemaduras y tatuajes, entre los que se encuentran insultos y una esvástica.

«Me tatuaron todo el cuerpo. Me desperté con los brazos doloridos y los tenía hinchados, pero no estuve consciente cuando me hicieron los tatuajes. Intenté escapar varias veces, pero siempre me atrapaban y me golpeaban. No me daban comida ni bebida y no tenía derecho a ducharme».

A pesar de la horrible experiencia, Khadija decidió alzar la voz. Frente a lo sucedido, no dudó en radicar la denuncia ante la justicia. Miles de marroquíes acompañaron su pedido y el próximo 6 de septiembre comenzará el juicio contra por lo menos 10 de los acusados, en la sala primera del Tribunal de Apelación de Beni Melal, encargado de los delitos más graves.

«Mi padre les había dicho que se rindieran y les prometió que no les diría nada a las autoridades. Pero fui yo quien les contó todo a los gendarmes. Quiero justicia y que paguen por lo que me han hecho«.

En las redes sociales, miles de personas se hacen eco del caso y piden justicia a través de los hashtags #JusticePourKhadija y #TodosSomosKhadija, en reclamo de una condena firme para los agresores y tratamiento gratuito para ella.

En 2017, la cantidad de casos de abuso investigados por el tribunal marroquí aumentó de 800 a 1600. Son números alarmantes, pero indican que cada vez más mujeres se animan a denunciar ante la justicia. Esto ha obligado al gobierno a abolir el artículo 475 del Código Penal, que permitía que los violadores no fuesen a prisión si se casaban con su víctima.


Fuentes

Noura Hussein: conmuta la sentencia

El pasado 10 de mayo fue firmada la sentencia de muerte para la joven de 19 años que trató de defenderse de ser violada por su esposo una segunda vez.

Desde ese mismo día, organizaciones internacionales por de los derechos humanos, celebridades y personas de todo el mundo se movilizaron para evitar el trágico final que habría sido llevado a cabo en el mes. Naomi Campbell y Emma Watson fueron dos de las reconocidas figuras que intervinieron a favor de Noura, junto con grupos de activistas.

Los abogados de Hussein solo tenían 15 días para apelar luego de la sentencia. El caso se mantuvo al resguardo de los medios, que no contaron con nueva información mientras los procesos se llevaban a cabo, pero esta semana, el pasado miércoles 27 de junio, salió a la luz la noticia más esperada por todxs: la sentencia de muerte de Noura Hussein fue anulada.

Amnistía Internacional considera que este caso debe servirle a la justicia sudanesa como ejemplo para iniciar un cambio en su legislación. A pesar de que Hussein no quedará libre, ya que debe cumplir una condena de cinco años de prisión común, se logró el principal objetivo que era salvar su vida.

“Aunque la anulación de esta condena a muerte es una noticia excelente, debe dar pie a una revisión de la legislación que garantice que Noura Hussein sea la última persona que sufre este calvario. Noura Hussein fue brutalmente agredida por su esposo. La condena a cinco años de prisión por actuar en legítima defensa es un castigo desproporcionado”, manifestó Seif Magango, director regional adjunto de Amnistía Internacional para África Oriental, el Cuerno de África y los Grandes Lagos.

Hussein es solo un ejemplo del gran número de víctimas de matrimonio precoz, forzado, y de violación conyugal. Es por esto que el caso de Noura ganó tanta importancia: es uno de los pocos que ha llegado a oídos de tantxs por las injusticias que estaban siendo cometidas en su tratamiento.

A raíz de las declaraciones hechas en el pasado sobre el abandono por parte de su familia, su padre, Hussein, afirmó que debido a la situación de riesgo que corrían desde ese momento debía entregarla a la policía, y se encontraba forzado a buscar refugio. Aunque no fue su intención dejar a su hija a merced de la justicia, Noura fue apresada y acusada de homicidio premeditado.

Según BBC, la casa y el comercio de los padres de la joven fueron quemados, y ellos obligados por las circunstancias (y la familia del fallecido) a dejar de ver a Noura, para después huir junto a sus otros hijos.

«Hay cientos de miles de Nouras de las que no hemos escuchado hablar, o en matrimonios forzados, siendo violadas. Esta lucha es también por ellas». Joan Nyanyuki, directora de Amnistía para África Oriental.


Fuentes

Érica Soriano, ocho años después

Daniel Lagostena será juzgado, finalmente, por el femicidio de Érica Soriano. Se intentará comprobar que él la asesinó y se deshizo del cuerpo. Para ello, uno de los testimonios claves es el de Florencia, hija de la víctima.

Érica fue vista con vida por última vez en agosto de 2010. Se encontraba embarazada de Lagostena, su pareja en ese entonces. El día 20 de dicho mes, en su compañía, se dirigió al ginecólogo, y el último contacto que se tuvo con ella fue a través de una llamada telefónica a las 21:15 h.

Había planeado un encuentro con su madre y su hermana en su casa de Villa Adelina, pero nunca llegó. Según el portal Bigbangnews, María Esther, madre de la víctima, sostiene que siempre recordará la frialdad con la que Lagostena respondió a su llamada cuando, desesperada, reclamaba por el paradero de su hija: “Se habrá perdido”.

Durante los días posteriores a la desaparición, la policía allanó la casa que la pareja compartía, donde encontraron rastros de sangre lavados y restos de ropa interior quemada. Con el paso del tiempo, los antecedentes violentos de Lagostena salieron a la luz: tres exparejas declararon haber sido víctimas de violencia de género.

Según los dichos de un testigo de identidad reservada, Lagostena le habría pegado a Érica mientras discutían, y un golpe mortal en la cabeza producto de una caída habría ocasionado su muerte. La desaparición del cuerpo habría estado a cargo del acusado y un grupo de funerarios relacionados a su familia.

Durante los días de búsqueda, el imputado se refugió en Paraguay, ya que según él Soriano se encontraba atrapada en una red de trata en la triple frontera. Su regreso se dio pocos días antes de ser detenido durante 2012. Pasó 8 meses en prisión hasta su liberación por falta de pruebas, y en 2016 fue apresado nuevamente.

Daniel Lagostena llegó al Tribunal de Lomas de Zamora acusado de “homicidio en concurso ideal con aborto en contexto de violencia de género”, un delito punible con cadena perpetua. Declararán alrededor de 70 testigos, con la hija de Erica a la cabeza, además de sus exparejas y personal que lo asistió en una clínica psiquiátrica durante 2009.

“Lo que pase con él no me importa. Quiero saber qué pasó con mi hija; tengo la ilusión, porque si no se sabe en el juicio no se sabrá en ningún lado», declaró María Esther a la agencia de noticias Télam. “Llegamos hasta acá después de ocho años. Para mí es un milagro el juicio y que Lagostena esté preso. La causa estuvo a punto de quedar archivada y gracias a unos billetes de dos pesos avanzó”.

Dicho comentario hace referencia a los billetes de $2 que circularon durante 2015 con la inscripción “Soy Érica Soriano, estoy en San Luis”, gracias a los cuales se reactivó la causa, parada por tres años, y se establecieron nuevas conexiones que apuntaron como principal sospechoso a Daniel Lagostena.

Lagostena enfrentará a los tribunales orales hasta el día 15 de este mes.


Fuentes

Imagen de portada: Diario 26