Lenguaje no binario: ¿qué es y por qué incomoda?

La semana pasada se presentó en nuestro país un proyecto de ley que busca prohibir el lenguaje denominado inclusivo. La iniciativa llegó a la Cámara de Diputados redactada por las abogadas Cynthia Ginni y Patricia Paternesi, además de contar con la adhesión del constitucionalista Félix Lonigro. Pero ¿a qué se refieren con lenguaje inclusivo y por qué les incomoda?

En Argentina es cada vez más habitual que las personas utilicen la vocal «e» para no marcar género en algunas palabras o borrar la huella del masculino. Esto se corresponde con la idea de dejar atrás el uso del masculino como generalidad para visibilizar otras identidades, ya sean femeninas o no binarias.

Frente a este avance, las abogadas antes mencionadas propusieron una ley para prohibir su uso tanto en el ámbito educativo como en los tres poderes del Estado (judicial, ejecutivo y legislativo). Ellas no son las primeras en oponerse a las modificaciones en la sociedad que se ven reflejadas dentro de la lengua: hace más de un mes, Francia vetó el lenguaje inclusivo en instituciones educativas y tanto Chile como Perú tomaron iniciativas similares.

El proyecto plantea «evitar alteraciones gramaticales y fonéticas que desnaturalicen el lenguaje». Según Ginni y Paternesi, la propuesta responde a la posibilidad de obstaculizar la lectoescritura y su comprensión, como así también a «atentar contra la belleza del lenguaje español». Sin embargo, las trabas para nombrar más allá de lo masculino no son lingüísticas sino ideológicas.

Tanto las abogadas como parte de la población que se opone a estas modificaciones del lenguaje toman como referencia a la RAE, institución que recomienda evitar el abordaje ideológico o político de cuestiones estrictamente lingüísticas, cuya opción excede a las instituciones y academias. Pero, como bien manifiesta el feminismo, lo personal es político y por lo tanto la lengua y las palabras que elegimos para relacionarnos dentro de la sociedad también lo son.

¿Inclusivo? ¿Quién incluye a quién?

Si bien el debate ha tomado popularidad hace pocos años, la posibilidad de utilizar la letra «e» o el pronombre «elle» data de hace más de 50 años. Liliana Daviña, profesora e investigadora lingüística, contó al medio Misiones Online que el movimiento por el lenguaje no binario viene desde la década del 70 en España y que es un llamado de atención para nuestra sociedad.

En una conferencia virtual sobre este tema, le traductore públique Rocio Sileo explicó de manera sencilla la diferencia entre lenguaje inclusivo, no sexista y no binario. Lenguaje inclusivo es el término más popular que se le da a este tipo de discursos pero nos encontramos en la obligación de preguntarnos quién incluye a quién y a dónde. ¿Se incluye a las personas no binarias dentro de su propio idioma? Ser parte de su propio idioma y verse reflejades en las palabras ya debería ser su derecho. Este concepto tiene connotación de desequilibrio de poder y privilegios por parte de un sector que puede incluir a les demás.

El lenguaje no sexista, en cambio, refiere a las herramientas que podemos utilizar para borrar sesgos machistas y sexistas dentro de la lengua. Pasa a ser más profundo que cambiar una vocal que registra determinado género, más bien apunta contra estereotipos y cuestiones culturales. Por último, se puede hablar de lenguaje no binario, similar a la idea de inclusivo pero sin la connotación de poder. Este podría definirse como romper dentro del lenguaje con el sistema binarista hombre/mujer.

A su vez, dentro de este último se pueden mencionar dos opciones, el lenguaje no binario directo y el indirecto. El primero realiza un cambio visible en la palabra, como puede ser suplantar la vocal «o» por una «e», «x» o «@». Por su parte, el indirecto elimina por completo las marcas de género. A modo de ejemplo: en lugar de decir educador, educadora o educadore se podría reemplazar por la frase «persona que educa».

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Según Teresa Meana, docente y filóloga, todas las lenguas son sexistas porque el patriarcado es universal. En relación con lo anterior, menciona que varias lenguas, agrupadas como lenguas románicas, poseen un masculino a veces genérico y a veces específico. En la misma línea asegura que «que el masculino sea un supuesto genérico es uno de los instrumentos por los que se considera la invisibilización de las mujeres».

La importancia de ser nombradas y nombrades

«Si nos queremos dar cuenta de que, en los idiomas que tienen distinción entre masculino y femenino, el femenino siempre deriva del masculino y nunca es la forma principal, no lo podremos hacer, evidentemente, mas que remontándonos a la situación social respectiva de mujeres y hombres en la época en que se fijaron estas normas gramaticales».

– Lingüista Antoine Meillet (1921)

Entre miles de variantes, la lengua permite feminizar; desde hace ya varios años la irrupción de la mujer en el mundo laboral o político hizo cambiar el lenguaje. Liliana Daviña explica que en la lengua todo se aprende, nada es natural sino que todo se naturaliza por la cultura. Para ello, brinda el ejemplo de profesiones como la medicina en donde antes se decía «la doctor» y ahora se dice «la doctora», pero en otras todavía siguen generalizando con masculino. Por ejemplo, pocas personas dicen «la fiscala».

Por su parte, Meana expresa dos características que permiten comprender la relación entre la lengua y la importancia de modificarla para que todas y todes estemos incluides en ella. La primera se vincula con que la lengua está viva, es decir, es un cuerpo vivo en evolución constante. Cambia constantemente porque cambia la realidad y, por lo tanto, cambia el modo de nombrarla. Así se crean los recursos para nombrar en femenino o de manera no binaria cargos, oficios y profesiones que antes no existían porque solo hombres cis ocupaban esos lugares.

La segunda característica está relacionada con que el lengua no es algo biológico ni natural. Hablamos por imitación. La lengua es una adquisición cultural. Todo lo cultural es añadido y, por lo tanto, modificable por la voluntad de las personas. La lengua refleja la realidad y también la crea.

Diferentes lingüistas coinciden con que actuamos a través del lenguaje y al actuar intervenimos en la realidad, la transformamos, la reconstruimos. No nacemos con ella y es, por tanto, modificable. El lenguaje es el medio a través del cual aprendemos la realidad, de allí que determine una manera concreta de ver el mundo y condicione nuestra manera de representar la realidad.

Si el feminismo implica cuestionarlo todo, ¿cómo puede eso no abarcar al lenguaje? Como sociedad nos debemos el debate acerca del lenguaje no viéndolo como algo lejano, que solo se lee en los textos académicos, sino vinculándolo con la realidad social de una época donde diferentes luchas pueden emerger.


Fuentes:


Banco Central: cupo trans e inclusión

Las medidas para impedir la propagación de la COVID-19 han dejado expuestas las enormes desigualdades en nuestro país. Dentro de las dificultades del colectivo travesti/trans para subsistir se encuentran las necesidades alimentarias, la falta de acceso a la salud y una problemática que persiste desde hace años pero aumentó en estos meses: su imposibilidad de conseguir empleo.

En relación con lo anterior, Santiago Cafiero (jefe de Gabinete de la Nación), Eduardo Hecker (presidente del Banco de la Nación Argentina) y Sergio Palazzo (titular de la Asociación Bancaria) firmaron un acuerdo que establece el cupo laboral para personas travestis, transexuales y transgénero: estas incorporaciones no serán inferiores al uno por ciento de la totalidad del personal del Banco de la Nación Argentina.

Según explican en la página oficial del INADI, el acuerdo apunta a reconocer y reparar la histórica deuda social con el colectivo LGTTBIQA+. Surgió como una iniciativa conjunta, cuando la directora de políticas contra la discriminación relató a las autoridades del banco una serie de situaciones discriminatorias que ocurrieron contra personas del colectivo que habían podido acceder al programa «Potenciar Trabajo».

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Además del cupo laboral, el convenio establece la creación de un comité que deberá capacitar tanto al personal bancario como a clientes en el respeto de la diversidad sexual y de las identidades de género dentro del mundo laboral. Thomas Casavieja será le primere trabajadore en ingresar al Banco Nación desde la creación del cupo; su puesto será de auxiliar en el sector de prensa.

Este acuerdo tiene como antecedente la ley 14.783, promulgada en el año 2015 y reglamentada recién cuatro años después por María Eugenia Vidal, poco antes de abandonar su cargo como gobernadora. La ordenanza obliga, dentro de la provincia de Buenos Aires, a que un porcentaje no menor al 1% del personal de la administración pública sea ocupado por personas travestis, transexuales y transgénero.

La ley fue impulsada por la activista travesti Diana Sacayán, quien un mes después fue brutalmente asesinada en su departamento. Según un informe de ATTTA y Fundación Huésped de 2014 (el último disponible), solo el 18% de las personas travestis y trans han tenido acceso a trabajos formales.

todes merecemos ser nombrades

El Banco Central de la República Argentina decidió, a través de una resolución del Directorio, aprobar la Guía del Banco Central de la República Argentina para una comunicación inclusiva y reconocer el lenguaje inclusivo en cualquiera de sus modalidades como recurso válido en comunicaciones, formularios, documentación y producciones de la institución.

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«La gestión del BCRA, en consonancia con el gobierno nacional, ha asignado relevancia a la política de género y respeto hacia la diversidad. El primer paso fue la creación de una gerencia específica en la materia. Con ese mismo objetivo, el Directorio ha aprobado la «Guía para una comunicación inclusiva», incorporando una herramienta eficaz, que nos permite adoptar en los textos un lenguaje inclusivo, acorde con el plexo normativo nacional e internacional vigente».

Betina Stein, directora del Banco Central de la República Argentina.

La guía fue desarrollada por la Gerencia de Comunicación Estratégica e impulsada por la Gerencia de Promoción de Políticas de Género, Resguardo del Respeto y Convivencia Laboral. El material está compuesto por ejemplos concretos, sugerencias y recomendaciones; además, ofrece opciones para nombrar diferentes grupos, para expresar cargos y posiciones, ejemplos sobre el uso de artículos y pronombres, formas impersonales y recomendaciones sobre el uso de imágenes.

«La incorporación del lenguaje inclusivo es una pedagogía feminista de reconocimiento que impacta en la hegemonía del lenguaje sexista constructor de segregaciones, jerarquías y violencias. Con esta política estamos generando ámbitos de trabajo más igualitarios y previniendo violencias, especialmente, la vulneración del derecho a la identidad de género».

María Celeste Perosino, gerenta de Promoción de Políticas de Género, Resguardo del Respeto y Convivencia Laboral.

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Repensar Los discursos

Jorge Lanata, en su programa Periodismo Para Todos, realizó un informe contra el titular del Banco Central de la República Argentina, Miguel Pesce, a quien tildó de «boludo» dentro su segmento «El boludo de la semana». Allí cuestionó que hay problemas más urgentes para resolver y se burló del lenguaje inclusivo al pronunciar frases como «reserve del banque centrale» y «ovario de Leliq».

Pese a una realidad diversa, los sectores más patriarcales y de derecha continúan tomando estos temas como poco importantes o defendiendo lo que se debe decir o no según la Real Academia Española, institución a la cual solo acuden cuando se trata de incluir o respetar a las minorías.

Fuente: Revista Sudestada

Con la nueva resolución, el Directorio pretende promover una comunicación que evite sesgos de género y expresiones sexistas, que no reproduzca estereotipos o situaciones de discriminación y que visibilice todas las identidades de género. Según relatan en su página oficial, el objetivo es «paulatinamente migrar de la masculinización del lenguaje a la interpelación de todos los géneros».

Medidas como estas son esenciales en la construcción de una sociedad más justa e igualitaria. Como afirman Casamiglia y Tusón, se debe entender al discurso como una práctica social constitutiva, dado que el discurso es parte de la vida social y a la vez un instrumento que crea la vida social, es decir maneras de nombrar y de identificarse. Todavía falta mucho, como capacitar al personal con la ley Micaela, paridad dentro de los cargos de poder y licencias por paternidad para que las tareas de cuidados puedan ser realmente compartidas. El camino es largo pero ya comenzamos a avanzar.


Fuentes:


Elle es no binarie

«Ser trans es, sencillamente, no ser del género que fue asignado al momento del nacimiento; no es requisito odiar el propio cuerpo ni preferir los estereotipos de un género sobre otros. El género es una vivencia interna, que puede o no reflejarse en la forma de presentarse ante les demás».

Rocío Sileo, Escritura Feminista.

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Una serie inclusiva para niñxs

«TRANSitando» es una innovadora serie animada de tres capítulos que aborda contenidos de la ley de educación sexual integral, incorpora las infancias trans y el lenguaje inclusivo. Esta producción destinada a niñxs de entre 4 y 10 años de edad propone una alternativa audiovisual para aprender desde la diversidad.

Cada capítulo desarrolla una temática de género específica: «Las partes íntimas», «No binarismo» y «Lenguaje inclusivo». Los personajes son cinco chicxs que viajan en un colectivo y, mientras interactúan, surgen cuestionamientos o conflictos. Aquí es donde aparece el sexto personaje, «ESI», quién guía a lxs chicxs en la resolución del problema.

Al final de cada capítulo, los personajes adquieren un nuevo conocimiento y ganan una «insignia mágica». Los episodios, que duran entre 2 y 5 minutos, están compuestos por dos partes: una animada con dibujos y otra de interacción con el público, conducida por Sofi, una nena trans.

El proyecto fue pensado por dos estudiantas de la Licenciatura en Comunicación Social de la Universidad Nacional de La Plata. Interpeladas por la perspectiva de género, proyectaron un material educativo que visibilizara al colectivo trans desde pequeñxs. Magdalena Ridiero Rossi, una de sus autoras, relató que «siempre intentamos ampliar los caminos de lxs niñxs más cercanxs, librarlxs de los estereotipos de género y fomentar las infancias libres» desde su militancia feminista.

En el proceso de investigación, las autoras evidenciaron la deficiencia de producciones inclusivas destinadas directamente a niñxs y ese fue el puntapié inicial para aceptar el desafío. A su vez, detectaron que infancias trans es un concepto nuevo en nuestro país, ya que la mayoría de las personas adultas no tuvieron una infancia libre, es decir, no pudieron ejercer su identidad de género autopercibida.

Aún hoy, con el avance en materia legislativa de las últimas décadas (podemos nombrar, además de la ESI, la ley de identidad de género), hace falta una profunda concientización dentro de la sociedad. «TRANSitando» se creó para facilitar el contenido de dichas leyes a educadorxs, xadres e hijxs en el ejercicio de derribar los prejuicios y la discriminación que sufre a diario el colectivo trans.

«Pensamos en la niñez como el momento en el que estxs sujetxs empiezan a aprender de todo lo que lxs rodea, son interpeladxs por los estereotipos de género, por desigualdades sociales y se forman para el futuro», justificó una de sus autoras en relación a la elección de lxs destinatarixs del material.

En todos capítulos se ve reflejada la necesidad de exponer otras formas posibles de vivir, ser y sentir. Lxs niñxs, como sujetxs de derechos, deben ser respetadxs en su diversidad. Es tarea nuestra como sociedad ampliarles el conocimiento sobre las identidades de géneros, las variedades de cuerpos y la deconstrucción del lenguaje como herramienta de transformación cultural.

La ley de educación sexual integral sancionada en 2006 en nuestro país es el material de lucha clave para educadorxs y niñxs. Su dimensión es integral, ya que abarca las sexualidades desde los aspectos biológicos pero, también, aporta al autoconocimiento. La ESI es «una nueva forma de vivir la sexualidad sin tabúes ni barreras; es motor político para romper con la familia tipo y las estructuras establecidas», expresó Magdalena.

Para alejarse de las animaciones tradicionales que, muchas veces, plantean historias vacías y se sostienen en estereotipos de género estigmatizantes, las estudiantas de Comunicación nos brindan un material audiovisual contrahegemónico. Así, todxs lxs niñxs serán interpeladxs por el enfoque de género y el respeto por la diversidad.

Capítulo por capítulo

«Las partes íntimas» aborda temas del cuerpo humano, la importancia del cuidado, el respeto por el propio cuerpo y por lxs demás. El personaje de Mimbi irrumpe en la aventura de lxs cinco chicxs dentro del colectivo, ya que sube con lastimaduras visibles en su cuerpo. Entonces, lxs niñxs plantean dudas sobre las diferentes partes que lo integran y ESI sube al micro para ayudarles a resolverlas y aprender sobre aquellas partes que sólo ellxs pueden ver o tocar.

En «No binarismo» se retoma el tema anterior y se muestran las diversidades corporales y a aquellas que no corresponden a una estructura binaria. Esta vez, Estéreo es quien plantea la incertidumbre y genera un debate con Sofi. Nuevamente, aparece ESI para ordenar la información y ayudar a lxs niñxs a conocer la relación y la distinción entre cuerpo y género.

Por último, se trata el «Lenguaje inclusivo», su utilización y la necesidad de su incorporación para que las personas trans tengan visibilidad y sean respetadas. Este capítulo comienza con un juego que se interrumpe por un problema de falta de comunicación entre lxs niñxs, ya que no logran entenderse bien. Esta vez, ESI es solo el nexo, ya que ellxs resuelven el problema. Al finalizar, todxs bailan, juegan y aprenden.

«TRANSitando» está disponible en YouTube para su plena difusión. Ambas autoras entienden que la circulación de este material tiene que ser ágil y práctica. Por ello, optaron por un formato claro y concreto para que intercambiar, transmitir y compartir estos conocimientos sea posible de manera rápida y extensiva a todas las personas.

 

5 cosas que no sabías sobre #LenguajeInclusivo

Panelistas en medios de comunicación indignados, foros feministas en lucha por la democratización del lenguaje y la RAE que se manifiesta en contra. Así se planteó el escenario en el que estalló el debate social: «¿Para qué usar lenguaje inclusivo? ¿Por qué no hacen algo más importante por la igualdad en lugar de ponerse a pelear por esas boludeces?». Porque para nosotres lo que se dice y cómo se dice importa.


Si bien diversas fuentes en Internet aseguran que el lenguaje inclusivo es utilizado hace más de una década dentro de comunidades LGTBI+ y se reconoce que, antes de elegir la terminación -e como vocal adecuada para neutralizar el lenguaje, circulaban otros caracteres que tenían un significado similar (x, @, =, *), lo cierto es que la información en relación al tema en la mayoría de lo sitios resulta escasa, poco clara o se limita a explicitar cómo utilizar el lenguaje inclusivo.

Le seguimos la huella al uso del pronombre nosotres y al uso de los caracteres antes mencionados a través de una investigación digital*, y conseguimos algunos datos que queremos compartir:

1) Durante los siglos a. I. (Antes de Internet)

«Cuando une se dirija a un grupo en una conferencia, en una carta circular, etc., podrá comenzar diciendo “querides amigues”. Les trabajadores podrán escribir en sus pancartas reivindicativas “estamos hartes de ser explotades”. Les polítiques podrán llamar compañeres a sus partidaries. Les progenitores podrán educar a sus hijes más fácilmente en forma no sexista. En los periódicos, los anuncios por palabras solicitarán une cocinere, une abogade o une secretarie».

Álvaro García Meseguer (1976)

Se volvió un tema candente en el debate social, pero ¿es posible que el lenguaje inclusivo lleve más de 40 años vigente? Según un texto que dio a conocer la investigadora cordobesa Rocío Piñero en su trabajo El género gramatical en el español: Variaciones morfo-semánticas del masculino genérico desde una perspectiva socio-etimológica, parece ser que hacia la década del setenta el escritor García Meseguer ya había comenzado a poner sobre la mesa cierta incomodidad en relación a la raíz social del discurso: ¿era la lengua profundamente sexista o, en verdad, lo eran sus hablantes?

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2) Judith Butler: un puntapié teórico para poner el lenguaje patas para arriba

Hacia 1990, la filósofa posestructuralista Judith Butler, oriunda de Estados Unidos, publica su polémica obra El género en disputa. En dicho texto, la autora plantea lo que años más tarde se conocerá como las bases de la teoría queer: la idea de que el género es una construcción social en tanto se trata de un conjunto de comportamientos aprendidos culturalmente, negando la noción que reconoce a la identidad como una creación determinada biológicamente. En este sentido, su aporte de vanguardia permite poner de relieve las implicancias del discurso sobre la constitución del ser, brindándole legitimidad a las identidades que se definen por fuera del patrón binario que la sociedad establece como válido.

«La apariencia o el efecto del ser siempre se produce mediante las estructuras de significación».

Judith Butler (1990)

En relación directa con este aporte fundamental a la comprensión del género desde un marco que encuadra al concepto dentro de los intereses de las ciencias sociales por su condición cultural, encontramos una publicación de 2002 en la revista Athenea Digital donde se divulga la propuesta de la autora haciendo énfasis en las implicancias discursivas de dicho planteo político. Y, lo que resulta aún más interesante, para aquella fecha, quien redacta elige utilizar el símbolo @ como método de comunicación para explicar la teoría de Butler a sus lectores:

«Y es que tod@s cuando nacemos somos bautizad@s con un nombre, y este nombre nos inaugura como sujetos sociales, aún cuando el efecto de este espacio interior todavía no ha llegado a producirse. Después, cuando nos iniciamos en el habla, el pronombre que en un principio utilizamos para referirnos a nosotros mismos es el de la tercera persona, puesto que aún no somos capaces de distinguirnos a «nosotros» de «los otros». El uso del pronombre «yo» inaugura más tarde la posibilidad del espacio interior, a la vez que será entonces cuando quedarán inaugurados también todos aquellos procesos clásicamente pensados como exclusivamente psicológicos, cuando no son sino productos eminentemente sociales y lingüísticos (por poner un ejemplo, la misma memoria, o ¿algun@ de vosotr@s tiene algún recuerdo pre-lingüístico?)».

Eva Patricia Gil Rodríguez (2002)

3) Punks y anarquistas, pioneros en cuestionar el género

«¿Y de quién depende qué se oprime?
De nosotres.
¿Y de quién depende que esto acabe?
De nosotres también».

Loa a la dialéctica, Puagh (2001)

En 1993, surge la banda punk con planteos anarquistas Puagh. Hacia 1997, dan a conocer su longplay titulado «Bienvenid@s a las delicias del capitalismo», en el cual implementan el símbolo @ como método inclusivo. Un tiempo después, en su canción Loa a la dialéctica, el grupo decidirá utilizar la terminación -e para dar cuenta de la batalla cultural que sostenían.

Asimismo, en la Argentina de 2005 surge la agrupación punk Axion Protesta, oriunda de Rosario (Santa Fe), la cual publica sus letras escritas con arrobas en los pronombres, como ocurre en el caso del sencillo Muerte al Estado.

Siguiendo esta línea ideológica, son destacables varios blogs ácratas que algunos años más tarde cuestionan el carácter político de la lengua manifestándose por escrito con el uso de arrobas: Cruz Negra Anarquista (España, 2003), alasbarricadas.org (España, 2004), antimilitaristas.org (2005).

En Mundo Libertario encontramos una suerte de manifiesto que se propone dejar en claro las diferentes variables que hay para combatir el lenguaje sexista.

«Toda esa concepción se refleja por fuerza en el lenguaje hablado y escrito; por ejemplo, está aceptado por consenso como género gramatical neutro el género masculino. Cuando nos dirigimos a una multitud formada por mujeres y hombres, hablamos en masculino: “vosotros, que estáis aquí, lo sabéis perfectamente”; a pesar de que estemos ante un grupo de 50 mujeres y 2 hombres, sólo se usa el género femenino para referirnos a un grupo cuando ese grupo está sólo compuesto por mujeres. También encontramos casos en los cuales se refleja claramente un dominio cultural de le hombre frente a le mujer: “El Hombre está poniendo en serio peligro al Planeta”, aquí se ve claramente como, para referirse a toda la Humanidad, al Ser Humano, se habla de “El Hombre”».

Grupo Pirexia en Mundo Libertario (2011)

4) La comunidad LGBTI y la columna Soy

Por primera vez en Latinoamérica, el diario Página 12 inaugura en 2008 una sección dedicada a la comunidad LGBTI+, titulada Soy, la cual sigue funcionando en la actualidad.

En ese mismo año nos encontramos con un escrito publicado por Mauro Cabral, un activista transgénero por los derechos de las personas intersexuales y trans de Argentina, quien manifestaba entonces:

«Arrobas, equis, asteriscos. La escritura de la diversidad —y, más aún, de la disidencia sexual— tiene hoy en día un repertorio diverso y disidente de rupturas con el binario en la lengua. Y es que la lengua, ya se sabe, vuelve reales a quienes nombra, y otorga una realidad espectral a quienes, por imposibles, calla. Realmente imposibles».

Entre otros aportes destacables en materia de lenguaje y representación, en 2013 la reconocida activista travesti Lohana Berkins publica:

«Nosotras hicimos nuestro aporte y al nosotros y nosotras le sumamos el nosotres. Yo también tengo mis recaudos con el nosotres y el todes. No estoy de acuerdo con ese orden que en general aparece en el “todos, todas y todes”. Me parecería mejor decir simplemente “todes”. Porque, si no, se está relegando a todo lo que queda fuera de la “o” y de la “a” a lo periférico. Se reproduce la jerarquía: hay un “él”, un “ella”, y todas las sobras, todos los restos, terminan en el “todes”. El lenguaje es un monolito que no admite fisuras».

Lohana Berkins, columna Soy (2013)

Manga de travestis, último número de Soy

De esta manera, una práctica cultural que comenzó hace más de cuarenta años en voz de unos pocos, quienes se animaban a ponerle palabra y cuerpo a la lucha por una representación más equitativa en la lengua, tomó forma hasta llegar a los diferentes debates que se dan hoy en día en medios de comunicación masiva y redes sociales.

5) No es una obligación, es una responsabilidad

Una acotación para cerrar: no existe obligación alguna que nos imponga el deber de hablar y/o escribir usando lenguaje inclusivo. Pero sí hace falta dejar en claro la responsabilidad que supone tener conciencia de que el discurso inscribe a los, las, les sujetxs que lo habitan y que, por tanto, reconocer la existencia de personas que no se identifican dentro de los géneros binarios e intentar crear una manera de nombrar luchando contra la invisibilización supone un planteo político legítimo.

Todo hecho social es, a su vez, un acto político en la medida en que esté implicada una toma de decisiones. La comunicación, el lenguaje y las relaciones que tenemos con las otras personas son, entonces, procesos políticos que toman forma según los contextos culturales dentro de los que tengan lugar: entender el lenguaje inclusivo es, antes que un capricho, una demanda de la sociedad que nos toca habitar.


*La información planteada en el artículo deviene de un conjunto de datos recolectados desde varias navegaciones en Internet, generadas con Google como motor de búsqueda, a partir de los cuales se organizaron las informaciones obtenidas de forma cronológica, a fin de dar un hilo de sentido al material obtenido. De ningún modo pretende revestir un carácter científico sino, más bien, se intenta arrojar luz sobre las prácticas culturales que hacen a la legitimidad del uso del lenguaje inclusivo.

Fuentes

#Reflexión Una lengua inclusiva

Soy escritor, pero también soy escritora y escritore. Hay en mi cuerpo aspectos femeninos y aspectos transgénero que se expresan de maneras sutiles en mis procesos creativos. No me ha surgido hasta ahora la necesidad de expresar los aspectos femeninos o transgénero de manera explicita con mi cuerpo.

En este sentido no coincido con la hipótesis que propone Valerie Solanas, en su manifiesto SCUM, sobre el varón como un ser que «es pasivo y desea ser una mujer».

Decidí escribir en primera persona porque creo que quienes más conocemos «la lengua» y «el lenguaje» somos las personas que necesitamos día a día trabajar con ellas.

Ante todo hay que establecer que cuando nos referimos a la lengua, estamos hablando de un idioma, lo que hablamos, escuchamos, leemos y escribimos, pero cuando nos referimos al lenguaje estamos hablando de un sistema de comunicación. Los animales tienen lenguaje, pero no tienen idioma.

El debate que propone el lenguaje inclusivo es sobre los cambios en el idioma tanto escrito como hablado.

El escritor trabaja reuniendo y amontando palabras con la ilusión de poder comunicar algo a sus semejantes. La escritora, también. Pero en mi caso, además de ser escritor, soy varón y tengo la obligación ética de reconocer que como escritor varón en una cultura machista me fue asignado un lugar de privilegio sólo por el hecho de usar mi nombre de varón.

La identidad en las personas que intentamos hacer arte es como el lenguaje, la materia de nuestro trabajo. Les escritores no sólo trabajamos con palabras, sino también con imágenes, emociones e ideas que suceden en nuestro cuerpo.

Una vez un filósofo aseguró que «nada sucede por fuera del lenguaje». Sin embargo, hay cosas que, mal que le pesen a este filósofo, sí lo hacen. Una de ellas es la creación, otra la alucinación y otra el delirio. Estos tres atributos de la naturaleza humana, además de suceder por fuera del lenguaje, son creadores de lenguaje.

En este sentido, el lenguaje inclusivo también es una creación y, como toda creación, necesita transformar estructuras preestablecidas. Antonin Artaud propuso en El teatro y su doble que desde el arte era posible borrar los límites artificiales entre cultura, vida y sociedad.

Quienes creemos que la creación artística puede hacer más bellas nuestras vidas celebramos los cambios en el idioma, más allá de que logremos o no incorporar esos cambios en nuestra vida cotidiana. Tenemos vínculos con personas que antes se referían a nosotros como amigo pero ahora lo hacen nombrándonos amigue, y cuando cambian la «o» por la «e», sonríen.

Y esa sonrisa es suficiente.