La figura femenina en el universo Almodóvar

«Una es más auténtica cuanto más se parece a lo que soñó de sí misma…».
Todo sobre mi madre (1999)

Cuando se estrenó La mala educación (2004), película que estuvo a punto de ser censurada por hablar de los abusos sexuales cometidos por los clérigos de una España católica-conservadora y al mismo tiempo hipócrita, Pedro Almodóvar visibilizó un tema del que se sabía pero del que nadie hablaba.

En una entrevista para El País, el director dijo que su película era la más íntima hasta el momento, puesto que tomaba muchos elementos de su infancia y su juventud.

Con esta premisa, indagamos en su filmografía empezando con su gran obra que lo catapultó en Hollywood, Todo sobre mi madre, en donde hace referencia a la bondad y voluntad de la mujer y que nos adentra al universo Almodóvar entre homenajes, estética, guiños y, lo mas notable (al menos para sus admiradores), referencia a sus próximas películas. Como, por ejemplo, en Los abrazos rotos (2009) hay una escena donde aparece un cartel de su próxima película (aun en rodaje), Madres paralelas.

Los abrazos rotos (2009)

Es sabido que no da muchas entrevistas más que para promocionar sus películas. Es un hombre de bajo perfil que vivió la revolución de la juventud, una época mala para España pero buena para el cine, debido a que en los años 80 se regresaba a la democracia después del fascismo. En un Madrid que vivía el movimiento punk, el hippie y la new wave -todo junto-, pasado por el filtro de ese país aún medio paleto y medio desarrollado, pero un país, por fin, sin miedo y con urgencia por hacer. Un Madrid donde descubrió «la ciudad, la cultura y la libertad».

La libertad de poder contar historias que posiblemente no nos son tan ajenas, esas historias que solo él puede y sabe contar y transformar en arte. Dando visibilidad a temáticas que él ha vivido o presenciado, como la muerte, la madre, la mujer, la prostitución, las drogas, los abusos, los excesos, entre otras. Donde les da luz y color en cada película, con una magnífica banda sonora que te sobrecoge el corazón cuando la escuchás, porque te transporta a lo que él te quiere transmitir.

Pepi, Luci, Bom y otras chicas del montón (1980)

Un aspecto a tener en cuenta es la sensibilidad a la hora de narrar el universo femenino. Esto se observa con claridad en sus películas, donde presenta muchas veces una imagen idealizada de las mujeres. De hecho, a lo largo de su carrera como cineasta se ha interesado principalmente por desarrollar personajes femeninos desde sus múltiples matices. Las mujeres se convierten, salvo en pocas excepciones, en las protagonistas dentro de su cine, aspecto que lo caracteriza.

El hecho de que las mujeres sean las protagonistas de sus películas es algo que, sostiene, surge en él de modo instintivo a la hora de escribir y crear personajes. Almodóvar piensa que los personajes femeninos cuentan con una capacidad de decisión de la que carecen los personajes masculinos, a los que califica como «elementos dramáticos de una sola pieza», mientras que en las mujeres hay mayor capacidad de sorpresa, más variación, admitiendo muchos más matices, son más fuertes, más autónomas y más activas.

«Las mujeres resisten mejor que los hombres los golpes de la vida. Esta capacidad de resistencia siempre me ha inspirado». Este sentimiento ha estado presente en todas sus producciones, desde Mujeres al borde de un ataque de nervios, pasando por Todo sobre mi madre hasta ahora con Los abrazos rotos.

Entre las temáticas en las que el director hace mayor hincapié en relación a estos personajes se encuentran: la maternidad, el amor, el vínculo que establecen con los hombres y la familia. Pedro ha logrado, como pocos otros directores, abordar la psicología femenina sin caer en estereotipos y ha comprendido y reflejado, fielmente, el mundo de las mujeres.

Tuvo sus primeras impresiones fuertes como observador de la vida durante las conversaciones de su madre con sus vecinas, mujeres rústicas, casi todas sometidas a sus maridos de por vida. En esas rondas cotidianas asistió al mundo sorprendente de la cocina de los engaños a los hombres, que creían manejar cosas que muchas veces se resolvían a sus espaldas.

Todo sobre mi madre (1999)

Y siempre combinado con lo rural, lo pueblerino, con la cultura ancestral «de las abuelas». Entre ambas vertientes corre la biografía de Pedro o, como lo manifiesta él, «lo que más me interesa de la realidad es, además de vivirla, desarrollar todas sus sugerencias. Y eso lo hago tanto en el cine como en mi propia vida. No me siento comprometido por el éxito, sino que quiero sentirme más libre que nunca».

Se puede apreciar en sus películas la madurez que va adquiriendo, no solo estéticamente sino en las historias que cuenta a medida que pasan los años. Desde Pepi, Luci, Bom y otras chicas del montón (1980) hasta Julieta (2016), este último definido por el director como un drama «seco y aséptico». Seco porque no deja llorar a sus actrices, porque no quería lágrimas en esta historia dura de pérdidas, a pesar de la tristeza, y aséptico porque es un drama en todas las letras. No hay tintes de comedia. No hay brochazos de cine negro. 

Julieta es Almodóvar sin Almodóvar. Almodóvar destilado, la esencia. El artista que mezclaba géneros. El de las putas, los taxistas, los curas pedófilos, el de las amas de casa desesperadas, las toreras, las madres sufrientes y valientes, las señoras de pueblo. El de los colores saturados. El de los guiños constantes. El de las canciones como personajes. El de las líneas de guión certeras y exuberantes.

La verdadera historia de Pedro Almodóvar se cuenta en sus películas. Porque esa veintena de películas son, en cierta manera, solo una. Como si estuviera rodando la misma cinta. Con esas secuencias que van y vienen de una obra a otra, esos personajes reincidentes, esas ideas, esos escenarios. «A lo largo de mis películas podría ir extrayendo una autobiografía con cada secuencia, pero nunca de un modo literal», lo explica él.

La flor de mi secreto (1995)

En su última película, Dolor y Gloria, estrenada en 2019 y la cual será recordada como la más desnuda y reveladora de Almodóvar, nos habla sobre la soledad más absoluta y reordena su vida: de la luminosa infancia a la decadencia física, sin olvidarse de aquellas personas que han marcado su existencia: la madre omnipresente, un amor roto a su pesar y alguna lealtad inquebrantable. Ha llegado el momento de saldar viejas cuentas, perdonar y salvarse a sí mismo. Porque, aunque no sea su biografía, las comparaciones son inevitables.

También contó historias en las escenas de violencia, violaciones o sometimiento como las que aparecen en Kika (1993), Átame (1989) y ¿Qué he hecho yo para merecer esto? (1984) y tantas otras.

Átame (1989)

Al respecto se le preguntó si se le ocurrió volver a rodar algo por el estilo, a lo que Pedro contestó: «Yo me atrevería, pero la reacción sería muy mala y puede que hasta tuviera problemas para estrenarlas. […] El movimiento feminista está consiguiendo grandes avances, y creo que los hombres debemos reformularnos para saber cuál es nuestro papel. Hay que definir una nueva masculinidad porque lo que está pasando no es una guerra entre hombres y mujeres, sino todo lo contrario».

Festival de Cannes (2019)

Habrá que esperar su nueva película, Madres Paralelas, un proyecto que Almodóvar lleva madurando desde hace 10 años. El rodaje empezó el pasado mes de marzo y según afirmó el director manchego será un «drama intenso». «Vuelvo al universo femenino, a la maternidad, a la familia. Hablo de la importancia de los ancestros y de los descendientes. La presencia inevitable de la memoria. Hay muchas madres en mi filmografía, las que forman parte de este relato son muy distintas. Como narrador, en este momento me inspiran más las madres imperfectas», señaló.

Además, hace unos días se confirmó que la actriz Daniela Santiago protagonizará una escena al lado de Penélope Cruz. La actriz malagueña hará así su debut en la gran pantalla.

En cada entrevista, televisada o escrita, Almodóvar es una persona coherente, sensata, que hizo de su vida un arte.


Fuentes:


#Crónica Infancias libres, niñez trans

Soy Luna

Colaboración de Tatiana Fernández Santos Sigue leyendo #Crónica Infancias libres, niñez trans

Círculo de Costura

Ese fue el nombre que eligieron las actrices hollywoodenses para un club secreto en donde disfrutaban sin tapujos de su sexualidad. Porque en los locos años veinte, Hollywood era sinónimo de éxito y glamour, pero también de mucha censura.

No solo se determinó qué se podía y qué no se podía ver en las pantallas estadounidenses, sino que se introdujo un código de conducta en la producción del cine que hacía referencia a un código de autocensura en la industria, radical y concreto, donde la base fundamental era la prohibición de la homosexualidad. La consecuencia de quebrantar dicha prohibición podía ser la finalización del contrato y la expulsión definitiva.

Por contrato, los actores y actrices no podían hacer gala de su homosexualidad en público y eso incentivó la estampida de secretos y matrimonios pactados para mantener “limpias” sus imágenes públicas. A su vez, fue la chispa que originó el incendio de encuentros clandestinos.

 Hecha la ley, hecha la trampa

Actrices como Greta Carbo, Marlen Dietrich y Joan Crawford se burlaron de la sociedad machista que buscaba ocultar a las lesbianas y las bisexuales de la denominada “Era Dorada”.

No solo porque decidieron reunirse en secreto, sino porque eligieron encubrir esos encuentros con un nombre irónico que aparentaba inocentes reuniones de mujeres bajo la excusa de la muy fina y femenina tarea de bordar pañuelos.

Se desconoce con exactitud el origen de la denominación, pero el nombre Círculos de Costura se atribuye a Alla Nazinova, una actriz famosa en los tiempos del cine mudo cuya bisexualidad era un secreto a gritos en el ambiente.

Lo mencionó por primera vez para referirse a un grupo al que pertenecía su amante Dorothy, sobrina de Oscar Wilde, porque si bien los asuntos privados no llegaban a ser conocidos por el público, dentro de la industria no había secretos.

Resultado de imagen para alla nazimova fiestas

Alla Nazinova

Las reuniones se realizaban, por lo general, en un marco privado con un círculo reducido de personas de confianza y, en ocasiones, se encontraban en bares ubicados en el Hollywood Boulevard.

Estas fiestas privadas exclusivas para lesbianas, bisexuales o mujeres que, simplemente, querían experimentar cosas nuevas, no fueron caracterizadas como orgías sexuales, sino que se trataba de un lugar sin miradas indiscretas para relacionarse libremente.

 Mitos y leyendas

Poco a poco, el círculo se fue ampliando y a los encuentros acudían todas las artistas y actrices de la época más dorada de Hollywood.

A partir de aquí, surgió una serie inagotable de historias que sucedieron puertas adentro y que se han convertido en rumores difíciles de desmentir (o confirmar).

Tallulah Bankhead y su fetiche por las actrices que hacían de sirvientas; la entrada de Joan Crawford con pintura dorada sobre su cuerpo como única prenda de vestir; los roces entre Greta Garbo y Marlene Dietrich por conquistar a las mismas chicas.

La lista de anécdotas pertenecientes a estos encuentros de mujeres que siempre intentaron vivir a su manera puede ser larguísima. Tanto como el silencio, el misterio, la ambigüedad y la invisibilidad que siempre ha rodeado a lxs homosexuales de la historia.