Alfonsina Storni: derribar su muerte y leerla ardiendo

Artículo escrito en colaboración por Eugenia Jambruia y Julieta Iriarte


Hoy, 25 de octubre, se cumplen 82 años del fallecimiento de Alfonsina Storni, una de las poetas y referentes feministas más importantes de Hispanoamérica. 

Si bien se la vincula directamente con la —curiosa— manera en que dejó el mundo terrenal, Alfonsina supo mostrar, a través de sus escritos, una crítica feminista con respecto a lo que se esperaba del ser mujer. 

Nació en Suiza en 1892 después que, por recomendaciones del médico de la familia, sus padres decidieran irse de vacaciones para disminuir las tensiones que estaba trayendo la caída del negocio de su padre en la provincia de San Juan, Argentina. Atravesó su infancia trabajando mientras padecía los vaivenes económicos que terminaron de estallar cuando falleció su padre en 1906. Sin embargo, pudo viajar a Buenos Aires (desde Rosario, donde residía), recibirse de maestra y llegar a ser directora de un colegio en la localidad de Marcos Paz. 

Los primeros trazos de Alfonsina Storni los dio de chica, al dejarle bajo la almohada un poema a su madre en el que hablaba de la tristeza de la vida. Esa mirada oscura la mantuvo a lo largo del tiempo a la vez que se fue profundizando debido a los constantes episodios de depresión que sufrió. 

En una Argentina donde el feminismo empezaba a dar sus pasos (para 1910 se había hecho el Primer Congreso Femenino), en particular luchando por los derechos cívicos con referentes como Julieta Lanteri, Alfonsina Storni se dedicó a plasmar en libros y poemas ciertas críticas al rol asignado socialmente a la mujer y los estereotipos construidos alrededor del género. 

Para la época de 1910-1920, solamente los «varones calificados» podían votar (en la Ley Saenz Peña las mujeres no tenían prohibido votar de forma expresa pero solo podían hacerlo quienes estaban en el padrón del servicio militar, es decir, los varones) y Alfonsina dedicó varios textos para esgrimir su repudio. Uno de ellos fue publicado en 1920 en el diario La Nación con su seudónimo, Tao Lao, en el que hablaba del segundo simulacro de voto femenino dando estadísticas sobre quiénes eran las votantes y destacaba la organización de la Unión Feminista Nacional (en la que estaba Alicia Moreau).

Como decía Virginia Woolf: «En la mayor parte de la historia, “anónimo” fue una mujer» y Alfonsina no fue la excepción. En ese tiempo, poder habitar el terreno del pensamiento y la acción no solo era osado; además, era muy difícil de lograr. Storni le puso el cuerpo a la poesía y al periodismo y desde allí construía su lugar en el mundo y abría paso.

Debemos recordar que la historia literaria no escapa a la historia contada por hombres, así como también los libros que nos llegaban, la información que circulaba, entre otras cuestiones. Es por eso que debemos, como tarea de reconstrucción, volver otra vez a leer a Alfonsina. Debemos olvidarnos de esa mítica muerte, debemos olvidarnos por un momento de aquella «Alfonsina vestida de mar» para poder ver realmente a esa mujer pionera y feminista, una mujer revolucionaria para la época. 

Alfonsina era imagen pura en sus textos, podemos ver todo eso que nombra. Cada metáfora es un continuo ir y venir entre la vida y la muerte; entre los polos opuestos de lo que significa estar viva, estar ardiendo y escribir. En ese juego dialéctico, la libertad era toda de ella. Logró, a partir de su libro Languidez (1920), crear algo nuevo. Romper la métrica, utilizar una primera persona, tomar términos que provenían de la oralidad y lograr un efecto maravilloso que agradecemos hasta hoy. 

«Mundo de siete pozos»

Se balancea,
arriba,
sobre el cuello,
el mundo de los siete pozos:
la humana cabeza.
(…) Y se abren praderas rosadas
en sus valles de seda:
las mejillas musgosas.
Y riela
sobre la comba de la frente,
desierto blanco,
la luz lejana de una luna muerta (…)

Mujer inquieta, mujer andante. Incursionó también en la dramaturgia y en el teatro para niñes. En el año 1927 estrenó en el Teatro Nacional Cervantes la obra El amo del mundo; en 1931, Dos farsas.  Y en su andar de libertad tuvo, también, la valentía de ser madre soltera en una época en la que eso era algo inaceptable. Todo lo plasmó en su obra: todo lo que en ella habitaba nacía en forma de palabras.


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#Entrevista a Roxana Da Silveira: «El feminismo siempre va a estar en todo lo que yo escriba»

Roxana Da Silveira empezó a escribir sin registrarlo. Como quien toma algo a lo que está destinade a ser, ella agarró un libro de Mafalda que su mamá le compró cuando era chica y desde entonces nunca paró. Ni de leer ni de coleccionar objetos que inmortalicen a la nena de Quino.

El siguiente libro que llegó a su vida fue una antología poética que su madre compró en una feria americana. Entre sus páginas, encontró un poema de Baldomero Fernández Moreno que «le voló la cabeza». Quizás fue el destino o tal vez la intuición, pero esos versos encendieron una chispa que hasta hoy no se apagó.

Empezó a escribir poesía antes que cualquier otro género y hace unas semanas cerró el círculo con la publicación de su primer poemario, Todo y Para Siempre, de la mano de Liberoamérica. «En tres palabras, Todo y Para Siempre es la vida misma, con lo que sea que signifique», explica Da Silveira.

Roxana es Roxi cuando se presenta, pero es Toti para quienes la conocen. Vive en Pilar, aunque pasó por varias localidades de la zona norte bonaerense durante sus 27 años de vida. Si no fuera escritora, sería bailarina y, además de los libros, le apasiona lo textil. «Disfruto un montón de la ropa, de los detalles, de modificar prendas y darle una segunda vida, de reciclar». Estudió Diseño de Indumentaria en la Universidad de Buenos Aires, pero dejó la carrera en su último año cuando tuvo una crisis existencial que la llevó a cambiar el rumbo de su vida para siempre.

Hay un proverbio asiático que afirma que las crisis no son más que oportunidades y el camino como escritora de Roxana Da Silveira parece no hacer más que confirmarlo. «Recién me di cuenta de que quería ser escritora cuando exploté, cuando dejé la carrera y tuve un duelo familiar que me hizo parar en seco y replantearme qué era lo que yo quería». Le cuesta tener registro de su cuerpo y sus emociones, pero en ese momento se escuchó. Y empezó a escribir.

«Le pedí una señal al universo porque necesitaba un empujón, así que me anoté en dos concursos literarios y abrí un blog. Fui tirando un par de puntas, no es que le tiré todo el trabajo al universo, sino que yo también accioné de alguna manera».

Pero el universo escucha y actúa, porque materializó la respuesta que necesitaba en una taza escondida en un negocio de Colombia. «De vacaciones con mis amigas, encuentro una taza que era la única en todo el local que decía “no temas escribir” cuando yo estaba esperando una señal, así que me di cuenta de que ese era el momento de probar con escribir».

A partir de ese momento, abandonó el punto muerto y puso primera. No paró de escribir y comenzó a abrirse camino entre las letras hasta quedar finalista de un concurso que lanzó Inguz Editorial junto a una radio. «Cuando leen mi cuento, la editora de Inguz me empieza a seguir en Instagram y a leer otras cosas que había escrito y ahí me propone escribir mi primer libro. Fue fundamental ese trabajo de publicar lo que yo escribía en Instagram. Las redes sociales son una posibilidad más y yo creo que hay que agotar todas las posibilidades».

Así nació Prender fuego este invierno, el libro de cuentos de Roxana que marcó un antes y un después para Inguz Editorial, porque se convirtió en el primero en tener dos ediciones en papel, versión digital y en ser traducido para una edición bilingüe. «El libro fue prender un fueguito, poner leñas en la salamandra y prender un fuego que nos abrigara hasta la primavera».

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Como todo lo relacionado a la literatura, Prender fuego este invierno llegó en un momento muy particular de su vida. «Justo le habían diagnosticado cáncer a mi papá, lo habían operado y estábamos en plena incertidumbre de no saber qué iba a pasar. El libro fue como un refugio que me hice para todo ese proceso porque fue mi manera de afrontar esa situación y un grito de esperanza», relata y se le quiebra la voz.

Está claro que los libros son parte indisociable de su ser, porque la literatura es una de las cosas que la definen y hasta se convirtió en la herramienta a través de la cual puede relacionarse con otras personas y también comprenderse a ella misma. Y con el feminismo le sucede lo mismo. «Las dos cosas están entretejidas adentro mío. Como el feminismo es algo que a mí me interpela, me importa y atraviesa todas las esferas de mi vida, va a estar siempre en lo que yo escriba».

El feminismo está presente en su historia; la escritura es tan solo una de las tantas formas de canalizarlo y, por qué no, de sanar: su abuela fue víctima de un femicidio y en Todo y Para Siempre contó por primera vez una experiencia de abuso. «Me llevó toda la vida hablar de eso y muchas personas se enteraron a través del libro».

Es que Todo y Para Siempre es, justamente, todo. Un cubo mágico lleno de posibilidades: de femicidios y de abuso, pero también de amor y luz. En palabras de una lectora, el libro es «como un refugio al que podía volver las veces que quisiera y al mismo tiempo el grito de las marchas» y a Da Silveira le gustó la idea. ¿Qué significa para ella? Todavía no lo sabe, pero tiene toda una vida para descubrirlo. Y si nunca puede ponerlo en palabras, siempre tendrá a sus lectores para redefinirlo.

Todo y Para Siempre (Liberoamérica)

Pero las letras no se agotan en las páginas de sus libros ni en su militancia en Instagram. La cuarentena trajo la oportunidad perfecta para por fin dar inicio a uno de sus tantos sueños literarios: dar un taller. Lanzó los roxitalleres en mayo ante una situación de emergencia económica, cuando la cuarentena golpeó al emprendimiento textil familiar. Otra vez, la crisis se presenta como oportunidad. ¿O será que ella sabe cómo capitalizar las dificultades?

En realidad, fue una mezcla de factores. Dar un taller literario era un sueño latente por su afición a ese espacio y una semilla que se plantó en su mente después de haber sido invitada a coordinar un taller para les chiques del colegio al que ella asistió. Pero, por una cosa o por otra, su deseo de crear su propio rincón literario nunca terminaba de concretarse…

Hasta que la situación económica la obligó a tomar la decisión de lanzar sus talleres por primera vez. «En mayo saqué los cuadernos en los que tenía la idea de lo que quería hacer en los talleres y dije “es ahora. Aprovechá que te empuja el contexto”. Y salieron. Desde que salieron estoy feliz, súper contenta con lo que va pasando y con haberme animado a hacerlo».

Desde ese 9 de mayo en el que publicó en Instagram el anuncio de su primer taller, casi treinta personas pasaron por sus espacios. Para septiembre, tiene dos propuestas: un taller intensivo de narrativa y otro que bautizó bajo el nombre de «Big Bang», que está previsto para el sábado 19. Los talleres se dan de manera mensual, así que siempre conviene estar atente a su Instagram para saber cuándo anotarse al próximo.


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#Entrevista a Esther Pineda G.: «Cultura femicida» (I)

Artículo colaboración escrito por Denise Griffith


En las diferentes etapas del proceso histórico social, niñas y mujeres han sido sistemáticamente asesinadas por su condición de género. Para realizarse y establecerse como mecanismo de dominación y control social de la feminidad, estos asesinatos patriarcales debían gozar de aceptación y altos niveles de difusión, por lo cual se institucionalizó una «cultura femicida». Esta puede definirse como la subvaloración de la vida de las mujeres en relación a la vida de los hombres, su concepción como prescindibles, pero sobre todo, sustituibles.

Una cultura femicida es aquella donde se acepta, permite, naturaliza y justifica el asesinato de mujeres por el hecho de ser mujeres, donde se promociona, promueve e incita este tipo de crímenes mediante su transmisión y aprendizaje a través de los distintos agentes socializadores, así como también a través de su cotidianización en los distintos productos culturales desarrollados desde el pensamiento androcéntrico patriarcal.


Escritura Feminista: Tu libro «Cultura femicida» se publicó el año pasado, ¿te has cruzado con nuevos memes o «chistes» femicidas en las redes desde entonces? ¿Qué nos podés decir al respecto?

Esther Pineda G.: A un año de la publicación del libro es mucho el material con perspectiva femicida que he encontrado, lo que me obligó de hecho a trabajar en una segunda edición ampliada y revisada del libro que se encuentra ahora en edición. En el caso de los memes, por lo breve de su mensaje y su masiva difusión en redes sociales, tienen mucho alcance y altos índices de penetración social, lo cual ha favorecido que se diseñen y divulguen muchos nuevos pero, además de ello, lo que he notado en este tiempo es que se ha profundizado la relación entre el meme y los femicidios con casos concretos: algunos femicidas han usado las redes sociales para compartir memes de esta naturaleza antes de cometer los crímenes o después de ello.

Un ejemplo es el caso de Argemiro Alberto Urrego, un colombiano quien, horas antes de asesinar a su novia Paola Cruz y la amiga de ella Manuela Vélez (quien intentó defenderla), había compartido memes femicidas en sus redes. También se ha hecho común que se divulguen memes burlándose no solo del femicidio en general sino de casos específicos, donde se burlan de la víctima con nombre y apellido, de la forma en la que fue asesinada, cómo fue hallado el cuerpo; por ejemplo, lo que ocurrió con el femicidio de la mexicana Ingrid Escamilla, quien fue desollada por su pareja.

Estos hechos evidencian una profundización del desprecio y la crueldad hacia las mujeres, una mayor normalización de estos contenidos pero también una actitud desafiante de los hombres quienes se sienten protegidos por la aceptación social del femicidio y la falta de sanción ante la divulgación de estos contenidos.

E. F.: ¿Cuál es la situación de los femicidios en países como Venezuela y Argentina? ¿Qué sucede con la intervención del Estado?

E. P. G.: La problemática del femicidio ha sido absolutamente desatendida en Venezuela: las únicas actuaciones del Estado en la materia han sido la tipificación del delito en el año 2014 y la publicación del número de víctimas durante 2015 y 2016, sin mayor información que explicara la problemática o permitiera su investigación.

No existen estadísticas sobre el número de femicidios, no hay políticas públicas en la materia y la problemática ni siquiera forma parte del discurso del Ministerio de la Mujer, al mismo tiempo que tampoco hay interés social ni movilización ante el fenómeno porque, por un lado, no existe un movimiento feminista organizado sino pequeños grupos de mujeres agrupadas en torno a sectores polarizados de poder pero no alrededor de una agenda feminista. Además, porque si algo caracteriza a la sociedad venezolana es que es profundamente conservadora y antifeminista.

En el caso de Argentina, es uno de los países de la región con mayor movilización social ante la problemática del femicidio por su característico y masivo movimiento feminista y, tras la tipificación del delito en 2012, se creó el Registro Nacional de Femicidios de la Justicia Argentina y el Observatorio de Femicidios del Defensor del Pueblo de la Nación que permite contar con información oficial y confiable sobre la problemática. Se aprobó la «ley Micaela», que establece un programa de capacitación obligatoria en materia de género y violencia contra las mujeres para todos los funcionarios de los tres poderes del Estado. Se aprobó la «ley Brisa», para la reparación económica para niñas, niños, adolescentes y jóvenes víctimas colaterales de femicidios y recientemente se creó el Plan contra las Violencias de Género.

Es decir, existe un reconocimiento institucional de la problemática y políticas para su intervención. Sin embargo, las cifras demuestran que estas políticas no están siendo efectivas, eficientes ni oportunas; no son suficientes o no son correctas porque a las mujeres en Argentina las siguen matando. Según las estadísticas oficiales y públicas disponibles en la región, en términos absolutos, Argentina es el país con el mayor números de femicidios de América del Sur después de Brasil.

E. F.: ¿Cuál es tu visión sobre el número de femicidios en cuarentena?

E. P. G.: El confinamiento en el hogar, si bien ha servido para proteger a la población del COVID-19, no ha sido beneficiosa para las mujeres porque ha contribuido a profundizar las desigualdades ya existentes.

Por ejemplo, se han legitimado aun más las concepciones tradicionalistas y conservadoras aún mantenidas sobre la mujer como depositaria y única acreedora de la capacidad y responsabilidad del cuidado, se han profundizado los roles de género y la inequitativa distribución de las tareas dentro del hogar. Los Estados han descargado sobre los hombros de las mujeres las actividades de docencia, guardería, enfermería y geriatría que, por la coyuntura, las instituciones correspondientes han dejado de asumir. En este escenario, también, sin dudas aumenta el riesgo de ser víctima de violencia verbal, psicológica o física pero sobre todo de femicidio, tanto de tipo íntimo como incestuoso porque el hogar es el lugar más inseguro para las mujeres y niñas.

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E. F.: ¿Cuál es tu mensaje sobre el movimiento «Alerta morada por Antonia Barra» que últimamente viene cobrando fuerza?

E. P. G.: La campaña es una respuesta ante la cultura de la violación y la violencia institucional que revictimiza a las mujeres víctimas de violencia sexista, que beneficia y protege a los agresores y que induce al suicidio como fue el caso de Antonia Barra. Pero además es una iniciativa muy valiosa y que celebro porque es una forma de seguir protestando, denunciando y exigiendo justicia en un contexto pandémico de reducción de la movilidad, la interacción social y las convocatorias masivas. Si algo ha caracterizado a las mujeres feministas es que siempre han encontrado la forma de expresarse y articularse.

E.F.: Tenés escritos libros sobre racismo, ¿Cuál es la diferencia en frecuencia y tratamiento entre los femicidios de la mujer blanca y la mujer afroamericana?

E.P.G.: Los medios no siempre reseñan los femicidios. No todos son considerados «noticiables» a menos que el crimen haya sido perpetrado con extrema saña y crueldad, que el cuerpo haya sido abandonado en espacios públicos de gran afluencia, que la víctima sea muy joven pero en una edad sexualizable (los femicidios de las niñas pequeñas son ocultados porque rompen con el relato de que «se lo buscaron») o que la víctima y el agresor satisfagan los estereotipos clasistas para alimentar el relato de que este tipo de crímenes eran de esperarse porque ocurren principalmente allí, en el barrio, la villa, la favela.

En este contexto los femicidios de las mujeres afrodescendientes también suelen ser invisibilizados y desestimados por racismo, porque las vidas de las mujeres racializadas se consideran menos importantes que las vidas de las mujeres blancas que, de por sí, son subvaloradas. En las pocas oportunidades en que estos crímenes sexistas contra mujeres racializadas son reseñados por los medios es porque permiten legitimar prejuicios o estereotipos: las víctimas son asociadas a bandas criminales, pandillas o a la prostitución, lo cual evita que se genere empatía con las víctimas y por tanto respuesta social.


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Tres libros para introducirse al feminismo

¿Te interesa el feminismo pero no sabés por dónde empezar a aprender? ¿Tenés algune amigue que quiera acercarse al movimiento y te pidió recomendaciones de lecturas? En este artículo repasamos tres libros introductorios y fáciles de una autora nigeriana con perspectiva interseccional que podés descargar en español acá.

Chimamanda Ngozi Adichie es escritora, novelista y feminista nigeriana de la etnia igbo. A los 19 años de edad, con una beca universitaria, se trasladó a Estados Unidos donde se formó en comunicación y ciencias políticas. Publicó novelas de ficción muy bien recibidas por la crítica, como «La flor púrpura», «Medio sol amarillo» y la premiada «Americanah». Su obra se caracteriza por tener una fuerte impronta de justicia social, feminismo y antirracismo.

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Todes deberíamos ser feministas

¿Escuchaste alguna vez a Beyoncé? Para mí fue, sin saberlo, el primer acercamiento a Chimamanda y al feminismo en general. Ngozi Adichie se hizo muy conocida en diciembre de 2012 cuando facilitó su charla TED “We should all be feminists”. Beyoncé tomó unos minutos del discurso para su canción Flawless: «Se espera que tome decisiones de mi vida, siempre teniendo en cuenta que el matrimonio es lo más importante. Ahora, el matrimonio puede ser una fuente de alegría y amor y apoyo mutuo pero ¿por qué enseñamos a las niñas a aspirar al matrimonio y no enseñamos lo mismo a los chicos?».

La charla, que se encuentra disponible en la plataforma YouTube, fue publicada un tiempo después como ensayo. Se tradujo al español en 2015 como «Todos deberíamos ser feministas» y, sin dudas, se transformó en un manifiesto feminista que desarma todos los estereotipos del sentido común sobre lo que es el feminismo.

«Hay gente que pregunta: “¿por qué usar la palabra ‘feminista’? ¿Por qué no decir simplemente que crees en los derechos humanos o algo parecido?”. Pues porque no sería honesto. Está claro que el feminismo forma parte de los derechos humanos en general pero elegir usar la expresión genérica “derechos humanos” supone negar el problema específico y particular del género. Es una forma de fingir que no han sido las mujeres quienes se han visto excluidas durante siglos».

Todos deberíamos ser feministas.
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El peligro de la historia única

«Poder es la capacidad no solo de contar la historia de otra persona, sino de convertirla en la historia definitiva de esa persona». En este caso, no estamos ante una narrativa con una impronta feminista tan marcada como en «Cómo educar en el feminismo» y «Todos deberíamos ser feministas». Sin embargo, este texto de Ngozi Adichie es fundamental para pensar cómo las historias construyen quiénes somos. Y la identidad, la diversidad y la pluralidad, destacados en «El peligro de la historia única», son valores feministas.

Recomendaría este libro a cualquier hije de una familia disfuncional o ensamblada. ¿Por qué? Cuando tus xadres se separan, si no afrontan la situación con la madurez suficiente, quedás en medio de dos relatos que tienen la vocación de clamarse como la historia oficial, descalificándose entre sí. Lo que rescata este libro es que, justamente, se necesita de diferentes puntos de vista para entender un fenómeno en su complejidad. Las historias no se excluyen, sino que cada quien narra una vivencia desde sus propias experiencias. 

Escrito a partir de una charla TED, «El peligro de la historia única» expone desde la primera persona cómo se siente vivir inmersa en una cultura africana hegemonizada por relatos blancos. Además de ilustrar situaciones racistas y machistas que se dan a partir de la falta de confrontación con otros sentidos, la edición de Literatura Random House cuenta con un prólogo de la académica española Marina Garcés, quien agrega información de contexto muy interesante para cerrar las ideas por las que versa el texto: «Aprender a pensar es aprender a relacionarse con lo que desconocemos».

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Querida Ijeawele. Cómo educar en el feminismo

A diferencia de los libros mencionados anteriormente, «Querida Ijeawele. Cómo educar en  el feminismo» nació a partir de un correo electrónico. Ijeawele, amiga de Chimamanda, le pidió algunos consejos para criar a su hija desde una perspectiva feminista y a partir de ello la autora elaboró 15 puntos en base a los cuales orientarse hacia una crianza igualitaria.

Si bien el texto está pensado para la crianza infantil, lo cierto es que ilustra el feminismo para cualquiera que quiera acercarse, a la edad que sea. Su obra tiene un lenguaje muy accesible que, a partir de situaciones cotidianas, da cuenta de las desigualdades de género que habitan la sociedad.

Este libro versa sobre problemas complejos, como la identidad, los roles de género y la sexualidad, desde un vocabulario muy ameno y atrapante. Asimismo, cuestiona el biologicismo y plantea reflexiones en torno a la apariencia, las opresiones, el lenguaje como campo de disputas y las tareas de cuidado:

«Compartid equitativamente los cuidados de la niña. La equidad, por supuesto, depende de ambos y tendráis que buscar la manera, prestar igual atención a las necesidades de cada persona. No significa llevar un reparto diario ni al cincuenta por ciento, pero sabréis cuándo los cuidados se reparten de forma igualitaria. Lo sabréis por la ausencia de resentimiento. Cuando hay equidad real, no hay resentimiento».


Adopta una autora

“Adopta una autora” es un proyecto creado hace algunos meses por unas jóvenes españolas con el objetivo de promover las voces femeninas en la literatura, sin importar su época, raza, religión ni cultura.

«Mira los cánones. Mira los libros de texto. Mira las librerías. ¿A cuántas mujeres has estudiado en el instituto? Si vas a tu librería de cabecera, ¿cuántas mujeres ves con su nombre escrito en la portada? ¿Cuántas se esconden bajo siglas, bajo pseudónimos? Si preguntas por recomendaciones, ¿cuántas mujeres te dirán?», explicó Carla Bataller Estruch (@Carbaes), la creadora del sitio.

Es un hecho conocido que, a lo largo de la historia, hubo casos en que las mujeres debieron recurrir a pseudónimos masculinos para conseguir publicar sus obras y tener una mejor recepción sobre ellas. Incluso la aclamada J.K Rowling, escritora de la saga “Harry Potter”, tuvo que utilizar siglas en lugar de su nombre completo, ya que la editorial que publicaría su primera novela temía que no generara demasiadas ventas. Es por este tipo de ejemplos que se apela a una mayor visualización de las mujeres en el género literario.

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La idea que se plantea en el blog “Adopta una autora” es que se seleccione a una escritora (preferentemente alguna cuyos trabajos no sean demasiados conocidos) para informarse e investigar sobre su vida y obra, y luego crear y difundir contenido sobre ella. Se estima que ya se han llegado a elegir unas 400.

El proyecto es de larga duración, es decir que puede llegar a durar años, y se pide que se realice una entrada o un video como mínimo cada dos meses, que pueden ser publicados en el blog o en otros medios como un canal de YouTube. Incluso, en caso de querer participar pero sin crear contenido, puede solicitarse ser un “colaborador” y leer textos, corregirlos, ilustrarlos, etc.

En el caso de Carla, ella se sorprendió y se enamoró de Octavia Butler, escritora estadounidense de ciencia ficción y ganadora de los premios Hugo y Nébula, sobre quien aún sigue investigando.

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Para quienes estén interesados en conocer a nuevas escritoras, en la página se ofrece un listado con aquellas que ya fueron seleccionadas y los links que te llevan a las entradas que le corresponden.

En la página web https://adoptaunaautorablog.wordpress.com/ se puede acceder a mayor información y al formulario de participación para comenzar con el proyecto.


 

Mujeres en la literatura

La literatura escrita por mujeres, así como la feminista, es minoritaria aún en la actualidad. Si hablamos de cifras, supone tan solo un 25% de lo que se publica. Para adentrarnos en el conocimiento de qué se trata el feminismo y cómo fue su lucha a lo largo de la historia, la edición de hoy trae a dos grandes autoras.

Simone de Beauvoir

Simone de Beauvoir fue escritora, filósofa, profesora, defensora de los derechos humanos y feminista en una época en donde serlo implicaba ser juzgada (no muy distinto a la situación actual) por una sociedad patriarcal. En 1963, definió al feminismo como una manera de vivir en lo individual y de luchar en lo colectivo.

En su libro “El segundo sexo”, la autora explica que no se nace mujer sino que se llega a serlo, y sostiene que este término tal como lo entendemos es un producto cultural que construyó la sociedad a lo largo de los años. Además, denuncia que la figura femenina se ha definido siempre, desde su inicio, vinculada al ser madre, esposa, hija o hermana, y afirma que el primer objetivo de la mujer es conquistar su identidad específica a partir de sus propios criterios y no a través de los que le son impuestos.

En esta línea, de Beauvoir señala que las características por las que se identifican a las mujeres no son propias de su naturaleza, sino que dependen de cómo han sido educadas y socializadas. La filósofa desarrolla a lo largo del libro cómo la mujer es moldeada desde su infancia hasta su vejez mediante la opresión para que llegue a ser lo que «debe ser».

Mary Wollstonecraft

Mary Wollstonecraft es considerada una de las grandes figuras del mundo moderno: feminista, filósofa y escritora inglesa. La autora vivió en una época de grandes cambios económicos, sociales, culturales y políticos tales como la Revolución Industrial, el auge y el empuje de la sociedad burguesa, la Ilustración y la Revolución Francesa.

Con el fin de discutir el rol y la posición de la mujer en la sociedad, la filósofa escribió “Vindicación de los derechos de la mujer” (1792). La escritora sostiene que la mujer debería “ser bien educada para pasar el conocimiento a próximas generaciones”, dado que ellas son las encargadas de cuidar a sus hijos. Wollstonecraft expresa que las mujeres son “estúpidas” y “superficiales” debido a que los hombres les han negado el acceso a la educación.

«Enseñadas desde su infancia que la belleza es el cetro de las mujeres, la mente se amolda al cuerpo y, errante en su dorada jaula, sólo busca adornar su prisión” versa el texto para referir que la figura femenina puede ser mucho más que algo superficial.

“Si las mujeres deben ser excluidas sin tener voz ni participación en los derechos naturales de la humanidad, demostrad primero, para así refutar la acusación de injusticia y falta de lógica, que ellas están desprovistas de inteligencia; si no, este fallo en vuestra Nueva Constitución pondrá de manifiesto que el hombre se comporta inevitablemente como un tirano” exige la filósofa a fin de reclamar al Estado que se haga responsable de la educación de la mujer.

Como yapa, te dejamos los links para que puedas descargarte los libros de las autoras mencionadas:

http://pijamasurf.com/2013/03/3-libros-de-simone-de-beauvoir-digitalizados-y-listos-para-descargar-biblioteca-pijama-surf/

http://jzb.com.es/resources/vindicacion_derechos_mujer_1792.pdf