Sin datos estamos ciegues

El medio «Lavaca» presentó un registro autogestivo y público sobre la violencia patriarcal que fue bautizado como «Observatorio Lucía Pérez». La idea es registrar femicidios, travesticidios, muertes por abortos clandestinos y desaparecidas durante 2020. Además elaborará un padrón con datos de los últimos 10 años.

«Lavaca», además de ser un medio de comunicación, es una cooperativa de trabajo. El padrón registra el nombre de la víctima, la edad, los detalles de la violencia que sufrió, el nombre del imputado/sospechoso, la fiscalía que interviene, la carátula de la causa y una de las fuentes de la información. El registro está disponible en Observatorio Lucía Pérez y es actualizado en forma diaria. Desde la página aseguran que:

«Toda esta información que sistematizamos y sostenemos con mucho esfuerzo tiene como objetivo un fin concreto: Ni Una Menos. Esto significa exigir las políticas de Estado necesarias y con los recursos suficientes para erradicar y prevenir la violencia patriarcal pero, muy especialmente, señalar la responsabilidad del Poder Judicial que sostiene un sistema que consagra impunidad y, así, lo propaga».

El trabajo lleva el nombre de Lucía Pérez en conmemoración de todas las jóvenes víctimas del sistema patriarcal. La adolescente de 16 años fue cruelmente violada y asesinada en Mar del Plata en 2016. También fue víctima de la justicia machista que juzgó su vida en lugar de la de los agresores. La indignación frente al caso provocó el primer paro autoconvocado de mujeres en Argentina en octubre de 2016.

Mapa de una sociedad patriarcal

Dentro del trabajo del Observatorio, se desarrolló un informe sobre cuarentena y violencia. Según sus datos, desde que se decretó el aislamiento social, las denuncias por violencia de género aumentaron un 750% en Tucumán; en Córdoba se hicieron 300 llamadas por día; en Entre Ríos se recibieron 900 denuncias; y en Santa Fe hubo 3.649 reportes de violencia, todo esto en los primeros 24 días de cuarentena.

Un segundo informe, que incluye 15 provincias, asegura que durante este año se registraron 134 femicidios y 6 crímenes continúan en investigación. Las mujeres desaparecidas son 19 y los travesticidios y transfemicidios ya suman 29. Es importante remarcar que la violencia contra la comunidad LGTTBIQA+ no aparece en los medios ni llega a la justicia, por lo que las cifras que se visibilizan siempre son menores a las reales.

Los datos de las víctimas de femicidios de los últimos diez años también están organizados de la siguiente manera:

Esta iniciativa colaborativa tiene como objetivo aportar datos para, con esa información, empezar a crear soluciones. No son números, es el mapa de una sociedad patriarcal y el registro social que el Estado no realiza, a pesar de estar obligado por ley. Desde Lavaca invitan a colaborar para actualizar y corregir datos enviando la información a observatorioluciaperez@gmail.com.


Fuentes:

Lucía no se mató sola

Esta semana se conoció el fallo por el femicidio de Lucía Pérez y no hubo justicia. O sí, pero patriarcal y con el prefijo “IN” adelante. ¿Lucía se mató sola? ¿Quién la mató? ¿Qué pasa con las vidas apagadas de las pibas?


Un femicidio que sacudió al país

Corría octubre de 2016 cuando el brutal femicidio de Lucía Pérez llegó a las pantallas de la televisión y a todos los hogares argentinos. Los detalles del crimen provocaron náuseas, congoja e impotencia. A la parálisis inicial se la combatió con el Primer Paro de Mujeres, ese miércoles negro que llenó las calles de mujeres que lloraban a Lucía, junto a un cielo rabioso que hacía lo mismo.

Dos años después, la (in)justicia patriarcal la volvió a matar. Con este fallo no hizo más que dejar en evidencia el camino inmenso que falta recorrer para que las pibas no sigan faltando de sus casas y que, si lo hacen, los culpables paguen por el delito cometido.

El fallo de la vergüenza

El tribunal de Mar del Plata, integrado por los jueces Facundo Gómez Urso, Aldo Carnevale y Pablo Viñas condenó a Matías Farías (25) y Juan Pablo Offidani (43) a 8 años de prisión por el delito de «tenencia y comercialización de estupefacientes, agravado por su venta a una menor de edad y en jurisdicción de una escuela». Además, absolvieron a Alejandro Maciel (61), el tercer imputado.

Durante los alegatos, el fiscal Daniel Vicente había pedido prisión perpetua para Farías, por considerarlo autor de «abuso sexual con acceso carnal agravado en concurso ideal con femicidio, con el agravante del suministro de estupefacientes a una menor», y 18 años de cárcel para Offidani, considerado «partícipe necesario» del delito. Para Maciel, señalado como quien habría lavado el cuerpo de la menor, había pedido la libertad.

Por su parte, el abogado de la familia, Gustavo Marceillac, había pedido que los dos primeros imputados fueran condenados a cadena perpetua y Maciel a cuatro años y medio de prisión. Sostuvo en su alegato que se estaba ante un caso de «adultos que reclutaban menores en la puerta de una escuela para venderles droga y satisfacer sus necesidades sexuales».

En el mismo fallo, el tribunal pidió que se investigase a la primera fiscal de instrucción del caso, María Isabel Sánchez (apartada de la causa luego de decir en una conferencia de prensa que la joven había sido empalada). Los especialistas, descartaron que Lucía hubiera muerto víctima del reflejo vagal y consideraron que pudo haber muerto por asfixia tóxica, debido al consumo de cocaína.

El Instituto Nacional de la Mujeres (INAM) y la Defensoría del Pueblo de la Provincia rechazaron el fallo y anunciaron que acompañarán a la familia en la apelación.

Algunas consideraciones

En las últimas horas trascendieron algunos fragmentos de la sentencia, que no hacen más que profundizar la indignación.

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¿Qué tipo de consentimiento podía manifestar una joven de 16 años drogada por hombres muchos mayores que ella? ¿Ningún juez notó la asimetría de poder? Si hay facturas y Cindor, ¿no hay violación ni femicidio? ¿Incidente de salud? ¿Lucía se murió sola? ¿Las drogas que le vendieron adultos no tuvieron nada que ver? ¿Las relaciones sexuales pueden ser consentidas en esa situación de vulnerabilidad para la joven?

Estas son apenas las primeras preguntas que surgen a partir de la lectura de la sentencia (que puede leerse completa aquí), cuyas respuestas se resumen en una sola realidad: el machismo nos está asesinando y la justicia patriarcal le da la espalda a nuestros cadáveres.