Los Martin Fierro y sus mil caras

El pasado domingo se llevó a cabo la entrega de los premios Martín Fierro, edición 2018. Si bien lo usual es que se haga foco en la ceremonia principal, este año hubo muchos más aspectos en torno a estos premios.

La previa

Durante la tarde del domingo, se llevó a cabo una convocatoria realizada por el colectivo Actrices Argentinas para gritar al unísono por el aborto legal, seguro y gratuito. La concentración se realizó en la puerta del Congreso y contó con la presencia de reconocidas actrices.

De0TDcUXkAEMm2w.jpg

Se pudo ver con el pañuelo en alto a Dolores Fonzi (una de las caras más visibles de este colectivo durante el último tiempo), Nancy Dupláa, Carla Peterson, Griselda y Leticia Siciliani, Lali Esposito, Jimena Barón, Florencia De La V, Gloria Carrá, Muriel Santa Ana, Veronica Lozano y Florencia Peña, entre otras figuras.

La ceremonia

Tras dejar el Congreso, las actrices se prepararon para la premiación. Lali Espósito fue la encargada de abrir la ceremonia, y al finalizar su acto alzó el pañuelo verde en el aire.

lali_esposito-48cb9

Durante toda la noche, actrices (y actores) vistieron detalles verdes a modo de visibilización de su apoyo a la legalización del aborto. Muches optaron por llevar el pañuelo atado a sus muñecas, otres por tenerlo presente durante sus ternas donde lo mostraban en pantalla. También hubo cintas verdes, anillos, bufandas, e incluso Santiago Del Moro lució un saco verde.

Las que más resaltaron fueron Julieta Ortega, que lució un vestido verde e hizo mención a la causa durante la alfombra roja, y Eva De Dominici, que lució un vestido con inscripciones relacionadas a la campaña de legalización del aborto.

A pesar de todos estos detalles, las encargadas de la cobertura oficial de la alfombra roja, Paula Chávez y Zaira Nara, no preguntaron a ningún invitado el por qué de sus prendas verdes. Esta actitud fue muy criticada en redes.

Quienes subieron a recibir sus premios también aprovecharon para mencionar la causa.

«Apuesten a la educación y no a la inquisición. Tráigannos al siglo XXI. Saquen a las mujeres de la libertad condicional y hagan historia», exigió Cristina Pérez, conductora de Telefé Noticias

«Las mujeres sean unidas, porque esa es la ley primera», dijo Violeta Urtizberea mientras vestía su Martín Fierro con el pañuelo verde.

En alusión a la fecha (3 de junio), se hizo un pequeño segmento donde se habló de la violencia de género. Marley, conductor de la ceremonia, mencionó que cada invitado tenía en la mesa un pin conmemorativo que podía lucir. Nancy Dupláa y Carla Peterson, desde el Puente de la Mujer, dijeron unas palabras.

Sin embargo, todo esto fue opacado cuando Polémica en el Bar, conducido por Mariano Iúdica, ganó el premio de la categoría Humor. Lejos queda el discurso sobre #NiUnaMenos que organizó APTRA, si luego le concede un premio a un programa que hace años reproduce conductas machistas.

Sin ir más lejos, su conductor fue parte de un visible caso de acoso en vivo cuando besó a su compañera Pia Shaw luego de que su compañero Guido Zaffora hiciera lo mismo como parte de una representación de la noticia que estaban contando.

Si bien Shaw salió a decir en redes que fue un paso de comedia pactado con sus compañeros de programa, su cara de incomodidad durante la secuencia no dijo lo mismo. Las redes se hicieron eco de lo sucedido, así como de la indignación tras el galardón entregado a Polémica en el Bar.

«Cuando gana Polémica en el Bar, me siento orgullosa de no haber ganado»- Erika Halvorsen (Nominada en la categoría «Mejor Autor/Libretista»)

«¿El que está sobre el escenario es el señor que cree que mostrar un acoso colectivo en la tele es gracioso?» – Soledad Vallejos

«¿Polémica en el Bar? ¿En serio? ¿Me están jodiendo? ¡Con Iúdica, encima! Cierren todo» – Karin Zavala

Lo que no te mostraron

Fuera del Hotel Alvear Icon, donde se realizó la ceremonia, había otro reclamo. Los trabajadores de prensa se manifestaron contra los despidos y la precarización laboral que están sufriendo. Con la consigna #QueNoTeApaguenLosMediosPúblicos estuvieron presentes toda la noche.

Con la presencia de SiPreBA, Satsaid y Cositmecos, reclamaron por los despidos arbitrarios en Télam y Televisión Pública, denunciando así un apagón informativo y censura durante la gestión de Hernán Lombardi.

Puertas adentro, varios periodistas hicieron eco del reclamo de sus colegas y muchas figuras posaron con el cartel que decía «No apaguen los medios públicos». Mariana Contartesi, ganadora en la terna «Mejor labor periodística femenina», expresó su apoyo a los colegas despedidos durante sus agradecimientos, así como también lo hizo Guillermo Panizza, ganador del premio al «Mejor Movilero/Cronista».


Fuentes:
Los Andes
Actrices Argentinas
La Nación
SiPreBA
La Izquierda Diario

¿Maternidad libre o incubadoras humanas?

Artículo por Malena Keegan


Cada día suena más fuerte el debate alrededor de la Gestación por Sustitución, más conocida como “Alquiler de Vientres”. Un tópico que, al momento, trasciende el plano nacional al internacional y en ambos afloran las más variadas opiniones.

Del otro lado del Atlántico, esta semana, la gestación por sustitución fue un tema caliente en el congreso español. Por nuestro lado, en Argentina, el famoso conductor de TV Alejandro «Marley» Wiebe anunció hace poco menos de un mes que será padre a través de este método.

La maternidad subrogada es uno de esos temas que repercuten en la opinión pública y en el accionar de distintos sectores sociales, pero cabe resaltar que la actualidad española no cuenta con el típico escenario de conflictos sociales. El debate en cuestión se levantó como un punto de opiniones controversiales y alianzas irónicas.

Bloques antagónicos, diferentes razones para argumentar su lucha

Dentro del grupo que apoya la regulación hay feministas, grupos de izquierda, neoliberales y el partido político español Ciudadanos, el cual ya anunció que presentará una propuesta legislativa para ser implementada en lugar de la Ley de Reproducción Asistida de 2006, la cual prohíbe la práctica en cuestión.

Por otro lado, la Iglesia y también una gran porción del feminismo rechazan la regulación por considerarla como una práctica éticamente injustificable y una violación de los derechos de mujeres y menores. En otras palabras: de manera inédita, la derecha más conservadora y una notable parte de los sectores de la izquierda comparten la lucha.

Quienes están a favor de la gestación subrogada insisten en la necesidad del respeto al derecho a la maternidad de quienes no pueden gestar por sí mismas y la libertad de las partes para acordar y consentir una transacción.

Por el contrario, el feminismo morado hace énfasis en que legalizarla constituye otra manifestación del “neoliberalismo sexual”, el cual trata de innovar en sus formas de someter a la mujer en materia de apropiación de su cuerpo, en este caso a través del alquiler de su capacidad de gestación, ya que identifican a las mujeres que se someten a estos acuerdos como socioeconómicamente vulnerables.

Cómo hablamos dirá cómo pensamos

Uno de los primeros focos en este conflicto fue lo conceptual y la expresión. Los sectores a favor buscan asentar el término “gestación subrogada” y combatir contra el popular “alquiler de vientres”, ya que alude a la comercialización de un niño.

Los sectores contrarios a la legalización no tardaron en responder con un aluvión de adjetivaciones similares, tales como «granjas de mujeres reproductoras», “comercio de vientres”, “incubadoras humanas”, y “mujeres-horno”.

Entre las muchas descripciones, se destaca el que llegó a ser lema de la oposición. “No Somos Vasijas” agrupa a la oposición de dicho tópico en Europa, y en su web puede leerse un manifiesto con las 10 razones por las que están en contra de la regulación de forma rotunda.

Incubadoras altruistas

Ciudadanos propuso la semana pasada en el congreso español una ley para regular la gestación subrogada con el objetivo de legalizarla como una práctica «altruista». En el proyecto de ley, se señala que la condición de gestante podría darse solo dos veces y sería limitada a mujeres de 25 años o más, de nacionalidad española o residentes legales, que hayan sido madres previamente y con una situación socioeconómica estable.

Pero, “¿Cuán grande será el número de mujeres mayores de 25 años, con estabilidad económica y un hijo ya gestado, deseosas de ofrecerse como incubadoras a cambio del gasto médico y una compensación por las molestias?” se pregunta la periodista del diario español El País, Luz Sánchez Mellado.