Cuando nos duele el corazón

Sin dudas, las series nos enseñan muchas cosas. A veces nos representan, nos juzgan y nos cuentan más que una historia. Grey’s Anatomy es una de las mejores series. ¿Por qué? No hay por qué. O sí. Quizás esta nota nos acerque ese por qué.

Desde Escritura Feminista, pensamos en la integridad de todos los cuerpos que existen. En este artículo nos referiremos a las diferencias meramente biológicas hormonales que aparecen en la diversidad corporal. entendemos que el sexo (características físicas) no tiene correlación directa con el género (vivencia social) y en consecuencia solo mencionaremos género cuando citemos información externa (como estudios y porcentajes) publicada en esos términos.

¿Es diferente el infarto dependiendo el sexo?

Lo que plantea el episodio 11 de la temporada 14 es que sí. Voy a hacer una sinopsis sin spoilear, se los prometo. Una de las doctoras, llamémosla Carla (cambiamos el nombre así no spoileamos, me estoy esforzando), ingresa a un hospital que no es el Grey Sloan para que le hagan una revisión, ya que afirma tener síntomas de un posible infarto. Los doctores no le creen y le sugieren que vuelva a su casa, ya que lo que ella suponía era solo un problema de ansiedad. Al final, termina siendo cierto que ella estaba teniendo un infarto: los síntomas eran distintos. En el episodio, se explica que en los cuerpos gestantes el infarto no actúa igual que en los cuerpos fecundantes. 

Ante todo, hablemos de la diferencia entre un paro cardíaco y un infarto. El infarto, dicho con el vocabulario correcto, es infarto de miocardio: cuando una arteria se obstruye, un coágulo lo tapa e impide que la sangre irrigue adecuadamente al corazón, provocando la muerte de células musculares cardíacas. Un paro cardíaco implica que el corazón deje de latir y, por lo tanto, no se produzca el flujo de sangre correspondiente en el cuerpo.

Las enfermedades cardiovasculares (ECV) son la principal causa de muerte en personas vulvoportantes. En la Argentina, cada 11 minutos muere una mujer por enfermedad cardiovascular. Es decir que, de tres mujeres, una tiene la probabilidad de sufrir un infarto. Argentina es uno de los países de Latinoamérica con mayor tasa de mortalidad prematura por ECV en esta población.

Los síntomas comprobados que dichas personas pueden sentir son:

  • Insomnio, debilidad, malestar en general y síntomas de gripe en los días previos.
  • Dolor de garganta, mandíbula, cuello, hombros y espalda. 
  • Dificultad para respirar (en muchos casos es el único síntoma).
  • Cansancio o debilidad muscular.
  • Náuseas o vómitos. 
  • Dolor abdominal. 
  • Presión en el pecho y dolor u hormigueo en uno o en los dos brazos. La sensación puede ir y venir. Este sigue siendo uno de los síntomas clave.
  • A veces puede haber mareos, pérdida del conocimiento, fatiga, sudoración o pérdida del conocimiento. 

Por lo general, las personas con capacidad fecundante sienten dolor o presión en el pecho que se irradia al cuello y al brazo izquierdo, aunque esto no quita que puedan tener otros síntomas. En las personas vulvoportantes, son más comunes las otras señales mencionadas y, por lo tanto, es más difícil diagnosticar, ya que se lo puede relacionar con otra cosa.

Cuanto más se tarde en detectar el infarto, más áreas del corazón estarán sin irrigación sanguínea. Así, el músculo se deteriora: a la larga, es peor el pronóstico, mayor la insuficiencia cardíaca y más probable el riesgo de muerte.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), cada año mueren más personas en el mundo por enfermedades cardiovasculares que por cualquier otra causa. La Sociedad Española de Cardiología (SEC) indica que la mortalidad, tras un primer infarto agudo de miocardio, es un 20% mayor en mujeres. También el índice de mortalidad es más alto: es de un 53%, mientras que en los hombres es de un 46%. Una vez superado el infarto, el 25% de los hombres tienen probabilidades de morir durante el año. En las mujeres, el número es del 38%.

También está demostrado que las mujeres tardan más en acudir a los hospitales. Tenemos más tolerancia al dolor. Hay que agregar que solo el 39% de las mujeres consultadas reconoce los síntomas, mientras que el 57% de los hombres consultados tienen más percepción del riesgo. La Fundación Española del Corazón (FEC) comunicó en 2018 que fallecen más mujeres que hombres de enfermedades cardiovasculares. En concreto, 9.000 más.

En 2018, la Federación Argentina de Cardiología adhirió a la iniciativa internacional «Mujeres en Rojo» que tiene el objetivo de que la sociedad tome conciencia de la gravedad del asunto y se formen más lugares para la prevención y los cuidados, con charlas a la comunidad y otras actividades públicas, difusión de información útil y comunicación interactiva a través de Internet y redes sociales.

El Doctor Claudio Higa, jefe de Cardiología en el Hospital Alemán, afirma que la mayoría confunde los síntomas con problemas digestivos, respiratorios e incluso trastornos de ansiedad o depresión. Es aquí cuando se pierden minutos para tratar la urgencia. Un retraso en el diagnóstico eleva la mortalidad y gravedad de la patología. 

Las personas menopáusicas tienen más tendencia a sufrir infartos. Esto es porque cuando dejamos de ovular, nuestros sistema deja de producir o se reduce considerablemente el estrógeno de tipo estradiol, que nos protege en la edad fértil de sufrir un infarto. El estrógeno es la hormona que ayuda a que llevemos un embarazo en las mejores condiciones posibles.

Los factores de riesgo incluyen:

  • Estrés.
  • Diabetes.
  • Hipertensión.
  • Colesterol alto y triglicéridos.
  • Tabaquismo.
  • Obesidad.
  • Sedentarismo. 
  • Depresión.
  • Historial familiar por enfermedades coronarias. 
  • Menopausia.
  • Embarazo pretérmino.

El episodio del que hablamos al comenzar este artículo fue inspirado en la escritora de The Vampire Diaries, Elisabeth R. Finch, que fue mal diagnosticada de cáncer. Lo que quiso abordar Shonda Rhimes, la creadora de Grey’s Anatomy, es el problema que sufren las mujeres y las personas vulvoportantes cuando reciben diagnósticos equivocados o son cruelmente subestimadas por ser «exageradas». (Les dije que Grey’s Anatomy era lo mejor).


Fuentes:


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Peseshet, la primera médica egipcia

A lo largo de los últimos años, diferentes registros históricos contaron que Merit Ptah fue la primera médica egipcia, hacia 2700 a.C. Sin embargo, una investigación reciente del inmunólogo estadounidense Jakub Kwiecinski devela que, en realidad, todo habría sido un malentendido. Sigue leyendo Peseshet, la primera médica egipcia

Dama de honor, Julieta Lanteri

Inmigrante italiana y gran luchadora, Julieta Lanteri fue una de las precursoras del feminismo en nuestro país.  El 23 de febrero se cumplieron 86 años de su muerte. Como era de esperarse, no fue una inmigrante más: fundó un partido de mujeres, fue candidata a legisladora, organizó congresos, apoyó huelgas, se enfrentó al régimen conservador de la época y lo desafió.

Julieta vivió décadas muy difíciles, donde las mujeres no votaban ni estaban emancipadas, por ley, de los varones. No tenían derecho alguno sobre sus hijos, pero sí obligaciones de la crianza. No podían estudiar con libertad, ser abogadas, profesoras, y ni hablar de ejercer cargos políticos. Es imprescindible resaltar su grandiosa labor con las dificultades que se presentaban en la época.

Muchos quizás no conozcan a Julieta Lanteri, pero es importante aprender sobre ella. Ella fue inmigrante italiana, médica, especialista en cirugía, fundadora del Partido Feminista Nacional, primera sufragista del país e incluso candidata a diputada en 1919, una gran referente del movimiento feminista.

La historia que pocos conocen. En noviembre de 1951, se reconoce el aniversario del voto femenino en Argentina. Pero ¿qué ocurrió antes? El 26 de noviembre de 1911, una mujer votó primera vez en nuestro país. El presidente de mesa era el historiador Adolfo Saldías, quien confirmó que se había transformado en la primera mujer en sufragar en toda Sudamérica. Julieta marcó muchos hitos a lo largo de la historia.

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Sexta médica del país

Ante la adversidad fue que empezaron a forjarse sus ánimos de lucha. No era fácil para las mujeres acceder a carreras universitarias, mucho menos si no tenían dinero para financiar tus estudios. A las mujeres se les enseñaba generalmente bordado, tareas domésticas y otras actividades similares.

Además, incluso después de recibidas, no podían ejercer sus profesiones y, sí lo hacían, no tenían las facultades legales para disponer de su propio dinero. Esto se debía a que mientras estuviera casada, la mujer no poseía capacidad civil, según establecía la Corte Suprema. Pese a todo, Julieta se graduó y consiguió un cargo en la salud pública.

La organizadora

Julieta, junto a otras mujeres profesionales, creó la Asociación Universitarias Argentinas, con el fin de luchar para reducir las desigualdades laborales sexistas. Tal motivo hoy nos puede parecer ridículo, pero de todas formas continúa esta brecha en lo que respecta a salarios y diferencias jerárquicas.

En 1906, participó del Congreso Internacional de Libre Pensamiento, y de allí surgió como organización el Centro Feminista. Julieta sería una de sus impulsoras. Además, esto la impulsó a crear la Liga Argentina de Mujeres Librepensadoras, que sumó a su militancia en el Centro Feminista y a las Universitarias Argentinas.

Algunos de los derechos por los cuales luchó fueron: terminar con la prostitución; obtener derechos civiles y políticos, al divorcio y al sufragio; lograr la educación laica, mixta e igualitaria; y ganar la igualdad salarial con los varones y los derechos laborales para las mujeres trabajadoras.

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Julieta candidata

Tras algunas presentaciones legales, consiguió votar en el año 1911, aunque después el Concejo Deliberante estableciera una ordenanza que prohibía el voto femenino porque era requisito previo el registro del servicio militar. Pero nada frenaría a Julieta.

Fue el 14 de abril de 1919 cuando, por primera vez, se reunió el comité ejecutivo que luego organizaría el Partido Feminista Nacional que, a su vez, impulsaría a Julieta como candidata a diputada nacional.

Fue la única organización que presentó un programa para mejorar las condiciones de vida de las mujeres, de los trabajadores y los sectores más pobres. Proponía un máximo de 6 horas de trabajo para las mujeres, jubilación y pensión para todos los obreros e igualdad salarial para mujeres y varones.

Julieta sostuvo hasta el final su campaña, pese a todas las críticas y burlas; incluso garantizó una fiscalización por las mesas electorales. De más de 150 000 votantes de aquellas elecciones, el Partido Feminista Nacional con Julieta Lanteri como candidata a diputada obtuvo 1730 votos.

 

A 86 años de su partida, recordamos su lucha y sus logros para honrar su memoria.