The Post: la liberación individual como mito

Se acercan los premios más importantes a nivel mundial en materia audiovisual, y algunas de las películas nominadas empiezan a aparecer en las carteleras argentina. “The Post: los oscuros secretos del Pentágono” se estrenó el pasado jueves en nuestro país y está nominada en las ternas de “Mejor papel protagónico femenino” para Meryl Streep y “Mejor película”, la terna más deseada en los Oscar.

La película se basa en una historia real ocurrida en 1971, cuando los diarios publicaron piezas de información clasificada: los «Papeles del Pentágono». Eran documentos que recogían información secreta sobre la Guerra de Vietnam y la complicidad del gobierno estadounidense.

El diario Washington Post es el escenario de fondo donde transcurre la película. Presiones cruzadas, investigación periodística y muertes innecesarias de jóvenes estadounidenses tiñen el argumento de la cinta.

Sin embargo, de esto no se trata la película.

Steven Spielberg (si nos ahorramos los sentimentalismos y una vaga perspectiva política sobre algunos temas) va al hueso contra las banderas que orgullosamente esgrime su presidente actual: Donald Trump. La prensa libre (personificada en el personaje de Tom Hanks) y los derechos de la mujer (personificados en el personaje de Meryl Streep) son dos temáticas con las que le gusta polemizar al líder.

Son conocidas las denuncias por acoso que apuntan contra Trump y sus frases machistas con respecto al lugar, siempre dócil y relegado, de la mujer. También le ha declarado la guerra a las principales empresas mediáticas, quienes en las elecciones apoyaron abiertamente a la otra candidata: Hillary Clinton. Todo esto resultó en un gran rechazo desde la industria de Hollywood hacia el presidente.

Pero, entonces, si esos valores personificados en la figura de Donald Trump se rechazan, ¿qué aparece del otro lado? Ni más ni menos que el sueño americano.The Post” grafica a la perfección los valores que se utilizan para construir esa figura del “hombre estadounidense”. La libertad de expresión, el respeto mutuo y por las instituciones, y el compromiso moral de las empresas por resguardar a los ciudadanos.

En este escenario, ¿dónde entran los derechos de la mujer? Es claro que en ningún sitio. El modelo está diseñado para el hombre blanco y poderoso. Por esta razón es que la historia de Kay Graham (Streep) queda trunca.

Graham es la dueña del Washington Post, quien llega a este puesto por pura casualidad del destino: todos los hombres que estaban antes que ella habían muerto. El argumento de la película resume en cuatro escenas todo lo que necesita decir sobre este personaje y su condición de “mujer”:

  • Cuando le cuesta hablar en un ámbito en donde hay más de 25 hombres y ella.
  • Cuando un miembro de la junta directiva intenta pasarla por alto con el solo argumento de que no era bien visto que una mujer estuviera en un lugar de toma de decisiones.
  • Cuando habla con su hija de su juventud y la naturalización de que la mujer “no debía trabajar”.
  • Cuando logra tomar una decisión importante para el diario y le contesta al miembro de la junta que antes la había desautorizado.

Así pareciera que, para que una mujer llegue a un puesto de poder, es necesario «empoderarse» y tener una pizca de suerte. El argumento de “The Post” cierra los ojos ante los privilegios de clase, no problematiza al poder mirado como un campo masculino por excelencia y da a entender que la liberación de la mujer depende sólo de un empoderamiento individual, de cada una de las mujeres en cuestión.

Aquí es necesario echar por tierra el mito de la lucha individual, porque las “mujeres fuertes”, aunque sean fuertes, son mujeres al fin y esa condición las condena. Las diez personas más ricas del mundo son hombres, y el “techo de cristal” condena a puestos secundarios a las mujeres en todo el mundo.

No dar cuenta de esta situación en el argumento del film, dando a entender que esto se solucionaría con un “empoderamiento personal” revitaliza el mito falso y patriarcal de la “mujer fuerte”.

 

The Post: los oscuros secretos del Pentágono

Dirección: Steven Spielberg

Guión: Liz Hannah y Josh Singer

Música: John Williams

Fotografía: Janusz Kaminski

Protagonistas: Tom Hanks, Meryl Streep, Sarah Paulson, Bob Odenkirk, Tracy Letts, Bradley Whitford, Bruce Greenwood y Matthew Rhys

País: Estados Unidos

Año: 2017

Género: suspeso, drama, cine biográfico y cine histórico

Productora: Amblin Entertainment, DreamWorks, Amblin Partners, 20th Century Fox y Participant Media

Estreno en Argentina: 1 de febrero de 2017

Duración: 116 minutos


Fuentes:

https://elcomercio.pe/luces/cine/impreso-the-post-critica-noticia-494415

The Post: Los oscuros secretos del Pentágono – Crítica

Blackbird fly, into the light of the dark black night

El domingo 7 de enero se celebró la entrega de los Globos de Oro 2018 y, también, la iniciativa Time’s Up creada por las mujeres de Hollywood que decidieron no callarse más.

Hace no mucho conocimos la organización Time’s Up, creada por mujeres de Hollywood como respuesta a las denuncias de acosos y con la idea de ayudar a quienes no cuentan con una voz ni con los recursos para hacerle frente a sus abusadores. (Lee más sobre Time’s Up haciendo click acá)

El pasado domingo, tras una iniciativa de esta organización, Hollywood se vistió de negro en contra del abuso, los acosos y el machismo.

A lo largo de la alfombra roja, pudimos ver a muchas de las actrices acompañadas por activistas a quienes llevaron como sus invitadas de la noche.

 

Las activistas que acompañaron a las actrices de Hollywood fueron:

  • Sara Jayaraman (junto a Amy Poehler), cofundadora y codirectora de «Restaurant Opportunities Centers United», una ONG que busca mejorar los salarios y las condiciones laborales en los restaurantes de los Estados Unidos;
  • Marai Larasi (junto a Emma Watson), directora ejecutiva de Imkaan, una red de organizaciones británicas que combaten la violencia contra las mujeres de color y otras minorías;
  • Monica Ramirez (junto a Laura Dern), cofundadora de la Alianza Nacional de Campesinas;
  • Tamara Burke (junto a Michelle Williams), fundadora del movimiento #MeToo en 2007 y directora de la ONG «Girls for Gender Equity» («Niñas por la igualdad de género»);
  • Billie Jean King (junto a Emma Stone, quien la interpretó en la película Batalla de los sexos), campeona de tenis y activista por la equidad salarial;
  • Rosa Clemente (junto a Susan Sarandon), comentadora política y candidata a vicepresidenta en 2008 por el Partido Verde de Estados Unidos;
  • Ai-jen Poo (junto a Meryl Streep), directora de la Alianza Nacional de Trabajadoras Domésticas.

Además, otras actrices decidieron caminar por la alfombra roja juntas, como Reese Witherspoon y Eva Longoria, America Ferrera y Natalie Portman, y Octavia Spencer y Jessica Chastain.

Una de las mujeres que alzó su voz durante la alfombra roja fue Debra Messing, quien al ser entrevistada por la cadena E! Entertainment contó por qué vestía de negro y denunció que la cadena E! no quiere pagarle a sus conductoras mujeres lo mismo que a sus colegas hombres, en mención a Catt Sadler, quien recientemente renunció a la conducción de E! News tras enterarse que su coconductor ganaba más que ella.

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Debra Messing en la alfombra roja de los Globos de Oro.

La campaña #WhyWeWearBlack («Por qué vestimos de negro») también se llevó a cabo en redes sociales, donde tanto las actrices como otras mujeres subieron imágenes y apoyaron el movimiento con la explicación de por qué decidían vestir de negro.

Durante la ceremonia, el conductor Seth Meyer bromeó diciendo que esa noche sería la primera vez en meses que muchos de los hombres presentes no sentirían miedo al oír sus nombres en voz alta, en referencia a la gran cantidad de denuncias a celebridades en este último tiempo.

Dos de las grandes series que llevaron a las pantallas el sentimiento de sororidad y denunciaron hechos aberrantes fueron grandes ganadoras.

The Handmaid’s Tale se llevó la estatuilla a Mejor Serie Dramática y Elizabeth Moss (su protagonista) ganó como Mejor Actriz de Serie Dramática. Al recibir el premio, lo dedicó a Margaret Atwood, escritora del libro que le dio vida a la serie. (Para leer más sobre The Handmaid’s Tale, hace clic acá).

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No vivimos en los espacios entre las historias, somos las historias impresas y estamos escribiendo las historias nosotras mismas”, dijo Elizabeth Moss en su discurso.

Asimismo, Big Little Lies se llevó el premio a Mejor Serie Limitada o Película para TV, y sumó las estatuillas de Mejor Actriz de Serie Limitada o Película para TV para Nicole Kidman y Mejor Actor de Serie Limitada o Película para TV para Alexander Skarsgård. (Para leer más sobre Big Little Lies, hacé clic acá).

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En su discurso, Kidman pidió que el diálogo se mantenga vivo.

Natalie Portman, una de las presentadoras de la noche, hizo lo suyo cuando presentó la categoría de Mejor Director. «Acá están todos los hombres nominados a Mejor Director», dijo, haciendo referencia a que no había ninguna mujer nominada en esa categoría este año. La única mujer en ganar esta categoría fue Barbra Streisand en 1984.

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Quien dio el discurso que dio más que hablar fue Oprah Winfrey, galardonada con el Cecil B DeMille Lifetime Achievement Award, un premio a la trayectoria.

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En su discurso, Oprah recordó la historia de Recy Taylor, una mujer negra que fue abusada y abandonada en una ruta por seis hombres blancos. Mencionó también a Rosa Parks, activista por los derechos de las mujeres de color, que ayudó a Taylor y fue conocida también por haberse negado a cederle el asiento a un hombre blanco, acto que la llevó a prisión.

Taylor falleció recientemente y sin poder lograr justicia por lo que le hicieron. «Por mucho tiempo, las mujeres no fueron escuchadas ni les creyeron cuando se animaron a hablar sobre el poder de ciertos hombres. Pero su tiempo se acabó», dijo Winfrey, quien fue ovacionada de pie.


Fuentes e imágenes:
TIME Magazine
Bollywood Life
The Guardian