Las horas: mirar la vida de frente

“No se puede encontrar la paz evitando la vida”. Esa es la idea principal que recorre la totalidad de la película. Tres mujeres que, en distintas épocas, se debatieron entre sobrevivir y vivir, entre el deseo y la culpa. Cada personaje es contado a partir de sus experiencias en un mismo día. El hilo conductor es “Mrs Dalloway”, la novela de Virginia Woolf. El film es una adaptación de la novela homónima de Michael Cunningham publicada en 1998.

Año: 2002
País: Estados Unidos
Director: Stephen Daldry
Guión: David Hare
Duración: 114 minutos
Reparto: Nicole Kidman / Meryl Streep / Julianne Moore / Ed Harris
Género: Drama

Nicole Kidman es Virginia Woolf en 1923, quien comienza a escribir La señora Dalloway a la vez que lidia con su recién diagnosticado trastorno de bipolaridad. Julianne Moore es Laura Brown, casada infeliz y enamorada en secreto de una vecina, mientras lee la novela en 1951. Meryl Streep es Clarissa Vaughan, una editora bisexual -y una especie de señora Dalloway moderna- obsesionada con mantener vivo al amigo de quien está enamorada, enfermo avanzado de SIDA e interpretado de manera magistral por Ed Harris.

Las historias se entrecruzan. El eje es claro: tres mujeres sufridas, insatisfechas, que buscan sentir como propio algún lugar en el mundo. Las distintas épocas reconstruidas nos permiten dar cuenta de cierta continuidad en las normas y los roles establecidos por la sociedad para la mujer: heterosexual, esposa, madre. Épocas difíciles, en especial para quienes escapan a esas etiquetas, como es el caso de las tres protagonistas.

Kidman/Woolf es una mujer/esposa con problemas mentales, que presta poca o nula atención a su marido, obsesionada en la escritura de su novela. Moore/Brown es una mujer/madre que vive una vida que no quiere, mientras planea de forma continua su escape. Streep/Vaughan es una mujer/bisexual cuya fragilidad, a pesar de la fortaleza que demuestra, sale fácilmente a la luz cuando su amigo se debilita.

La película resulta amena, sin giros sorpresivos, con un final que siempre se muestra incierto. Asimismo, permite extrapolar a nuestros tiempos la lucha interna que cada mujer protagoniza por conseguir su lugar en el mundo, el deseado y no el impuesto por otros. Es así que, a tropezones, logran ser ellas mismas, escapar de sus cadenas, mirar a la vida de frente.

Ellas, en la historia que narra la película. Nosotras, protagonistas de nuestra propia historia.

5LasHoras

#Reseña Suffragette: el poder en sus manos

¿Quiénes fueron esas primeras mujeres que se arriesgaron a desafiar lo establecido? ¿A alzar la voz cuando se les imponía el silencio y la sumisión? En una brillante reconstrucción de época, “Suffragette” trae al presente la lucha de las sufragistas británicas por sus derechos políticos.

Año: 2015
País: Reino Unido
Director: Sarah Gavron
Guión: Abi Morgan
Duración: 106 minutos
Reparto: Meryl Streep / Carey Mulligan / Helena Bonham Carter / Anne-Marie Duff
Género: Drama

La película está centrada en la historia de las primeras participantes del movimiento británico a favor del sufragio femenino a finales del siglo XIX y principios del siglo XX. La historia es contada a través de los ojos de Maud Watts (Carey Mulligan), una madre joven sin ambiciones políticas, que se ve envuelta en una manifestación callejera protagonizada por las sufragistas.

A partir de ese hecho puntual, Maud comienza a entender que la situación de explotación que vive desde niña en la lavandería industrial donde trabaja no es el destino inexorable que las corresponde a las mujeres, sino un estado de cosas que se puede -y debe- modificar. Ante la insistencia de su compañera de trabajo Violet Cambridge (Anne-Marie Duff), comienza a participar con timidez en algunas de las actividades del movimiento.

El aspecto más violento de la lucha comienza cuando las autoridades les niegan explícitamente la posibilidad de votar bajo argumentos de falta de pruebas y motivos. Es entonces cuando la líder del movimiento, Emmeline Pankhurst -cuya aparición no dura más de diez minutos, aunque es interpretada magistralmente por Meryl Streep-, llama a radicalizar la lucha:

“Sean militantes. Cada una de ustedes a su propia manera. Aquellas de ustedes que puedan romper ventanas, rómpanlas. Aquellas de ustedes que puedan atacar al ídolo sagrado de la propiedad, háganlo. No nos han dejado otra alternativa salvo la de desafiar a este gobierno. (…) Estamos luchando por un momento en el que cada niñita que nazca en el mundo tenga la misma oportunidad que sus hermanos. Nunca subestimen el poder que las mujeres tenemos para definir nuestros propios destinos”.

Cuando comienza a ser detenida con regularidad, Maud entiende que tiene que decidir entre continuar con la búsqueda de igualdad al precio de perder a su familia o volver a ser la mujer obediente y sumisa que siempre había sido. Serán decisivas en la resolución de su conflicto las intervenciones de su ahora amiga Violet y de la sufragista más radical, Edith Ellny (Helena Bonham Carter).

La historia de estas cuatro mujeres que, tomando a la parte por el todo, permite dar cuenta de la lucha de las sufragistas, sirve también para conocer cómo era su situación en esa época. No sólo no tenían derecho al voto: tampoco tenían derechos laborales, derechos sobre sus hijos ni acceso a la educación.

“Eres mi mujer, eso es lo que estás destinada a ser”, le recuerda el marido a Maud en un momento. Las mujeres eran propiedad del hombre. Contra esa opresión, lucharon.

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Al finalizar la película, permanece la sensación de que nada es imposible, porque lo que ayer parecía inalcanzable hoy son derechos adquiridos. Si algo le han enseñado las sufragistas al resto de las mujeres del mundo por generaciones y generaciones es que el poder está en sus manos y que nunca hay que abandonar la lucha.