Que viva el Orgullo: a 50 años de Stonewall

Cada año, la comunidad LGBTIA+ internacional celebra su historia durante todo el mes de junio para concluir en el Día Internacional del Orgullo. ¿De dónde nace la elección tan particular de estas fechas?

La pieza clave aparece en un bar situado en la ciudad de Nueva York. En los años sesenta, el Stonewall Inn era uno de los bares LGBTIA+ más populares de la zona (y el único en el cual se podía bailar), aunque esa popularidad no le ganaba la libertad del acoso policial. Allí se reunían las poblaciones más perseguidas por las autoridades: personas negras, latinas, homosexuales, transgénero y travestis, «desviados que celebraban su perversión». Las razzias eran moneda corriente y la violencia se ejecutaba sin piedad a pesar del pago de los sobornos exigidos por la policía cada semana.

Durante la madrugada del 28 de junio de 1969, hace exactamente 50 años, comenzó la etapa moderna de la revolución queer. Lo que parecía una redada habitual se transformó en una revuelta cuando voló la primera piedra contra la policía. Los oficiales estaban tratando de detener a les clientes abusando de su poder y aplicando violencia física. Stormé DeLarverie, una mujer lesbiana, recibió un golpe en la cabeza y desde el suelo pidió ayuda a gritos. Alguien dijo que la policía había ido a cobrar el soborno de la semana y comenzaron a llover monedas arrojadas con furia contra los uniformados. Fue una acción espontánea, nacida del hartazgo y el dolor, como recuerdan quienes allí estaban presentes:

«Stonewall no fue producto del orgullo. Fue la respuesta a toda la mierda acumulada por las razzias constantes de la policía en Greenwich Village. […] Los recuerdos de esa noche no me vuelven acompañados de alegría, porque muchos y muchas salieron muy heridxs».

Miss Major Griffin-Gracy para la revista Out.

Más tarde, testigos afirmaron que las personas en la primera línea del bando rebelde habían sido las más vulnerables, las más enfurecidas: las mujeres trans y travestis, los varones gay más afeminados, las lesbianas «marimachos» y les jóvenes LGBTIA+ sin hogar que solían pasar la noche en las inmediaciones del bar. Con ladrillos y botellas, la muchedumbre acorraló a la policía abusadora hasta obligarla a refugiarse dentro del establecimiento.

«Los gays nunca habían sido una amenaza para la policía. Se esperaba que fuéramos débiles, incapaces de defendernos. Pero ahí estábamos, peleando y atacándolos».

John O’Brien para la revista Vanity Fair.
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Monumento Nacional Stonewall, ubicado frente al sitio histórico de la revuelta.

Los enfrentamientos duraron varias noches y dejaron decenas de heridos, pero también fueron una demostración de que la violencia contra el colectivo LGBTIA+ ya no sería tolerada sin resistencia. Stonewall no fue la primera revuelta, pero sí marcó el inicio de la organización de la comunidad LGBTIA+ estadounidense para luchar por sus derechos. Martha Shelley, una de las mujeres presentes aquella noche, fue la mente detrás de la planificación de la primera Marcha del Orgullo de Nueva York realizada en el primer aniversario de los disturbios.

Es imposible hablar sobre Stonewall sin mencionar a Marsha P. Johnson y a Sylvia Rivera, dos mujeres trans racializadas, una afroamericana y otra latina, reconocidas como una parte indispensable de la revolución del 28 de junio de 1969. Juntas, lucharían el resto de sus vidas por la comunidad trans. Aunque permanecieron en el olvido durante muchos años, el transactivismo reciente rescató sus nombres y el documental sobre la vida de Johnson alcanzó el catálogo de Netflix.

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Línea temporal sobre la historia LGBTIA+ en Argentina, expuesta en la Casa del Orgullo de la ciudad de Buenos Aires.

En nuestro país, la Marcha del Orgullo de Buenos Aires se realiza en el mes de noviembre, acorde a la historia nacional del movimiento LGBTIA+. Es importante destacar que la masividad de las celebraciones de origen estadounidense, que se han convertido en las fechas internacionales, no opacan nuestro propio orgullo, nuestra historia y nuestras figuras destacadas en la lucha por la igualdad y el fin de la discriminación por orientación sexual o identidad de género. Sin embargo, es innegable el impacto de los disturbios en Stonewall para la cultura LGBTIA+ global.

Alcemos nuestras banderas no solo uno ni dos meses al año. Vivamos el Orgullo cada día, con la convicción de que trabajamos por un mundo más justo para todes.


#CicloOrgulloLGBTIA+: espectro ase/arro

Junio es el mes internacional del orgullo LGBTIA+, en conmemoración de los disturbios ocurridos en el bar Stonewall Inn, ubicado en Nueva York, el 28 de junio de 1969. Esa noche plantó la semilla de la revolución y marcó el comienzo de una nueva era de lucha por la igualdad y los derechos de las identidades disidentes.

Para celebrarnos en nuestra diversidad, Escritura Feminista dedicará las ediciones de género y sexualidad de este mes al reconocimiento de los distintos eslabones que componen a la comunidad queer en Argentina y el mundo.


La letra A

El significado detrás de esta letra aún hoy genera controversia. Para muches, la A representa a les allies o “aliades”, personas cishetero que apoyan y acompañan la lucha de la comunidad LGBTIA+. Para la mayoría, sin embargo, este componente de la sigla corresponde al espectro ase/arro, que comprende incontables variables de niveles de atracción.

En un extremo, la asexualidad y el arromanticismo como la ausencia absoluta de atracción sexual y/o romántica hacia otres; en distintos puntos del espectro, la demisexualidad y el demiromanticismo como la atracción solo a partir de un vínculo emocional previo, y la grisexualidad y el grisromanticismo como la atracción esporádica, poco frecuente, hacia otres.

Existen muchas otras clasificaciones que cuentan factores como el rechazo absoluto o la indiferencia a las relaciones sexuales o románticas.

Resulta vital remarcar el hecho de que la asexualidad no es equivalente al celibato. El celibato es una decisión consciente de no tener relaciones sexuales con otres, sin importar cuánto se lo desee. Quienes se identifican como parte de este espectro no sienten ese deseo hacia otras personas. Algunes se masturban, algunes sienten total repugnancia por las actividades sexuales, algunes disfrutan tener relaciones pero no sienten el deseo de iniciarlas activamente.

«Los orgasmos son copados, pero podría vivir tranquilamente sin coger y no sentiría que me falte nada. Mi ex era una persona muy sexual y yo aceptaba tener relaciones porque con ella era divertido, como mirar una peli o salir a bailar, no porque sintiera calentura o algo así», Nico, 37 años, para Escritura Feminista.

No se trata de la acción de tener relaciones sexuales o románticas, sino del deseo subyacente de hacerlo. Una de las problemáticas más estigmatizantes que enfrentan las personas asexuales o arrománticas es el descreimiento de parte de la sociedad hipersexualizada. En un mundo donde todo se vende a través del sexo y el romance, una persona que no siente interés por estos aspectos puede sentirse inadecuada o excluida.

Opiniones como “ya llegará la persona correcta” y “puede ser un problema hormonal” nacen de la ignorancia y pueden ser muy dañinas para el bienestar mental de les ase/arro. Es una orientación como cualquier otra, que no depende de traumas ni trastornos.

«Me dijeron que me autodefinía arro porque yo estaba mal y no sabía amar de verdad. Eso es una pelotudez. Que no me interese tener novia para ir de la manito a la plaza no significa que no “sepa amar”. Tengo amistades, relaciones familiares, amo a mi perro. Son cosas independientes, podés querer algunas y otras no, y duele cuando te dicen algo así», Maite, 30 años, para Escritura Feminista.

El espectro asexual y arromántico cuenta con muy escasa representación en los medios de alcance masivo: los personajes de Raphael Santiago (Cazadores de Sombras) y Lord Varys (Juego de Tronos) son dos de los únicos asexuales y arrománticos confirmados en series de TV populares.

En el mundo de los podcasts, Chloe Turner (The Bright Sessions) es abierta y orgullosa respecto de su asexualidad, y la becaria Maureen (Welcome to Night Vale) podría considerarse grisromántica, aunque no está confirmado ni por el personaje ni por sus autores.

Entre famosos del espectáculo, también son orientaciones poco habladas. Las comediantes Janeane Garofalo y Paula Poundstone se han declarado asexuales, al igual que les músiques Emilie Autumn y Steven Morrisey.

«Fui a dos Marchas del Orgullo, pero dejé de asistir porque no me parece bien que no haya visibilidad de las identidades no binarias ni las orientaciones pan/ase, pero es posible que vaya este año. Si no nos representamos nosotres, nadie lo va a hacer», Pupi, 26 años, para Escritura Feminista.

Cada año en el mes de octubre se celebra la Semana de Visibilidad Asexual y en el mes de febrero la Semana de Visibilidad Arromántica. Se adjudica una semana completa como forma simbólica de dar un día a cada espacio del espectro.

La bandera asexual se compone de cuatro franjas horizontales de colores negro, gris, blanco y violeta mientras la bandera arromántica cuenta con cinco franjas: verde oscuro, verde claro, blanco, gris y negro. Se dan variaciones según cada orientación dentro del espectro.


#CicloOrgulloLGBTIA+: identidad lésbica

Junio es el mes internacional del orgullo LGBTIA+, en conmemoración de los disturbios ocurridos en el bar Stonewall Inn, ubicado en Nueva York, el 28 de junio de 1969. Esa noche plantó la semilla de la revolución y marcó el comienzo de una nueva era de lucha por la igualdad y los derechos de las identidades disidentes.

Para celebrarnos en nuestra diversidad, Escritura Feminista dedicará las ediciones de género y sexualidad de este mes al reconocimiento de los distintos eslabones que componen a la comunidad queer en Argentina y el mundo.


La letra L

En la edición pasada, abordamos las orientaciones homosexual y homoromántica desde la letra G dentro de la sigla. En esta ocasión, nuestra protagonista será la identidad lésbica: se trata de «la atracción sexual y/o romántica hacia personas del mismo género», pero en particular entre mujeres y demás identidades femeninas (como las demichicas y las personas de género fluido que adopten la etiqueta para sí mismas).

«El año pasado fui por primera vez a la Marcha. Me aterraba la vulnerabilidad de salir a la calle y mezclarme con otra gente como yo, a mis viejos les dije que me iba a tomar mates con un amigo, pero mi novia me convenció y fuimos. Fue la fiesta más hermosa, me la pasé llorando», Carla, 15 años, para Escritura Feminista.

Como mencionamos en la letra G, las orientaciones homosexual y homoromántica son de las más conocidas dentro del espectro, y por ello son víctimas de las violencias más visibles. Según la Defensoría del Pueblo (CABA), la lesbofobia es la tercera violencia más frecuente contra las disidencias. Burlas, violencia física, acoso, hipersexualización.

El caso Higui fue emblemático y reflejó la realidad que sufren muchas mujeres lesbianas. Las violaciones correctivas pretenden “hacerlas sentir mujeres”, y su sexualidad es apropiada para el consumo masculino mientras sus derechos humanos se vulneran a diario.

«Cuando tenía 16 años, me sacaron del clóset a la fuerza. Mi papá me molió a golpes, me quebró dos costillas y me echó de la casa. Tuve que vivir en la calle, y mientras dormía en una plaza me manosearon mil veces. Me salvé de que me violaran, todavía no sé cómo», Andrea, 24 años, para Escritura Feminista.

Este año, la directora Wanuri Kahiu estrenó Rafiki, una película que retrata la historia dos jóvenes keniatas que se enamoran y deben enfrentar a sus comunidades, poniendo en riesgo su seguridad al rebelarse ante la figura de familia tradicional heterosexual.

Mientras el Festival de Cannes invitaba a las realizadoras del filme a presentar su trabajo en Europa, el Consejo de Clasificación de Películas de Kenia prohibía su estreno y exhibición en el país de origen.

Kahiu expresó su decepción ante la censura, indicando que las temáticas de la película están instaladas en la sociedad keniata. La prohibición por “inmoralidad” significa un retroceso indignante, declaró una de sus actrices protagonistas.

«Nunca lo había hablado con mi abuelo por miedo a las diferencias entre generaciones, pero un día haciendo zapping encontramos una peli con una pareja de chicas y la vimos. La peli terminaba mal, como la mayoría, y me puse mal yo. Mi abuelo me miró y me dijo “¿Vos sabés que yo te voy a amar siempre, cases con quien te cases, no?”. No podía parar de llorar», Lorena, 18 años, para Escritura Feminista.

La representación importa. Por ello, destacamos personajes como Alex Danvers (Supergirl), Amanita Caplan (Sense8), Aline Penhallow (Cazadores de Sombras) y Alice (Alice Isn’t Dead). En el mundo de la música, la ex estrella de Disney Hayley Kiyoko canta al amor lésbico sin tapujos desde su afirmación como mujer homosexual; en Hollywood, actrices como Jodie Foster y celebridades como Ellen DeGeneres son parte de la comunidad queer.

El 26 de abril se celebra la identidad lésbica en el mundo, y Argentina le dedica además el 7 de marzo, en recuerdo del asesinato de Natalia Gaitán en 2010. La bandera que las representa se compone de líneas horizontales en degradé de tonos rosados.


#CicloOrgulloLGBTIA+: identidad gay

Junio es el mes internacional del orgullo LGBTIA+, en conmemoración de los disturbios ocurridos en el bar Stonewall Inn, ubicado en Nueva York, el 28 de junio de 1969. Esa noche plantó la semilla de la revolución y marcó el comienzo de una nueva era de lucha por la igualdad y los derechos de las identidades disidentes.

Para celebrarnos en nuestra diversidad, Escritura Feminista dedicará las ediciones de género y sexualidad de este mes al reconocimiento de los distintos eslabones que componen a la comunidad queer en Argentina y el mundo.


La letra G

Se trata de, quizás, la letra más fácil de identificar: gay, palabra de origen inglesa, representa a los varones homosexuales y homorománticos de la comunidad.

Antaño, en el idioma inglés, ser gay era sinónimo de ser una persona alegre, en ocasiones al punto de ser extravagante. Como día a día demostramos a través del simple acto de hablar, el idioma está sujeto a las más variadas modificaciones, y es así que desde hace ya décadas la palabra gay se convirtió en una sexualidad más del espectro.

La homosexualidad y el homoromanticismo se definen como a «la atracción sexual y/o romántica hacia personas del mismo género». Se trata de la disidencia sexual más visibilizada, aunque visibilización no siempre equivale a respeto o reconocimiento.

«Siempre me habían gustado los chicos pero no fue hasta [el comienzo de la secundaria] que me di cuenta de lo que eso significaba y de lo «distinto» que eso me hacía de mis compañeros, que se la pasaban hablando de las chicas que les gustaban y que me hacían preguntarme por qué a mí no me interesaba ninguna», Gastón, 20 años, para Escritura Feminista.

La homofobia está profundamente anclada a las problemáticas de la masculinidad tóxica y, por supuesto, el machismo.

Acciones tan sencillas como vestir una prenda de color rosado o ser “demasiado” pulcro desencadenan las frases acusatorias más incoherentes. «No serás puto vos, ¿no?», como si la forma en que las personas se presentan al mundo tuviera relación obligatoria con su identidad o su sexualidad. Como si ser puto fuera algo malo, algo a temer y rechazar.

En más de 10 países, la actividad homosexual es un delito penado con la muerte, y en más de 70 países, ser homosexual es ilegal bajo amenaza de hasta 14 años de prisión. Las relaciones entre varones son especialmente castigadas, considerado agravante el hecho de que se trate de parejas de hombres y no mujeres (igual de rechazadas pero “perdonadas” por ser vistas como objeto de sexualización masculina).

Mientras celebramos este mes internacional del orgullo, el mundo hace la vista gorda a las políticas homofóbicas y represivas de la Federación de Rusia para disfrutar del Campeonato Mundial de Fútbol en dicho país. El mismo día de la inauguración de la competencia, una pareja de varones franceses fue brutalmente atacada en San Petersburgo y uno de ellos quedó internado con lesiones craneales y cerebrales.

Sin necesidad de tomar un avión al otro lado del mundo, y a pesar de los avances en materia jurídica, nuestro país no está libre de discriminación. Los casos de Joe Lemonge y Jonathan Castellari, dos de los más conocidos este año, son prueba fiel de que la sociedad sigue siendo enormemente homofóbica.

«Acá [Concordia, Entre Ríos], lo único LGBT que hay es una fiesta. Pero estando ahí ves que nuclea a muy pocas personas para una marcha. Además de que no hay para nada una consciencia política», Gastón, 20 años, para Escritura Feminista.

Aunque continúe siendo peligrosa en algunos sectores del mundo, la palabra gay ha perdido gran parte de su peso peyorativo. En las esferas famosas, hombres como Neil Patrick Harris y Ricky Martin se han declarado abiertamente homosexuales y han logrado formar familias que muestran con orgullo.

En la ficción, la representación arcoiris se desenvuelve en todo tipo de formatos: musicales juveniles (Kurt Hummel en Glee), comedias familiares (Cameron Tucker en Modern Family), series de ciencia ficción y sobrenaturales (Lafayette Reynolds en True Blood) y películas policiales y de drama (Sonny Wortzik en Tarde de Perros).

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Bandera propuesta para la comunidad de varones homosexuales/románticos.

La bandera representativa de esta comunidad es el famoso arcoiris rojo, naranja, amarillo, verde, azul y violeta. En los últimos años, sin embargo, distintos sectores de la comunidad propusieron entender dicha bandera como la representativa de todo el colectivo LGBTIA+, dada la enorme difusión de la que goza, y presentaron una nueva bandera para identificar a los varones homosexuales y homorománticos: líneas horizontales de color verde oscuro, verde claro, blanco, celeste y violeta.


#CicloOrgulloLGBTIA+: identidad pan

Junio es el mes internacional del orgullo LGBTIA+, en conmemoración de los disturbios ocurridos en el bar Stonewall Inn, ubicado en Nueva York, el 28 de junio de 1969. Esa noche plantó la semilla de la revolución y marcó el comienzo de una nueva era de lucha por la igualdad y los derechos de las identidades disidentes.

Para celebrarnos en nuestra diversidad, Escritura Feminista dedicará las ediciones de género y sexualidad de este mes al reconocimiento de los distintos eslabones que componen a la comunidad queer en Argentina y el mundo.


La letra P, ausente en la sigla

Con su significado actual, los términos pansexualidad y panromanticismo fueron acuñados en la década de 1970. Estas orientaciones refieren a «la atracción sexual y/o romántica hacia personas independientemente de su género». Las personas pan no catalogan como factor determinante el género de le destinatarie de su atracción.

«El concepto de género no existe en mi vida privada, y por lo tanto no tiene sentido para mí clasificar a mis parejas así. Me gustan las personas, punto». Feli, 22 años, para Escritura Feminista.

La identidad pan es una de las más invisibilizadas dentro del espectro disidente. Desde las bromas hasta la negación absoluta, quienes se identifican de esta manera comparten el rechazo que sufren las personas bi por las creencias de que “solo están indecises” o “quieren llamar la atención”.

«La primera vez que fui a una Marcha del Orgullo, llevaba una bandera pan. Me comí un montón de miraditas odiosas y un pibe incluso me gritó que qué hacía yo ahí, si mi identidad era la versión “Tumblr” de la bisexualidad y no era real». Celeste, 20 años, para Escritura Feminista.

Uno de los prejuicios más arraigados contra las personas pan es el considerar esta identidad como bifóbica y transfóbica, basado en el concepto erróneo con que se dio a conocer.

La pansexualidad y el panromanticismo no difieren de la bisexualidad y el biromanticismo por entender que hombres y mujeres trans no son “hombres/mujeres de verdad” según los estereotipos cisgenéricos, ni por intentar formular a las identidades bi como «atracción a hombres y mujeres» (definición incorrecta, como explicamos en una edición previa).

La diferencia entre estas dos identidades es sutil, y quizás por eso pueda malinterpretarse como bifobia, pero es simple: mientras la atracción bi se da hacia el género propio y otros distintos, la atracción pan funciona por fuera del género. Ambas identidades son válidas y respetables en su diversidad.

«Siempre que hablo de mi sexualidad, tengo que explicar mil veces lo que significa. Creo que es una identidad muy difícil de comprender si no nos despegamos de la idea de género que nos inculcan a todes desde chiques. Yo lo describo con labiales: a algunes les gusta el labial rojo, a otres el labial nude, a otres cualquier labial o ninguno, a otres solo los labiales oscuros, y otres ni se dan cuenta si llevás labial o no. Eses seríamos nosotres». Joaco, 19 años, para Escritura Feminista.

En parte, esta identidad ganó reconocimiento gracias a celebridades que se pronunciaron pansexuales: la música y rapera Angel Haze, las artistas Miley Cirus y Sia, la educadora feminista de sexualidad Laci Green y la actriz Amandla Stenberg.

Aunque es escasa, la representación en las obras de ficción también existe: alzan la bandera pan personajes como Jack Harkness (Doctor Who/Torchwood), Annalise Keating (How to Get Away with Murder), Wade Wilson (Deadpool) y Chanel #3 (Scream Queens).

El 8 de diciembre se celebra el Día del Orgullo Pansexual, y su bandera se compone de tres franjas horizontales: el color rosa arriba, el amarillo en medio y el celeste debajo.


 

#CicloOrgulloLGBTIA+: identidad bi

Junio es el mes internacional del orgullo LGBTIA+, en conmemoración de los disturbios ocurridos en el bar Stonewall Inn, ubicado en Nueva York, el 28 de junio de 1969. Esa noche plantó la semilla de la revolución y marcó el comienzo de una nueva era de lucha por la igualdad y los derechos de las identidades disidentes.

Para celebrarnos en nuestra diversidad, Escritura Feminista dedicará las ediciones de género y sexualidad de este mes al reconocimiento de los distintos eslabones que componen a la comunidad queer en Argentina y el mundo.


La letra B

La bisexualidad y el biromanticismo son dos de las identidades más antiguas de la sigla. Se definen como «la atracción hacia personas tanto del mismo género como de otros distintos al propio».

Se consideran ya arcaicas las definiciones que postulaban la identificación bi como referencia al dualismo de género hombre-mujer; la descripción se reformuló a partir de la apertura de la civilización hegemónica occidental al reconocimiento de géneros no binarios.

La comunidad bi enfrenta problemáticas muy particulares. Además del rechazo general que pueden percibir todas las personas de identidades disidentes, quienes se identifican como bisexuales o birromántiques son el blanco de la bifobia arraigada en distintos mitos que giran en torno a esta identidad.

El más frecuente indica que les bi “están confundides” o que “todavía no se decidieron”.

«Una vez, mi vieja vio en un cuaderno mío que yo contaba que me gustaba una chica. Me acuerdo que me retaron y me dijeron cosas horribles. Del tema no se habló más y todo quedó como si no hubiese pasado nunca, (…) quizá habrán pensado que era una “fase” pero no es así». Ana, 16 años, para Escritura Feminista.

Además, es una de las orientaciones más hipersexualizadas. Es creencia popular que les bi son las parejas más infieles, aunque no existe ningún estudio empírico que arroje tales conclusiones. Muchas representaciones en los medios muestran a personajes bi como personas de libido incontrolable, y contribuyen a sostener el prejuicio de que ser bisexual equivale estrictamente a ser promiscuo o polígamo.

«Cuando le dije a mi primer novio que era bisexual, lo primero que me preguntó fue si “me copaba para hacer un trío con otra mina”. Pensé que lo decía en joda, pero me siguió insistiendo hasta el día que cortamos». Majo, 28 años, para Escritura Feminista.

La bifobia a menudo se superpone con la heteronormatividad, la homofobia y la cosificación de la mujer. Frases que resuenan desde los pasillos de la escuela hasta los sillones de cualquier programa de chimentos afirman que “las mujeres que se dicen bi solo quieren llamar la atención para calentar a los varones, y los hombres supuestamente bi son gays que no se animan a salir del clóset”.

«A los 16 o 17 años, un compañero del club me agarró besándome con un pibe en un boliche. Para el siguiente entrenamiento, me esperaron con dibujitos de arcoíris y unicornios llenos de rosa y brillitos, y alguien (nunca supe quién fue) imprimió una foto mía y la escribió toda con frases tipo “putazo”, “Alan se la come”, y más. Después, si me veían con una mina, se reían y le gritaban a ella que “me volviera machito otra vez” o que no perdiera el tiempo conmigo porque yo “era puto”». Alan, 23 años, para Escritura Feminista.

Celebridades muy famosas se han declarado bisexuales, como Angelina Jolie, David Bowie, Ellen Page y Billie Joe Armstrong, y muchas utilizan sus plataformas para visibilizar esta identidad y combatir la bifobia, como la actriz Stephanie Beatriz (artículo en inglés).

La literatura, la televisión, los cómics y el cine también cuentan con personajes representativos: desde Clarke Griffin (The 100) hasta John Constantine (Hellblazer), sin olvidar a Lisbeth Salander (Saga Millennium) y, más destacable aún por tratarse de una obra orientada a público infantil, Korra (La leyenda de Korra).

El Día Internacional de la Bisexualidad se celebra el 23 de septiembre, y los colores representativos de la bandera bi son el magenta, el púrpura y el azul.