Kenia: brutales ritos de “purificación”

Depender del padre, depender del marido, depender de la familia política, no tener nada, ser marginada e incluso tener riesgo de contraer enfermedades de transmisión sexual. Todas estas realidades deben atravesar las mujeres en Kenia, África, donde la sociedad tribal y las normas que rigen sus comunidades vulneran una y otra vez sus derechos.

Aunque atraviesan continuamente situaciones difíciles, una de las peores a las que se encuentran expuestas es enviudar. Las mujeres que pierden a sus maridos deben seguir la ardua tradición de encontrarse con un “limpiador” para concretar el ritual de “purificación”.

¿Quiénes son los limpiadores? Hombres que se dedican a tener relaciones sexuales con viudas a cambio de dinero (por montos de hasta 250 dolares), en su mente “haciéndoles un favor”, puesto que si se niegan serán excluidas de la sociedad y podrían sufrir otros abusos.

¿Por qué la purificación? Se busca librar a la viuda del mal espíritu que haya dejado su esposo. La muerte trae mal presagio y se cree que el fallecido puede regresar a rendir cuentas a través de sus parientes cercanos. Así que el sexo permite despedirlo y recuperar así el equilibrio y la seguridad.

Aunque en 2015 esta práctica fue prohibida, se sigue realizando en el país. De hecho, se ve reflejado en los relatos de algunas mujeres como Pamela, una keniata entrevistada por la BBC, que sostiene:

«Dura tres días. Empieza teniendo sexo en el suelo. Hay que quitarse toda la ropa y dejarla en el piso. Después, tienes sexo en la cama. En la mañana hay que quemar la ropa».

«Te corta el cabello y luego debes cocinarle un pollo para comerlo con él. Finalmente, tienes que limpiar toda la casa. Entonces, los niños pueden regresar».

«Después de lo que pasó, no he encontrado paz. Desearía no estar con ningún hombre».

Pamela también cuenta que, al poco tiempo del ritual y en base a ciertos síntomas que comenzó a sentir, descubrió que tenía VIH. Su “limpiador” se había negado a usar protección.

Según el blog Findingnairobiland (en donde se puede encontrar más información sobre el tema), la mayoría de las mujeres dentro de las zonas rurales se ven obligadas a someterse al ritual, pero muchas acceden de forma más o menos voluntaria, por la imposición familiar, el miedo a la impureza de sus propios hijos, la integración social dentro del clan, etc. No existen rituales sexuales para viudos, salvo excepciones aisladas, y desde luego nunca de esta forma. De hecho, ellos pueden volver a casarse con absoluta libertad.

Dentro de las aberraciones y lo triste de las circunstancias, muchas mujeres se unen para contar sus experiencias, sentirse acompañadas y, por sobre todas las cosas, luchar contra la tradición.

mujeres unidas
Grupo de mujeres unidas [Foto BBC].

Fuentes
BBC

Findingnairobiland

Visibilizando realidades

Después de luchar por los derechos de la mujer durante más de cincuenta años, la feminista y defensora de los derechos humanos Gloria Steinem crea una serie documental de dos temporadas, aprovechando las nuevas tecnologías para difundir los padecimientos de miles de mujeres alrededor del mundo.

“La raza humana es como un pájaro con dos alas, si una de ellas está rota el pájaro no podrá volar” – Gloria Steinem

A principios de 2016 el canal de television VICELAND de Estados Unidos comenzó a emitir una nueva serie documental titulada “Woman” (mujer), donde en cada capítulo se detallan las diferentes realidades de mujeres alrededor del mundo. Gloria Steinem, una de las representantes más importantes del feminismo en los Estados Unidos, es quien produce el programa y presenta cada episodio. “Solo quiero recordarles -y recordarme- esta noche, que esto es una revolución” y “Somos las mujeres de las que nuestros padres nos advirtieron” son dos de las contundentes y acertadas frases de Gloria, con las que comienza cada capítulo de esta serie documental ya nominada a un premio Emmy.

“En la intersección entre la violencia y la estabilidad, la opresión y el progreso, se encuentran las mujeres” comenta la descripción de la serie documental. La idea de Steinem al crear la serie, lo que intenta demostrar, es que, como dice en la introducción, “confrontando los problemas una vez marginados como cuestiones de mujeres se pueden destruir los grandes peligros del siglo XXI”. Por esta razón, y con un notorio trabajo de producción, cada capítulo de veintidós minutos se desarrolla en diferentes partes del mundo donde hoy las mujeres se ven atrapadas en situaciones de violencia de género que, a la vez, desarrollan y forman parte de problemas que transforman la realidad de miles de personas a nivel mundial.

El primer episodio presenta una investigación llevada a cabo por la producción y la corresponsal Isobel Young en la Republica Democrática del Congo, donde diferentes grupos armados intentan tomar el control de las tierras con riqueza mineral. Para esto, utilizan violaciones y mutilaciones como arma de guerra. 1.8 millones de mujeres han sufrido esta táctica y se ven desamparadas, sin ayuda del gobierno actual, que hace ojos ciegos ante la situación que se vive. En el Congo, las mujeres que han tenido relaciones sexuales sin estar casadas (han sido violadas) y los niños que han nacido de esas violaciones son excluidos de la sociedad y marginados a vivir en pequeñas villas lejos del pueblo. Esto causa que la única fuente de trabajo con la que cuenten sean las minas de minerales que están tomadas por los grupos rebeldes, los cuales venden lo obtenido para ganar  dinero, comprar más armas y continuar así la guerra. Es un ciclo que no termina y está altamente vinculado a las miles de violaciones que se producen cada año. He ahí la idea de Steinem de que aquellos problemas, años atrás tratados como “exclusivamente de mujeres”, son a veces la clave para terminar con situaciones mucho más amplias.

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La serie cuenta con ocho episodios que se desarrollan en distintos países, con sus correspondientes temáticas. Republica del Congo: violaciones como arma de guerra. Colombia: mujeres en la FARC. Canada: la nación con más personas desaparecidas. Zambia: niñas novias. EE.UU: madres tras las rejas. El Salvador: femicidios. EE.UU: violaciones en la milicia. Pakistan: en las fronteras. Cada uno de estos episodios está compuesto por una introducción al tema narrada por Gloria Steinem, y una o dos historias protagonistas con testimonios directos. Las periodistas van al centro de la problemática; es así que Alice Speri (Colombia: Mujeres en la FARC), permanece una semana viviendo dentro de uno de los campos de la FARC, luego de tres días de viaje sin descanso para encontrarlo. Con casi un año de producción antes de lanzar la serie, entran en la vida de aquellas mujeres que en muchos casos lo han perdido todo, para poder mostrarle al mundo la realidad que ellas están viviendo. A su vez al finalizar cada capítulo se da información para poder ayudarlas mediante diferentes ONG.

Miles de mujeres están en estos momentos sufriendo violencia de género de formas que en nuestra sociedad son difíciles de imaginar. Violencia de género que, en estos casos, se expande más allá de las mismas mujeres, con consecuencias que afectan a toda una población. Incluso en la actualidad, cuando se ha avanzado notoriamente en la concientización acerca de la violencia hacia la mujer y su visibilización, sigue siendo tratado como un tema aislado del resto de las problemáticas que cada país debe afrontar. Estas series documentales vienen a demostrar lo contrario. Al llegar al último capítulo, se puede apreciar con más claridad el mensaje de Steinem: las mujeres son parte de la solución a los grandes problemas globales que se deben enfrentar en la actualidad.