Femicidios: nos siguen matando

“Se carecía de una palabra para expresar la forma más extrema de violencia contra las mujeres, producto de las relaciones inequitativas entre los géneros. Por eso fue necesario acuñar un nuevo término: femicidio. Concebir de esta forma los asesinatos de mujeres por razones de género permite una comprensión más profunda del fenómeno y sus causas, entre ellas un componente social que pone el eje en el hecho de que todas las expresiones de violencia contra las mujeres están arraigadas en construcciones de poder que ordenan las relaciones sociales entre hombres y mujeres”, Primer Registro Nacional de Femicidios (2015).

En el año 1970, Diane Russell (escritora y activista) acuñó el término “Femicide” para diferenciarlo del usual homicidio, y lo definió como “los asesinatos realizados por varones motivados por un sentido de tener derecho a ello o superioridad sobre las mujeres, por placer o deseos sádicos hacia ellas, o por la suposición de propiedad sobre las mujeres”.

En el año 2012, en nuestro país se incluyó la figura de femicidio como agravante del homicidio. Y fue en 2015, luego de que surgiera el movimiento Ni Una Menos, que desde la Corte Suprema de Justicia se le encomendó a la Oficina de la Mujer realizar el primer Registro Nacional de Femicidios (con datos sobre los casos ocurridos en 2014).

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En 2014, se registraron 225 femicidios en nuestro país.

El movimiento Ni Una Menos surgió de la necesidad de visibilizar el flagelo que eran (y son) los femicidios en nuestro país. El 3 de junio de 2015 se realizó la primera movilización que reunió a mujeres de todo el país para gritar “Ni una menos, vivas nos queremos”.

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3 de junio de 2015: la primera movilización del movimiento Ni Una Menos.

Según un informe de MuMaLá, en el año 2017 se registraron 298 casos de femicidio en nuestro país. Esa cifra implica un femicidio cada 28 horasEn los primeros 15 días de 2018, se registraron al menos 13 femicidios.

A pesar de la lucha y de la masividad que consiguió el movimiento de mujeres, las cifras de femicidios siguen sin bajar significativamente. Nos siguen matando a diario.

Pasan los años, y la violencia machista sigue sin dar tregua. Se sigue llevando la vida de nuestras compañeras, como si no importara, como si no fueran nada. Pasan los años y seguimos sin una respuesta, seguimos sin políticas públicas firmes.

¿Cuántas vidas perdidas más tendremos que lamentar para que el Estado deje de estar ausente? ¿Cuánto tiempo más tiene que pasar para que el Estado diga «Ni Una Menos»?

 


Fuentes:
Las MuMaLa
Registro Nacional de Femicidios 2014 – CSJN
Ni Una Menos

#PoesíaVenenosa: El insoportable dolor de ser mujer

Me duele.

Me duele, mamá,

me duele.

Siento en el pecho,

en las piernas,

en el útero,

en la existencia,

el insoportable dolor de ser

-y de ser mujer

en este mundo.

Me matan, mamá,

me matan.

Me asesinan,

me insultan,

me ultrajan,

cada vez que salgo a la calle,

cada vez que entro a la casa,

cuando voy al laburo,

a la universidad,

a la nada.

Ser mujer se convirtió

en un factor de riesgo

y mientras yo me desangro

hay quienes lloran por miedo

a perder sus privilegios.

Mamá, no quiero ser una cifra.

Quiero contar esta vida

aunque no la haya pedido.

Porque yo no lo elegí,

simplemente vine a este mundo.

Tampoco sé si vos lo elegiste,

o si hoy no te llamo por tu nombre

solo porque el aborto es clandestino.

Tal vez lo que querías era no morirte,

como yo, mamá,

y como tantas otras,

compañeras,

amigas,

hermanas,

sororas

que no conocimos

ni conoceremos nunca,

porque el miedo a la mujer sin miedo

se las tragó todas, completitas.

No quedó ninguna, mami.

Cada día hay una menos que respira,

una menos que dibuja,

una menos que canta,

que baila, que brilla.

Y cuando yo me entero

también se entera el universo,

porque nos enteramos todas

y el dolor no pasa desapercibido.

Porque se hace grito

que se siente, que se escucha,

suena fuerte, se hace acción,

se hace lucha.

 

Ilustración: Gabriela Di Pilla

Paradas frente al ajuste: primera asamblea de organización #8M

Al costado y al fondo de la estación Federico Lacroze del tren Urquiza, sede de la Asociación Mutual Sentimiento, se reunieron más de mil mujeres, lesbianas, trans y travestis el pasado viernes para dar lugar a la primera asamblea de Ni Una Menos del año y prepararse para el paro nacional de mujeres del próximo 8 de marzo.

“No nos echan sólo por sus políticas de ajuste, sino por organizarnos, por ser mujeres, por ser feministas”, dijo una de las mujeres despedidas por PepsiCo a mediados de 2017 en el desmantelamiento de la planta de Florida que dejó a 600 personas en la calle; el 70% de ellas, mujeres.

“Tenemos que generar una unidad antimachista y antineoliberal, el 8M tenemos que llenar de feminismo las calles”, exclamó más tarde una delegada sindical del Ministerio de Economía.

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Asamblea #NiUnaMenos, 2 de febrero del 2018.

Todos los testimonios de la asamblea confluyeron en una misma urgencia: parar contra el plan de ajuste del gobierno nacional, que proyecta un país en el que no entramos todxs y precariza aún más a las mujeres.

“El 80% de las mujeres no se jubila más y nos sacaron el 20% de la jubilación”, opinó Estela Díaz, secretaria de Género de la CTA de los trabajadores, en referencia a la Reforma Jubilatoria aprobada en diciembre por el Congreso. Luego, agregó: «La cantidad de mujeres que somos acá es una expresión de la situación difícil que estamos viviendo».

Según datos del INDEC de 2017, la desocupación fue más dura para las mujeres: en el primer trimestre se registró un 8,5% para los hombres, mientras que la desocupación femenina llegó a un 10,2%.

Mónica, delegada gremial del ferrocarril Sarmiento, explicó que “el saqueo del macrismo nos pega en todo sentido. Junto con los tarifazos impusieron la Reforma Previsional, la reforma laboral que se viene, la implementación de una cobertura universal para la salud, con la cual no va a haber ni aborto legal ni nos van a sacar las muelas gratis”. 

La seguridad durante la marcha fue otro tema de discusión que se repitió en más de una intervención, en referencia a la razzia que efectuó la policía tras la movilización del 8 de marzo de 2017. “Compañeras, no hay que olvidar que la primera presa política del macrismo fue una mujer: Milagro Sala”, recordó Estela Díaz mientras analizaba el contexto de represión vivido el año pasado.

No faltó el llamado a participar de la movilización prevista para el 22 de febrero, organizada por Camioneros y a la cual adhirió un sector de la CGT y las CTA de Hugo Yaski y Pablo Miceli.

Una militante travesti hizo referencia a la pobreza que vive la población trans: “El 8M no significa algo para nosotras porque ni siquiera somos trabajadoras. Pero acompañamos la lucha y los reclamos”. Además, llamó al arco feminista a movilizar el próximo viernes 9 de febrero en el marco del juicio por el travesticidio de Diana Sacayán.

Con intervenciones de 3 minutos y una lista de más de 80 oradoras (que no llegó a finalizarse), la asamblea se extendió hasta las 21 hs. y cada discurso nombró una problemática diferente para enriquecer el comunicado final de cara al 8M. Este viernes se realizará un segundo encuentro, a partir de las 17:30 hs.

La situación precaria de las mujeres con discapacidad frente a situaciones de violencia de género, la lucha de las Madres Amazonas que reclaman la tenencia de sus hijxs negada por el Poder Judicial tras denunciar a sus exparejas violentas, y las experiencias de mujeres organizadas para buscar a compañeras, amigas y familiares desaparecidas, fueron algunos de los temas tocados en la jornada.

 

Foto de portada: Página 12

#PoesíaVenenosa: figurita repetida

No me acostumbro a la desgracia de ser mujer

Hoy tuve que colgar un cartel
en el lugar donde trabajo
para que dejaran de acosarme.
Era uno como aquellos que rezan:
«Cuidado con el perro«,
pero que pedía
que se reserven los comentarios
acerca de mi cuerpo
y de mi vestuario.

Debería rezar:
«Cuidado con la feminista:
está harta de caminar por las calles
con los ojos llenos de lágrimas».

Durante esta semana, hemos experimentado algo así como un flashback televisivo. Por desgracia, no es nada nuevo que los derechos de las mujeres sean vulnerados e incluso ridiculizados todos los días.  Sin embargo, cuando esta ridiculización se realiza frente a una cámara y en horario de gran llegada al público, es de esperar que el hecho se repita por todos lados como el eco en una cueva.

Los dichos del cantante Cacho Castaña nos hicieron recordar a aquella entrevista de Gustavo Cordera con estudiantes de periodismo en TEA ARTE, donde soltó comentarios repulsivos y cargados de machismo acerca de las mujeres y las violaciones.

Hagamos un poco de memoria: “Hay mujeres que necesitan, porque son histéricas, ser violadas, porque psicológicamente lo necesitan y porque tienen culpa y no quieren tener sexo libremente”. ¿Lo recuerdan? Porque yo sí.

No quiero ni imaginar cómo se habrán sentido, cómo habrán quedado marcados a fuego, los dichos de este tipo en aquellas mujeres que fueron violadas, no porque “necesitan”, no porque “son histéricas”, no porque “tienen culpa”, como sostuvo este señor; sino porque algún hijo sano del patriarcado se dio cuenta que está inmerso dentro de todo un sistema que lo avala, que le permite decidir qué hacer con el cuerpo, la vida, la mente de una mujer que, para el planeta entero y desde el principio de los tiempos, siempre ha sido menos que él.

Los dichos de Cordera ocurrieron a mediados de 2016. Justo cuando pensábamos que, con la lucha de todos los días, las masivas convocatorias, las numerosas charlas, los grandes movimientos en las calles y en las plazas, y las pequeñas revoluciones en las escuelas, en las universidades y en las casas, ya estábamos ganando terreno y combatiendo al sistema que  nos vulnera y oprime desde que nacemos hasta que morimos, aparece el señor Castaña a decir que “si la violación es inevitable, relájate y goza”.

Lo dijo en tono gracioso, en un móvil de televisión, y sus dichos fueron recibidos tras un silencio en el aire, seguido por intentos de justificaciones por parte de algunos panelistas y el propio conductor del programa Involucrados, nada más ni nada menos que Mariano Iúdica.

(No olvidemos que Iúdica también cuenta con comentarios machistas en su historial, por ejemplo con respecto al acoso callejero: “Las que inventaron que no hay que decir piropos son todas feas, para emparejar de abajo con las lindas”, dicho en el marco del programa Polémica en el bar, también de América).

Respecto a los dichos de Castaña, Iúdica sostuvo que sabía con qué concepto lo había dicho el cantante, como intentando abrir el paraguas ante las inminentes críticas que casi al instante cayeron sobre su entrevistado por parte de reconocidxs del ambiente televisivo.

Más tarde, el cantante argentino intentó disculparse públicamente, alegando que solo repetía “un viejo refrán” que, en sus tiempos de juventud “resultaba gracioso” pero que, sin embargo, entendía que hoy en día ese tipo de dichos ya no causaban gracia y que nunca lo diría en serio ya que “no es su característica ofender a la mujer”.

En su momento, Gustavo Cordera también se había disculpado mediante las redes sociales, además de haber suspendido sus conciertos próximos a realizarse luego de sus declaraciones.

Sin embargo, lxs víctimas, lxs que se solidarizan con el dolor de otrxs, lxs compañerxs feministas en su gran magnitud, ya no perdonamos más.  No importan más las disculpas grabadas con cara de arrepentido. No nos interesan más los extensos comunicados pidiendo perdón a las mujeres cuyo dolor ahora, de repente y como por arte de magia, sienten hasta lo más profundo de su “auténtico ser varón”.

No viene al caso que lo que dijiste haya sido un dicho para reír a carcajada limpia durante tu adolescencia.  Acá lo único que importa e interesa es el dolor que causaste al abrir esa herida en aquellxs que tuvieron la desgracia de sufrir en carne propia lo que vos contaste con tanta gracia.

Al gran macho argentino, ni olvido ni perdón.

«Ni una piba menos»

Nadia desapareció por segunda vez el pasado 3 de agosto, justo cuando tenía que declarar en Cámara Gessel. En ese momento, se encontraba bajo la tutela de un hogar de la Ciudad de Buenos Aires. Dijeron que se escapó. Sus docentes escribieron una carta abierta y exigieron justicia no sólo por ella, sino por muchas. El miércoles pasado, una marcha en el cruce de las avenidas Corrientes y Callao también reclamó justicia.  No sólo por ella, sino por muchas.

Ante el monstruo de la red de trata de blancas se erige una red de familias organizadas que busca desmantelarla, terminar con las desapariciones, los femicidios, y reclamar justicia por lxs que ya no están.

«Otra vez nos encontramos con la noticia más dolorosa. Nuestra alumna de 14 años, de 2do año del turno tarde, se encuentra nuevamente desaparecida.

Todos en la escuela habíamos comenzado las vacaciones de invierno con una sonrisa. Habíamos recuperado a Nadia. Nos enteramos de esa noticia el 12 de julio, después de buscarla junto a su mamá, amigos y organizaciones sociales del barrio durante 33 días.

Pero sabíamos que no podíamos quedarnos tranquilos, Nadia no es la única, todas las semanas nos llegan noticias de que desaparece alguna de nuestras pibas. Es una realidad que llegó para instalarse en las escuelas. Si contamos los casos denunciados sólo por la Red de Bajo Flores, donde participan docentes de la zona, durante 2016 y lo que va de 2017 hubo 22 casos de alumnas desaparecidas de las escuelas públicas que están en la zona de Lugano, Soldati, Bajo Flores, entre otros barrios de la zona sur».

Así comienza la carta que escribieron  los docentes de la E. E. M. N° 1 DE 21 «René Favaloro» de Lugano, la escuela de Nadia.

Nadia Lizet Rojas apareció en Parque Patricios después de 32 días de no conocerse su paradero, cerca del ingreso a la línea H de subterráneo, con una bolsa de residuos en la mano. La menor de 14 años no volvió a su casa; fue llevada a un hogar de puertas abiertas que depende de la Dirección de la Mujer, un área del Ministerio de Desarrollo Social de la Ciudad de Buenos Aires. De ese mismo lugar volvió a desaparecer hace más de una semana.

La desaparición de Nadia se repite con el agravante de amenazas hacia su mamá Elena, las cuales hasta el momento no fueron investigadas, y de prohibiciones para la comunicación entre madre e hija. Todo sucede en el marco de la denuncia de la menor contra la red de trata con fines de explotación sexual que habría sido, según su relato, quienes la capturaron en su primera desaparición y, además, justo cuando ella se encontraba bajo la seguridad de un hogar del cual son responsables el juez Canicoba Corral y la ministra de Desarrollo Humano de la Ciudad, Guadalupe Tagliaferri.

No estamos todas

No estamos todas

La marcha que tuvo lugar el miércoles no fue sólo por Nadia, fue por todas las que no están:

–  Luna Ortiz, quien tenía 19 años cuando salió a buscar trabajo un viernes y no regresó. Al día siguiente apareció muerta, y la policía le dijo a sus familiares que fue por sobredosis. La misma policía que reprimió a sus familiares cuando exigieron justicia en Tigre.

«Fuimos a pedir justicia por Luna a todos lados. Hoy llegamos a la Ciudad con un corte porque cuando se trata de casos de familias pobres y sin recursos, los gobiernos no atienden nuestros reclamos, intentan ensuciar a la víctima como ocurrió con nuestra hija Luna y si buscan desanimarnos, no lo van a lograr». 

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Georgina Díaz, quien fue hallada asesinada en el Delta del Tigre luego de estar desaparecida 13 días junto a su hijo de dos años, Thiago, de quien todavía no se sabe nada.

«Movilizamos en Tigre, vamos a todos lados y no logramos aún que el gobierno de la provincia hiciera caso a nuestro reclamo de que aparezca Thiago, quien estaba con mi hermana cuando fue asesinada», señaló Víctor, hermano de Georgina.

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– Norma Cornejo, quien tenía 16 años cuando apareció ahorcada en el puente peatonal del Centro de Trasbordo del Km 29 en González Catán, el mismo día que fue inaugurado por el Presidente. La familia reclama justicia y el esclarecimiento del caso ya que sostienen que fue un femicidio llevado a cabo por el entonces novio de Norma.

«Mi hija no se suicidó, a mi hija la mataron. Él no tendría que estar libre, tendría que estar detenido», sostuvo la madre de la joven (Matanza Digital, 19/7).

Las sospechas se agravan por la manera en que la justicia encaró la causa: a la madre le negaron renocer el cuerpo de su hija, alegando que debía esperar los resultados de la autopsia, la cual realizaron dos días después (miércoles 19). Luego, ese mismo día, durante el sepelio de la joven, su familia le notó golpes en el rostro y en las manos.

El Estado es responsable

Sí, es el responsable de cuidar a su población, de velar por sus derechos, por una vida digna. Y es el responsable cuando esto no sucede, cuando las cosas se hacen mal. Cuando sus intereses son otros.

Hoy se llevó a cabo otra marcha por otra desaparición, la de Santiago. Con los organismos de Derechos Humanos a la cabeza de esta lucha contra otro monstruo.

Si el Estado mira para otro lado, hay que hacerlo voltear la cabeza, para que escuche y haga algo. Esa es la responsabilidad de todxs.

«Por eso los docentes decimos que el gobierno es responsable y queremos una respuesta. La segunda desaparición de nuestra alumna es responsabilidad de Agustina Señorans, a cargo de la Dirección General de la Mujer, de quien depende el refugio en el que Nadia estaba alojada. También de Guadalupe Tagliaferri, Ministra de Desarrollo y Hábitat de la Ciudad, organismo donde está alojada esta Dirección. Además queremos que el Ministerio de Educación nos reciba para tratar esta temática.

Al mismo tiempo exigimos que la justicia se ponga al frente de la búsqueda para que Nadia aparezca. La causa está alojada en el Juzgado Federal N° 6 a cargo del juez Canicoba Corral y la denuncia por su nueva desaparición la tiene la Comisaría N° 38 de la Ciudad.

Por último, repudiamos la violencia ejercida por algunos medios de comunicación quienes revictimizan a Nadia divulgando rumores acerca de su condición actual, que no ayudan a la causa y no respetan que es menor de edad y tiene derecho a la privacidad.

Queremos que Nadia aparezca sana y salva. Sus docentes queremos volver a abrazarla.

Nuestras pibas no se pierden, las desaparecen. Ni una piba menos».

Así finaliza la carta de los docentes de la «René Favaloro».

Fuentes:

Izquierda diario

Página 12

Cosecha Roja

Prensa Obrera

RED de docentes, familias y Organizaciones del Bajo Flores

RED de docentes, familias y Organizaciones de Lugano

 

Esteban Bullrich comparó el aborto con los femicidios

Al ser consultado sobre la despenalización del aborto, Esteban Bullrich, primer candidato a senador nacional por Cambiemos en la provincia de Buenos Aires, respondió que “Ni una menos también es si hay una beba adentro [de la panza], porque también la estás matando”.

En estas semanas previas a las PASO, el programa radial “Ahora es cuando” de FM Blue lanzó una sección llamada #AhoraEsCampaña, en la que entrevistan a distintos candidatos y les realizan preguntas acerca de su vida personal y de aspectos puntuales de la campaña electoral. Esta semana, el político en cuestión fue Esteban Bullrich.

Uno de los últimos temas tocados durante la conversación fue el de la despenalización del aborto, del cual Bullrich se declaró en contra. Nicolás Guthmann, quien entrevistaba junto con Diego Iglesias al exministro, le recordó: “Hay una publicación en la que vos te sumás a la campaña de ‘Ni una menos, vivas nos queremos’, en contra de la violencia machista, que también es una campaña a favor de la vida. En ese punto hay un conflicto, porque la despenalización del aborto en realidad lo que pide es que las mujeres pobres no mueran”.

Más contundente, Guthmann remató: “¿Qué pasa con las mujeres, con el derecho de las mujeres?”, a lo que Bullrich respondió que “‘Ni una menos’ también es si hay una beba adentro, que ‘Ni una menos’, porque también la estás matando, por eso mi posición en contra del aborto”, y añadió: “Lo cual no quiere decir que tenemos que estar cerca de esas mujeres y darles las herramientas obviamente para prevenirlo”. En esta última frase parece haber un error al expresarse, a menos que haya querido decir explícitamente que el Estado no debe acompañar a todas las mujeres y garantizar educación sexual y métodos anticonceptivos.

En este sentido, la periodista Luciana Peker, entrevistada días después en el programa “A los botes” de la radio Futuröck, contrastó esa declaración con los hechos en concreto: “La ciudad [de Buenos Aires] tiene su propia Ley de Educación Sexual Integral. (…) Cuando es ministro, Esteban Bullrich le da sólo el 0,0006% de presupuesto del Ministerio de Educación a esa ley”. A partir de esos datos, Peker destacó la gravedad de las afirmaciones de Bullrich en cuanto a que “ejerce políticas públicas o las hace retroceder frente al avance que había significado en la Legislatura esa aprobación”. También mencionó la desinformación y la ignorancia vinculada al tema por parte de los políticos, dado que ya existe el aborto legal por causales en Argentina.

Volviendo a la entrevista de Bullrich, Diego Iglesias agregó: “Teniendo en cuenta que tenés probabilidades de ingresar al Senado de la Nación, ¿no es un tema justamente que debería tratarse en el Senado de la Nación?”, al tiempo que nombraron, entre los dos periodistas, todos los países en los que ya está despenalizado el aborto. Frente a ese planteo, el candidato sostuvo su punto de vista: “Creo que el debate es un debate válido. Es mi posición y no la cambiaría porque alguno de estos países lo haya hecho, porque creo que esos países tienen también mucho debate interno de otros temas que por ahí no coincido”.

Esteban Bullrich fue Ministro de Educación en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, y posteriormente a nivel nacional, hasta el 14 de julio de este año cuando renunció a su cargo para competir en las elecciones legislativas.

No es el primer ni el único candidato electoral que se proclama en contra de la despenalización del aborto. De hecho, esta misma semana, Felipe Solá fue entrevistado en el mismo programa de Futuröck, “A los botes”, en el cual expresó que cree que “la mujer embarazada no es dueña de su cuerpo, hay otro ser también adentro”, y que durante esta campaña este no es un tema debatido en 1País, espacio político encabezado por Sergio Massa y Margarita Stolbizer, ya que “no está instalado”.

A una semana de las elecciones primarias, es importante tener un panorama completo de quiénes se postulan y cuáles son sus opiniones acerca de nuestros cuerpos y decisiones, así también como de las políticas concretas llevadas a cabo durante sus cargos políticos previos. La consigna “Educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar, aborto legal para no morir” sólo será posible si aquellxs que sean electos de manera democrática den batalla con firmeza en el Congreso de la Nación a favor de los derechos de todas las mujeres.

 

Fuentes consultadas

Entrevista a Esteban Bullrich en Ahora es cuando, por radio FM Blue

Entrevista a Luciana Peker en A los botes, por radio Futuröck

Declaraciones de Felipe Solá en A los botes, por radio Futuröck

 

Los fallos ejemplares no nacieron de un repollo

El hecho de que Fernando Farré, femicida de su ex mujer, Claudia Schaefer, haya recibido cadena perpetua tras la decisión unánime en un juicio por jurados, demuestra que la militancia y la lucha de los movimientos de mujeres tienen consecuencias concretas sobre la sociedad.

La defensa, conformada por Adrián Tenca y María Inés Bergamini Urquiza, fue la que, en principio, solicitó que el juicio se realizara por jurados. Sobre este punto volveremos más tarde pero, en primer lugar, ¿qué es un juicio por jurados? Es un procedimiento que se realiza mediante la elección de un grupo de vecinxs del lugar del hecho, completamente ajenxs al mundo jurídico, imparciales, que deciden si el hecho que se juzga realmente existió; y si el acusado de haber cometido ese hecho es culpable o no.

Los ciudadanxs elegidos no deben ser conocidos de la víctima ni del imputado, ni tener alguna cercanía con el caso, o manifestarse en contra del sistema de justicia. Quedan excluidos los funcionarios públicos, quienes trabajan en el Poder Judicial, abogados, e integrantes de fuerzas de seguridad.

Al mismo tiempo, el proceso estaba a cargo de un único juez y quien salió sorteado fue Esteban Andrejín, del Tribunal Oral en lo Criminal Nº 2 de San Isidro.

En este caso, fueron escogidas 46 personas del Departamento Judicial del mismo partido, quienes tenían entre 24 y 65 años. De esa preselección, fueron confirmados 18 como jurados para el caso, 12 de los cuales actuaron como titulares, y 6 como suplentes. Todos debieron estar en las 7 audiencias que duró el juicio oral contra Farré.

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Las fiscales Carolina Carballido Calatayud y Laura Zyseskind llevaron adelante la acusación contra Farré. Fuente: Infobae

Es importante mencionar que Argentina es el único país en el que existe una cláusula de paridad para que los grupos de jurados estén compuestos por 6 hombres y 6 mujeres. Si bien podemos discutir que no hay profundización en la representación de géneros en ese conjunto, no podemos dejar de destacar que es un aspecto que contempla la equidad dentro del ámbito judicial.

Resulta significativo hacer una observación. La defensa de Farré preguntó en la audiencia de selección si algunx tenía una posición tomada sobre Ni Una Menos, para revocar a aquellxs que simpatizaran. Sí, dejar afuera a lxs que repudien la violencia machista. Entonces, dos personas fueron descartadas y reemplazadas por otras “más neutrales”.

Por otro lado, como ya se indicó anteriormente, la defensa del femicida requirió este tipo de juicio. Reflexionar acerca del por qué de la estrategia y cómo resultó puede ser un ejercicio útil para tratar de entender la trascendencia de la sentencia final.

Para que saliera la condena a perpetua del acusado, la decisión debía ser unánime, es decir que si tan sólo uno de los jurados dudaba ante las afirmaciones de la acusación, era suficiente para evitar la pena máxima.

También, Farré, en un intento por apelar a la emotividad del grupo que lo juzgaría, leyó una carta a sus hijos. «Daría mi vida, la cambiaría en un segundo, por irme yo y que ustedes estén con su madre, creciendo como debería ser. Pero acá estoy, y tengo que seguir por ustedes. Me duele seguir viviendo. Pero si yo no estoy, quizás sería peor aún para ustedes y no se lo merecen».

Ninguno de estos intentos funcionó ante las 12 personas. Tampoco el de plantearlo como inimputable o bajo emoción violenta al apuñalar a Schaefer 74 veces. Ni mencionar el argumento de una supuesta infidelidad de la víctima. Estas justificaciones, que hace poco tiempo operaban sobre la opinión de muchxs, fueron cuestionadas (fundamentalmente, por movimientos feministas) de tal manera que dejaron de ser válidas. La posición de los jurados fue rotunda, no se conmovieron frente al femicida. Debatieron 90 minutos antes de confirmar que Farré era culpable mediante el voto unánime.

Es ineludible que la sociedad está alerta, que hay preocupación por esta problemática de género, que ya no se pasa por alto, que se nombra como lo que realmente es. La reacción grupal habla de una reconstrucción de valores en nuestro país, del ruido que generaron y generan las movilizaciones, las representaciones en la vía pública, la difusión, la visibilización y el repudio general surgido desde el Ni Una Menos. Ese pequeño grupo que representaba a la sociedad fue, en efecto, el reflejo de aquello por lo que muchxs luchamos. Sólo faltaría que el Estado y la justicia actuaran de manera acorde.

En sintonía con esto, conviene citar el señalamiento de Aldana Romano, politóloga y directora del Instituto de Estudios Comparados en Ciencias Penales y Sociales, en diálogo con el diario Página 12: «El jurado dio un mensaje contundente: reconoció la figura del femicidio, cuando todavía muchos jueces profesionales no la reconocen ni la aplican en el país».

¿Violento de la noche a la mañana?

En su requerimiento de elevación a juicio, la fiscal Carolina Carballido Calatayud argumentó que Farré «planificó» el «brutal ataque» y que ejecutó un femicidio «de manual» en lo que fue una historia con «violencia, celos, ira, revancha y egoísmo».

El 21 de agosto de 2015, Claudia Schaefer había ido junto a su abogado a la casa de fin de semana que el matrimonio alquilaba en el country de Pilar para retirar sus pertenencias, en el marco del divorcio que habían iniciado. Según la fiscalía, Farré encerró a la mujer en el vestidor y la asesinó con dos cuchillos retirados previamente de la cocina.

Sin embargo, no se trata de un acto aislado, salido de contexto. Los testigos que presentaron la querella y la fiscalía detallaron varios episodios de violencia en los años previos al crimen. Vecinos que la vieron llorando o golpeada reiteradas veces. Incluso uno de ellos, Gabriel Calfat, le aconsejó que hiciera la denuncia, a lo que ella respondió: “Tengo miedo que me mate”.

Tres semanas antes del femicidio, Claudia Schaefer había denunciado a Fernando Farré por violencia de género en la Corte Suprema. Relató que era una situación que venía de muchos años, e incluyó un episodio en el que la golpeó con furia delante de sus 3 hijos. Por esa denuncia, se dictó una orden de restricción perimetral de 300 metros, que no fue renovada. Así fue que pudieron coordinar el encuentro del 21 de agosto en la casa del country, día en que la mató.


Fuentes:

Asociación Argentina de Juicio por Jurados

Infobae: «Cómo estaba compuesto el jurado que condenó a Fernando Farré»

Big Bang News: «‘Perdón y los quiero’: la cínica carta de Farré a sus hijos leída entre lágrimas»

La Nación: «Fernando Farré, el empresario que mató a su esposa, enfrentará un juicio por jurados»

Clarín: «Crimen del country: 10 claves del juicio que condenó a Fernando Farré»

Imagen destacada:

Fernando Farré junto a su defensa. Fuente: El Intransigente

Marina Mariasch: «El feminismo es una manera de pensar el mundo»

En nuestro país, estamos asistiendo a un hecho histórico desde hace ya algunos años: la militancia activa desde movimientos de mujeres en busca de la reivindicación de los derechos de la mujer y su empoderamiento, a partir de movilizaciones masivas como las de Ni Una Menos.

A ello debemos la visibilización de la problemática de la violencia machista, una construcción cultural que nos toca afrontar todos los días y que tiene que ver con una concepción a partir de la cual se considera superior al varón por sobre la mujer, ya sea biológica o intelectualmente; cuestión que se traslada a distintos planos de nuestra realidad: sociales, económicos, políticos.

Tanto es así que, por ejemplo, los asesinatos de mujeres que durante mucho tiempo fueron denominados «crímenes pasionales» por los medios hegemónicos, fueron resignificados y rebautizados, dándoles el valor que realmente les corresponde: se trata de femicidios.

También hay aspectos que atrasan. Se modifica la manera de presentar los asesinatos de mujeres pero, por mencionar un ejemplo, el rol de la mujer en la radio y la televisión sigue siendo de acompañamiento de la figura masculina en la mayoría de los casos.

De todos modos, hay avances. Desde el cuestionamiento meramente nominal hacia adelante, se puede hacer mucho más para deconstruir nuestra cultura y sociedad, y volver a armarlas.

Hablamos con Marina Mariasch, escritora e integrante del colectivo Ni Una Menos, quien trabaja y lucha hace tiempo en materia de género y derechos humanos para las mujeres. Desenmascaramos algunos mitos y ahondamos en varios conceptos que merecen ser resignificados.

¿Qué es para vos el feminismo?

Marina: Ser feminista es tener conciencia de lo que significa ser mujer en este mundo y luchar colectivamente por nuestra autonomía, por la libertad de decidir sobre nuestros cuerpos, por la equidad, por la justicia social y la igualdad de oportunidades. Creo en un feminismo popular, más allá de los sexos y las identidades sexuales; un feminismo solidario con fuerza y valor propios.

¿Desde dónde luchás?

M: Lucho desde el colectivo Ni Una Menos, pero también desde mis espacios de trabajo, mis relaciones afectivas y familiares, la literatura. Porque el feminismo no es una actuación, sino un modo de estar en el mundo.

Marina
Fuente: Archivo de la entrevistada

¿Cómo evaluás la densidad y el tratamiento mediático con el que se abordan los femicidios?

M: Creo que en los últimos años los femicidios tienen más espacio en los medios. Sin embargo, esto debe ser acompañado de políticas de Estado concretas que aborden seriamente la problemática. Además, los medios, muchísimas veces, siguen cayendo en revictimizaciones, poniendo la culpa sobre la víctima, señalando cómo estaba vestida o distintos aspectos de su vida, como si eso fuera de algún modo atenuante de que la hayan matado.

«Creo en un feminismo popular, más allá de los sexos y las identidades sexuales; un feminismo solidario con fuerza y valor propios».

¿Qué cambios creés que son necesarios, a nivel políticas de Estado y a nivel cultural y educativo?

M: Que las políticas de educación en temas de género empiecen en los eslabones más bajos, bien temprano. Una de las consignas que llevamos a las marchas desde el primer Ni Una Menos es que el Estado es responsable: de los femicidios, de la falta de justicia, de la mala aplicación de las leyes que tenemos que, en muchos casos y aun con sus bemoles, no están mal. El movimiento de mujeres y las mujeres en general pudimos demostrar que muchas veces, en nuestra autonomía y autogestión, nos agenciamos mejor que cuando esperamos la actuación del Estado. Por ejemplo, cuando Nancy, una vecina del Bajo Flores, embarazada y todo, descubrió y corrió con unas compañeras a [Darío] Badaracco, el asesino de Araceli Fulles.

Puntualmente, ¿qué acciones se deberían llevar a cabo desde el Estado?

M: Es importante que los organismos del Estado generen políticas que ayuden a prevenir la violencia contra las mujeres y aborden esta problemática. En ese sentido, desde Ni Una Menos reclamamos la implementación de la Ley de Educación Sexual Integral y sus materiales, un programa que ha sido desmantelado. Últimamente, venimos observando el recorte en los presupuestos de los programas de género, políticas que apuntan a lo asistencial en el mejor de los casos o, directamente, al punitivismo que, estamos convencidas, no es el camino hacia el fin del machismo estructural.

«Desde Ni Una Menos reclamamos la implementación de la Ley de Educación Sexual Integral y sus materiales, un programa que ha sido desmantelado».

¿Por qué es tan importante erradicar los cimientos machistas construidos desde la niñez y de qué manera los padres (y cualquier círculo de socialización primaria) pueden lograrlo?

M: Creo que, por empezar, hay que poder desarmar los roles de género, que son construcciones. Nosotros nacemos con un sexo biológico y todo lo demás son construcciones que se le adjudican a las personas. Se supone que las mujeres debemos ser suaves, amables, hacendosas y demás, y que el varón tiene que ser fuerte, corajudo, valiente, etcétera. Esas son construcciones de género que tienen que ir desarmándose, porque eso también incluye que la mujer se dedique a las tareas domésticas y que el varón tenga asignadas otras tareas. Educar desde la primera infancia supone que esos roles se puedan desarmar y que cada persona, más allá de su sexo biológico y su identidad elegida, pueda hacer de su cuerpo y de su vida lo que tenga ganas, en una sociedad que sea equitativa para todxs.

¿Qué consecuencias creés que tiene el hecho de reunirnos y marchar con la consigna Ni Una Menos todos los 3 de junio, desde el 2015? ¿Cómo te preparás para el próximo #3J?

M: Ni Una Menos surge como un reclamo rotundo frente a los femicidios. Sabemos que el femicidio es sólo un extremo en una trama de violencias que se genera en todas las capas sociales. Por eso, este 3 de junio, si bien las demandas básicas siguen siendo lamentablemente las mismas -porque no tuvimos respuesta frente a las del primer Ni Una Menos en 2015-, esta vez nuestros reclamos se organizan en tres ejes: el de las violencias, sí, que es el que venimos trabajando desde la primera marcha, pero también el de la represión y la criminalización de nuestros cuerpos, y el de la precarización económica y laboral que estamos viviendo. Decimos basta de violencia machista, basta de violencia estatal. •

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Fuente imagen destacada: Archivo de la entrevistada