Existir más allá del género

Artículo colaboración escrito por Cielo Martínez


Las personas con identidades no binarias encarnan la evidencia de que el binarismo no es un modelo absoluto: el binario es sencillamente una simplificación de la realidad, pero no es la realidad misma. Sin embargo, las identidades son diversas y no alcanza con lo no binario para nombrar aquello que trasciende al género.

¿A qué nos referimos cuando hablamos de un sistema binario de género o binarismo de género que nos oprime? ¿Quiénes son las personas que se rebelan a ese sistema binario? Y, fundamentalmente, ¿cuáles son sus identidades, experiencias y espacios de lucha?

Deconstruir el binarismo

En líneas generales, se suele pensar que sexo y género están separados. Sin embargo, la distinción entre ellos se pierde fácilmente. En ese plano, el sexo aparece como el conjunto de características biológicas fijas, mientras que el género se constituye como un conjunto de normas sociales variables. Si, por el contrario, reconocemos que la biología humana (incluyendo la sexual) se crea parcialmente en la sociedad y reconocemos que la sociedad responde a la biología, la distinción se pierde. Tal como lo afirmó Judith Butler, el sexo ya es género.

Desde los feminismos, a Butler le debemos el planteamiento del género como la base cultural sobre la cual se produce tanto la identidad de género como la sexualidad misma. Cuando la autora afirmó que el sexo es género y que ambos son productos de una historia cultural, nos permitió dar lugar a la desnaturalización del sexo como únicamente lo biológico.

A pesar de que las propuestas de desnaturalización tienen la intención de flexibilizar las normas que rigen en lo humano, no es posible saber cuándo acaba la biología y cuándo empieza la cultura: estas están tan imbricadas que no son realidades separables. En definitiva, el binomio de sexo/género corresponde a categorías impuestas y este último es uno de los mecanismos para perpetuar la cultura patriarcal mediante los comportamientos de hombres o mujeres, ya que cuando analizamos las diferentes corporeidades siempre es a través de la cosmovisión que sostiene el género binario.

Activismo del 31 de Mayo por parte de Todes Con DNI.

Por fuera del sistema establecido, el espectro de identidades comprende el género fluido en aquellas personas que están en procesos de transición constantes y variables, lo ágenero como la identidad que no se identifica con ningún género y otras identidades como bigénero o pangénero que engloban más de una identidad, donde todas las identidades son posibles.

Encontrarse por fuera del sistema

Todo aquello que parece encasillarse en la teoría de género y los conceptos teóricos trasciende cuando, en la realidad social, hay personas que se permiten pensar por fuera del binario de género. Por eso es importante hacer visibles otras formas de vivir. Anker, activista de la organización Todes Con DNI, dialogó con Escritura Feminista para compartir su experiencia, reflexión y sentimientos como persona por fuera, incluso, de lo no binario.

Anker tiene 27 años, vive en la ciudad de Córdoba, actualmente se identifica como marika y, en primer lugar, nos establece a la identidad como un proceso fluido que dura toda la vida: «Nunca fui una persona cis, solo que en mi infancia no tenía herramientas para entender que me pasaba. Empecé a transicionar hace ocho o nueve años y comencé por saber lo que no era, no me identificaba con ser hombre o ser mujer. Desde ahí me posicione, con saber lo que no soy».

El quiebre comenzó con los debates políticos del proceso identitario, un paso fundamental para cuestionar en profundidad su identidad y darle más espacio a ese cuestionamiento en entornos cercanos. Elle asegura que es un proceso difícil de comprender y puede llevar tiempo entender la cuestión de la fluidez.


El género fluido es la identificación entre o más allá de los extremos de hombre-mujer. En este sentido, resalta que durante el último tiempo lo no binario se constituyó como una identidad: «No está bueno englobar a todas las identidades en no binarie, hay un montón de identidades y no todas se engloban allí. Yo sé que soy marika y no entro dentro del binomio varón/mujer, pero tampoco me identifico como no binarie».

La politización de su identidad le condujo a Todes Con DNI, un grupo de personas que trabajan por el respeto de las identidades por fuera del binomio varón/mujer. La organización nació de la necesidad concreta de tener acceso al DNI con la identidad que les representa, aunque en el proceso comenzaron a abordarse otras problemáticas como el efectivo cumplimento de la ley 26.743 de Identidad de Género.

Anker asegura que la ley no se cumple en casi ningún artículo. «No es solo el acceso al DNI: lo vemos reflejado en la falta de acceso a la salud y al trato digno. Muches descansan en que esta ley existe, pero no se implementa. Somos nosotres mismes nuestres agentes garantes de derecho». Los esfuerzos de parte de les activistas por alcanzar un trabajo en conjunto con organismos estatales, hasta ahora, no ha sido posible, a pesar de la propuesta técnica que han llevado a cabo.

La lucha es colectiva

Las identidades por fuera del binomio varón/mujer en organizaciones como Todes Con DNI trabajan en conjunto con organizaciones de todo el país; particularmente, de personas travesti-trans y disidencias. En este punto entra la importancia de establecer un diálogo y poner en común vivencias y necesidades. «Es necesario seguir fortaleciendo los espacios de articulación dentro de los feminismos, que aún son bastante incipientes. Hay que poder sentarse a pensar estrategias en conjunto porque si no, en primer lugar, no se llega a nada y en segundo lugar, no creo que sean reclamos tan distintos».

Bajo esta idea, Anker refuerza la necesidad de lucha conjunta entre los distintos sectores feministas, no solo con el objetivo de visibilizar el reclamo. Los esfuerzos deben orientarse hacia una sociedad involucrada con las luchas de sectores que han sido oprimidos y olvidados por el sistema: «Necesitamos apoyo real y concreto a nuestros reclamos, realmente está complicado».

En este contexto donde el reclamo por parte de las disidencias es poco escuchado e incluso invisibilizado por algunos grupos sociales (entre ellos, los espacios de feminismo radical), se vuelve más que necesario luchar por una sociedad libre de violencias e igual para todes a través de la posibilidad de establecer un diálogo y, sobre todo, escuchar a quienes luchan día a día. 

Si bien nos queda mucho camino por recorrer, existen horizontes sobre los cuales proyectar. Le activista resume la lucha en la construcción de una sociedad que nos permita, desde niñes y sin imposiciones, construir la identidad de cada une:

«Quiero que puedan existir espacios para construir la identidad y vivir en la diferencia de cada une. Eso que nos diferencia es una potencia enorme y transformadora de todes».

Tal vez, al día de hoy vemos ese horizonte demasiado lejano para quienes luchamos por construir un futuro más igualitario, pero el camino empieza con interpelarnos y romper con lo que tenemos construido, o aunque sea solo cuestionarlo. Quizás sea hora de abandonar el hábito de crear dicotomías excluyentes, de mirar a le otre sin prejuicios y comprender que las etiquetas solo nos encasillan en un molde que, como vemos, es posible deconstruir para reconstruir.

La lucha es colectiva, lo personal es político y el presente es la herramienta para transformar un futuro que elegimos construir libre, igualitario y sin imposiciones.


«No sabía que existían las firmas virtuales»: entrevista a @caroconinsomnio

Escribió dos libros que agotaron ventas con la editorial Peces de Ciudad y ahora está preparando su próxima publicación junto a Penguin Random House. Entrevistamos a Carolina Peralta, una escritora lesbiana y no binarie de La Matanza (mejor conocida en redes como Caro con insomnio). Podés ver la entrevista en video haciendo click acá.


Escritura Feminista: Hace un par de días anunciaste la publicación de un nuevo libro, ¿el tercero, verdad?

Carolina Peralta: Sí, mi tercer libro. Tengo escrita una novela que no sé cuándo verá la luz, pero ahora estoy escribiendo un poemario.

E. F.: En este nuevo libro, ¿llevás alguna línea que articule los poemas o es como un recopilado variado?

Caro: Tengo una línea de escritura, es un universo creado para el libro. Todavía no puedo decir el título o adelantar mucho, pero la mayoría son de amor y bastante cursis pero con todo un trasfondo que habla mucho de la sororidad, de los miedos, de la intensidad. Recorre por todos esos lados la poesía, que es básicamente lo que escribo, y va en paralelo con lo que estoy atravesando en la vida.

E. F.: ¿Estás aprovechando el clima de la cuarentena para escribir? ¿Escribís en tu casa, habitualmente?

Caro: Ahora estoy pasando la cuarentena en la casa de mi compañera, pero sí, suelo escribir en casa. Algo que me gustaba mucho era irme a la biblioteca. Yo vivo en La Matanza, iba a la biblioteca de la Universidad de La Matanza, al área Solo silencio, porque necesito mucho silencio para escribir. En casa convivo con mi familia y me cuesta encontrar espacios. Entonces, iba a la biblioteca y me tomaba el día para escribir pero ahora no se puede así que reinventamos maneras. Me siento cómoda escribiendo adentro, no suelo salir tanto al aire libre, soy más biblioteca o casa. La cuarentena me viene bien.

E. F.: ¿Cómo te llegó la oportunidad para hacer el cambio editorial? Tus dos libros anteriores fueron editados con Peces de Ciudad y el nuevo va a salir con Penguin Random House.

Caro: El año pasado, a principios de 2019, me contacta Magalí Etchebarne, mi editora actual, para proponerme armar un proyecto. Fueron unos intercambios de mails que quedaron ahí. Seguí escribiendo, haciendo la novela en ese momento (que ojalá salga a la luz pronto), pero por ahora está ahí guardada.

E. F.: ¿Ya está toda escrita?
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Caro: Ya está terminada. En algún momento se publicará. Ahora me llegó la propuesta de un poemario y no quería ser cabeza dura y no seguir las cosas que llegan de afuera. También tenía ganas de escribir poesía nuevamente, porque la novela me llevó todo un año, hacía mucho que no ejercitaba la poesía. Tenía muchas ganas.

Este año me llegó otra vez la propuesta, durante un mes tuvimos una comunicación más constante. Charlamos y cerramos, fue con firma virtual el contrato. Yo no sabía que existían las firmas virtuales, digitales, así que la hice de ese modo adaptándome a la pandemia. Está buenísimo que se siga bancando la escritura y que sigan saliendo libros en este momento.

E. F.: ¿Qué cambios sentís entre el proceso de escritura de este libro en relación a los anteriores?

Caro: Me pasó que, con mi primer libro Nubes turquesas, fue escribir sin saber que iba a ser libro. En 2017 fui a leer a un bar, me invitaron. Yo sólo publicaba en mi blog y en Facebook, ni siquiera en Instagram. Cuando termino de leer ahí, estaba Mariana, mi editora de Peces de Ciudad, que me para y me dice: «Caro, tengo una editorial y te quiero publicar, ¿querés?». Yo le dije que sí y me fui, ni siquiera me pasó un mail, fue de palabra. Al mes, o a los dos meses, me acuerdo de que me llegó una propuesta con el contrato que decía: «Mirá que me tenés que entregar el libro la próxima semana». Había escrito durante todo ese año una recopilación de poemas, y ese fue mi primer libro.

A(r)mate, el segundo, sí fue una idea mía. Fue pensado como libro. Fue decir: «quiero escribir un libro que hable sobre la violencia de género, que atraviese todos estos temas». Y ahí surgió. Ahora, con el nuevo, llegó la propuesta de lanzar un nuevo poemario. Empecé a pensar en qué mensaje quiero dar y también pienso mucho el título.

Creo que el título crea todo el universo literario, así que este proceso de escritura es bastante similar al de A(r)mate y creo que tengo mucha más experiencia, lo noto a la hora de escribir y organizarme. Respetándome los tiempos para trabajar y escribir, los tiempos para corregir. Eso lo fui encontrando conmigo, con cómo me siento yo cómoda escribiendo. Si bien está la editorial, hay un momento que es el autor o autora con su computadora o su hoja escribiendo. Es un momento muy propio, cada cual lo vive a su manera y ahí te vas conociendo.

E. F.: ¿Tenés alguna rutina de escritura o es algo que vas acomodando según cómo va surgiendo?

Caro: Trato de escribir todos los días. A veces pierdo ese hilo y lo noto. Lo necesito, escribir me sale. Siempre tengo a mano como tres cuadernos. Capaz es un cuaderno de la facultad y termino escribiéndole un poema mientras estoy leyendo o estudiando. Me parece que es un ejercicio. No todos los días te va a salir un poema genial o algo que puedas decir: «uy, qué piola esto», pero hay que tener el ejercicio de escribir y leer. Siempre algún cuaderno a mano o las notas del celular. Si no estoy tan inspirada, me tomo el tiempo para releer algunas cosas y editar.

E. F.: En relación a la militancia feminista, ¿en este tercer libro vas a tocar un poco el tema o sentís que ya está innato en lo que vas escribiendo?

Caro: Creo que está bastante plasmado en mi poesía. Hay cosas que nombro que creo que están tácitas. No es un libro como A(r)mate, que sí estaba escrito y apuntado a eso; hay una diferencia entre este y el anterior. Ya ese libro está escrito y necesitaba que esté escrito porque está atravesado totalmente por la militancia feminista.

E. F.: Te hago una pregunta en relación a un tema actual: la autora de Harry Potter declaró que los cuerpos menstruantes son sólo de mujeres y esto generó repercusión en redes. Ayer apareció Daniel Radcliffe (actor que interpreta a Harry Potter) diciendo que él no compartía lo que ella había dicho y que le parecía importante diferenciar la contención que pudo dar la obra a miembros de la comunidad LGTBIQ en su momento de las palabras erradas de la autora. ¿Creés que, en lo que vas escribiendo en el día a día, generás contención y representación en ese sentido?

Caro: Me llegan varios mensajes de que sí, la verdad es que es muy potente lo que sucede. Yo no estoy de acuerdo con Daniel en decir que hay que separar a la obra de su autor.

E. F.: Ojo, es interpretación que hice yo. Él dijo que había que rescatar ese sentimiento que se había creado con la historia y que estaba en desacuerdo con lo que ella había planteado…

Caro: Claro, entiendo a lo que va. Sí, me llegan mensajes y es muy fuerte cuando pasa eso. Es como «guau, no sabía que era tan poderoso lo que estoy escribiendo». Me pasó que me dijeron: «Gracias, Caro, nos das representación a las lesbianas no binaries», me pareció muy lindo y es importante dar visibilidad. Por eso en mi biografía puse primero «lesbiana no binarie», porque es importante nombrar. No deja de sorprenderme. Me llegan un montón de mensajes, pero no me dejan de sorprender. Hay cosas que a veces que comparto, que pienso que me pasan a mí sola y me encuentro con que no. Es muy fuerte, la verdad.

E. F.: Me imagino. Y en relación a lo que hablábamos antes, ¿vos creés que no hay que separar a la obra del autor?

Caro: Me parece que no. Quizás, como te decía, en este nuevo libro que estoy escribiendo no diga «soy feminista», pero soy yo la que está escribiendo, está todo atravesado. Soy yo la que escribe y la que piensa, creo que no puedo separar lo que escribo y lo que pienso de mi ideología y lo que soy.

E. F.: Bueno, sin ir más lejos, en Harry Potter no tenemos personajes trans o no binarios…

Caro: Claro, sí. Por las declaraciones que hizo, creo que no escribiría algo esta autora con estos personajes. Y es una decisión, las decisiones son políticas y tienen una ideología detrás.


Elle es no binarie

«Ser trans es, sencillamente, no ser del género que fue asignado al momento del nacimiento; no es requisito odiar el propio cuerpo ni preferir los estereotipos de un género sobre otros. El género es una vivencia interna, que puede o no reflejarse en la forma de presentarse ante les demás».

Rocío Sileo, Escritura Feminista.

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