El cambio climático también afecta tu salud

El cambio climático también tiene sus consecuencias en nuestra salud. Esta es una realidad que ya no podemos desconocer. Según la Organización Panamericana de la Salud (OPS), «el cambio climático es la mayor amenaza para la salud mundial del siglo XXI». La organización también advierte que desde 2030 en adelante, habrá 250 000 muertes adicionales por enfermedades sensibles al clima (estrés por calor, desnutrición, dengue, malaria). Así, vemos que los efectos de esta problemática como las olas de calor, las sequías, las inundaciones y el deterioro en la calidad del aire impactan directamente en la vida de las personas. Y no sólo eso, sino que también sus efectos son desiguales: tanto las personas más pobres, como las que se encuentran en una posición de vulnerabilidad, como mujeres y niñas, son quienes soportan las peores consecuencias de las transiciones ambientales. 

Fuente: CDC

A menudo, las mujeres y las niñas son las últimas en comer o en ser rescatadas, se enfrentan a mayores riesgos de salud y seguridad cuando los sistemas de agua y saneamiento se ven comprometidos y asumen una mayor carga de trabajo doméstico y de cuidado cuando se acaban los recursos, afirman desde Naciones Unidas. Estos efectos en las poblaciones que se perciben femeninas son mayores, si consideramos que la salud ha tenido, históricamente, una perspectiva machista y patriarcal. Son más susceptibles a sufrir desnutrición, estrés por calor, malaria, dengue y discriminación. Además, el riesgo de salud también se incrementa si consideramos que el cambio climático provoca una mayor violencia contra las mujeres. En este sentido, los desastres ambientales y la presión ante la falta de recursos refuerzan los desequilibrios de poder ya existentes, causando que mujeres y niñas en todo el mundo vean amenazado no sólo su bienestar, sino también su vida. 

Por otro lado, el cambio climático también afecta nuestra salud mental. Un término recientemente acuñado por psicólogues y psiquiatres lo explica: la «eco-ansiedad» o ansiedad climática. Ante la inacción actual que vemos por parte de las personas en el poder, es frecuente pensar que ninguna acción es suficiente y tener sentimientos de impotencia. Ante esto, científiques y activistas ambientales fueron les primeres en reportar sentirse abrumades, tristes y ansioses. La necesidad urgente de actuar para disminuir las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) ha causado que muchas personas sientan culpa por continuar comiendo carne, usando el auto o viajando en avión. Mucha gente cree que o bien no puede hacer nada, o bien no quiere hacer lo que se supone que debe hacer. Algunas veces, no hay un incentivo claro para actuar contra el cambio climático y otras, una persona puede hacer algo pero el resto no actúa, sobre todo las empresas más contaminantes.

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Por esto, es importante hacer hincapié en la perspectiva de salud cuando hablamos de cambio climático, según explican desde la Organización Salud sin Daño. También la CEPAL y la Organización Mundial de la Salud (OMS) advierten sobre el impacto que los cambios en nuestro planeta traen aparejados. Hoy más que nunca es necesario poner en marcha medidas de adaptación y mitigación

¿Qué son la adaptación y la mitigación?  

Traducción de la imagen: «Asegúrense de lavarse las manos y todo estará bien»; COVID-19; recesión; cambio climático. Fuente: Mackay Cartoons.

Es frecuente oír a expertes en cambio climático mencionar estos dos conceptos. El primero se refiere a llevar adelante políticas, medidas y acciones que tiendan a minimizar los impactos del cambio climático.

Por mitigación entendemos a las acciones que determina cada región para disminuir sus emisiones de GEI y así reducir o hacer menos graves los efectos del cambio climático. Estas soluciones tienen como objetivo principal disminuir la vulnerabilidad de las poblaciones y hacerlas más resilientes ante los desastres naturales y otras variables, como la pobreza y la inequidad. 

Existen diversas soluciones de adaptación y mitigación que las naciones pueden realizar. Estas dependen del contexto único de cada comunidad y del mismo país. Las acciones que ponga en práctica una localidad pueden no funcionar para otra y viceversa; por ello, es importante tener en cuenta las necesidades y los recursos con los que cuenta cada región. Así, cada medida de adaptación y de mitigación debe ser diseñada cuidadosamente, para evitar lo que les científiques dieron en llamar «mala adaptación».

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Este término apareció por primera vez en el informe del Grupo de Trabajo II del Panel Intergubernamental de Especialistas sobre Cambio Climático (IPCC) que fue publicado en febrero de 2022. Con él, les especialistas advierten que es vital pensar en las consecuencias a mediano y largo plazo cuando se propone una acción de adaptación o mitigación. No sólo es importante atacar el problema, sino asegurarse, mediante estudios de impacto ambiental, que la solución propuesta no genere nuevos problemas en el clima y los ecosistemas. Un ejemplo de esto es la aforestación. Consiste en sembrar árboles donde antes no había árboles de esa especie. Esta actividad, aunque nació de la buena voluntad y la acción climática, puede tener consecuencias devastadoras sobre un ecosistema que ve su equilibrio amenazado por la invasión de una especie exótica. 

¿Qué hacer?

Es importante, entonces, tener en cuenta todas las variables que afectan a nuestro bienestar. Es un proceso complejo, como también lo es nuestro planeta. Entender a la salud como un concepto integrador, donde también se tenga en cuenta la salud mental, es vital para proponer acciones colectivas contra los efectos nocivos del cambio climático. En este sentido, es vital poner en marcha acciones de adaptación y mitigación. Debemos reclamar, ante les tomadores de decisiones de nuestro país, por acciones climáticas efectivas para disminuir la vulnerabilidad de nuestra población y estar preparades para atender estas consecuencias. Específicamente en Argentina, tenemos que comenzar a hablar del cambio climático y entenderlo como un problema de salud pública mundial. 

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Fuentes:

Violencia obstétrica: las marcas del sistema

Una problemática con impacto que se encuentra arraigada en las prácticas y el sistema de salud, responsable de negligencias, malos tratos, humillaciones e intervenciones innecesarias: de esto trata la violencia obstétrica.

En recorrido histórico y cultural aparece el «fetiche del rey», que según Bioguía trata de Luis XIV de Francia y su gusto particular por presenciar partos. Mientras su esposa daba a luz, ordenó que lo hiciera acostada ya que eso le daría una mejor perspectiva para observar. Sin embargo, Luis no tuvo en cuenta que esa postura (que fue adoptada a lo largo del globo por médicxs) genera más dolor, retrasa las contracciones y alarga el trabajo de parto.

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Imagen: Revista Americana de Salud Pública

Es cierto que, en casos de complicación, es necesario que algunas personas gestantes den a luz acostadas, pero la posición vertical ayuda a una salida de lx niñx más fluida ya que la pelvis se expande y, según expresa Tribu Materna, se favorece a la respiración, a evitar desgarres y episiotomías.

A pesar de que haya surgido como una idea que no tenía en cuenta la visión de quien gestaba, en la actualidad, debido a los protocolos hospitalarios y la facilidad para el trabajo de lxs médicxs, se suele utilizar la famosa posición de espaldas.

Es, en parte, esta coyuntura en donde inicia lo que se conoce como violencia obstétrica, que vulnera el bienestar de la persona gestante y de quien está por nacer. A pesar de los nuevos conocimientos, de la lucha por el parto respetado y de nuevas prácticas feminizadas, la violencia obstétrica se sigue ejerciendo y puede afectar a la persona gestante y a su hijx durante el embarazo, durante el parto e incluso durante el posparto, tanto de forma directa como indirecta y de forma pública o privada.

La violencia obstétrica refiere a un trato irrespetuoso, deshumanizado y ofensivo, que puede incluir amenazas a la integridad física y psicológica, conductas y formas de proceder por parte del personal médico que ultrajan derechos y vulneran los cuerpos. Puede verse en los procedimientos médicos sin consentimiento o coercitivos, la falta de confidencialidad, la falta de información sobre los procedimientos llevados a cabo, la negativa a administrar analgésicos y a estar acompañadxs, etcétera.

La OMS reconoce que en los partos negligentes u ofensivos no solo se hacen presentes las prácticas violentas sino también maltratos verbales que humillan y perjudican a la persona gestante que, ya de por sí, se encuentra en una situación delicada. También sostiene que, si bien todxs podemos ser víctimas de estos malos tratos, se ven más perjudicadas las mujeres solteras, las madres adolescentes, las de niveles socioeconómicos bajos, las que pertenecen a una minoría étnica, las inmigrantes y las que padecen HIV, entre otras.

Para prevenir el maltrato en los centros de salud a nivel mundial, la OMS presenta una serie de acciones que deben ser tomadas en cuenta. En primer lugar, debe haber un mayor respaldo por parte de los gobiernos y socios en el desarrollo a las investigaciones y acciones sobre el maltrato y la falta de respeto. En una segunda instancia, se deben iniciar y mantener programas diseñados para mejorar la naturaleza de la atención de la salud materna, centrándose en la atención respetuosa como componente esencial de la atención de calidad.


Pueden leer más sobre las recomendaciones que la OMS expresa para cada etapa del embarazo aquí.


La principal problemática es que la violencia obstétrica aún no está reconocida claramente en algunos países, y a nivel mundial tampoco hay un consenso sobre cuáles son sus consecuencias. Algunos países, como Venezuela, Argentina y Chile, sí la tienen en cuenta en la legislación.

En Argentina, si bien están vigentes la ley 25.929 de parto respetado y la ley 26.485 que reconoce la violencia obstétrica y la violencia contra la libertad reproductiva, entre otras, se siguen registrando casos de maltrato. Las denuncias registradas a lo largo de 2017 fueron por trato deshumanizado (82%), medicalización y patologización (42%) y falta de información (44%).

Para exterminar este tipo de situaciones, la agrupación feminista Las Casildas, fundada en 2011 por Julieta Saulo y conformada por profesionales interdisciplinarixs, genera dispositivos y estrategias con el fin de difundir y visibilizar problemáticas como la violencia obstétrica, el incumplimiento de los derechos sexuales y reproductivos y demás cuestiones de género.

Por ello, a partir de marzo, el segundo miércoles de cada mes de 18 a 20 horas implementarán un conjunto de actividades en Casa Sofía (Fitz Roy 1327), donde brindarán un ciclo de charlas gratuito sobre temas ligados a violencia obstétrica, partos y cesáreas, entre otras cosas, contando con la experiencia de mujeres invitadas.

El ciclo abre sus puertas a todxs y no se necesita inscripción previa. Quien inicia con las charlas es Ana Fagioli, médica generalista, feminista e integrante de la Red de Profesionales por el derecho a decidir. Para más información, pueden dirigirse al sitio web de la agrupación o encontrarla en redes sociales como @lascasildas.


Muchas veces, por la naturalización o el trauma, las personas gestantes no denuncian la violencia que sufren (o no saben que pueden hacerlo). Existen instituciones, como la Defensoría del Pueblo de la Nación, que se encargan de registrar y acompañar durante estas acusaciones. Si fuiste víctima de violencia obstétrica o querés más información sobre el tema, el gobierno argentino tiene abierta una línea gratuita (0800-122-5878) para asesorarte.

La Defensoría del Pueblo también permite radicar denuncias de lunes a viernes de 10 a 17 horas a través de los teléfonos 0810-333-3762 y 4819-1581, o enviando un email a partorespetado@defensor.gov.ar. Asimismo, la Comisión Nacional Coordinadora de Acciones para la Elaboración de Sanciones de Violencia de Género (CONSAVIG) se encuentra a disposición de quienes quieran asentar reclamos al 0800-122-5878 o a la dirección de correo electrónico consavig@jus.gov.ar.

Además, hay grupos que ofrecen acompañamiento a las personas gestantes durante todo el proceso, como el programa de Las Casildas sobre consultorios de puericultura y crianza con perspectiva de género (grupos@lascasildas.com.ar), y algunas agrupaciones con las que se puede establecer contacto a través del grupo de Facebook Parto Respetado/Humanizado Buenos Aires.


¿Querés leer más sobre el tema?


Fuentes

Enemigo silencioso

Según datos proporcionados por la Organización Mundial de la Salud (OMS), más de 300.000 mujeres murieron a causa del cáncer cervical en 2018, un rival hostil conocido mayormente como cáncer de cuello uterino. Más del 85% de estos casos ocurrieron en países de bajos recursos. Además de la prevención y los chequeos regulares, es importante estar informadx acerca de sus síntomas, tratamientos y avances para detectarlo.

El cáncer cervical se produce en las células del cuello uterino, específicamente en la parte inferior (matriz) que conecta con la vagina, y se trata de un crecimiento desmedido de células malignas. Es el tercer tipo de cáncer más común entre las personas con útero y se encuentra íntimamente relacionado con el virus del papiloma humano (VPH), principal factor de riesgo que se transmite por contacto sexual, pero no necesariamente por penetración.

El desarrollo de este tipo de cáncer es lento: las células normales comienzan a transformarse generando alteraciones precancerosas como la displasia o la hiperplasia. En el primer caso, aparecen anomalías celulares; en el segundo, hay un aumento descontrolado de las células que forman al órgano. Al ser precancerosas es posible que deriven en cancerígenas. La prevención es vital y las herramientas más eficaces son el Papanicolaou (citología vaginal) y la prueba de detección de VPH.

Mediante el Papanicolaou se recolectan células para analizar y detectar los cambios celulares a tiempo. En general, es recomendable realizarse la prueba a partir de los 21 años de edad y repetirla cada 3 años, o menos, si se estuvo expuestx a factores de riesgo tales como VIH, sistema inmunitario debilitado, anomalías previas en la zona, píldoras anticonceptivas por mucho tiempo, entre otros.

En pos de la detección temprana, un grupo de científicos liderado por investigadores de los Institutos Nacionales de Salud de EE.UU (NIH) y Global Good desarrolló un algoritmo informático que puede analizar imágenes digitales del cuello uterino de una persona e identificar cambios precancerosos que requieran atención. Este estudio revolucionario podría generar grandes cambios en el sistema de salud.

Se trata de una evaluación visual automatizada, fácil de realizar y que solo requiere mínima capacitación, lo cual es ideal para lugares de bajos recursos. Este proyecto, del que participaron más de 9000 mujeres, utilizó miles de imágenes para obtener información completa sobre qué cambios cervicales derivaron en cáncer.

«Nuestros hallazgos muestran que un algoritmo de aprendizaje profundo puede usar imágenes recolectadas durante la detección de rutina del cáncer cervical para identificar cambios precancerosos que, si no se tratan, pueden convertirse en cáncer.

De hecho, el análisis computarizado de las imágenes fue mejor para identificar el precáncer que un experto humano que revisó las pruebas de Papanicolaou bajo el microscopio» – Mark Schiffman, NCI y autor principal del estudio.

Para la OMS, es necesario un enfoque integral para prevenir y controlar este tipo de cáncer. Por eso, recomienda vacunación contra el VPH, educación sanitaria y educación sexual.

 


Para más información sobre síntomas, tratamientos, y formas de prevención

Vergüenza que mata

Muchas mujeres evitan realizarse exámenes que se relacionen con su actividad sexual y con las enfermedades de transmisión sexual. Aunque hacerse los estudios sea cada vez más habitual, la falta de información y los prejuicios generan atraso.

Según BBC, algunas mujeres evitan someterse a la citología vaginal, más conocida como Papanicolaou, por temor o vergüenza al olor o apariencia de sus partes íntimas. El Papanicolaou es un procedimiento que permite detectar el cáncer cervical o de cuello de útero, ya que puede captar los cambios celulares anormales que se producen en el cuello uterino antes de que se desarrolle la enfermedad.

El cáncer cervical es el cuarto cáncer más común según la Organización Mundial de la Salud (OMS) y, también, el más habitual entre mujeres de 35 años. Sin embargo, tanto en el Reino Unido como en América Latina y el Caribe se reconoce no ser conscientes de ese riesgo.

Este tipo de cáncer se asocia al virus del papiloma humano (VPH) en un 99% de los casos. Las infecciones de VPH son comunes y son casi una evidencia de que una persona es o ha sido sexualmente activa.

Lauren Bennie, entrevistada por BBC, sostiene que evitaba por todos los medios hacerse el estudio; muchas cosas la hacían excusarse a la hora de ir al médico, como estar desinformada o sentir vergüenza sobre su propio cuerpo.

«Me preocupaba que la enfermera, con solo mirar mi vagina, tuviera la habilidad mágica de adivinar cuántas parejas sexuales había tenido. Pensé mucho sobre qué tipo de ropa interior ponerme.

No lo sabía en ese momento, pero la vergüenza que sentía por la prueba estaba dañando mi propio cuerpo».

Cuando finalmente se sometió al procedimiento, los resultados no fueron positivos: confirmaron que tenía células anormales, precancerosas. Lauren señala que fue aterrador, pero por sobre todo angustiante, y se enojó mucho consigo misma por haber esperado tanto tiempo.

Una serie de encuestas realizadas a mujeres del Reino Unido reflejan que el 35% de las jóvenes evita realizarse citologías por la forma de su cuerpo, el 34% por la apariencia de su vulva y el 38% por preocupaciones por el olor de sus partes íntimas. Un tercio señaló que no se haría esa prueba sin antes haberse depilado, y alrededor de un 15% también señaló que faltaría a su prueba si tuvieran a esa misma hora otro compromiso.

Una solución para lograr que más mujeres se realicen los chequeos sin sentirse expuestas fue el desarrollo de la “Máscara del Papanicolaou” en Tailandia.

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Mujeres con máscaras de Papanicolaou [Foto BCC].

Tanto pacientes como médicos las utilizan, para evitar que se reconozcan durante el procedimiento.

Según el medio local Thai PBS, la directora del hospital Tambon Nong Klod, Pornthip Pongsak, admitió que era muy difícil convencer a las mujeres para realizarse las pruebas porque muchas sentían vergüenza al desvestirse delante de los doctores y exponer sus partes íntimas. Pero con las máscaras, cada vez más acuden a examinarse, y han llegado a promedios de entre 40 y 50 pruebas por día.


Fuentes

BBC
BBC

10 de octubre: Día Mundial de la Salud Mental

Se celebra todos los años desde 1992 y fue una iniciativa de la Federación Mundial de Salud Mental. Este año, el tema principal es «Salud Mental en el Trabajo».

¿Qué entendemos por salud mental?  Nuestro bienestar emocional, psicológico y social. La OMS (Organización Mundial de la Salud) la describe como:

Un estado de bienestar en el cual el individuo es consciente de sus propias capacidades, puede afrontar las tensiones normales de la vida, puede trabajar de forma productiva y fructífera, y es capaz de hacer una contribución a su comunidad.

Incluso en la definición de «salud» de la OMS se le da una connotación positiva a la salud mental: «La salud es un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades».

Día Mundial de la Salud Mental 2017:

Salud Mental en el Trabajo

Este año, el foco se puso en el trabajo. Cómo nuestras vivencias en el ámbito laboral son uno de los factores que determinan nuestro bienestar.

Cómo en empresas donde los empleadores ponen en práctica iniciativas para promover la salud mental, y les prestan atención a aquellos empleados que sufren de trastornos mentales, se da como consecuencia un aumento de la productividad, al contrario de lo que pasa en empresas donde el entorno laboral es adverso y puede llegar a ocasionar problemas físicos y psíquicos a los empleados.

Este año, el Día Mundial de la Salud, que se celebra cada 7 de abril, puso el foco en la depresión y en lo importante que es hablar del tema para comprender qué es, cómo puede prevenirse y tratarse, para así también reducir la estigmatización y aumentar el número de personas que se animan a pedir ayuda.

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La importancia de dejar de lado los estereotipos

Uno de los objetivos de este día, además de hacer hincapié en la importancia de la salud mental, es visibilizar las problemáticas que sufren quienes padecen de enfermedades mentales, educar al respecto, y tratar de romper con el estigma social que sufren.

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Usualmente, quienes sufren de algún tipo de padecimiento mental son tratados desde desde el asombro y el desconocimiento. Se suele minimizar su condición, juzgarlos e incluso acusarlos de no estar haciendo lo suficiente por «estar bien» o por «curarse».  Se los trata de una manera en la que jamás se trataría a alguien que sufre algún padecimiento físico visible.

Traducido del inglés //Robot Hugs.

Los prejuicios por parte de la sociedad y la estigmatización que suelen sufrir quienes padecen de trastornos mentales hacen que les sea aún más difícil animarse a reconocerse como personas afectadas o siquiera hablar del tema.

El temor (y el hartazgo) de escuchar a gente que da consejos sobre cómo lidiar con sus trastornos, que les dice que busquen soluciones naturales, que hagan deportes, que busquen un pasatiempo, que deslegitimizan los tratamientos psiquiátricos, y que tienen una visión muy estereotipada de lo que son los trastornos mentales son tan solo algunas de las cosas con las que se enfrentan a diario.

En el imaginario colectivo, cuando se habla de alguien que padece un trastorno mental, la gente imagina escenas hollywoodenses: gente internada con chalecos de fuerza en habitaciones acondicionadas, personas peligrosas que cometen crímenes debido a su «locura», y otras tantas ideas que suelen ser erróneas.

Los estereotipos no se parecen a la realidad. Sufrir un trastorno mental no te convierte en un potencial asesino en serie ni en un peligro para la sociedad; tampoco te hace una persona indefensa a la cual se debe cuidar constantemente. Quienes padecen de estos trastornos son personas normales, personas que tienen una vida, que en su mayoría trabajan, tienen hobbies, parejas, hijos.

Si bien muchos de estos trastornos pueden venir acompañados de síntomas o manifestaciones físicas, no es una universalidad.

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«Los trastornos mentales NO SON ADJETIVOS»

 

Existe una banalización de los trastornos mentales, que suelen ser usados como adjetivos para describir situaciones que lejos están de parecerse a lo que sufren quienes conviven los trastornos  a diario.

«Mi mamá me grito ayer, ¡es tan bipolar!», «¡Casi me das un ataque de pánico!», «Me quedé despierto hasta la 1 a. m., ¡mi insomnio es terrible!», «Oh sí, ayer estaba muy deprimido«, y «Mi TOC (Trastorno Obsesivo Compulsivo) está apareciendo de nuevo» son algunos de los ejemplos que se leen en esta imagen.

Muchas personas, desde esta misma banalización y desconocimiento, incluso se «autodiagnostican» con trastornos que no padecen y que ni siquiera comprenden. Esto se debe, repetimos, a la estereotipación que constantemente vemos.

Personajes de series, de películas, de libros, que sufren trastornos mentales y solo muestran una parte de lo que estos representan en la vida de una persona hacen que la gente crea que los padece por notar cierta actitud que se condice con lo que vio representado en ese personaje.

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«Yo NO TENGO un trastorno por déficit de atención con hiperactividad. Simplemente, a veces me cuesta concentrarme«.
«Yo NO soy bipolar. Simplemente me siento deprimido a veces«.
«Yo NO tengo un TOC. Solamente me gusta que mis cosas estén ordenadas de cierta forma».
«Yo NO tengo insomnio. Simplemente me cuesta dormirme».

 

Experiencias en primera persona

En estos días, la dibujante y twittera Gabuleta compartió en sus redes su experiencia personal sobre los trastornos mentales, tale como el TOC, la ansiedad y la depresión. En una publicación titulada «Pequeña explicación sobre pasarla como el culo«, que subió a Medium en enero de 2016, cuenta lo que es para ella vivir con estos padecimientos.

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«El TOC no es como en Monk, la depresión no es mirar televisión todo el día (bueno, por lo menos no es sólo eso) y la ansiedad no es un problema burgués».

Habla de cómo la gente suele decir que «no se le nota» que convive con estos trastornos, lo cual, como podemos imaginar, es algo que indigna. Habla también de este estereotipo que venden las series, que no suele parecerse a la realidad.

«No, en serio no lucimos como freaks. No te molestamos, no te pasamos por encima para hacer estos rituales ni estamos perdidos pensando en cosas feas. Yo hablo con vos y soy una persona normal. Si hay algo en mí que te parece que es raro, no está conectado a esto, es mi forma de ser«.

Otra cosa en la que se enfoca es en lo peligroso que es minimizar este tipo de trastornos para quienes los padecen.

«Decir ‘mi TOC es revisar que esté la luz apagada’ es peligroso. Es peligroso porque desparrama el mensaje de que el TOC es una boludez, un aspecto gracioso de una persona, algo digno de poner como descripción en una red social.

Entonces cuando alguien expresa que tiene TOC en serio, la gente piensa ‘pero eso no te hace sufrir’. Y es peligroso. Porque que se minimice constantemente algo increíblemente difícil que vivís te hace sentir un pelotudo».

Menciona también que hay que desmitificar la idea de que el uso de medicación no sirve o que es solo una forma de «sacarle plata a la gente», porque en muchos casos puede ser de gran ayuda.

Todas las personas son diferentes, sufren distintas cosas y los métodos que los ayudan a sobrellevar sus padecimientos pueden ser totalmente distintos. No hay un método universal. También, se debe desmitificar la idea de que alguien esta «más loco» por estar internado o por haberlo estado.

Nos pisa un auto y nos internan y nos arreglan los huesos, pero si algo (o a lo mejor nada) te pisó la mente o el alma y no podés más, está pésimo que vayas a que te arreglen un poquito. (…) ¿Tan mal te parece? Imaginate que te pise un auto y la gente se burle porque estás en terapia intensiva. Hermoso.

En uno de los últimos puntos de su publicación, recalca la importancia de no caer en la idea de que una persona ES su trastorno. Que estos son parte de su vida, pero no definen quién es.

Nada de esto me define. Sí, cambió mi vida para siempre. Pero no es lo que soy. Tengo trastorno obsesivo compulsivo, tengo ataques de pánico, tengo terror a no poder irme de lugares. Pero también dibujo, escribo, me río, hago estupideces, tengo mal carácter, me quedo horas mirando series, guardo secretos, soy fría, me encariño demasiado, amo el humor negro.

Soy una persona, no un diagnóstico. Todo esto es una parte súper chica de lo que soy.

 


Fuentes consultadas
OMS

 

 

Imagenes
Robot Hugs
Filigrana de ideas

Lactancia a libre demanda: mucho más que alimentar

Del 1 al 7 de agosto se celebra la Semana Mundial de la Lactancia Materna, de acuerdo a lo estipulado desde 1992 por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y UNICEF. Este período tiene como objetivo informar sobre los beneficios que tiene la lactancia materna para mejorar la salud de los bebés.

En julio del año pasado, dos mujeres policías impidieron que una joven amamantara a su bebé en la plaza de San Isidro. El caso fue noticia durante semanas y provocó que decenas de mujeres organizaran en distintos puntos del país una “teteada” solidaria bajo el lema “la única teta que molesta es la que no pueden vender”. La referencia a una sociedad hipócrita que cosifica hasta el hartazgo los cuerpos de las mujeres al mismo tiempo que las juzga por un acto natural fue, y es, clara.

En la casa, en la calle, en una plaza. No importa el lugar, la lactancia materna es el derecho al vínculo entre la madre y su hijo. ¿Por qué es tan importante? ¿Cuáles son las recomendaciones de los especialistas? ¿Cuál es la situación mundial?

Beneficios

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Según la OMS, la leche materna fomenta el desarrollo sensorial y cognitivo, y contiene anticuerpos que ayudan a proteger a los lactantes de enfermedades frecuentes en los niños, como la diarrea y la neumonía, que son las principales causas de mortalidad infantil en el mundo. La lactancia debe comenzar en la primera hora de vida, debe ser exclusiva durante los primeros seis meses y a “demanda”, es decir, siempre que el niño lo pida.

Además de los beneficios inmediatos para los niños, propicia una buena salud durante toda la vida: reduce la posibilidad de sufrir sobrepeso u obesidad y diabetes tipo 2. Las madres también resultan beneficiadas: funciona como un método natural (aunque no totalmente seguro) de control de la natalidad (98% de protección durante los primeros seis meses), reduce el riesgo de padecer cáncer de mama y ovarios, diabetes tipo 2 y depresión posparto.

Esta práctica es un acto natural, pero también un comportamiento aprendido. Por esta razón, la OMS y UNICEF lanzaron en 1992 la iniciativa “Hospitales amigos de los niños” para fortalecer la lactancia materna a nivel mundial. Desde entonces, fue aplicada en aproximadamente 16.000 hospitales de 171 países.

¿Qué sucede en el mundo?

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Según un nuevo informe de UNICEF y la OMS en colaboración con el Colectivo Mundial para la Lactancia Materna, ningún país del mundo aplica plenamente las normas recomendadas.  De la evaluación en 194 países se encontró que sólo el 40% de los niños menores de seis meses reciben lactancia materna exclusiva, y solo 23 países registran índices exclusivos de lactancia materna por encima del 60%.

Asimismo, el análisis «Alimentar la salud y la riqueza de las naciones: las razones en favor de invertir en la lactancia materna» demuestra que con una inversión anual de sólo 4,70 dólares por recién nacido, para el 2025 la tasa mundial aumentaría al 50%. Esta medida «podría salvar la vida de 520.000 niños menores de cinco años y generar potencialmente 300.000 millones de dólares en ganancias económicas en 10 años, como resultado de la reducción de las enfermedades y los costos de atención médica, y el aumento de la productividad».

En Argentina, en enero de 2015 se publicó el decreto reglamentario de la Ley N° 26.873 que tiene como objeto “la promoción y la concientización pública acerca de la importancia de la lactancia materna y de las prácticas óptimas de nutrición segura para lactantes y niños de hasta dos (2) años”. Una vez más, vemos como la existencia de una normativa no es suficiente para que se cumplan los derechos que esta viene a garantizar.

La sociedad en su conjunto puede y debe impulsar esta práctica lejos de la crítica vacía ante un pecho expuesto. Los bares amigos de las mamás lactantes no deberían ser la excepción sino la regla. Los Estados deberían ser los encargados de sensibilizar a la población sobre la importancia que tiene para la vida este tipo de alimentación.

Fuentes consultadas:

 

17 de mayo: Día Internacional contra la Homofobia, la Transfobia y la Bifobia

Hace casi ya 10 años que en nuestro país se conmemora el Día de Lucha Contra la Discriminación por Orientación Sexual o Identidad de Género.

La fecha elegida hace referencia al 17 de mayo de 1990, cuando la Asamblea General de la Organización Mundial de la Salud (OMS) eliminó la homosexualidad de la lista de enfermedades mentales, como fruto de una larga lucha de los colectivos por los derechos de las personas homosexuales.

Fue en 2005, tras un año de campañas, que se celebró por primera vez el «Día Internacional contra la Homofobia«. Cuatro años después se agregó la transfobia -violencia y/o discriminación hacia las personas transexuales o transgénero– y en 2015 se añadió la bifobia –violencia y/o discriminación hacia las personas bisexuales-, lo cual estableció el «Día Internacional contra la Homofobia, la Transfobia y la Bifobia«

En 2017 el tópico es la «familia»

Cada año, en el marco de esta fecha, se trata un tema central; en 2017, el tópico es «la familia». Las principales ideas a transmitir son: el respeto a las familias compuestas por miembros de la comunidad LGBTI y el rol que cumplen las familias en el bienestar de sus miembros LGBTI.

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 17 de mayo en la Argentina

En nuestro país, una ley del año 2012 instituyó este día como el «Día de Lucha Contra la Discriminación por Orientación Sexual o Identidad de Género», incorporándolo al calendario escolar y promoviendo la realización de actividades y campañas contra la discriminación durante toda esa semana.

Este año, la Defensoría del Pueblo presentó un proyecto de ley para que cada 17 de mayo, sea izada la bandera LGBTI en las instituciones educativas, tanto públicas como privadas, y en todos los edificios de la administración pública de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

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Para lanzar el proyecto, se llevó a cabo un izamiento de la bandera LGBTI en la sede central de la Defensoría del Pueblo.

Lo que se busca con este proyecto es visibilizar la lucha y los reclamos de las personas del colectivo LGBTI para así promover el respeto a sus derechos.


Imágenes: Defensoría del Pueblo