28 de mayo: Día Mundial de la Higiene Menstrual

Cada 28 de mayo se celebra el Día Mundial de la Higiene Menstrual, una iniciativa que busca dejar los tabúes de lado y hablar de menstruación.

Esta iniciativa, que comenzó la ONG Wash United, busca no sólo hablar sobre menstruación, sino también sobre los problemas que genera la falta de educación al respecto y la importancia que tiene en la vida de quienes mes a mes atraviesan su ciclo menstrual.

Desde la ONG, lanzan nuevos informes todos los años para derribar mitos sobre la menstruación y dar información fidedigna. Además, buscan concientizar y poner de manifiesto el impacto que tiene la menstruación en la salud física y emocional de las personas.

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«Educar sobre menstruación cambia todo». |Foto: Menstrual Hygiene Day.

La falta de información (que a muches podría sorprender por su alcance) va desde no saber qué es el ciclo menstrual y por qué se produce hasta tener extraños rituales durante los días en los que se está menstruando. Un ejemplo es lo que ocurre en Nepal, donde las personas menstruantes deben dormir lejos de sus familias durante su período e incluso se les prohibe comer ciertos alimentos.

En nuestro país, una de las principales causas de desinformación es la falta de implementación de la Ley de Educación Sexual Integral. Al día de hoy, muches niñes siguen sin saber cómo funciona su cuerpo y cómo debería ser un ciclo menstrual «normal». También se desconoce que hay muchos métodos de higiene que pueden ser utilizados más allá de las toallitas femeninas o los tampones.

Otro de los problemas que rodean a la menstruación es los precios altos de los productos de higiene. Hoy, en Argentina, un paquete de toallitas femeninas de 8 unidades cuesta alrededor de $25 y uno de tampones de 8 unidades ronda los $30 (varía según la marca).  De acuerdo con un estudio de Economía Feminista, el costo de menstruar por año puede llegar a rondar los $1000.

La falta de políticas implementadas alrededor del mundo también se hace visible en los ámbitos escolar y laboral. Son muchos los países donde les niñes se ausentan de clases durante su ciclo, no solo debido a las molestias y el malestar que puede causar sino debido al estigma que hay alrededor de la menstruación y la falta de lugares apropiados para la higiene menstrual.

La menstruación no solo implica un gran gasto: es también una pérdida de ingresos por las ausencias al trabajo. En el ámbito laboral, las personas en edad menstrual ocupan el 40% de la población laboral activa. Si bien en algunos convenios de trabajo se estipula una cantidad de días «femeninos» que dan la posibilidad de ausentarse, esto no ocurre en todos lados.

El año pasado, Economía Femini(s)ta comenzó su proyecto #MenstruAcción. Desde entonces, en cada marcha a la que asisten reciben donaciones de productos de higiene menstrual así como también firmas para lograr un proyecto de ley que le quite el IVA a dichos productos.

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Invitación al «Menstruversario» | Foto: Economía Femini(s)ta

Este 28 de mayo, se extendió la invitación a la gente a acercarse al Congreso de la Nación vistiendo alguna prenda de color bordó para festejar el primer año del proyecto y seguir exigiendo por la quita del IVA y la distribución gratuita de productos de higiene menstrual.

 

Notas relacionadas:
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Fuentes:

Foto de portada:

Pañuelazo en La Matanza

La ola verde llegó a La Matanza. La plaza de San Justo, centro administrativo y comercial del distrito, alzó el pañuelo verde el pasado martes 3 de abril, a poco más de un mes del primer pañuelazo en Plaza de Mayo y a días de que se trate el proyecto de ley presentado por la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto en Diputados.

Alrededor de 40 activistas y referentes de diferentes espacios políticos pasaron por el micrófono, montado en la esquina de Arieta e Yrigoyen, frente a más de 200 militantes, interesadxs y adolescentes que salían su jornada escolar con los uniformes, brillos en la cara y el emblemático pañuelo colgado de la mochila o como top. La jornada inició a las 5 y media y se extendió hasta casi las 8.

Desde los espacios políticos, se acercaron referentes del Partido Comunista, Plenario de Trabajadoras (Partido Obrero) y las agrupaciones Pan y Rosas, Mumalá, Mala Junta, Somos Patria, Juventud Peronista Descamisados. También se hicieron presentes mujeres despedidas del Hospital Posadas, la CTA Matanza, la Consejería Diversa “La Berkins” de Isidro Casanova y Furia Trava Noticias.

Angélica, trabajadora despedida del Hospital Posadas, opinó: “El aborto clandestino es un problema de salud pública, así como lo es el recorte estructural que se está haciendo en todo el sistema”, y agregó: “Siempre son los pobres los afectados”.

Representantes de la Consejería “La Berkins” recordaron que “no es solamente una problemática de mujeres, sino de todos los cuerpos gestantes” y denunciaron la anulación del Protocolo de Aborto No Punible en la provincia de Buenos Aires por parte de la gobernadora Vidal.

Un joven pidió el micrófono para hacer su descargo en contra del aborto, al que entendía como pecado, y acusar a las mujeres presentes de “endemoniadas”. A continuación, tomó la palabra Romina Pereyra, militante lesbiana y comunista, secretaria de Género de la CTA la Matanza, quien se preguntó: “¿Se violentarán tanto estos hombres cuando matan a las compañeras, cuando la cana persigue a las lesbianas, cuando una piba se muere por un aborto clandestino? Pero somos buenas y les damos lugar para opinar”.

La Campaña por el Derecho al Aborto, organizadora del evento, ofreció pañuelos hechos por la cooperativa feminista “Mestizas: mujeres de máquinas tomar” a contribución. La fiebre por los pañuelos llevó a que vendedores ambulantes y miembros de organizaciones políticas vendieran los propios a 50 pesos.

La Matanza es uno de los distritos de más peso político del conurbano y, por la población que concentra, se dice que es la quinta provincia. Las activistas del territorio le reclaman a la intendenta, Verónica Magario y al ex intendente, Fernando Espinoza, el haber adherido al Pacto de San Antonio de Padua en 2016, propuesto por el Papa Francisco e impulsado por Gustavo Menéndez, presidente del Partido Justicialista en la provincia.

El Pacto se trata de una serie de ejes hacia donde apuntar las políticas públicas, entre ellos, “proteger la vida humana desde la concepción”, lo cual se leyó como un claro posicionamiento en contra del aborto legal. Sin embargo, el pasado 8 de marzo, Magario se lució en la marcha por el Paro Internacional de Mujeres, Lesbianas, Travestis y Trans con el pañuelo verde al cuello, lo cual podría significar un cambio de rumbo.


Foto de portada: Tamara González Maldonado

#Pañuelazo dentro de las aulas

Los alumnos del Instituto Padre Márquez de Ranelagh, ubicado en Berazategui,  protestaron contra los carteles «provida» pegados en las paredes del colegio.

El lunes 26 de marzo, los alumnos del Instituto Padre Márquez de Ranelagh se encontraron con carteles que espetaban “Toda vida vale” desplegados en las paredes del gimnasio del colegio. Al cabo de una serie de averiguaciones, los alumnos de sexto año comprendieron que los directivos les habían pedido a los chicos de cuarto que los pegasen, quienes creían estar pegando carteles por el Día de la Memoria.

Luego de que los alumnos de sexto hablaran con los de cuarto y ellos comprendieran lo que les habían hecho hacer, los más chicos se negaron a seguir empapelando el colegio con mensajes en contra de la despenalización del aborto. El director de la institución continuó pegando los carteles al toparse con la negativa de los alumnos.

“Nos indignó ver los carteles porque en el colegio nos dijeron muchas veces que estaban orgullosos de que podamos expresarnos libremente y mostrar nuestros pensamientos. Ver eso no nos gustó, porque ninguno se sentía identificado”, nos comenta una de las chicas que fue partícipe.

Ante esta situación, dos alumnas de sexto año decidieron organizar una manifestación pacífica dentro del colegio el día miércoles 28 de marzo.

Los alumnos que quisieran portarían un distintivo con el característico color verde de la campaña de la legalización del aborto durante el primer recreo, para así mostrar su disconformidad con los carteles “provida” y para visibilizar el hecho de que no eran unos pocos los que pensaban así, sino que eran mayoría y estaban juntos.

“Me encargue de leer el reglamento del colegio para ver qué cosas podíamos hacer y qué cosas no, para que no nos amonestaran. La idea era mandar un mensaje de que estábamos en desacuerdo con los carteles y también apoyarnos entre nosotros para poder decir no a esas bajadas de línea sin sentir miedo a que nos retaran”, dice una de las líderes de la manifestación.

La movida se viralizó a través de Twitter, luego de que una exalumna de la institución publicara una foto.

“Se hizo correr la voz entre tercero, cuarto, quinto y sexto, ya que los de primero y segundo son más chicos. Como es probable que no sepan del tema, no queríamos hacerlos participar de algo que no entendían, porque además los directivos podían pensar que los estábamos presionando”, dijo Lucía Sastre, alumna que fue partícipe de la manifestación.

Los directivos se enteraron de la organización de esta protesta y el día martes pasaron por los distintos cursos a explicar que el pegado de carteles era una orden que bajaba del Obispado, y que, más allá de eso, autorizaban la manifestación del día siguiente. Incluso ofrecieron, a partir del mes de abril, abrir un espacio de debate para todos aquellos que quisieran hablar sobre el tema aborto.

“Eso es algo que nos molestó que no se haya dicho [en otros medios], porque a pesar de los carteles, los directivos aceptaron que nos hayamos negado a pegarlos y nos brindaron un espacio. Y eso es un logro siendo un colegio religioso”, nos cuenta Lucía.

Una vez más, las nuevas generaciones nos demuestran que hay que luchar todos juntos, ya que nunca nadie logró nada quedándose de brazos cruzados.


 

#Pañuelazo contra la muerte y la desigualdad

El aborto no es inmoral. El aborto es una realidad. Sucede a diario, en todos los rincones de los barrios y del país. Lo inmoral son las muertes que genera la clandestinidad.

El lunes en la tarde, con esta idea como convicción, nos atamos el pañuelo verde al cuello y nos congregamos de a miles frente al Congreso para discutir el aborto como una problemática de salud pública y de desigualdad social y demandar al Estado una ley de aborto legal, seguro y gratuito.

Entre 370.000 y 522.000 personas abortan de manera clandestina al año, según estima el Ministerio de Salud de la Nación desde el año 2009, dato que no puede confirmar por lo irregular de la práctica pero sí calcular en base a la cantidad de consultas e internaciones por sus consecuencias.

Hoy el aborto clandestino es la principal causa de muerte materna. Un informe del Centro Atenea calculó que, a nivel mundial, el aborto causa la muerte del 11% de las personas gestantes. En América Latina, ese número asciende al 13%. En Argentina alcanza el 20% y supera la media de los países vecinos.

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Foto: Télam

Los números abruman y se suman a la desigualdad que viven las niñas, las mujeres y los trans de forma estructural. Porque quienes mueren a causa de los abortos clandestinos son los mismos sectores de siempre: los excluidos del sistema de salud y del sistema en general. Es decir, las pobres. Quienes no pueden acceder a un aborto seguro porque son caros, ni a salud gratuita y de calidad. Y también los hombres trans, que experimentan la marginación en todas las instituciones por las que pasan: desde la familia y el mercado laboral, hasta en los hospitales.

En el 2007, cuando se presentó por primera vez un proyecto de ley para implementar el aborto legal, seguro y gratuito, algunas voces pedían que esperemos porque la sociedad «aún no estaba preparada para ello». Ya fueron presentados seis proyectos por la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal Seguro y Gratuito y este año vamos hacia el séptimo. Y aún se pide paciencia. Pero, ¿cuántas  muertes más podemos esperar para hacernos cargo?

En los megáfonos, en los afiches y en las remeras, ayer aparecía una y otra vez una misma consigna: educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar y aborto legal para no morir. Ese es el horizonte y un paso fundamental para comenzar a construir un mundo un poco más igualitario.

Entre lo clandestino y lo permitido

Antes que nada, cabe aclarar que el aborto no es por completo ilegal en Argentina. Pero tampoco funciona como debería en los casos permitidos por la ley, ya que muchas veces lxs profesionales de la salud deciden no practicarlos por objeción de conciencia, violan el secreto profesional o se interponen procesos judiciales para retrasarlos que culminan al mismo tiempo o después del embarazo.

Otras veces, la idiosincrasia machista encarcela y castiga sin preguntar, como sucedió con Belén, la joven tucumana que llegó al hospital con un cuadro de aborto espontáneo (y sin siquiera saber que estaba embarazada) y salió con una condena de 8 años a prisión.

Desde la segunda reforma al Código Penal, en 1921, la interrupción del embarazo es legal cuando la vida de la mujer peligra o cuando el embarazo es fruto de una violación.

Tras varias modificaciones, dictaduras militares, gobiernos democráticos y reformas constitucionales, en el 2012 la Corte Suprema de Justicia habilitó a lxs médicxs a practicar la Interrupción Legal del Embarazo en las causales previstas desde 1921, en el fallo denominado “F.A.L.”. El único requisito a presentar por las personas gestantes para realizar el aborto sería una declaración jurada sobre el delito sexual que se les hubiera infringido.

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Foto: Primera Piedra

En el año 2015, el Ministerio de Salud de la Nación confeccionó el Protocolo para la Atención Integral de las Personas con Derecho a la Interrupción Legal del Embarazo (Protocolo ILE), basado en los lineamientos de la Corte Suprema y destinado a dictar cómo proceder en hospitales y centros de salud nacionales.

Esta herramienta amplió el concepto de “salud” al incluir los aspectos psicosociales de lxs sujetxs y al tener en cuenta las consecuencias del embarazo y la maternidad obligada en lxs pacientes. Abrió la posibilidad de que el daño psicológico y el estigma social que generaría un embarazo no deseado en la vida de una adolescente, por ejemplo, pudiera llegar a considerarse una causal válida para practicar el aborto. Sin embargo, siempre estuvo sujeto a interpretaciones y a decisiones de la institución interviniente en cada caso.

El problema es que el protocolo ILE no tiene carácter de resolución ministerial, como sí tenían los dos previos, del 2007 y 2010. Además, las autoridades federales no se encargaron de darle una correcta difusión e implementación hasta la fecha. Por lo tanto, las posibilidades de aplicarlo en todo el país disminuyeron.

Sólo ocho provincias adoptaron el protocolo y respetaron en gran medida la disposición del ministerio y la Justicia: Chaco, Chubut, Jujuy, La Rioja, Misiones, Santa Cruz, Santa Fe, Tierra del Fuego y Entre Ríos (esta última, desde noviembre de 2017).

Córdoba, La Pampa, Neuquén, Río Negro y Salta, en cambio, pusieron en funcionamiento un protocolo modificado, con mayores limitaciones que el original. En Córdoba, se encuentra suspendido parcialmente por orden judicial.

En la Ciudad de Buenos Aires, Mauricio Macri vetó el primer proyecto aprobado por la legislatura cuando aún se desempeñaba como Jefe de Gobierno. El entonces ministro de Salud porteño, Jorge Lemus, presentó otro, mucho más restringido, que aún está siendo tratado por la Justicia.

Otro caso particular es el de la provincia de Buenos Aires, que contaba con la adhesión al protocolo nacional, hasta que la gobernadora María Eugenia Vidal lo anuló en el 2016.

En el resto del país, no existen protocolos y muchas veces no se registran índices de personas atendidas por consecuencias de los abortos inseguros.

 

Foto de portada: Rosario Plus