Medios de comunicación: un museo del patriarcado

¿Cuántas personas trans ves en la televisión? ¿Cuántas escuchas por la radio? ¿Las ves atendiendo una farmacia, reponiendo en un supermercado o trabajando en un estudio de abogades? ¿Y mujeres? ¿Cuántas mujeres ves en los medios de comunicación? ¿Importan su edad y su aspecto físico? ¿Hablan de economía, política y crímenes? ¿Tocan los mismos temas que los varones?

El pasado 8 de junio se llevó a cabo el primer encuentro del Conversatorio «Faltamos en los medios: hacia una ley de paridad y cupo trans en medios de comunicación». Convocades por la diputada Mónica Macha del Frente de Todos y el medio LatFem, se reunieron más de 200 comunicadores y sindicalistas con un único fin: pensar estrategias colectivas para lograr una democracia paritaria en el campo de  la comunicación.

Las dificultades de las mujeres, las lesbianas y las personas trans a la hora de conseguir empleo en los medios de comunicación son comparables a las realidades de otros rubros. Sin embargo, en este espacio se destaca la relevancia que tiene la prensa en la conformación y reproducción de valores y construcciones socioculturales, como también los contenidos y modelos de representaciones que generan.

«Estos encuentros tienen como fin buscar una normativa que repare la discriminación que se hace visible en los espacios de participación de los medios de comunicación, desde una perspectiva no binaria. Los números con los que contamos que son de distintas organizaciones dan cuenta de que, del total de trabajadores y trabajadoras de la comunicación, solo el 30 por ciento son mujeres y no tenemos estadísticas para personas trans y lesbianas. Tenemos la posibilidad de pensar la ley de cupo y paridad para acelerar la igualdad en medios y reducir los déficits de participación».

Agustina Paz Frontera, periodista y directora de LatFem.

Datos patriarcales

Cuando el encuentro estaba por terminar, las delegadas gremiales del Sindicato de Prensa de Buenos Aires SiPreBA, Lucía Ríos y Micaela Polak, aportaron: «En el sindicato, tenemos 2341 afiliados, de las cuales 858 somos mujeres y, de ellas, solo una compañera es trans. Creemos que es un reflejo de lo que pasa en los medios». El segundo encuentro tiene fecha para el 29 de junio y contará con nueves expositores.

Según una investigación sobre la inserción de las mujeres en el sector de comunicación, publicada por Comunicación para la Igualdad en el año 2018, se puede asegurar que el 78% de las empresas de medios están dirigidas por varones y el 70% de los sindicatos de prensa también. A su vez, las áreas más valoradas de los medios y de las secretarías sindicales están ocupadas por hombres y en solo una carrera de comunicación hay una materia sobre temas de género dentro de la currícula de grado obligatoria.

Además, el informe afirma que la inserción de las mujeres en el sector podría definirse con la frase «muchas estudian, menos trabajan y muchas menos se sindicalizan». El 64% de las personas que estudian comunicación son mujeres pero solo abarcan el 30% de las personas que trabajan en empresas periodísticas y el 24% de las personas afiliadas a sindicatos de prensa.

En relación a las desigualdades de género, las empresas no disponen de políticas para que algo mejore. Ninguna compañía dispone de Oficina o Área de Género, ni tampoco de un sector específico para la resolución de problemas de violencia de género, acoso y abuso laboral y sexual. El abordaje de temas vinculados a la población trans es desigual: sindicatos y universidades comienzan a incluir el tema entre sus políticas y reclamos mientras que para las empresas no es aún una cuestión relevante.

Son necesarios estudios actuales que revisen si el avance del movimiento feminista de los últimos años se ve reflejado o no en los medios de comunicación. Por otro lado, además de la organización colectiva y la planificación de estrategias, son fundamentales las políticas públicas que tiendan a equilibrar la balanza para que todas las voces puedan ser escuchadas.



Fuentes:

Video: Twitter Mónica Macha @MoniMacha

Voces sin eco: faltamos en la radio

El programa de radio “Nos quemaron por Brujas” realizó un monitoreo para analizar la presencia femenina en los principales programas radiales de Argentina. Los resultados hablan por sí solos: las mujeres estamos invisibilizadas y calladas del otro lado del éter.

La ausencia de voces femeninas en la radio es violencia, porque se produce en un contexto de relaciones asimétricas de poder en las que el hombre siempre resulta beneficiado. Patriarcado le decimos quienes somos acusadas de feminazis por exigir el lugar que nos corresponde en el mundo: al lado del hombre. Ni atrás ni adelante. Y para caminar a la par, nuestras voces deben ser oídas y tenidas en cuenta.

“Nos quemaron por Brujas” realizó un informe que presentó en redes sociales bajo el hashtag #FaltamosEnLaRadio para viralizar la problemática. El monitoreo que se realizó en 16 programas de 15 radios AM y FM, y abarcó todo el mes de junio. ¿Cuántas mujeres conductoras encontraron? ¿Cuántas realizan columnas políticas? ¿Y deportivas? Estos son algunos de los interrogantes que se plantearon.

Los programas analizados fueron los más escuchados de la primera mañana según IBOPE: Cada mañana (Radio Mitre), Mañana Sylvestre (Radio 10), Novaresio 910 y Majul 910 (La Red), Te quiero y La mañana con Víctor Hugo (AM 750), Caballero de día (Del Plata), La mirada despierta (Continental), Digo lo que pienso (Rivadavia), El club del Moro (La 100), Despierta corazón (Pop Radio), El despertador (Radio Disney), Aspen express (Aspen), No somos nadie (Metro 95), No se desesperen (Mega 98) y Mi gente bella (Vale).

¿Quién cuenta las noticias?

El 69% de los programas de radio más escuchados, tanto en AM como en FM, son conducidos por varones. Asimismo, el mayor porcentaje de presencia femenina en las radios se corresponde con el rol de locución –82% del puesto es ocupado por mujeres– que reduce sus tareas a anunciar la hora, el clima, y la pauta publicitaria.

El informe muestra que las mujeres, cuando aparecen en la radio, lo hacen para reproducir contenido, no para analizar el contexto en el que vivimos. Sólo el 14% de las columnas políticas son hechas por mujeres y el 100% de las columnas de humor son realizadas por hombres. Parece ser que nosotras no entendemos de política ni tenemos sentido del humor.

El único aspecto en el que casi se alcanza la paridad es en el periodismo de espectáculos: 57% de varones y 43% de mujeres. Pero no hay que perder de vista el hecho de que este número no deja de reproducir el estereotipo en los roles de género y el lugar asignado a las mujeres para dar las noticias “chimenteras”. Aún dentro de él, los hombres llevan la delantera.

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No nos callamos más

“Los medios de comunicación tienen un importante rol en la configuración de la sociedad. Si las mujeres en este sector pudieran asumir el desafío de educar a los medios, serían capaces de combatir las informaciones sesgadas en relación a los temas de género. La igual representación en los medios es una importante forma en la que las mujeres puedan garantizar una mayor igualdad de género”. (Unesco.org)

La aseveración puede resultar parcialmente cierta, porque la existencia de más voces femeninas en el éter no necesariamente garantiza más contenido con perspectiva de género, pero no es menos cierto que la ausencia de nuestras voces implica muchas veces que no se reproduzcan nuestros discursos.

No olvidemos que en un contexto laboral delicado en general –y para el periodismo en particular–, las mujeres resultamos doblemente vulnerables: como trabajadoras asalariadas en un momento de despidos masivos, y como mujeres en espacios que nos excluyen por tal motivo.

Así como resulta necesaria la paridad de género en el Congreso, es importante que exista en los medios de comunicación porque, además de generar opinión, producen y reproducen sentido.

Sin embargo, no es suficiente la paridad en términos de números. Resulta fundamental que el contenido no sea machista ni reproductor de los roles de género. Y para ello, debemos apostar siempre a la educación. En este caso, de las grandes masas que escuchan a quienes lideran las mañanas de radio.