Los medios hacia adentro

Este mes se cumplen 25 años desde la creación de la Plataforma de Acción de Beijing, propuesta para alcanzar la igualdad de género como derecho humano fundamental en todo el mundo. Entre las 12 esferas de especial preocupación que la componen, una de ellas se refiere a la mujer y los medios de difusión, por lo que nos preguntamos: ¿cómo se trabaja la perspectiva de género de los medios de comunicación en su interior? ¿La COVID-19 aumentó la desigualdad?

EL IMPACTO DE LA PANDEMIA

El Consejo de Género de la Federación Internacional de Periodistas realizó una encuesta durante julio, «COVID-19 y mujeres periodistas», en la que participaron 558 personas de 52 países, entre los que se encuentra la Argentina. Los resultados informaron que más de la mitad de las encuestadas reconocieron un aumento de las desigualdades de género en las empresas con consecuencias devastadoras en su conciliación de la vida laboral y privada (62%), las responsabilidades laborales (46%) y los salarios (27%).

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  • Más de ¾ de las encuestadas vieron aumentar su nivel de estrés y la mitad de ellas señalaron que la causa principal eran las tareas múltiples.
  • Más de ¾ de las encuestadas dijeron que el nivel de acoso (incluso en línea) y la intimidación no han aumentado durante la crisis.
  • Más de la mitad de las encuestadas dijeron que su salud se había visto afectada, lo que resultó para casi ¾ de ellas en problemas de sueño.
  • Más de la mitad de las encuestadas afirma que los sindicatos no han desarrollado ninguna estrategia específica para hacer frente a las desigualdades de género durante la pandemia.
  • Solo 4 de cada 10 mujeres periodistas afirmaron que recibieron equipo de protección de sus empleadores.
  • El 60% dijo que su empresa había proporcionado algún tipo de protocolo para el teletrabajo.
  • Un tercio de las encuestadas afirmaron que trabajaban principalmente desde casa y otro tercio en la oficina. El 15% ubicó su espacio laboral en el campo.

A nivel nacional, la Defensoría del Público publicó una encuesta realizada durante agosto sobre Impacto emocional y deterioro en las condiciones de trabajo. Participaron 568 personas de todo el país y entre ellas el 46% expresó que la labor periodística «empeoró» desde la declaración del estado de pandemia por la Organización Mundial de la Salud.

El análisis también dedica un apartado a la temática género y periodismo. Este menciona que, del total de personas que respondieron a la consulta de la Defensoría del Público, el 55,5% son mujeres, el 43,4% hombres y el 1,1% corresponde a identidades LGBTIQ+.

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EDITORAS DE GÉNERO

Ahora bien, si la intención es garantizar la igualdad de género en roles de decisión, erradicar los estereotipos de género que comprenden la violencia simbólica y mediática y naturalizar una perspectiva de género transversal a todas las áreas y secciones, ¿cómo se componen los equipos de trabajo en los medios de comunicación?

Uno de los puestos de liderazgo adoptados en medios de comunicación de forma reciente, tanto a nivel nacional como internacional, son los nombramientos de editoras de género: Argentina, con un total de ocho cargos, es el país con más cantidad en Latinoamérica.

Con este tema como eje central, el lunes 14 se realizó un conversatorio virtual en el que Miriam Lewin, Defensora del Público, convocó a las editoras del país: Gabriela Weller (editora de género del Servicio de Radio y Televisión de la Universidad Nacional de Córdoba), Gabriela Pellegrini (Chaco TV), Susana Sanz (directora de Género y Diversidad de Radio y Televisión Argentina), Silvina Molina (Agencia Télam), Mariana Iglesias (Diario Clarín), Jessica Fabaro (periodista de TN), Belén Spinetta (investigadora de Comunicar Igualdad) y Julia López (editora de Unidiversidad, sistema de medios de la Universidad Nacional de Cuyo).

La pregunta que abrió el encuentro fue ¿cuál es el rol de una editora de género y cuáles son los avances y limitaciones que encuentran en su ejercicio?

«Como son medios chicos, cubrimos la diaria sin importar las secciones. Cuando aún no estaba en planes incorporar una editora especializada en género, el cambio social hizo que si se encontraban errores en nuestro producto, el público lo hacía saber».

Carmen Amador, editora de género del diario El Tribuno (Jujuy).

Para Carmen uno de los logros actuales es que colegas consulten «Che, este título me suena mal». Aunque una de las dificultades que plantea sobre la actividad es que trate de una persona encargándose de toda una edición, sumándole la responsabilidad de los errores que surjan.

«Me gustaría que en algún momento no hagan falta editoras de género porque es una responsabilidad profesional de todes les colegas que integran los medios».

Carmen Amador, editora de género del diario El Tribuno (Jujuy).

Esta última cita fue compartida por las integrantes del conversatorio.

«Ojalá no seamos necesarias pero por ahora no es así. Las periodistas especializadas en género podemos aportar contenido con perspectiva de derechos. Como discurso público, el periodismo tiene la posibilidad de legitimar y deslegitimar valores, reforzar o criticar órdenes sociales en su totalidad, visibilizar o negar identidades y disidencias. Podemos construir representaciones respetuosas de las personas de las que hablamos. Tenemos la capacidad de ampliar el concepto de ciudadanía».

Julia López, editora de UNIDIVERSIDAD de la UNCuyo.

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En cuanto a la elaboración de protocolos para prevenir y asistir ante situaciones de violencia se refirió Silvina Molina, editora de género y diversidades de la Agencia Télam:

«Es fundamental el trabajo en paralelo, entre lo que se publica y cómo se produce ese material internamente en los medios».

Y remarcó cuan trabajada está la foto publicitaria o la foto artística en relación a la igualdad de género, violencia, femicidios, pero no así la fotoperiodística: «En estos espacios todavía hay cosas que estamos pensando».

Belén Spinetta, integrante de Comunicar Igualdad y autora de la investigación Editoras de género en medios de comunicación de Argentina: Avances, disputas y tensiones en la construcción de un periodismo feminista, mencionó que los medios masivos se vieron obligados a ponerse a la altura, en un momento en que la cultura sexista y patriarcal ha sido profundamente cuestionada.

«Esto implicó el reconocimiento explícito, político y empresarial de la agenda del movimiento de mujeres y de la diversidad, a la vez que redundó un poco en la revalorización de quienes han empujando y lo siguen haciendo por un periodismo no sexista en sus lugares de trabajo».

Belén Spinetta, integrante de Comunicar Igualdad.

Imagen destacada: Naciones Unidas


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«Esto es violencia política y de género»

Silvia Martínez Cassina fue desplazada de su lugar como conductora de «NotiTrece» luego de denunciar públicamente desigualdades de género y salariales en Canal 13. El hecho no es casual: Cassina es delegada del Sindicato de Prensa de Buenos Aires (SiPreBA) y en las últimas semanas mostró su repudio frente a la inequidad de género y apoyó los reclamos salariales de trabajadores de Polka. Un movimiento de la empresa con gusto a castigo patriarcal y gremial.

Silvia Martinez Cassina co-conduce el noticiero de Canal 13 -ARTEAR- desde 1997. Su presencia es histórica y por muchos años fue la cara de los mediodías de la señal. Sin embargo, desde el año pasado arrastra un conflicto con el Grupo Clarín que tuvo como consecuencia su desplazamiento a un lugar de columnista, lo cual significa una preponderancia y una cuota de pantalla mucho menor.

Todo empezó en noviembre del año pasado, cuando la periodista hizo un reclamo porque le estaban recortando tareas habituales del noticiero como participación y reportajes que, por contenido, solía hacer. El conflicto finalmente estalló en los primeros días del pasado julio, a partir de un aviso en el Diario Clarín, en donde se publicitaba la programación matutina del canal con fotografías solo de periodistas hombres. A través de su cuenta de Twitter, Cassina no se quedó callada y mostró su descontento con la tapa discriminatoria.

«Desplazan y acallan voces. Afuera, @eltreceoficial firma acuerdos de equidad en los medios. Adentro, la realidad es esta», tuiteó, acompañado con el hashtag #PerspectivaDeGenero. Días después, Martínez Cassina se refirió a la situación de Polka —productora de ficción a cargo de Adrián Suar—, cuyos trabajadores se manifestaron frente al canal en reclamo por sus sueldos y cobertura de salud. Además, compartió un video con el hashtag #LeyDeEquidadYa.

Martínez Cassina es delegada del Sindicato de Prensa de Buenos Aires (SiPreBA) desde hace tres años. La situación actual de la periodista está totalmente ligada a su voz en tanto mujer sindicalista. La ausencia de figuras femeninas en los medios —sobre todo, los audiovisuales— o mismo la supremacía de las personalidades masculinas por sobre el lugar de las mujeres deviene de una violencia simbólica en donde el papel de eminencia le pertenece al hombre por «orden natural».

Una mujer que habla, que se queja y que rompe con la línea editorial de un medio hegemónico y poderoso es una mujer que desobedece el mandato patriarcal y se vuelve una amenaza para el poder conservador. Al no poder despedirla por su calidad de delegada, la empresa desplazó a Cassina de su silla de co-conductora y redujo su papel a columnista como reprimenda política por sus declaraciones.

Quien ocupa su lugar, ahora, es nada más ni nada menos que un hombre: Sergio Lapegüe, quien al ser consultado por las modificaciones en el programa respondió que acata órdenes y que no tiene por qué avisarle de los cambios porque no es su jefe, según declaraciones de la propia Cassina.

«Esto es #ViolenciaPolíticaxGénero porque desplazan de la conducción de un noticiero a una mujer, porque esa mujer es una voz feminista. Están cediendo al conductor masculino el tratamiento de casos de violencia, no tienen ninguna perspectiva de género», expresó la periodista en un encuentro virtual realizado por la Defensoría del Pueblo.

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En 2016, cuando todavía no era delegada, ya había recibido un «apriete» del medio después de expresar su solidaridad con la lucha feminista en el saludo de despedida del noticiero. A través de un apartado sin firma en el diario Clarín, la compararon con Juana de Arco y le advirtieron —en algo muy cercano a una amenaza—: «Ojo con la lucha, Silvia, mirá que esa Juana de la que hablan terminó quemada en la hoguera».

La pregunta que surge entre apoyos y enojos es qué sucede puertas adentro de los espacios laborales, en este caso los mediáticos, con aquellas personas —mujeres y disidencias— que están mas abajo en la cadena de poder, lejos no solo del beneficio jerárquico sino también de los privilegios replicados por un sistema heteronormativo y patriarcal. Si Cassina, en tanto representante gremial y voz femenina con más de 20 años frente al noticiero, es castigada sin más, ¿qué queda para el resto de les trabajadores que viven día a día situaciones de desigualdad de género y laboral?

La periodista no dudó en referirse a la cuestión en una entrevista con La Izquierda Diario: «Lo que me pasa a mí es un hostigamiento porque no me callo. Pero si ven la grilla de los que salimos en pantalla y ya no están, son desplazados a fines de semana o dejan de aparecer, es impresionante. Mi obligación sindical es no callarme. Defendemos derechos laborales y luchamos por un periodismo digno».

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Martinez Cassina se mostró agradecida con el apoyo y respaldo de agrupaciones, gremios y colegas de trabajo recibido a través de las redes sociales. «Recibí cariño, apoyo y solidaridad de los lugares, personas y organizaciones menos esperados», contó a Radio Del Plata y finalizó remarcando sentirse «muy empoderada, con la seguridad de que lo que estoy reclamando es legítimo».