«Stealthing», atentado contra la protección

Se trata de una forma de agresión sexual que, al volverse cada vez más común, derivó en un concepto para identificarla. «Stealthing», acuñado por Alexandra Brodsky, proviene del verbo inglés stealth, que denota el «hacer una acción o movimiento con cautela», y se utiliza para designar el acto llevado a cabo por hombres de quitarse el preservativo en secreto mientras mantienen relaciones sexuales, a pesar de haber acordado el uso de protección.

Muchas organizaciones defensoras de derechos sexuales consideran que debe tratarse a este tipo de situaciones como violación. El acto sexual consensuado puede convertirse rápidamente en uno sin consentimiento que puede provocar embarazos no deseados y abrir una puerta a las enfermedades de transmisión sexual.

A pesar de que la ley no es la misma a nivel global, la abogada experta en delitos sexuales Sandra Paul cree que se trata de una violación porque debe haber algún acuerdo en la retirada del preservativo. Sacárselo sin avisar puede ocasionar graves consecuencias y constituye una violación a la dignidad, características que llevan a la pérdida el consentimiento previo.

«Ellas denuncian que los varones se sacaron el preservativo durante el acto sexual y las forzaron a continuar hasta que ellos eyacularan. A veces les dicen  “No te preocupes, me lo saco pero termino afuera”, algo que no sucede y que tampoco evita un embarazo ni una enfermedad de transmisión sexual.

No son muchas las que denuncian: como son relaciones ocasionales muchas sienten vergüenza, tienen la sensación de que son responsables», explica María Soledad Dawson, psicóloga coordinadora de los Equipos Móviles de Violencia Sexual del Ministerio De Justicia y DD. HH. de la Nación.

Por otra parte, Katie Russell de la ONG Rape Crisis afirmó a BBC no estar de acuerdo con el término adjudicado a este tipo de práctica, alegando que se incurre en una trivialización: «Es un término muy aceptable para algo que es extremadamente inaceptable y que, de hecho, es un acto de violencia sexual».

Uno de los últimos casos ocurrió en Alemania: involucró a un policía acusado de agresión sexual, quien fue condenado a prisión, a pagar una multa de 3000 euros y a pagar una prueba de salud sexual para la víctima. En Argentina, según La Voz, existe un precedente en Córdoba donde una condena de 2013 por abuso sexual se centró en el uso de preservativo (eso llevó a la víctima a radicar la denuncia). Como consecuencia, el acusado recibió 6 años de prisión.

El fiscal de la cámara cordobesa, Marcelo Altamirano, afirma que si bien es posible denunciar «stealthing», es difícil comprobar si el preservativo se salió por accidente o si fue intencional. En algunos países este tipo de agresiones están penadas por ley, pero lo más preocupante es que por ejemplo, en Estados Unidos, existen foros para compartir consejos sobre cómo sacarse el preservativo sutilmente o incluso para fingir que se abre el empaque.

«Las agresiones que promueven estos ataques a través de la web basan sus acciones en la misoginia y en la proclamación de la supremacía sexual masculina», afirma la abogada Alexandra Brodsky.


Fuentes

 

Las redes que protegen

Cada vez más, la utilización de las redes es una forma de compartir y visibilizar hechos individuales que en otros medios de comunicación no aparecen. Estas historias, contadas en primera persona, tienen otra función importante y altruista: alertar a otras personas sobre los peligros que pueden aparecer en la vía pública, los modus operandi novedosos o incluso descripciones, tanto de los individuos que delinquen como de los autos que utilizan, las zonas predilectas o los horarios donde se debe tener mayor precaución. Las mujeres utilizan mucho esta forma de comunicación para poner sobre aviso a otras y así, protegerse entre ellas.

secuestro fmed

Muchas veces, Internet es la única vía de acceso para visibilizar las historias sobre «tentativas de delito», es decir, sucesos donde se dieron todas las condiciones para que se llevara a cabo la acción delictiva pero que, por causas ajenas a la voluntad del autor, no se concretaron. La proliferación de este tipo de información en las redes se dio, más que nada, por la deficiencia en el accionar de la policía ante estos casos, sumada a la desconfianza que genera acercarse para hacer la denuncia de un delito tentativo –ya que en muchos casos la fuerza de seguridad las desestima– aún cuando en el Código Penal está contemplado, a través de los artículos 42, 43 y 44.

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Esta vivencia fue publicada en Facebook por Pau Hutin Faccendini y tuvo gran alcance. Cuenta los pormenores de una noche que pudo haber terminado en tragedia y que, sin embargo, cayó en oídos sordos. «¿Que hace falta? ¿Que aparezcamos en una bolsa de consorcio para que reaccionen?». De acuerdo con los policías que ni les tomaron la denuncia, parece que sí, ya que según ellos «Nada cuadra para que se tome como delito; es más, invadieron propiedad privada al mirar el celular del chofer». Sin comentarios.

Así como conozco estos dos casos particulares, muchos otros se suben día a día a Internet. Consejo personal: abran los ojos y miren toda la información que pase por sus redes sociales, que quizás en una de esas pueden encontrar alguna información que les pueda salvar la vida.