«No están aceptando la realidad de que la infancia trans existe»

La historia de Tiziana representa una de las tantas luchas en busca de derechos, contra el bullying y el acoso; de experimentar un nuevo mundo, perseguir la felicidad y la comodidad con unx mismx. Dos años después de compartir con sus papás su sentimiento de ser mujer, Tiziana logró ser reconocida por la justicia salteña y pudo cambiar su género en el Documento Nacional de Identidad.

Desde ese día sostiene que la gente debe respetarla por lo que es, y que ella se siente como cualquier otra nena de su edad.

Sin embargo, con tan solo 10 años tuvo que enfrentar burlas y faltas de respeto por parte de las autoridades del colegio Alejandro Gauffin, al cual asistía. A pesar de la pérdida de algunxs amigxs, el lunes comenzará las clases en otra escuela, en la cual busca mayor contención y una nueva oportunidad de disfrutar su infancia.

Graciela Puchetta, madre de la niña, presentó ante el INADI una denuncia en la que informa el maltrato y la discriminación de los que era víctima su hija, tanto por parte de sus pares como por parte de las autoridades del colegio.

Sus compañerxs le decían “doble”, “puto famoso”. Puchetta afirma que su hija no quería ir a clase por temor a las maestras. Cuando se enojaban con ella, la llamaban con nombre de varón o le decían “papito”. Tiziana tenía miedo de hablar y, por eso, no le contaba a sus padres el tormento por el que pasaba, del que se enteraron a raíz de una discusión que tuvo con un compañero de clase.

Graciela habló con la vicedirectora del establecimiento, y en ese momento entendió que quienes estaban al poder tampoco respetaban la identidad de su hija: se referían a ella como “niñito”. Por eso decidió realizar las denuncias correspondientes, en defensa de Tiziana y para evitar que esto vuelva a pasar.

«Me decían que los varones no usaban pelo largo y aritos, pero Tiziana era una nena y me hacían mandar autorizaciones firmadas para que pudiera usarlos. Ahora, hasta con un papel, siguen vulnerando los derechos de mi hija y no piensan cambiar».

Tiziana no es la única víctima de este tipo de situaciones, que muchas veces son fomentadas desde los medios de comunicación, cuando por ejemplo ultrajan la identidad de figuras como Florencia de la V.

Por este tipo de razones, entre otras, es de suma urgencia que se aplique la ley de Educación Sexual Integral en las escuelas (ESI), en espera de que la información sobre identidades sexuales eduque y termine con la discriminación.

«Estoy contenta pero pienso pedir audiencia con la ministra de educación. Tengo esperanzas de que no le pase lo mismo en la nueva escuela. Voy a seguir las denuncias pertinentes, pido a todas las organizaciones y les activistas que también lo hagan. No están aceptando la realidad de que la infancia trans existe. Quiero que respeten a mi hija y también a todes les niñes trans», sostuvo la madre de Tiziana.


Fuentes

Caso María Cash: «El macho gana»

La semana pasada, luego de que se conociera un testimonio clave en la investigación por la desaparición de María Cash, la testigo en cuestión fue atacada y amenazada.

Este año se cumplirá el séptimo aniversario de la última vez que María Cash fue vista con vida. Año tras año se siguen pistas que no conducen a ningún lado, y sigue sin saberse que pasó con la joven que un día emprendió un viaje del cual jamás regresó.

Julia L., la testigo oriunda de Salta, denunció que su exmarido, un efectivo del Servicio Penitenciario Federal, estaba involucrado en una red de trata que habría captado a María Cash.

Denunció violencia de género ejercida por él, quien le quitó la tenencia de sus hijos en el año 2016. En su momento, para intentar frenar la violencia decidió amenazarlo diciendo que iba a contar lo que había escuchado en unas reuniones que él realizaba junto a otros compañeros, donde había escuchado nombrar a María.

«Para evitar los golpes o darle un basta a todo, dije que iba a hablar sobre lo que había escuchado en esas reuniones. (…) Ellos se organizaban y las reuniones se hacían en distintas casa de Campo Quijano».

Declaró que los penitenciarios estaban involucrados en una red de trata de personas y que María Cash no era la única a quien habían captado. Uno de sus hijos reconoció a la joven, que habría estado en la casa de la testigo.

«Por lo que deducimos, hablando en familia años después, afirmamos que no salió nunca de Salta».

Julia L. cuenta haber sido víctima de esa misma red de trata, de la cual fue rescatada en el año 2013. Año en el que dijo haber visto a María por última vez con vida. Desde el momento en que logró salir de ese calvario realizó la denuncia, pero nunca llegaron a un juzgado federal, según cuenta su abogado Sergio Chiericotti. 

Para movilizar a las mujeres que captaban, montaban una escena familiar que muchas veces incluía los propios hijos de la testigo. Contó que uno de sus hijos estuvo presente cuando trasladaron a María.

«En ese tiempo, porque siempre cambian la manera y las tácticas de las cosas, teníamos que formar una escena familiar y si yo no estaba, mis hijos tenían que hacer creer que las personas que llevaban eran una mama y sus hijos».

Tras realizar la denuncia en Buenos Aires y volver a Salta para ratificarla, Julia L. fue atacada por su exmarido y sus compañeros. La drogaron, la golpearon y la amenazaron. En su abdomen, escribieron la leyenda «El macho gana». Tras la brutal golpiza, tuvo que pasar dos días internada.

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Como parte de su testimonio, Julia L. presentaría una suerte de diario intimo donde cuenta lo que vivió durante esos años que fue víctima de la red de la que su propio marido formaba parte.

Noticias relacionadas:
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Fuentes:
El Expreso de Salta
El Tribuno
El Destape
Perfil

Dos casos de aborto y una problemática urgente

En los últimos 5 días, se dieron a conocer a través de algunos medios dos casos de mujeres que quisieron interrumpir sus embarazos, y al tener que hacerlo en malas condiciones, debieron ser hospitalizadas de urgencia. Uno fue en Rosario de la Frontera, Salta, y el otro en La Plata, Buenos Aires.

El punto es que no se trata de situaciones aisladas o excepcionales, sino que representan una problemática instalada de salud pública, justicia social y derechos humanos de mujeres, en su mayoría, jóvenes y de sectores populares.

Pocos medios reflejaron el hecho ocurrido en Salta el jueves pasado, cuando una chica de 15 años se introdujo un palo forrado en goma para poder abortar. Lo mismo pasó el domingo, en el caso de La Plata, donde una joven trató de interrumpir su embarazo en su casa. El tratamiento mediático puso el foco en culpabilizar y repudiar a esas mujeres y sus decisiones.

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El diario Hoy califica como «indignante» el hecho de que una mujer decida sobre su propio cuerpo. Fuente: Twitter.

“Educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar, aborto legal para no morir” es el lema por el que trabaja la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito; una frase que expresa un pedido cada día más urgente. En este sentido, resulta importante cuestionar por qué esas decisiones que toman a diario algunas chicas sobre su propio cuerpo deben darse en condiciones inseguras.

En el sitio web de la Campaña, hay un señalamiento clave: “Esto implica realizar modificaciones en los sistemas de Educación, Salud y Justicia, y también, por supuesto, profundos cambios culturales”. Entonces, no es errado asumir que la salud de muchas mujeres sigue en peligro en función de la ausencia del Estado, o peor, su presencia cargada de intereses que se oponen a la libertad de las mujeres.

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Cuando conmociona más el modo en que se interrumpen embarazos que la inacción del Estado. Fuente: QuePasaSalta.

La situación requiere entender que en nuestro país son 500 mil mujeres, aproximadamente, las que cada año recurren al aborto clandestino. Otro dato vital es que, según cifras oficiales, las complicaciones por interrupciones de embarazos de manera insegura son la principal causa evitable de mortalidad materna en Argentina.

A partir de esta información, se puede deducir que el cambio en materia pública no implicaría un aumento de los casos, sino una garantía de derechos y un reconocimiento de la dignidad de esas mujeres con falta de recursos económicos, quienes hoy en día ya deciden interrumpir embarazos no deseados pero que mueren en el camino.

Por nuestra parte, podemos luchar por esos derechos mediante el debate, el reclamo social y la visibilización de la problemática desde esta óptica. Incluso, como ejercicio personal o colectivo, decodificar y cuestionar el mensaje de aquellos medios que castigan a quienes se encuentran vulneradas, y repudiar a aquellxs que faltan a su responsabilidad de asegurar condiciones dignas y justas de salud pública.

Fuente imagen destacada

M.A.F.I.A.

Fuentes consultadas:

Web de Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal Seguro y Gratuito