El cambio climático también afecta tu salud

El cambio climático también tiene sus consecuencias en nuestra salud. Esta es una realidad que ya no podemos desconocer. Según la Organización Panamericana de la Salud (OPS), «el cambio climático es la mayor amenaza para la salud mundial del siglo XXI». La organización también advierte que desde 2030 en adelante, habrá 250 000 muertes adicionales por enfermedades sensibles al clima (estrés por calor, desnutrición, dengue, malaria). Así, vemos que los efectos de esta problemática como las olas de calor, las sequías, las inundaciones y el deterioro en la calidad del aire impactan directamente en la vida de las personas. Y no sólo eso, sino que también sus efectos son desiguales: tanto las personas más pobres, como las que se encuentran en una posición de vulnerabilidad, como mujeres y niñas, son quienes soportan las peores consecuencias de las transiciones ambientales. 

Fuente: CDC

A menudo, las mujeres y las niñas son las últimas en comer o en ser rescatadas, se enfrentan a mayores riesgos de salud y seguridad cuando los sistemas de agua y saneamiento se ven comprometidos y asumen una mayor carga de trabajo doméstico y de cuidado cuando se acaban los recursos, afirman desde Naciones Unidas. Estos efectos en las poblaciones que se perciben femeninas son mayores, si consideramos que la salud ha tenido, históricamente, una perspectiva machista y patriarcal. Son más susceptibles a sufrir desnutrición, estrés por calor, malaria, dengue y discriminación. Además, el riesgo de salud también se incrementa si consideramos que el cambio climático provoca una mayor violencia contra las mujeres. En este sentido, los desastres ambientales y la presión ante la falta de recursos refuerzan los desequilibrios de poder ya existentes, causando que mujeres y niñas en todo el mundo vean amenazado no sólo su bienestar, sino también su vida. 

Por otro lado, el cambio climático también afecta nuestra salud mental. Un término recientemente acuñado por psicólogues y psiquiatres lo explica: la «eco-ansiedad» o ansiedad climática. Ante la inacción actual que vemos por parte de las personas en el poder, es frecuente pensar que ninguna acción es suficiente y tener sentimientos de impotencia. Ante esto, científiques y activistas ambientales fueron les primeres en reportar sentirse abrumades, tristes y ansioses. La necesidad urgente de actuar para disminuir las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) ha causado que muchas personas sientan culpa por continuar comiendo carne, usando el auto o viajando en avión. Mucha gente cree que o bien no puede hacer nada, o bien no quiere hacer lo que se supone que debe hacer. Algunas veces, no hay un incentivo claro para actuar contra el cambio climático y otras, una persona puede hacer algo pero el resto no actúa, sobre todo las empresas más contaminantes.

Quizás te interese leer: «#BastaDeVenenos: los agrotóxicos afectan la salud humana», por Martina Storoni

Por esto, es importante hacer hincapié en la perspectiva de salud cuando hablamos de cambio climático, según explican desde la Organización Salud sin Daño. También la CEPAL y la Organización Mundial de la Salud (OMS) advierten sobre el impacto que los cambios en nuestro planeta traen aparejados. Hoy más que nunca es necesario poner en marcha medidas de adaptación y mitigación

¿Qué son la adaptación y la mitigación?  

Traducción de la imagen: «Asegúrense de lavarse las manos y todo estará bien»; COVID-19; recesión; cambio climático. Fuente: Mackay Cartoons.

Es frecuente oír a expertes en cambio climático mencionar estos dos conceptos. El primero se refiere a llevar adelante políticas, medidas y acciones que tiendan a minimizar los impactos del cambio climático.

Por mitigación entendemos a las acciones que determina cada región para disminuir sus emisiones de GEI y así reducir o hacer menos graves los efectos del cambio climático. Estas soluciones tienen como objetivo principal disminuir la vulnerabilidad de las poblaciones y hacerlas más resilientes ante los desastres naturales y otras variables, como la pobreza y la inequidad. 

Existen diversas soluciones de adaptación y mitigación que las naciones pueden realizar. Estas dependen del contexto único de cada comunidad y del mismo país. Las acciones que ponga en práctica una localidad pueden no funcionar para otra y viceversa; por ello, es importante tener en cuenta las necesidades y los recursos con los que cuenta cada región. Así, cada medida de adaptación y de mitigación debe ser diseñada cuidadosamente, para evitar lo que les científiques dieron en llamar «mala adaptación».

Quizás te interese leer: «Hay que actuar ya: ¿qué dice el nuevo informe del IPCC?», por Martina Storoni

Este término apareció por primera vez en el informe del Grupo de Trabajo II del Panel Intergubernamental de Especialistas sobre Cambio Climático (IPCC) que fue publicado en febrero de 2022. Con él, les especialistas advierten que es vital pensar en las consecuencias a mediano y largo plazo cuando se propone una acción de adaptación o mitigación. No sólo es importante atacar el problema, sino asegurarse, mediante estudios de impacto ambiental, que la solución propuesta no genere nuevos problemas en el clima y los ecosistemas. Un ejemplo de esto es la aforestación. Consiste en sembrar árboles donde antes no había árboles de esa especie. Esta actividad, aunque nació de la buena voluntad y la acción climática, puede tener consecuencias devastadoras sobre un ecosistema que ve su equilibrio amenazado por la invasión de una especie exótica. 

¿Qué hacer?

Es importante, entonces, tener en cuenta todas las variables que afectan a nuestro bienestar. Es un proceso complejo, como también lo es nuestro planeta. Entender a la salud como un concepto integrador, donde también se tenga en cuenta la salud mental, es vital para proponer acciones colectivas contra los efectos nocivos del cambio climático. En este sentido, es vital poner en marcha acciones de adaptación y mitigación. Debemos reclamar, ante les tomadores de decisiones de nuestro país, por acciones climáticas efectivas para disminuir la vulnerabilidad de nuestra población y estar preparades para atender estas consecuencias. Específicamente en Argentina, tenemos que comenzar a hablar del cambio climático y entenderlo como un problema de salud pública mundial. 

Quizás te interese leer: «Humanizar la crisis climática en Argentina», por Tatiana Fernández Santos


Fuentes:

¿Los residuos electrónicos también se reciclan?

Argentina ocupa el tercer puesto como generadora de desechos electrónicos con casi 500 kilotoneladas (kt), según el reporte Tecnología para la acción climática en América Latina de la Asociación GSMA y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), publicado en junio de 2018. Se estima que se producen anualmente 8,7 kg per cápita.

¿Qué son los residuos electrónicos?

Son los aparatos eléctricos que utilizan energía para funcionar y que tienen algún componente electrónico por dentro. Estos residuos de aparatos eléctricos y electrónicos (RAEE) no son basura, sino que son residuos peligrosos ya que poseen sustancias químicas tóxicas —gases y metales pesados— que, si no son tratados correctamente, pueden contaminar el aire, la tierra y el agua y poner en peligro a los trabajadores que los producen.

Un teléfono celular, por ejemplo, tiene entre 500 y 1000 de estos compuestos diferentes. Por esto es necesario desecharlos adecuadamente en centros especializados. Sin embargo, en Argentina no existe una regulación a nivel nacional para su tratamiento sino que cada provincia tiene su propia legislación. Por ello, los RAEE en general terminan en los basurales o en rellenos sanitarios. Esto pone en riesgo la salud de todes les argentines.

En 2008, desde Greenpeace impulsaron una Ley Nacional de Gestión de Residuos de Aparatos Eléctricos y Electrónicos bajo la Responsabilidad Extendida del Productor (REP), la cual exige que los fabricantes se ocupen de los residuos de sus propios productos. La norma además promueve un sistema de mejora en la fase de producción para eliminar las sustancias tóxicas en los aparatos y una disminución en el consumo. Sin embargo, en 2012 perdió estado parlamentario, luego de que les diputades se negaran a debatirlo en el Congreso.

La ONU advierte que un tercio de todos los residuos urbanos generados en América Latina y el Caribe aún termina en basurales a cielo abierto o en el ambiente. El organismo urge a los países al cierre progresivo de dichos basurales que generan un elevado riesgo para la salud de las personas que viven cerca y de quienes recolectan materiales. Además son un foco de gases de efecto invernadero, infligen serios daños a la actividad turística y agropecuaria y atentan contra la biodiversidad.

¡Peligro! material tóxico

Algunos de los elementos tóxicos que poseen estos compuestos son mercurio, plomo, cadmio, níquel, cromo (que es cancerígeno) y retardantes de fuego bromados (RFB). Estos últimos se utilizan en teléfonos celulares y computadoras y la exposición permanente a ellos puede provocar problemas de aprendizaje y memoria e interferir con la tiroides y con el sistema hormonal del estrógeno.

Por otro lado, el cadmio se encuentra en baterías recargables de computadoras, contactos eléctricos y switches. Tiene la capacidad de acumularse en el ambiente y afecta principalmente a riñones y huesos. El mercurio se emplea en monitores de pantalla plana como dispositivo de iluminación y en pilas no recargables. Puede afectar los sistemas nervioso central —particularmente en etapas tempranas de desarrollo—, cardiovascular y pulmonar así como provocar daños en los riñones y la vista. Es tóxico incluso en dosis muy bajas.

El níquel, por su parte, aparece en baterías, junto con el litio. Ambos producen efectos sobre el sistema respiratorio e irritación en los ojos y la piel. El litio, además, ocasiona afecciones en el sistema nervioso y náuseas. Un solo tubo de luz fluorescente que posee mercurio puede contaminar 16 000 litros de agua; una batería de níquel-cadmio como las empleadas en telefonía móvil, 50 000 litros de agua; mientras que un televisor puede contaminar hasta 80 000 litros de agua. Por eso es importante que sean tratados adecuadamente y no sean desechados cerca de ríos u otros espacios naturales. 

¿Qué hacer con los aparatos eléctricos y electrónicos que ya no usás?

Los desechos electrónicos también pueden reciclarse. Muchos contienen metales preciosos incluyendo oro, plata, cobre, platino, y paladio, pero también un valioso volumen de hierro, aluminio y plásticos. Según Blonda Verde, hay más oro en una tonelada de celulares viejos que en una tonelada de mina de oro.

Todos los aparatos pueden reciclarse y las estimaciones calculan que de los desechos electrónicos pueden obtenerse hasta 55 000 millones de euros al año en materiales. De ser debidamente tratados y reciclados, podrían ser una fuente importante de riqueza. Sin embargo, la región de América Latina y el Caribe solo aprovecha el 10% de estos desechos, a pesar de que el 90% de las partes de los equipos electrónicos puede reciclarse. 

Entonces, primero, evitá tirarlos con la basura domiciliaria o desecharlos en la calle. Lo recomendable es consultar en cada municipio el lugar correcto para llevarlos. También, averiguá si en tu ciudad existen centros de recolección de RAEE y empresas que se dediquen al reciclado y la reutilización, ya que si los residuos electrónicos se depositan en el ambiente o en rellenos sanitarios, comienzan a descomponerse mediante una serie de procesos químicos complejos.

Los productos principales de la descomposición son los líquidos lixiviados y los gases y ambos pueden afectar la salud de las personas que viven alrededor de estos lugares. Por eso, la próxima vez que cambies de teléfono, computadora o televisor, es importante llevarlo a un punto especializado en residuos electrónicos.


Fuentes:


¿Te gustó la nota?

Invitame un café en cafecito.app

Hablemos del PAP

«Tengo que hacerme el PAP», «Me dio mal el PAP», «Tengo que ir a buscar el PAP».

La mayoría de las personas con útero han dicho alguna de estas frases en algún momento de su vida. Pero, realmente, ¿cuánta información manejamos acerca del examen de Papanicolau? ¿Qué es lo que se divulga sobre los estudios ginecológicos? ¿Les llega a todes?

Sigue leyendo Hablemos del PAP

Aborto: desde dónde formar a futuros profesionales de la salud

“El Aborto como problema de salud” es el nombre de la cátedra libre que se incorporó a la Facultad de Ciencias Médicas de la UBA. Se trata de la primera respuesta académica sobre interrupción legal del embarazo en esta facultad. Presentamos el testimonio de algunxs protagonistas.

Estudiantes y profesionales de la salud, junto con integrantes de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito, fueron lxs responsables de organizar esta propuesta, desarrollada en cuatro encuentros entre fines de octubre y principios de noviembre.

En ellos, distintxs profesionales hablaron sobre marco legal, contexto regional, tecnologías médicas, herramientas, accesibilidad y experiencias de los equipos de salud.

La cátedra, en palabras de sus protagonistas, surge como respuesta a una necesidad de lxs estudiantes de tratar la problemática en el proceso de aprendizaje, motivadxs también por experiencias cercanas: en 2015, se llevó a cabo la primera cátedra libre de la Campaña en la Facultad de Ciencias Sociales (UBA) y en 2016 en la de Psicología; además, este año se incorporó una materia sobre el aborto como problema de salud en la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional de Rosario.

Uno de los aspectos que destacaron de esta experiencia fue la visibilización de una problemática que desde el modelo de salud patriarcal no se trabaja en la facultad, a través de un paradigma de géneros y derechos, el respeto a la autonomía de las personas y la concepción de la sexualidad de forma integral, responsable y libre de violencias.

En este sentido, lxs futurxs profesionales adquieren herramientas para poder realizar un primer abordaje en un futuro.

Para saber más sobre la organización, las sorpresas que se llevaron, las dificultades con las que se encontraron y sus expectativas previas y posteriores a los encuentros, Escritura Feminista se contactó con las Redes de Estudiantes y de Profesionales de la Salud por el Derecho a Decidir.

Escritura Feminista: ¿Cómo fue la organización de esta cátedra?

Red de Estudiantes: Fue más sencillo de lo que se piensa. La realidad es que nos encontramos día a día en la lucha, ya nos conocemos todxs las caras, y lo único que faltaba era poner día y hora para juntarnos y empezar a organizarnos.

A partir del primer encuentro nos dimos cuenta de que motivación no faltaba. Cada estudiante de la red es una pieza importante por sí solx, y juntxs somos el motor de esta lucha feminista.

E.F.: ¿Cuál fue el rol de los estudiantes en esta instancia?

R. E.: Lxs estudiantes somos lxs que estamos todas las semanas en la facultad: sabemos qué profesorxs son más receptivxs, quiénes no; sabemos cuáles son los conocimientos que nos brinda la facultad, los intereses del estudiantado, lo que lxs convoca; sabemos de qué manera intervenir, en qué espacios, y cómo lograr visibilidad.

Todas esas herramientas fueron más que necesarias para darle inicio a la cátedra. Nuestro rol es no sólo de espectadores pasivos, sino que también empezamos a llevar la discusión poco a poco a nuestrxs compañerxs a través de la Red, nos encargamos de la difusión y de aportar al enfoque estudiantil de la cátedra, a través de nuestras experiencias académicas sobre el aborto, desinformantes en su mayoría.

 

«A partir del primer encuentro nos dimos cuenta que motivación no faltaba. Cada estudiante de la red es una pieza importante por si solx, y juntxs somos el motor de esta lucha feminista», Red de Estudiantes de la Salud por el Derecho a Decidir.

 

E.F.: A lxs profesionales, ¿qué es lo que más les sorprendió en el primer acercamiento a estudiantes de esta facultad?

Red de Profesionales: Lo que más nos sorprendió fue la necesidad de hablar. Hubo muchísimas personas, más de 120 inscriptas, para ser la primera experiencia con tan poco tiempo de difusión.

La participación de muchas y muchos estudiantes de distintos años, quieres referían haber transitado distintas materias donde se trabaja el tema con información errónea, desactualizada y sin profundizar.

Hasta la constancia de la concurrencia, que se mantuvo numerosa los cuatro encuentros, demuestra el interés sobre la temática y el vacío académico en el plan de estudios que tiene la universidad.

E.F.: ¿A quiénes va destinada la cátedra?

R. E.: No es sólo para estudiantes de Medicina, y eso no es un dato menor. Vinieron estudiantes de Bioquímica, Enfermería, Obstetricia, Psicología, Trabajo Social y muchas personas más de ámbitos diversos.

Un dato que rompe con todos los esquemas es que no entramos en las aulas que nos asignan, lo que demuestra que ya no hay más tiempo que esperar, que es aquí y ahora. Somos muchxs más de lxs que creíamos, y estamos llenxs de ganas de dar debates serios y de adquirir esas herramientas que nos niegan desde lo académico para poder acompañar a las personas gestantes en el cuidado de su salud sexual.

23334191_956398417844371_7169092780713241749_o
Fuente: Red de Estudiantes de la Salud por el Derecho a Decidir CABA

E. F.: ¿Qué objetivos buscan cumplir?

R. E.: El público es amplio pero nos parece igual de importante trabajar la problemática desde cada aspecto. En las carreras de Ciencias Médicas apuntamos a formar nada más ni nada menos que futurxs profesionales con perspectiva de género, que van a saber cómo abordar situaciones de aborto el día de mañana.

Eso no significa que nuestra intención sea que un estudiante de segundo año salga de la cátedra y empiece a garantizar abortos. La diferencia es que en unos años, cuando tenga su título, no va a replicar la violencia contra esas personas que solicitan interrupciones legales de embarazos, no va a estigmatizarlas, no va a tener miedo de perder su matrícula, ni de ser judicializadxs.

Lxs profesionales que hayan transcurrido formaciones como la nuestra van a ser profesionales que garanticen derechos y cuiden la vida.

Por otro lado, también sabemos que estamos molestando, que estamos irrumpiendo con la cotidianeidad de la Facultad de Ciencias Médicas, criticando su postura y convirtiéndonos en protagonistas de nuestra propia formación. Estamos rompiendo el status quo, estamos deconstruyendo el modelo patriarcal y hegemónico de la universidad.

R. P.: Poder hablar de aborto en la facultad de Ciencias Médicas, desde una mirada integral. No morir ni sufrir consecuencias en la salud por un aborto inseguro es un derecho humano básico.

Otro de los objetivos es cuestionar la formación del pregrado del modelo médico hegemónico, biologicista y patriarcal. También, poder sentar precedente para impulsar un proyecto que logre la incorporación de la cátedra como una materia dentro de los programas de las distintas carreras.

EF: ¿Por qué se asigna como cátedra libre y no obligatoria?

R. P.: Sigue siendo, a pesar de los avances, un tema muy controversial en la sociedad, y la facultad no escapa a las contradicciones culturales. En las distintas carreras de la facultad de Ciencias Médicas no está incluida la salud desde una perspectiva de derechos ni géneros.

 

«Estamos rompiendo el status quo, estamos deconstruyendo el modelo patriarcal y hegemónico de la universidad», Red de Estudiantes de la Salud por el Derecho a Decidir.

 

E.F.: ¿Qué elementos operaron (y siguen operando) para que se pueda generar este cambio de paradigma en lo académico?

R. P.: Lo más importante es encontrarnos en el andar, desde los distintos espacios de intervención. Esta cátedra es consecuencia de pensar en conjunto, entre la Red de Estudiantes por el Derecho a Decidir, la Campaña Nacional por el Aborto Legal, Seguro y Gratuito, y la Red de Profesionales por el Derecho a Decidir.

Las redes nos ponen en el mapa a quienes somos o seremos efectores dentro del sistema de salud, de los derechos sexuales, reproductivos y no reproductivos de las personas desde la perspectiva de derechos y géneros; quienes ponemos el tema en la agenda social y cultural, para visibilizar la necesidad urgente de una ley que regule las interrupciones del embarazo como un derecho, dentro del sistema de salud, para ampliar y garantizar el acceso.

EF: ¿Tuvieron dificultades en el camino?

R. E.: Conseguir el aula fue bastante difícil. Presentamos cartas por todos lados y las respuestas nunca eran positivas. A partir de que nos dieron el sí, empezaron todas las buenas noticias. Ahora tuvimos que cambiar de espacio pero logramos llenarlo igual que la primera vez, es decir, ya las dificultades no nos hacen temblar, estamos más firmes que nunca.

R. P.: Dificultades en cuanto en el espacio físico, ya que la universidad no brinda muchos espacios para propuestas que desarrollen temáticas que no están incluidas en las currículas de las carreras, a pesar de ser contenidos y saberes que corresponden a dichas profesiones.

Dificultades político-académicas, ya que la necesidad de una cátedra libre demuestra la perspectiva restrictiva y conservadora que tiene la lógica de la facultad y del sistema de salud frente las muertes y las consecuencias que pueden generar los abortos inseguros en los cuerpos de las mujeres y personas con capacidad de gestar, y en la salud pública.

 

«Con una cátedra donde se trabaja la temática no alcanza, es un tema transversal en la salud. La universidad debería hacerse eco e incluirla dentro de los programas de estudios», Red de Profesionales de la Salud por el Derecho a Decidir.

 

EF: ¿Qué creen que falta aún?

R. P.: Falta que cambien las currículas de materias como Medicina legal, Ginecología, Bioética, Obstetricia, Salud pública y más, las cuales brindan información intencionalmente errónea y desactualizada, que restringe los derechos de las mujeres y las personas con capacidad de gestar, fomentando la violencia institucional hacia quienes quieren decidir sobre sus propios cuerpos.

Con una cátedra donde se trabaja la temática no alcanza, es un tema transversal en la salud, y por lo tanto la universidad debería hacerse eco e incluirla dentro de los programas de estudios, ya que repercute en el desarrollo laboral y cotidiano de las y los profesionales de las ciencias de la salud en todas las disciplinas.

Además, falta que se sumen más estudiantes y docentes para darle fuerza a otras formas de pensar y hacer salud.

R. E.: Un tema fundamental que salió en el último encuentro fue la ley de Educación Sexual Integral, que entendemos que sin su implementación real, nada de lo que estamos haciendo tiene total sentido.

Nosotrxs llevamos el slogan de la Campaña como bandera, por eso estamos haciendo carne de ‘educación sexual para decidir’. Pero si empezamos recién en el nivel universitario y siendo sólo una Cátedra Libre, pocxs van a ser quienes realmente puedan decidir sobre sus propios cuerpos.

Necesitamos de la ESI y necesitamos que todos los planes de estudio de todas las carreras tengan perspectiva de género, y por supuesto, para todo ello necesitamos presupuesto educativo, porque si nos vacían la universidad, nada de esto se puede realizar.

 

Fuente imagen destacada

Red de Estudiantes de la Salud por el Derecho a Decidir CABA