Sexify: reivindicar el orgasmo femenino

Artículo colaboración escrito por Sofia Fuentes


¿Por qué hablar de orgasmo femenino? ¿Qué sabemos de él? ¿Alguna vez nos enseñaron a experimentarlo en nuestrxs cuerpxs? Son algunas de las preguntas que atraviesan el hilo argumentativo de Sexify, una serie polaca producida por Netflix que nos invita a repensar el vínculo con nuestra sexualidad y a deconstruir los tabúes y mitos que existen en torno a ella. En conmemoración al Día Internacional del Orgasmo Femenino, celebrado el pasado 8 de agosto, retomamos la obra del gigante del streaming para homenajear y reivindicar el derecho al goce, el deseo y el placer sexual de las personas con vulva.

Hablemos de orgasmo

Sin dudas, el avance de la revolución feminista ha traído a la mesa el debate sobre la sexualidad de las mujeres y las diversidades y el papel que ha jugado el sistema patriarcal heterocis a lo largo de la historia: atentar contra la libertad y el placer de lxs cuerpxs, legitimando ciertas practicas, discursos y modalidades deseantes a la vez que invisibilizaba otras. El orgasmo femenino ha sido objeto de ello.

Sexify logra evidenciar ese silencio orgásmico a través de la pantalla: en ocho capítulos que mezclan la comedia dramática, la tecnología, y la sexualidad, las protagonistas, mujeres cis, nos insertan en el proceso de desarrollo de una aplicación para mejorar la experiencia del orgasmo femenino y dar cuenta de la falta de información que existe al respecto. Ya lo decía Natalia, la experta en software de esta historia, interpretada por Aleksandra Skraba: «El orgasmo femenino todavía se trata a la ligera y no recibe suficiente atención».

Desde esta premisa, Sexify se embarca en un sinfín de preguntas con respecto al sexo y el placer en las juventudes y, si bien no se centra en dar una clase de educación sexual, la propuesta cinematográfica logra poner en escena problemáticas tales como los mandatos de género, la religión y los tabúes en torno al placer a través del discurso feminista que encarnan sus protagonistas.

Poco a poco van allanando el terreno en pos de derribar esos discursos normalizadores, generando una revolución sexual dentro de la universidad que marca un cambio tanto para ellas como para sus compañeras. Aunque Natalia es quien lleva la cabecera del proyecto, sin haber tenido alguna vez una experiencia sexual sola o con otra persona, son Monika (Sandra Drzymalska) y Paulina (Maria Sobocinska) quienes le otorgan a la trama esos otros relatos posibles sobre el goce del cuerpo.

Religión vs. sexo

Dentro de la iglesia, Paulina le confieza al cura que ha pecado: tuvo sexo antes del matrimonio y un orgasmo con un vibrador. La figura de la amiga católica a punto de casarse y en plena transición al autodescubrimiento sintetiza el poder de los mandatos religiosos y la imposición de un deber ser mujer atravesado por la castidad, la pulcritud y la culpa. Comprar un vibrador, mirar porno o incluso pasar horas investigando acerca del orgasmo con sus amigas son algunos de los elementos que se hacen presentes en la historia de Paulina en relación a la lucha personal entre su deseo y la cultura católica aprehendida.

En un escenario completamente distinto, Monika se acuesta con un chico que conoció por medio de una aplicación de citas, pero sus gritos y los golpes de la cama contra la pared acaban por molestar a su vecina Natalia. «Lo siento, fingiré mis orgasmos en silencio. Normalmente los finjo, así que puedo hacerlo en silencio», le explica a Natalia en su primer encuentro cara a cara. En Monika se evidencia la brecha orgásmica existente en el encuentro sexual binario heterocis, como así también el desconocimiento acerca de la anatomía femenina, sus puntos de placer y la forma adecuada de estimulación. Si bien Monika y Paulina son sexualmente activas, ambas tienen un elemento en común que funciona de manera transversal a lo largo de la primera temporada en sintonía con la experiencia de Natalia: el desconocimiento y la desconexión con el propio placer.

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Luego del auge de la serie inglesa Sex Education, Sexify abre el panorama hacia otro eje sobre la sexualidad. Con su propuesta cómica y reflexiva, convierte a la tecnología en la excusa perfecta para hablar de orgasmo femenino. El planteo de nuestras protagonistas es claro: si de lo que se trata es de disfrutar la vibración con nosotres mismes y lo que demanda nuestro deseo, el orgasmo es una parte más de la respuesta a la estimulación sexual y no tanto un fin último. Ya lo decía la sexóloga argentina Cecilia Ce:

«Llevamos siglos de encuentros sexuales que giran en torno al placer masculino. Reforzado por la industria del porno y la falta de educación sexual, en nuestros encuentros sexuales repetimos un guion que lejos está de ser lo que la mujer necesita».

Con un final motivador al estilo girl power, Natalia nos invita a volvernos militantes del orgasmo femenino y a seguir cuestionando el terreno sexual. Si bien esta producción evidencia el gran avance de la lucha feminista en la pantalla grande, aún queda pendiente la incorporación del debate en torno al placer sexual de las disidencias para seguir disputando el discurso heterocis imperante que impregna en las producciones cinematográficas desde tiempos remotos. Aun así, no deja de ser una conquista de los feminismos y un motivo para seguir dando la discusión necesaria en torno a las sexualidades.

Si te interesó la temática o te quedaste con ganas de saber cómo sigue la historia, ponete cómode, subí el volumen y regalate una dosis de serotonina con esta superproducción polaca.


ESI: mucho más que educar contra las ITS

Una polémica que nos puso a hablar de lo importante: ¿De qué se trata la ESI? ¿Para qué sirve? Un repaso por los puntos principales de la asignatura sobre sexualidad integral.

A raíz del aumento de los diagnósticos sobre enfermedades de transmisión sexual como, por ejemplo, la conocida sífilis, especialmente en los casos en adolescentes y jóvenes, se consideró la necesidad de políticas de generación de conciencia y de prevención en salud sexual, de manera sostenida y de impacto nacional. En consecuencia, el Ministerio de Salud compró 10 mil penes de madera, dispensers de preservativos y maletines para la educación sexual integral (ESI) en centros de atención primaria, espacios educativos y comunitarios.

Hace pocas semanas se dio a conocer la licitación para llevar a cabo la compra por parte de la Secretaría de Acceso a la Salud de la Nación, a cargo de Sandra Tirado, quien sucedió en ese puesto a Carla Vizzotti cuando asumió como ministra de Salud de la Nación. La convocatoria cerró y quedaron inscriptas cuatro empresas.

El inicio de la transacción llamó la atención de algunas personas en contra de estas acciones relacionadas con la ESI. En respuesta a eso, Tirado explicó que con la compra se busca «concientizar y evitar la propagación de enfermedades de transmisión sexual tales como el VIH y otras ITS en el marco de la Ley N° 23.798».

Como los materiales son para desarrollar actividades de educación sexual, también se solicitó la misma cantidad de preservativos y maletines para llevar los elementos, porque si queda alguna duda, una cosa va en la otra. En un comunicado se explicó que: «Los kits educativos para la promoción y prevención contienen preservativos, dispenser para la accesibilidad de los preservativos y maletines donde se transportan los elementos para las capacitaciones, entre los que se cuentan penes de madera, gel lubricante y materiales de comunicación».

No tardaron en llegar las críticas como la de Juan José Gómez Centurión -excandidato a Presidente de la Nación- en la que hizo una comparación entre los materiales didácticos y las verduras. Como tampoco se hicieron desear los memes que comparaban -erróneamente- las antiguas clases de educación sexual integral con las actuales que, evidentemente, son más completas y no se reducen a los ciclos menstruales y los productos para gestionarlos.

Por su parte, la ministra de Salud de la Nación, Carla Vizzotti, agradeció la difusión afirmando que:

«El debate no hace más que visibilizar y confirmar cuánto necesitamos Educación Sexual Integral (ESI) en nuestra sociedad».

La ESI y las ETS

A la ESI se le abrió paso en Argentina a través de la Ley Nacional Nº 26.150 la cual dio lugar al Programa Nacional de Educación Sexual Integral. Establece que: «Todos los educandos tienen derecho a recibir educación sexual integral en los establecimientos educativos» y también contempla el derecho a la salud sexual que incluye la posibilidad de desarrollar una vida sexual gratificante y sin coerción, así como prevenir embarazos no planificados.

Según Lucía Artigas, profesora de artes visuales diplomada en ESI (UNSAM), los pilares de esta asignatura son:

  • El conocimiento y la garantía de los derechos de las infancias, de las adolescencias, los derechos sexuales y reproductivos, como también el derecho a la protección.
  • El cuidado del cuerpo y la salud, las prácticas de autocuidado y las relacionadas con los límites hacia lo que molesta e incomoda.
  • La diversidad sexo-genérica y el resto de las diversidades desde una perspectiva que las valora y al mismo tiempo, muestra las igualdades en cuanto derechos y respeto.
  • El valor de la afectividad, relacionado también con la salud, «una no puede sentirse saludable si está siendo maltratada o discriminada en el espacio donde socializa todos los días», las distintas necesidades afectivas y las diferentes formas de intervenir.

Siguiendo a Artigas, esta serie de pilares se agrupa para trabajar en la prevención de infecciones de transmisión sexual (ITS), de la vulneración de derechos, de situaciones de abuso y discriminación, como también en la prevención de situaciones de infelicidad o de represión «en relación a las infancias trans, en la medida en que esas experiencias y vivencias tengan lugar en las aulas desde temprana edad seguramente van a generar vidas más felices».

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Entre las enfermedades de transmisión sexual (ETS) tenemos el VIH o Virus de Inmunodeficiencia Humana; la hepatitis B y C, el Virus del Papiloma Humano (VPH) y la tuberculosis pero también hay otras infecciones conocidas como ITS que se pueden producir por más de 30 tipos de virus, bacterias y parásitos.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) se registran por día aproximadamente un millón de casos de ETS consideradas «curables». Lo que quiere decir que a nivel global por año se presentan 376 millones de nuevos casos de cuatro infecciones en particular: clamidia, gonorrea, tricomoniasis y sífilis. ¿Quedan dudas de la importancia de la ESI?

Al mismo tiempo, entre los objetivos de la ESI, se encuentra la promoción de «otras formas de vivenciar y habitar las aulas, de otras formas relacionales, otras miradas respecto de la diversidad (…) como también de los estereotipos y de la mirada descolonial», afirmó Lucía a Escritura Feminista.

Derechos sexuales y reproductivos

Según Fundación Huésped: «Los Derechos Sexuales y Reproductivos buscan garantizar que las personas puedan tomar decisiones sobre su vida sexual y reproductiva con libertad, confianza y seguridad, de acuerdo a su vivencia interna (asociada al cuerpo, la mente, la espiritualidad, las emociones y la salud) y externa (asociada al contexto social, histórico, político y cultural)».

Por lo tanto, tener una educación especializada en sexualidad ayudará a tomar estas decisiones de manera saludable, con seguridad, sabiendo qué se elige, que no y cómo hacerlo. El contenido de estas clases no se reduce al acto sexual sino que hablar de sexualidad implica además hablar sobre las «identidades de género, la orientación sexual, el erotismo, el placer, la intimidad y la reproducción». ¡Luchemos por la plena implementación de la ESI!


Fuentes:


#Entrevista a AgruPAs: visibilizar la diversidad

La diversidad sexual es un tema recurrente en la reestructuración cultural que las generaciones más jóvenes empezamos a proclamar. Pensar en la diversidad sexual nos debería permitir vislumbrar todo el abanico de sexualidades que existen. 

En una primera instancia, es importante definir qué se entiende por sexualidad: el informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS) sobre sexualidad la define como «el resultado de la interacción de factores biológicos, psicológicos, socioeconómicos, culturales, éticos, religiosos y espirituales». Es decir, hay un montón de elementos que definen a la sexualidad, que podemos resumir con conceptos con los que tal vez estamos mas familiarizades: sexo, identidad y atracción. El conjunto de todo esto conforma nuestra expresión de la sexualidad y el género.

Sin embargo, nos quedan encarnizados ciertos conceptos que parecen haberse naturalizado en nuestro lenguaje. Hablar de sexualidad suele caer en un espacio común donde relacionamos a la sexualidad como la mera práctica del sexo y la expresión de nuestra sexualidad.

Caer en la generalización de esta percepción, sin hacer ciertas aclaraciones, desemboca en invisibilidad y en concepciones como la alonorma, que AgruPAs define como «una norma social implícita que establece que todas las personas sienten atracción sexual hacia otras con determinada frecuencia y/o intensidad». Además, agregan que «a partir de la alonorma y las expectativas sociales de qué es “normal” o qué “no es normal” —en términos de atracción sexual—, comienzan a forjarse lo que son las identidades asexuales»

Nuestra concepción sobre la sexualidad ha evolucionado y se ha revolucionado. Ya no pensamos al sexo como un acto reproductivo sino más bien como un acto de placer, un momento de ocio e intimidad; por ende, algo que elegimos practicar o no.

Es en nuestro sentido común donde quedan relegadas identidades. Así que, en esta ocasión, invitamos a la organización AgruPAs para que nos cuenten sobre la asexualidad, para así poder visibilizar las problemáticas que viven día a día por una sociedad que se ata a sus concepciones normativistas.

Escritura feminista: Primero que nada, me parece importante preguntarles ¿cómo definirían a la Asexualidad y todo este espectro?

AgruPAs: Entendemos a la asexualidad como un término paraguas que engloba diferentes vivencias, como un conjunto de identidades cuya experiencia con la atracción sexual está por fuera de la alonorma, ya sea por una falta de atracción sexual o porque la frecuencia y/o intensidad con la cual se siente es muy esporádica.

E. F.: existe un debate en torno a cómo considerar la asexualidad, en sentido de definirla como una orientación sexual o como la ausencia de esta. ¿Ustedes qué piensan?

A.: Si bien eso es algo muy personal, al igual de decidir nombrarse abiertamente como asexual o no, nosotres consideramos la asexualidad como una orientación sexual y la concebimos dentro de las disidencias. Si bien nuestra militancia principal se centra en la asexualidad, consideramos importante hacerlo también desde la interseccionalidad con nuestras orientaciones románticas e identidades de género. Es por esto que consideramos que la asexualidad es parte de la comunidad LGBTTTINBPA+ y participamos de forma activa en espacios de la diversidad sexual y de género.

E. F.: ¿Por qué deciden comenzar una organización? ¿Hace cuánto están trabajando?

A.: Varias personas que hoy forman parte de AgruPAs se conocieron por medio del grupo Juntadas Asexuales —CABA y GBA—, pero consideramos que el evento fundacional de la orga es la Marcha del Orgullo 2018. Después de la marcha estuvimos compartiendo experiencias, por qué habíamos ido, por qué nos parecía importante hacer presencia. Todo eso sumado a experiencias que leíamos de otras personas de la comunidad nos dio el empujón y la motivación para arrancar a hacer activismo.

Para nosotres es importante militar activamente nuestras identidades por varios motivos: por un lado, para poder llegar a otras personas que tengan las mismas vivencias. Creemos que muchas veces ver o leer a una persona «real» hablando de estas cosas puede ayudar a otres a sentir que lo que les pasa es válido y que no están soles. La mayoría de las personas asexuales no sabe que lo son porque nunca han escuchado hablar sobre la asexualidad y muches pasan años creyendo que están rotes, que tienen alguna enfermedad, que hay algo mal en elles y que necesitan «arreglarse». También existe muchísima violencia por parte de nuestros vínculos y del personal de salud que viene de la mano con esta falta de información o creencias erróneas sobre qué es la asexualidad. Por eso nos parece importante hablar en primera persona sobre nuestras identidades y nuestras vivencias. 

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E. F.: ¿Se definen como una organización que lucha? Si es así, ¿cuál definirían que es su lucha y objetivo?

«Nuestros objetivos son divulgar las identidades asexuales y concientizar sobre la patologización, los abusos vinculares y otras violencias sobre nuestras identidades».

AgruPAs.
Publicación sobre patologización de la asexualidad de AgruPAs.
E. F.: ¿Tienen afiliados, grupos de WhatsApp o similares que les permitan comunicarse entre ustedes?

A.: Como nos organizamos en equipos, tenemos grupos específicos para cada equipo y además un grupo general donde charlamos todas las cuestiones de la orga en sí. También nos juntamos una vez al mes para hablar en persona de diferentes temas y propuestas a futuro. Ahora que estamos en cuarentena, lo hacemos por Discord.

Asimismo, tenemos un servidor en Discord abierto para todas las personas de la comunidad para poder seguir en contacto y organizar juegos, charlas o encuentros.

¿A dónde nos lleva nuestro sentido sentido común?

Nos encaminamos hacia una sociedad donde la discriminación no sea moneda corriente. La alonorma es un discurso que repetimos por la herencia del sentido común; sin embargo, «la desigualdad y discriminación conforman un particular circuito de alimentación mutua donde los poderes, para sostener su eficacia, necesitan la producción social de diversos tipos de discursos que legitiman tanto la desigualdad como las prácticas y mentalidades discriminatorias» (A. M. Fernández, 2009, 37). Es entonces en nuestro discursos y concepciones donde debemos deconstruirnos para así poder incluir a todo el abanico de identidades y prácticas, en este caso, sexuales. 


Fuentes:

  • Sexo y Salud
  • Fernández, A. M. (2009). «Las lógicas sexuales: amor política y violencias» Buenos Aires: Nuestra Visión.

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Todes somos diferentes, nadie está excluide

En el Mes del Orgullo LGBTTIQA+, el canal de televisión estadounidense Nickelodeon confirmó que uno de sus personajes emblemáticos pertenece a la comunidad.

Si Fondo de Bikini y el Crustáceo Cascarudo te resultan conocidos, entonces ya imaginarás de quién se trata. Sí, ¡Bob Esponja! El gran compañero de miles de niñes que lo sintonizan en sus pantallas desde su estreno, en 1999.

La serie, creada por Stephen Hillenburg, se consagró como una de las más famosas del canal norteamericano, con 20 nominaciones a los Premios Annie (de la Asociación Internacional de Películas Animadas) y 11 candidaturas a los premios Emmy. Actualmente es la quinta serie animada estadounidense de más larga duración y, según Infobae, la única producción animada del canal de la década de los 90 que aún sale al aire.

La simpática esponja amarilla no solo acompaña durante la infancia: su sentido del humor y su personalidad hacen que muches de quienes lo miraban cuando eran niñes todavía lo sigan viendo, siendo ya adolescentes o jóvenes adultes, porque Bob Esponja siempre es recordade con amor y todavía sus chistes y travesuras con su mejor amigo, Patricio Estrella, hacen sonreír.

Nickelodeon Twitter

Sin embargo y por la cantidad de espectadores de diferentes rangos etarios, la sexualidad de Bob Esponja comenzó a generar especulaciones. Algunes alegaban que no mantenía relaciones por ser asexual y otres creían que era homosexual.

Aunque parezca increíble que la sexualidad de un dibujo animado haya sido cuestionada por las autoridades, sucedió. La continuidad del show estuvo en peligro en el año 2012, ya que la Comisión Ucraniana propuso prohibir la serie, argumentando que constituía una «amenaza para la moral de les más chiques».

La semana pasada, con motivo de la celebración del mes del orgullo LGBTTQIA+, el canal se pronunció sobre el tema: publicó en Twitter una serie de imágenes de personajes que abiertamente forman parte de la comunidad. Entre elles se encontraban Korra («La leyenda de Korra»), Schwoz Schwartz («Henry Danger») y… ¡Bob Esponja!

Aunque muches no se sorprendieron con la noticia porque ya lo sospechaban, celebraron con imágenes y retuits que Nickelodeon haya compartido la información.

Pese a no haberse comentado explícitamente sobre la orientación sexual del personaje, las palabras «Bob Esponja gay» se hicieron tendencia. Sin embargo, Hillenburg afirmó en 2005 que pensaba en Bob Esponja y en Patricio como asexuales.

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«Creo que la actitud del programa es sobre la tolerancia. Todes somos diferentes y el programa abarca eso. Nadie está excluide. (…) Si miras las historias con los ojos y la actitud de une niñe, se ve que todos los personajes son asexuales. Además, no les importa caminar tomades de la mano, ni correr medio desnudes, es con la edad cuando llega el miedo y la hipocresía».

Stephen Hillenburg, creador de Bob Esponja.

Fuentes:


El tamaño de tu amor

Ficción colaboración por Candela Fumale


Este escrito no es para gente disidente. Es para que la gente disidente se los mande a sus padres por mail, se los deje impreso en la mesita de luz o nada más se sienten adelante y se lo lean.

Voy a empezar diciendo que el día que agarré a mis papás y les conté que era lesbiana, mi situación fue privilegiada. ¿Mis papás lloraron? Sí. ¿Me entendieron? No. ¿Se lo esperaban? Tampoco. Muchos meses después llegaron a contarme que incluso habían rezado para que cambie de parecer. Vi todo el dolor y la desazón que los atravesó. Pesaba mucho que la misma situación que a mí me estaba liberando tanto a ellos los angustiara en la misma medida. Ningún hijo quiere hacer sufrir a los padres pero ¿cuál hubiera sido la otra opción?

La mentira. Mentir constantemente sobre con quién estaba o a dónde salía. Mentir cuando mamá me preguntara si me gustaba un chico. Mentir cuando papá quisiera saber con quién me reía tanto por teléfono. Mentir cuando subiera una foto para que la vieran todos menos ellos. Mentir significaría ocultar la parte más trascendental de mí, esconderles la alegría de saber quién soy e ir dejándolos de a poco fuera de mi vida.

¿Por qué dije privilegiada? Porque nuestra primera charla terminó con la frase más cariñosa y sincera que podrían haberme dicho: «No te entendemos, pero te queremos y no nos importa lo que elijas». Por supuesto que necesité muchas más charlas y paciencia hasta que el tema se naturalizó. Papá se enojaba si yo usaba el término «torta» y mamá no se animaba a preguntarme con quién estaba saliendo cuando me veía irme toda arreglada. Con mi hermano fue más fácil: ya se había dado cuenta de todo y en una tarde dimos el tema por resuelto.

Un año después, llevé a una chica a casa por primera vez y todos se portaron igual que cuando había llevado a un chico. Ya hacía tiempo que mamá había empezado a querer indagar en las mismas cuestiones amorosas de antes y papá había dejado de hacerse mala sangre por cómo me expresara.

Yo sé que hay cosas que les siguen costando mucho, cosas que en su época no pasaban (es decir, pasaban pero no se decían) y para las que no están preparados. Pero ellos no tienen idea de que su esfuerzo es lo que más vale. Porque la calle es dura. Es denigrante que te griten insultos desde los autos si te ven de la mano con otra mujer; es cansador ocultarlo en el trabajo porque tu jefe es homofóbico y de él depende tu sueldo; y qué decir de que te agarren a trompadas en un boliche por vestirte con corbata siendo mujer.

Sin embargo, mucho más terrible es que tus propios padres te den la espalda, que te miren con desprecio y digan que mejor sería que estuvieras muerto, como les dijeron a algunos amigos. Que te echen de tu casa sin más. O ese «hacé lo que quieras, pero acá no» y, otra vez, te obligan al silencio y a la mentira como si fuera la dictadura y tuvieras que acallar las verdades.

Esos padres pseudodictadores viven bajo la lógica de que no existe lo que no se ve. Si no ves a tu hijo pintándose los labios es porque ya se encaminó. Pero en el fondo sabés que se traga el odio cuando le decís que no sea puto y se corte el pelo como los hombres, sabés que las pinturas de labios que le desaparecen a tu mujer se las lleva él, sabés que sigue siendo puto, solo que fuera del reinado de tu mirada. Y tu hija te habló de frente y bien clarito: «Papá, Micaela es mi novia», pero a vos esa palabra se te queda atravesada y solo te sale decirle «amiga». Te encerrás tanto en tu dolor que no ves la lágrima que tu hija se saca con la mano cada vez que te escucha decir así. Algún día esas lágrimas terminan colmando el vaso…

Es necesario que reconozcamos que el miedo es real. Los límites de nuestra compresión existen. Todos nos enmarcamos en alguna especie de concepto moral o religioso. Y tiemblo cuando pienso en qué me llevarán la contra mis hijos, porque dentro de treinta años quizás se sientan y piensen cosas que a mí me enseñaron que estaban mal y de repente se ve que ya no. A pesar de todo esto, el límite más grande que nos coarta el accionar no es el miedo, nuestro límite es el amor.

Cuando tu hijo tenía cinco, le agarró pulmonía y pensaste que se moría. No dejaste avanzar al miedo porque no tenías otra opción que cuidarlo. Cuando tenía doce y los compañeros de la escuela le pegaban a la salida, lo acompañaste caminando todo el año para que se sintiera seguro, aunque los otros padres te decían que eras un boludo porque son cosas de chicos. Ahora tu hijo tiene veintitrés, trabajo o estudia, es un adulto. Aunque creas que no, seguís siendo una figura protectora ante la mierda que es el mundo. La agresión y la discriminación te lastiman cuando vienen de la sociedad, por supuesto, pero te destrozan cuando vienen desde adentro; es ir caminando y pisar un clavo parado que no viste; es el aborto sentimental de quienes te protegieron y quisieron pero ya no creen que lo merezcas, como si dejaras de ser una persona digna de amor, como si dejaras de ser una persona.

Entonces, date cuenta de una vez: no está mal que la idea de una sexualidad diferente te incomode, que no sepas del tema o te cueste acostumbrarte. Lo que está mal es que pongas la incomodidad por encima de la relación con tu hijo. Lo que está mal es que prefieras que tu hijo te mienta. Lo único que está mal, acordate, es que tu miedo sea más grande que tu amor.


Imagen de portada: Georgina Rivolta

Salud sexual en relaciones entre vulvoportantes

Según cifras de la Organización Mundial de la Salud, cada día más de un millón de personas contraen una infección de transmisión sexual (ITS). ¿Cuáles son los riesgos en prácticas entre vulvoportantes? ¿Cuáles son los métodos de cuidado existentes? Sigue leyendo Salud sexual en relaciones entre vulvoportantes

¿Qué esconde el orgasmo femenino?

Artículo escrito por Florencia Bareiro Gardenal y Micaela Minelli


En esta nota se describirán algunos puntos centrales para entender el mundo de un orgasmo femenino. En primer lugar, hay que dejar en claro que es un proceso complejo que incluye la producción a nivel cerebral, corporal y genital de muchas sensaciones. Cada mujer lo experimenta a su manera y hay una variabilidad muy grande en cómo se percibe y cómo se alcanza. Lo más importante es que todas tienen el derecho a sentir placer de la manera que cada una elija.

Este artículo reseña el manual «5 misterios sobre el orgasmo» de María Fernanda Peraza Godoy, el cual se enfoca en la sexualidad de las mujeres cisgénero, y por consiguiente nuestras palabras reflejan ese recorte. Sin embargo, no queremos dejar de recordar que no todas las personas vulvoportantes son mujeres ni todas las mujeres son vulvoportantes.

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«Stealthing», atentado contra la protección

Se trata de una forma de agresión sexual que, al volverse cada vez más común, derivó en un concepto para identificarla. «Stealthing», acuñado por Alexandra Brodsky, proviene del verbo inglés stealth, que denota el «hacer una acción o movimiento con cautela», y se utiliza para designar el acto llevado a cabo por hombres de quitarse el preservativo en secreto mientras mantienen relaciones sexuales, a pesar de haber acordado el uso de protección.

Muchas organizaciones defensoras de derechos sexuales consideran que debe tratarse a este tipo de situaciones como violación. El acto sexual consensuado puede convertirse rápidamente en uno sin consentimiento que puede provocar embarazos no deseados y abrir una puerta a las enfermedades de transmisión sexual.

A pesar de que la ley no es la misma a nivel global, la abogada experta en delitos sexuales Sandra Paul cree que se trata de una violación porque debe haber algún acuerdo en la retirada del preservativo. Sacárselo sin avisar puede ocasionar graves consecuencias y constituye una violación a la dignidad, características que llevan a la pérdida el consentimiento previo.

«Ellas denuncian que los varones se sacaron el preservativo durante el acto sexual y las forzaron a continuar hasta que ellos eyacularan. A veces les dicen  “No te preocupes, me lo saco pero termino afuera”, algo que no sucede y que tampoco evita un embarazo ni una enfermedad de transmisión sexual.

No son muchas las que denuncian: como son relaciones ocasionales muchas sienten vergüenza, tienen la sensación de que son responsables», explica María Soledad Dawson, psicóloga coordinadora de los Equipos Móviles de Violencia Sexual del Ministerio De Justicia y DD. HH. de la Nación.

Por otra parte, Katie Russell de la ONG Rape Crisis afirmó a BBC no estar de acuerdo con el término adjudicado a este tipo de práctica, alegando que se incurre en una trivialización: «Es un término muy aceptable para algo que es extremadamente inaceptable y que, de hecho, es un acto de violencia sexual».

Uno de los últimos casos ocurrió en Alemania: involucró a un policía acusado de agresión sexual, quien fue condenado a prisión, a pagar una multa de 3000 euros y a pagar una prueba de salud sexual para la víctima. En Argentina, según La Voz, existe un precedente en Córdoba donde una condena de 2013 por abuso sexual se centró en el uso de preservativo (eso llevó a la víctima a radicar la denuncia). Como consecuencia, el acusado recibió 6 años de prisión.

El fiscal de la cámara cordobesa, Marcelo Altamirano, afirma que si bien es posible denunciar «stealthing», es difícil comprobar si el preservativo se salió por accidente o si fue intencional. En algunos países este tipo de agresiones están penadas por ley, pero lo más preocupante es que por ejemplo, en Estados Unidos, existen foros para compartir consejos sobre cómo sacarse el preservativo sutilmente o incluso para fingir que se abre el empaque.

«Las agresiones que promueven estos ataques a través de la web basan sus acciones en la misoginia y en la proclamación de la supremacía sexual masculina», afirma la abogada Alexandra Brodsky.


Fuentes