Día del Orgasmo Femenino: 20% de las mujeres argentinas son anorgásmicas

El 8 de agosto fue el Día del Orgasmo Femenino. Según un relevamiento realizado en conjunto por Erotique Pink y la Sociedad Argentina sobre Sexualidad Humana, el 20% de las mujeres argentinas son anorgásmicas. 

Este día comenzó a celebrarse tras una iniciativa que surgió en Brasil en el año 2006. José Arimateia Dantas Lacerda, concejal de la localidad de Esperantina, impulsó la celebración para poder hablar de sexualidad femenina sin tabúes. Esta iniciativa se replicó a lo largo del mundo y se instauró como Día Internacional del Orgasmo Femenino.

Este año, la Sociedad Argentina sobre Sexualidad Humana junto a Erotique Pink (un sex shop online dirigido a mujeres) hizo un sondeo que reveló que el 20% de las mujeres argentinas son anorgásmicas. 

La anorgasmia es la incapacidad o la dificultad para llegar a un orgasmo. Las causas de esta disfunción sexual son muy diversas, pero se estima que en casi un 90% se deben a razones psicológicas y no fisiológicas.

Según Silvia Valente, presidenta de la SASH, la anorgasmia se debe a que «la mujer se ubica en un rol de espectadora, (…) su atención está en el otro y no en ella».

El sondeo, que se realizó entre 500 mujeres de 18 a 60 años, reveló también que solo un 37% de las mujeres encuestadas admitieron tener un alto interés sexual.

A pesar de la lucha para eliminar el tabú sobre la sexualidad femenina, aún se pone a la mujer (en las relaciones heterosexuales) en el lugar de quien debe dar placer y no de quien lo recibe. En la gran mayoría de los casos, las relaciones sexuales heterosexuales se dan por terminadas cuando el hombre eyacula. La penetración ocupa el rol central y otras prácticas se ubican como una parte «previa» a la relación sexual y no como parte esencial de la misma.

Es así que usualmente se ignora la existencia del clítoris, un órgano cuya única función es la de provocar placer. No es solo ignorado en cuanto a su anatomía y dónde se ubica: aún sabiendo todo eso, su estimulación suele quedar ubicada en un segundo plano.

Según un estudio de la Universidad de Kansas de Estados Unidos y el National Health and Social Life Survey, tan solo un 28% de las mujeres logran el orgasmo vaginal (a través de la penetración y sin otro tipo de estimulación).

«Las mujeres, en el plano sexual, cargan con la mochila del pasado. Un pasado en el que su disfrute se encontraba oculto y en el que las relaciones estaban dadas por y para la reproducción, por lo cual cuando el hombre llegaba al clímax se daba por finalizado el encuentro», analiza Francesca Gnecchi de Erotique Pink

El tabú instalado sobre el placer femenino hace que las mujeres teman explorar su sexualidad y nuevas prácticas que puedan llevarlas a conseguir mayor placer. Al día de hoy, la masturbación femenina sigue siendo un tema que sonroja a muchas mujeres a la hora de ser abordado, a diferencia de la masturbación masculina que irrumpe en la vida de los adolescentes y se transforma en un tema común en las charlas que mantienen.

La masturbación femenina es una de las grandes herramientas que tenemos no solo para explorar el placer sino para conocer nuestra propia anatomía, que muchas veces ignoramos. Al conocernos a nosotras mismas, podemos disfrutar de una sexualidad más plena y comunicarle a nuestra pareja sexual nuestros gustos.

En un contexto donde la sexualidad se sigue viendo como un mero acto para propiciar la reproducción, se cuela el rechazo a la legalización del aborto. Este pensamiento que busca que las mujeres lleven a término un embarazo no deseado producto de una relación sexual consentida podría interpretarse como un castigo al disfrute de la mujer.

«Si abriste las piernas, bancatelá» es una de las frases que suelen leerse por parte de quienes apoyan el rechazo a la legalización. Porque la mujer no debería disfrutar de sus relaciones y solo debería mantenerlas persiguiendo un único fin: ser madre.

Con el avance del movimiento feminista y la visibilización del placer femenino, esperamos que se logre sacar de una vez por todas el tabú y que las mujeres podamos hablar y disfrutar de la sexualidad sin culpas ni vergüenza, conocernos a nosotras mismas, nuestros cuerpos, y entender que no somos un juguete sexual y merecemos parejas sexuales que estén dispuestas a darle a nuestro placer el lugar que merece.

 


Fuentes:
ABC
SASH
Infobae
Sputnik News
El Mostrador
RRP Noticias

Educación sexual para decidir

En el año 2006, se sancionó la Ley de Educación Sexual Integral pero, al día de hoy, sigue sin cumplirse. ¿Por qué pasa esto? ¿Por qué es necesaria su implementación? 

«Establécese que todos los educandos tienen derecho a recibir educación sexual integral en los establecimientos educativos públicos, de gestión estatal y privada de las jurisdicciones nacional, provincial, de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y municipal», líneas introductorias a la ley 26.150 (ESI).

A pesar de que la ley cumplirá 12 años desde que fuera sancionada, aún hoy sigue sin implementarse de manera adecuada y, por lo tanto, quedó desactualizada.

Según la ley, la ESI comprende tanto los aspectos biológicos de la sexualidad como los psicológicos, sociales, afectivos y éticos. Esto implica que las escuelas no deben simplemente hablar del sistema reproductor y enseñar a usar los métodos anticonceptivos de manera efectiva, sino que además deben explorar la diversidad, el respeto hacia las parejas sexuales y la sexualidad responsable, entre otras cosas.

«En cuarto año, una profesora de salud y adolescencia se animó a hablarnos, pero cada vez que teníamos su clase tenía que cerrar las puertas, y que nada de lo que habláramos saliera del curso porque, si no, corría «riesgos»». Rocio, exalumna de un colegio católico de Lanús.

Actualmente, la educación sexual es abordada en las escuelas de manera paupérrima, si es que siquiera se aborda. Se habla poco y nada, en clases de biología o salud mayormente. Muchas veces, se realizan talleres a pedido de los propios estudiantes, pero sigue sin abordarse de manera transversal como la ley indica.

«En mi colegio, la Educación Sexual se habla en marco del pedido de lxs estudiantes estrictamente. En cuatro años de cursada, todas las actividades en torno a E.S.I. fueron organizadas por el centro salvo una excepción el año pasado donde se trató violencia de género». Cassandra, alumna de una escuela pública de Balvanera.

La educación sexual es importante, no sólo para poder concebir una sexualidad responsable desde temprana edad, sino también para poder derribar los estereotipos de género y el desconocimiento por la diversidad sexual. Sin embargo, la sexualidad sigue siendo abordada desde una mirada cisheteronormativa que no incluye a las distintas identidades de género ni tampoco contempla las diversas orientaciones sexuales.

«Me hubiera gustado que hablen de las orientaciones sexuales. Yo, como una persona bisexual, me sentí súper invisibilizada. Lamentablemente, la única vez que tocamos el tema fue cuando uno preguntó si la OMS consideraba a la homosexualidad una enfermedad. La respuesta de la profesora fue un «no» y cambió de tema». Aylén, alumna de una escuela católica de Morón.

Lo más habitual es que los contenidos de educación sexual se vean en los últimos dos años de secundaria, con alumnos de entre 16 y 18 años. Según distintos estudios, en nuestro país los adolescentes comienzan su vida sexual antes de los 16 años: por ende, estos temas se abordan de manera tardía.

«Todo lo que nos dieron de educación sexual, ya lo había aprendido antes fuera del colegio. Ya sea por las redes sociales, mis viejes, amigues, etc. Decidí no esperar a cumplir 17 años y llegar al último año de secundario para aprender cosas que me parecen sumamente importantes y que se tendrían que enseñar mucho antes». Lucas, exalumno de una escuela católica del microcentro porteño.

Dado que hay un artículo de la ley que establece que cada institución escolar tiene derecho a decidir sobre el proyecto institucional para abordar el tema, muchas escuelas (principalmente religiosas) abordan solo la sexualidad con fines reproductivos e incluso desalientan el uso de métodos anticonceptivos.

Según una encuesta realizada por la Fundación Huesped, el 86% de los alumnos siguen asociando la educación sexual al sistema reproductivo. Si bien hoy en día hay movimientos estudiantiles interesados en promover la ESI, la situación no es homogénea dentro de la comunidad educativa.

La ESI debería poder otorgar herramientas a los jóvenes para disfrutar de su sexualidad de manera responsable y libre de prejuicios. Para educarse en la diversidad y el respeto hacia el otro. Para derribar los estereotipos de género y educar una sociedad más equitativa.

Aunque mucha gente decida hacer oídos sordos, una de las bases de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto es la lucha por la Educación Sexual Integral. Si no tenemos una educación sexual integral, transversal y que se cumpla en todas las escuelas, tenemos una sociedad desinformada, que desconoce sus derechos, que no puede elegir libremente.

Educación sexual para decidir.

Anticonceptivos para no abortar.

Aborto legal para no morir.


Fuentes:
Ley de Educación Sexual Integral
Fundación Huesped

Vergüenza que mata

Muchas mujeres evitan realizarse exámenes que se relacionen con su actividad sexual y con las enfermedades de transmisión sexual. Aunque hacerse los estudios sea cada vez más habitual, la falta de información y los prejuicios generan atraso.

Según BBC, algunas mujeres evitan someterse a la citología vaginal, más conocida como Papanicolaou, por temor o vergüenza al olor o apariencia de sus partes íntimas. El Papanicolaou es un procedimiento que permite detectar el cáncer cervical o de cuello de útero, ya que puede captar los cambios celulares anormales que se producen en el cuello uterino antes de que se desarrolle la enfermedad.

El cáncer cervical es el cuarto cáncer más común según la Organización Mundial de la Salud (OMS) y, también, el más habitual entre mujeres de 35 años. Sin embargo, tanto en el Reino Unido como en América Latina y el Caribe se reconoce no ser conscientes de ese riesgo.

Este tipo de cáncer se asocia al virus del papiloma humano (VPH) en un 99% de los casos. Las infecciones de VPH son comunes y son casi una evidencia de que una persona es o ha sido sexualmente activa.

Lauren Bennie, entrevistada por BBC, sostiene que evitaba por todos los medios hacerse el estudio; muchas cosas la hacían excusarse a la hora de ir al médico, como estar desinformada o sentir vergüenza sobre su propio cuerpo.

«Me preocupaba que la enfermera, con solo mirar mi vagina, tuviera la habilidad mágica de adivinar cuántas parejas sexuales había tenido. Pensé mucho sobre qué tipo de ropa interior ponerme.

No lo sabía en ese momento, pero la vergüenza que sentía por la prueba estaba dañando mi propio cuerpo».

Cuando finalmente se sometió al procedimiento, los resultados no fueron positivos: confirmaron que tenía células anormales, precancerosas. Lauren señala que fue aterrador, pero por sobre todo angustiante, y se enojó mucho consigo misma por haber esperado tanto tiempo.

Una serie de encuestas realizadas a mujeres del Reino Unido reflejan que el 35% de las jóvenes evita realizarse citologías por la forma de su cuerpo, el 34% por la apariencia de su vulva y el 38% por preocupaciones por el olor de sus partes íntimas. Un tercio señaló que no se haría esa prueba sin antes haberse depilado, y alrededor de un 15% también señaló que faltaría a su prueba si tuvieran a esa misma hora otro compromiso.

Una solución para lograr que más mujeres se realicen los chequeos sin sentirse expuestas fue el desarrollo de la “Máscara del Papanicolaou” en Tailandia.

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Mujeres con máscaras de Papanicolaou [Foto BCC].

Tanto pacientes como médicos las utilizan, para evitar que se reconozcan durante el procedimiento.

Según el medio local Thai PBS, la directora del hospital Tambon Nong Klod, Pornthip Pongsak, admitió que era muy difícil convencer a las mujeres para realizarse las pruebas porque muchas sentían vergüenza al desvestirse delante de los doctores y exponer sus partes íntimas. Pero con las máscaras, cada vez más acuden a examinarse, y han llegado a promedios de entre 40 y 50 pruebas por día.


Fuentes

BBC
BBC

No seas gorda vs. No seas flaca: cuando los demás te dicen cómo tenes que ser

Los cánones de belleza no han sido estáticos: se transforman con el paso del tiempo y varían según época y cultura. La década del 60 llegó cargada de cambios. Además del rock and roll y los vestidos a lunares, se formaba toda una estética según la cual ver un cuerpo más “rellenito” era sinónimo de “buena salud”.

Había una vez… una fórmula mágica que podía quitarte el aspecto de “flacuchx débil”, para transformarte en una persona vigorosa, fuerte, sana, llena de vida y de energía. Se llamaba Plus Forma, y se vendía en farmacias. El ideal de belleza en el cuerpo de las mujeres estaba marcado por sus curvas y formas redondeadas, mucho más cercano a los cuerpos renacentistas de los siglos XV y XVI que a los actuales.

Basta recordar comentarios de nuestros padres, abuelos o conocidos para asociar esta temática: si lx niñx está gorditx, es porque goza de buena salud.

Para graficar esta idea de cuerpo vigoroso y curvas que no pedían permiso, imaginemos por un momento a Isabel “la Coca” Sarli, la actriz argentina de referencia más indicada para realizar comparación con los casos de actrices y modelos actuales.

Hacia los años 90, algo cambió. Nuevas figuras se introdujeron en el marco cultural. Valeria Mazza marcó tendencia en el modelaje mostrando un cuerpo muy distinto y delgado: un nuevo cánon había llegado para quedarse.

De las modas impuestas por la cultura actual, encontramos una nueva epidemia, que son los trastornos alimenticios como la bulimia o anorexia, acompañados de una delgadez extrema. Este tipo de cuerpos es promovido como ideal de belleza, lo necesario para “estar en forma”: este es el mensaje que llega a millones de adolescentes a diario por medio de series, novelas, redes sociales y publicidades, de forma mucho más veloz de lo que pueden hacerlo las demoliciones de estereotipos.

Hacia el nuevo milenio, pudimos observar que ya no alcanzaba con ser delgadx para cumplir con la bajada de línea normativa, sino que en el caso de las mujeres se sumó una irrupción de siliconas y bótox que llegaron para sexualizar aún más la imagen femenina.

La publicidad es un reflejo de lo que sucede en la sociedad, y no al revés. Es por esto que actualmente vemos que, ante la concientización feminista en cuanto a los roles estereotipados de género, una conocida marca de quitamanchas “comprendió” en 2017 que no somos sólo las mujeres quienes usamos el lavarropas, por mencionar sólo un ejemplo de los pequeños avances actuales.

En todos los tiempos hubo una línea que mantener, estilos que nada tienen de naturales pero que la sociedad requiere. Ejemplo sencillo: hoy, en la cultura argentina, el maquillaje está destinado a las mujeres; en la cultura egipcia, 4000 años A. C., los productos cosméticos no distinguían sexo ni género, además de tener otras connotaciones sociales.

Lo mismo sucede con la depilación. “Hay que sufrir cochura por hermosura”, dice el refrán sobre la quemazón que siente el cuerpo al ser depilado, pero como todo mandato cultural, ha calado hondo.

Los cánones de belleza, al igual que otros fenómenos culturales, son construcciones espacio-temporales, ya que nada sucede de forma aislada. Por eso es que cada reflexión debe estar situada y ser analizada en función de su contexto determinado.

La emulsión Plus Forma no es sólo un producto que fue publicitado con fines comerciales en lo económico; fue una venta de producto, pero también de valores. Es la venta de una estética particular que logra imponerse como valor universal, para así poder entrar en el “orden ideal de la existencia”.

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La educación como herramienta de transformación social por excelencia

Arturo Pozzali, defensor adjunto de la Defensoría del Pueblo en la Ciudad de Buenos Aires, nos recibió en su oficina para contarnos más acerca del trabajo que se hace desde el organismo.

La Defensoría del Pueblo de la Ciudad de Buenos Aires fue creada en el año 1998, cuando la Legislatura Porteña sancionó la ley Nº 3 que la regula y establece sus funciones. Sin embargo, a pesar de ser un organismo presente en la ciudad hace ya casi 20 años, muchos no saben de él o desconocen cuál es su objetivo.

Por eso, nos contactamos con Arturo Pozzali, designado en 2016 por la Legislatura como uno de los defensores adjuntos. En una charla de casi dos horas, hablamos sobre la Defensoría,  las causas que apoya y el trabajo que se viene haciendo desde el organismo con respecto a distintas problemáticas sociales.

El trabajo de la Defensoría del Pueblo

Dado que hay mucha gente en la Ciudad de Buenos Aires que no conoce este organismo, decidimos meternos un poco en su historia y sus funciones.

Las Defensorías en Latinoamérica intentan imitar el ombudsman (término equivalente a defensor del pueblo) que se incorporó en el derecho argentino con la reforma del 94 de la Constitución Nacional y de CABA.

Entra dentro de los organismos de control; junto con la Defensoría, también se creó la Auditoría de la Ciudad, ambos organismos externos al Poder Ejecutivo que tienen la idea de garantizar su correcto funcionamiento.

En la Ciudad de Buenos Aires y en Latinoamérica, los defensores del pueblo surgen con acuerdo legislativo. Se entiende que tienen que ser de la oposición; no pueden ser del partido en el gobierno por una cuestión lógica, porque deben pensarse como acciones de control.

En efecto, la Legislatura vota a los defensores del pueblo y eso nos da la potestad de tener básicamente las mismas funciones que los jueces. Disponemos de las mismas virtudes y limitaciones.

La Defensoría tiene un defensor del pueblo, que hoy es Alejandro Amor, y todas las decisiones las toma él. Si bien los adjuntos trabajan algunas temáticas, pueden presentar informes, pedidos de informes, hacer presentaciones y demás, en definitiva todo lo tiene que acompañar y firmar el defensor del pueblo.

La Defensoría del Pueblo no solo tiene un rol de control del Estado (cada vez que hay un abuso del Estado, ya sea por parte de las Fuerzas de Seguridad, por el tema de las vacantes, de todos los Ministerios, etcétera), sino también un rol de intervención.

Pero por otro lado, para defender un derecho, la gente lo tiene que conocer, lo tiene que saber. La Defensoría tiene además un rol de difusión de muchos derechos, de acercarse a la sociedad, en el sentido de poder canalizar cuáles son esos derechos, y eso lleva a poder crear nuevos derechos.

El defensor tiene potestad legislativa, como si fuera un legislador. Eso le da a la Defensoría una herramienta para no solo poder poner un tema en debate, en discusión, en agenda, sino después efectivamente poner un proyecto de ley.

Es una herramienta interesante porque, por lo general, los proyectos que salen de la Defensoría surgen de las organizaciones civiles. 

Es un órgano muy colorido, no solo en el marco de la diversidad, de la equidad y del trabajo sino también por todas las organizaciones civiles que participan, sin «embanderarse» atrás de ningún partido político. Eso empuja mucho las leyes que salen desde la Defensoría.

La Defensoría funciona muchas veces como una instancia de consulta y asesoramiento. Las personas van a plantear alguna problemática, desde cómo hacer determinado trámite hasta a quién recurrir ante distintas eventualidades. Recurrir a la Defensoría no implica que luego no se pueda llegar a alguna otra instancia en caso de ser necesario, como por ejemplo una acción judicial.

Este organismo se encarga de atender a cualquier persona que viva o transite en la Ciudad de Buenos Aires. No sólo los habitantes de la ciudad sino a cualquier persona que trabaje en ella o que esté haciendo turismo.

Actualmente, la Defensoría del Pueblo esta compuesta por el defensor del pueblo, Alejandro Amor, y cuatro defensores adjuntos: María América González, Oscar Zago, José Palmiotti y Arturo Pozzali.

Arturo Pozzali, del Centro de Estudiantes a la Defensoría del Pueblo

Cuando, en 2016, fue designado defensor adjunto, Pozzali ya contaba con un arduo historial de militancia y participación en distintas organizaciones.

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Su rol como defensor está ligado más que nada a educación, salud, juventud y cultura.

Mi rol es estar dentro de la Defensoría canalizando estos temas. Hicimos algunos informes sobre la falta de vacantes en la ciudad, hicimos recorridas en los hospitales para poder conocer de primera mano cuál era la situación de la salud en la ciudad, ahora estamos viendo el tema de los CeSAC (Centros de Salud y Acción Comunitaria). Acompañamos estos reclamos que trae la gente.

También acompañamos a chicos de los colegios secundarios que tuvieron en las tomas un rol activo para poder canalizar los conflictos, por la importancia del rol de mediación.

La educación en la Ciudad de Buenos Aires

Uno de los temas que se trabaja de manera constante es la educación. Tratamos la situación de las tomas de los colegios secundarios en el marco del rechazo a la reforma educativa que todos conocimos como «Secundaria del Futuro».

Nos empezamos a juntar, desde mediados del año pasado, con distintos especialistas de todas las corrientes políticas porque nos parece que lo que más necesita la educación ahora es que se discuta.

Estoy de acuerdo con los chicos que tomaron la escuela y desde la Defensoría los acompañamos. Fue importante que lo hicieran por lo inconsulto de la reforma, la prepotencia con la que se trabajó el tema. Sin dudas, los estudiantes tienen que tener un rol protagónico a la hora de una reforma educativa.

Dejó en claro que es necesaria una reforma, porque en la actualidad el sistema educativo de la Ciudad de Buenos Aires «sigue fomentando y profundizando las desigualdades».

Ahora, la discusión es cómo se hace eso, qué significa eso. Por ejemplo, tener estudiantes “emprendedores”: ¿qué significa emprendedor? ¿Significa que el estudiante va tener que pensarse a sí mismo y solucionar todos sus problemas, mientras la educación va a estar pensada simplemente con respecto al mercado de trabajo?

La educación tiene que formar ciudadanos, seres pensantes, tiene que darle a la gente las herramientas para convertirse en ciudadanos desarrollados. De acuerdo con Pozzali, el gobierno no terminó de definir las terminologías y hay mucha desinformación. «Eso hace que la discusión no sea equitativa», señala.

Con respecto a una de las grandes problemáticas que tiene la Ciudad, que es la falta de vacantes en las escuelas públicas, opina que la falta de infraestructura e inversión son algunos de los motivos por lo que esto ocurre.

El Ministerio de Educación le reconoció a la Justicia a través de un amparo que hay casi 11 mil chicos que el año pasado no tuvieron vacante. Es claro que se trata de crisis edilicia: faltan aulas, docentes, infraestructura. Las escuelas que hoy están en funcionamiento, sobre todo de Rivadavia hacia el sur, están en muy mal estado.

Hay un problema concreto que nosotros estuvimos denunciado sistemáticamente que es que hay un desfinanciamiento del sistema.

El presupuesto presentado para el 2018 por el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, no tiene grandes aumentos en educación, y de hecho, según Pozzali «se mantiene o baja un poco». 

En ese escenario, la cuestión que se debate desde Defensoría es: «Propusieron hacer todas esas cosas, pero ¿quién las va a financiar? Porque es el mismo presupuesto que tenían el año pasado y tampoco las hicieron».  Además, Pozzali agrega que, teniendo en cuenta que el Gobierno de la Ciudad es el mismo hace casi 11 años, ¿cuáles son las prioridades realmente?

Respecto a la inclusión en las escuelas, es un tema que aún avanza lentamente: falta capacitación, trabajo en equipo. No hay una idea ni un proyecto de cómo generar escuelas que sean cada vez más inclusivas. «No está pensado de esa manera el sistema», acusa.

La reforma educativa debe ser un tema en el que se involucre toda la sociedad, que no distinga partidos políticos o gremios.

La educación es la herramienta de transformación social por excelencia. Si no generamos una mejor educación, no vamos a poder generar movilidad ascendente, no vamos a poder darle a la gente las herramientas necesarias para afrontar todo lo que viene. Eso no lo puede hacer un partido político. Tiene que haber honestidad en el debate de todas las partes.

Durante las tomas de los colegios secundarios, la Defensoría del Pueblo tuvo un rol clave de acompañamiento a los estudiantes, recorriendo de forma permanente las escuelas para garantizar la seguridad de los chicos mientras ejercieran su derecho a tomar la escuela y protestar.

También tuvo un rol como mediadora en las reuniones que se llevaron a cabo entre Soledad Acuña (Ministra de Educación de CABA) y los estudiantes de distintos establecimientos, y ayudó a lograr llegar a algunos puntos en común. 

Quedó claro que los chicos necesitaban, por ejemplo, un protocolo en caso de violencia de género. Entonces la Defensoría empezó a trabajar en cómo bajarle un protocolo a la ciudad que no estaba vigente. 

Después, estaba el tema de la ESI, que no se estaba aplicando y que los chicos lo veían como un punto fundamental, más allá de los temas edilicios y demás. 

La Defensoría no tomaba posiciones. No estaba a favor de uno ni otro. Se trataba de acompañar, de entender que los estudiantes tenían un derecho y que aquel que no entendiera que es un derecho tomar una escuela, está equivocado.

La Ley de Educación Sexual Integral

Otro de los puntos importantes que se hablaron fue la implementación de la Ley de Educación Sexual Integral, sancionada en el año 2006.

Si bien hace unos años la ley tuvo un avance, Pozzali reconoce que en los últimos tres años hubo un retroceso, que la ley es perfectible y que puede ser mejorada. Hoy, trabajan en conjunto con FEIM (Fundación para Estudio e Investigación de la Mujer) y AAES (Asociación Argentina de Educadoras/es Sexuales) en pos de que se cumpla la ley. 

Según el defensor adjunto, hubo fallas administrativas en cuanto a la implementación de la ley en la Ciudad porque las escuelas debían presentar un plan de trabajo que debía ser aprobado por el Ministerio, quien iba a financiar jornadas de capacitación para los docentes. Sin embargo, había trabas en cuando a la documentación que se debía presentar o a cómo se organizaban esas capacitaciones.

Tenemos que discutir la formación docente. Es lógico que haya muchos docentes que no sepan cómo enfrentar esa situación. No es que no quieren o no tiene la voluntad, es que a veces prefieren hacer silencio a decir algo incorrecto o que sea tomado mal.

Creo que eso también pasa porque dentro de la formación docente esto no se habla. Es algo que después tiene que implementarse de alguna manera y terminamos con esto de que «que hable la de Biología, que explique un poco». Le dan un folleto al chico y ellos creen que con eso están cumpliendo con la ley.

El rol de las escuelas

Pozzali nos comentó la necesidad de tener un debate a fondo sobre cuál es el rol de las escuelas en la sociedad argentina. «¿Cuál es el rol?», cuestiona. «¿Darles a los chicos  un espacio para que aprendan, ofrecerles las herramientas para volverse ciudadanos y poder enfrentar un futuro, o darles un lugar donde es preferible que esté para que no este en la calle?».

Hay muchas escuelas donde el chico va a comer. Está bien que eso pase, pero no alcanza con que ese sea el rol de la escuela.

Se debe buscar que se fomente la igualdad desde el sistema educativo. Necesitamos que la escuela sea igual para todos. Hay zonas donde hay más necesidades y la existencia de un comedor escolar es vital. Hay que destruir esas diferencias. Hoy la escuela lo que hace es profundizarlas.

Esa gran herramienta que tenía el sistema de educación pública argentina, que era juntar al que tenía mucho con el que tenía poco con guardapolvos blancos porque en la escuela eramos todos iguales, está rota.

Hoy en día, se hace una gran diferencia entre escuelas públicas y privadas, y quienes pueden costear una privada probablemente tendrán mas posibilidades en el futuro que quienes concurren a las escuelas públicas.

Otra discusión importante fue hasta qué punto se iba a aplicar la «Escuela del Futuro» en las escuelas privadas. Las diecisiete escuelas piloto que probaron este sistema eran todas públicas. «Si es una reforma educativa, que sea para todos, porque si después sale mal, el que sigue como estaba antes es el que tiene plata», exige Pozzali. «Si va a cambiar la currícula porque es para mejor,  que sea para todos».

Durante la entrevista, se planteó la idea de que la Secundaria del Futuro parecía estar orientada a formar empresarios y emprendedores, y que no se puede pretender esa misma visión de futuro para todos los estudiantes.

Lo que hace hoy la educación es garantizar que el que tiene, haga lo que quiera, y el que no tiene, se conforme. Está claro que hay que hacer muchas cosas para solucionar el hoy, pero tenemos que pensar en el mañana. 

La Argentina hoy tiene un proceso de desigualdad que es estructural; el problema es que cómo salir de esa situación.

La diversidad en las escuelas y en la Ciudad

Uno de los objetivos de la ESI era poder educar a los chicxs en cuanto a la diversidad, la posibilidad de elegir ser quiénes desean ser con total libertad y poder aceptar las distintas realidades que existen.

La Ciudad avanzó en los últimos tiempos en un montón de cosas. Se lograron leyes muy importantes para seguir avanzando. «Es un fenómeno bastante interesante», considera. No solo desde la diversidad sexual, sino desde la ruptura de estereotipos, la igualdad de género, y demás.

Dentro de la Defensoría, existen distintos organismos que están avocados a la discriminación y la diversidad, tales como el Instituto Contra la Discriminación en la CABA y la Defensoria LGBT.

Estos organismos trabajan para acompañar a todos los colectivos que sufren algún tipo de discriminación y terminar la estigmatización de algunos colectivos más vulnerados. 

El mismo Arturo Pozzali fue el impulsor de una ley que propone izar la bandera LGBTIQ+ en los establecimientos públicos todos los 17 de mayo, fecha en la que se conmemora el Día de Lucha contra la Discriminación por Orientación Sexual e Identidad de Género.

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Representantes de la Defensoría del Pueblo, el Instituto Contra la Discriminación y refentes de distintas organizaciones LGBTIQ+

Hubo una iniciativa similar con el simbolo wiphala, conocido como la Bandera de los Pueblos Originarios. La idea era entender que vivimos en un país multicultural y que es importante darle visibilidad a una parte de nuestra cultura que tal vez no tenemos tanto en cuenta.

Aborto Legal, Seguro y Gratuito

En el último tiempo, el movimiento de mujeres alcanzo una gran visibilidad. Con reclamos de distintos tipos, uno de los que suenan más fuerte es el del Aborto Legal, Seguro y Gratuito.

La mujer tiene la capacidad de decidir sobre su cuerpo, y eso es lo que hay que explicar a la gente. Por eso es tan importante que la Ley de Educación Sexual Integral se aplique, para que las chicas puedan decidir.

Según las estadísticas, de todas las muertes por abortos clandestinos, la mayoría de las victimas son mujeres en situaciones de vulnerabilidad tanto social como económica. No es el caso que las que están en situaciones menos vulnerables no lo hagan, sino que tienen los recursos para que sean en otras condiciones.

«El Estado tiene que terminar con eso; tiene la responsabilidad de que no haya gente que se muera por no poder acceder a ciertos derechos a causa del lugar en que nació. No sólo porque las chicas tienen total potestad sobre su cuerpo, sino porque el Estado tiene responsabilidad total sobre esas muertes«, afirma Pozzali.

Violencia de género y políticas públicas

A fecha 17 de noviembre de este año, había 254 femicidios registrados (datos publicados por MuMaLá), y muchos casos ocurrieron a pesar de haber denuncias previas de las víctimas contra sus femicidas, que no avanzaron judicialmente.

Hoy la falla está incluso en la contención a la víctima del abuso; sin que se llegue al extremo del femicidio, todo lo que sucede antes también genera trastornos psíquicos y económicos, y no hay un acompañamiento de esa situación.

Si bien, por ejemplo, la sanción de la Ley Brisa supone un avance, porque garantiza que a los chicos se les dé una retribución económica, está claro que no alcanza porque eso funciona en casos donde la madre de los chicos está en una situación extrema. Para todos los demás casos, no hay una legislación efectiva que los canalice.

Pozzali recalca la importancia que tiene la implementación de la Ley de Educación Sexual Integral para frenar la violencia de género.

Necesitamos que la ley de Educación Sexual Integral se cumpla, necesitamos romper con los estereotipos de que la mujer tiene un determinado rol  y que el hombre tiene otro, y que es uno sobre otro. Tenemos que hacer entender a la sociedad que hay igualdad, que es otra la forma de discutir y que tiene que terminar con una sociedad que es cada vez más violenta en todo sentido. 

Como conclusión, sostiene que la educación es un pilar fundamental en toda construcción de una sociedad. No se puede hablar de futuro sin un sistema educativo que deje de fomentar la desigualdad. Se puede ayudar a las personas, darles lo necesario para vivir, pero sin educación nada alcanza.

Son cambios que no se dan de un día para el otro y no hay que permitir el retroceso. Esa discusión hay que darla desde todas las aristas posibles.

Las transformaciones culturales son mucho más complejas y más largas, necesitan de un abanico muy amplio de políticas. «Si no hay capacidad de discutir con seriedad, si no terminamos de romper los estereotipos y la violencia contra la mujer, está bien que haya un cincuenta y cincuenta [referencia a la Ley de Paridad] pero las mujeres se siguen muriendo», concluyó.


Imágenes

Juana Lo Duca
Defensoría del Pueblo

Deconstruirnos

¿Qué es aquello que debemos deconstruir? ¿Y por qué?

Para comprender a qué hace referencia el movimiento feminista cuando habla de la “deconstrucción de género”, es necesario primero entender qué es el género.

Aunque nos encontremos en el siglo XXI, lo cierto es que aún gran parte de la población cree –y  defiende– que el género está determinado por nuestra biología. Es decir: que nuestros genitales marcan nuestra conducta, personalidad, gustos, roles y vestimenta, entre otras cosas.

La definición correcta de género es:

“Construcción social (papeles, roles, comportamientos, caracteres, vestimenta y otros usos y costumbres) que pueden corresponder a una asignación sexual normativa (varón y mujer) o a otro tipo de construcción social no normativa”. (Asociación de Travestis, Transexuales y Trangéneros de Argentina y Federación Argentina LGTB)

¿Qué quiere decir que es una construcción social? Que, a diferencia de nuestro sexo, determinado por nuestras características biológicas, el concepto de género está basado en reglas de comportamiento o en una normatividad “construida” por quienes integran una cultura o sociedad.

Esto significa que no existe objetivamente una definición de género masculino o femenino, sino que va a depender de una sociedad en un tiempo y espacio determinados.

Una de las precursoras del término “género” fue Margaret Mead, una antropóloga estadounidense de los años 20.

En su ensayo “Sexo y temperamento en tres sociedades primitivas”, explica que durante los estudios que realizó en distintas tribus descubrió que, en una de ellas, las mujeres se comportaban de forma amorosa; en la segunda eran brutas y violentas, y en la última los hombres tenían un comportamiento “femenino”, es decir, se preocupaban por su aspecto y realizaban las compras.

A partir de estas observaciones, postuló que el temperamento es innato e independiente de nuestro sexo.

Deconstruir el género implica, por un lado, abandonar los estereotipos de lo que entendemos como femenino y masculino: entender que el rosa no tiene por qué ser necesariamente “de nenas” y el azul “de nenes”, que el trabajo de la mujer no está ligado a las tareas domésticas o que el hombre no es menos masculino por cuidar de su apariencia o llorar en público. Es reconocer que existe una desigualdad entre los géneros que no es natural.

Por otro lado, es alejarse de los términos binarios –hombre y mujer– y abrirse a la gran diversidad de sexualidades y géneros que existen, como las personas trans, de género fluido, no binario, o del tercer género.

Judith Butler, una de las mayores referentes de teoría Queer, explica que nuestra sociedad está regida por la heteronormatividad. Esto significa que, en materia de sexualidad y género, quienes se encontrarían dentro de los parámetros «normales» son las personas heterosexuales y cisgenero.

El no encarnar el género de forma normativa o ideal supone arriesgar la propia posibilidad de ser aceptable para el otro; no ser considerado un sujeto pleno o real para los demás.

En un mundo donde el genitalismo sigue fomentando las desigualdades de género y la transfobia, la deconstrucción es la única forma de construir seres más libres.


Fuentes

Naranja y media: ¿del amor romántico al poliamor?

La semana pasada, desde Escritura Feminista hablamos de los mitos del amor romántico. Entre ellos, mencionamos el de la exclusividad, que postula como ¿imposible? que nos guste más de una persona a la vez. Sin embargo, hay quienes practican modalidades de amor menos encorsetadas en la heteronorma ¿Quiénes son y cómo funcionan sus relaciones?

“Se puede estar enamorado de varias personas a la vez, sin traicionar a ninguna”.
Gabriel García Márquez.

En “Vicky, Cristina, Barcelona” (2008) de Woody Allen, los personajes de Javier Bardem, Penélope Cruz y Scarlett Johansson deciden convivir en un vínculo de amor. Sí, una relación amorosa de tres integrantes. La pregunta que dispara la película entonces es: ¿se puede amar a más de una persona o es un pretexto para experimentar sin culpa relaciones sexuales con compañías variadas?

En 1990, el matrimonio constituido por Morning Glory Zell y Overon Ravenheart acuñó el término “poliamor” para designar a la preferencia o el hábito de relacionarse en lo afectivo con más de una persona a la vez, todas ellas con plena consciencia de la situación. Este tipo de vínculo pone énfasis en las relaciones amorosas y no necesariamente en las sexuales, como sí lo hacen las parejas swingers.

“Una definición de poliamor puede ser la de una relación de más de dos personas al mismo tiempo. De amor y compromiso, y no necesariamente sexual, donde todas las personas involucradas saben y están de acuerdo en estar en esa relación. En el poliamor se ama a más de una persona al mismo tiempo, no se trata de follar a la mayor cantidad de gente posible”. (Giazú Enciso, psicóloga, activista e investigadora).

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Una modalidad en crecimiento

La necesidad de organizarse es vital para aquellas minorías que buscan visibilizar sus modos de vida. Para eso, se creó en Washington la ONG “Polyamory Society” que define el poliamor como “una filosofía y práctica ética, no posesiva, honesta y responsable, que enfatiza la elección consciente de tantas parejas como uno desee, en lugar de aceptar las normas sociales que dictan que se debe amar a una sola persona por vez”.

Amar sin poseer.

Resulta imposible determinar la cantidad de personas que practican este tipo de amor de forma activa, debido a la estigmatización que recae siempre en “los diferentes”, aquellos que escapan a lo establecido por la sociedad.

Sin embargo, un dato a tener en cuenta es que, en el 2009, Google registraba 756 000 referencias a la palabra “polyamory” y 30 100 a “poliamor”; en Facebook había 146 grupos con esta denominación, y Amazon.com presentaba una lista de 511 libros sobre el tema (La Nación).

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Es importante destacar que incluso las prácticas que escapan a los cánones sociales padecen la necesidad humana de ser clasificadas dentro de parámetros que nos hagan sentir seguros, o al menos, menos mareados. Es así como muchos “especialistas” establecen que existen diferentes modalidades del poliamor. Según una nota publicada en Infobae.comellas son:  

  1. Los cazadores de unicornio: se trata de una pareja heterosexual que busca en principio a otra mujer para formar una tríada que pueda sostenerse en el tiempo.
  2. La polifidelidad: supone que hay una fidelidad establecida entre los involucrados.
  3. La poligamia: ocurre cuando una persona contrae matrimonio con varias parejas.
  4. La relación grupal: se da cuando los miembros se involucran unos con otros, lo cual puede darse incluso en un matrimonio.
  5. Las relaciones conexas: implica que cada uno puede tener varias relaciones, todas con distintos grados de importancia.

Esta tipología varía de acuerdo a la fuente pero en líneas generales repone, en mayor o menor medida, los cinco puntos arriba mencionados. Se trata de encuadrar al denominado “amor libre” dentro de estructuras que permitan explicarlo, aunque sea tal vez esa misma necesidad la que gradualmente le quite “libertad” a estas prácticas. Como sabemos, la clasificaciones ordenan, pero también limitan.

burgosdijital.net

El derecho de amar en libertad

Desde la ONG “Amor libre” sostienen que el homónimo es “una forma de relacionarse sexoafectivamente de manera honesta y consensuada en la que no se presupone la propiedad de las personas con quienes nos vinculamos, ni de sus sentimientos, acciones o pensamientos”, y consideran que esta definición incluye, además de al poliamor, a otras prácticas como la anarquía relacional (como relaciones de amistad no románticas).

Tanto el amor libre como el poliamor se oponen a la mononorma (regla social que implica que cualquier otra forma de relacionarse es inválida), y consideran que la monogamia no es lo natural (de hecho, la naturaleza brinda innumerables pruebas de ello) sino una forma más de relacionarse, que no es la única ni la mejor.

Fue Michel Foucault quien explicó en Historia de la Sexualidad: La voluntad de saber” que el régimen de poder-saber-placer sostiene el discurso sobre la sexualidad humana. Es decir, las formas en las que nos relacionamos sentimental y sexualmente son producto de una construcción social sostenida en un régimen de poder específico.

Entender esto puede permitirnos constituir relaciones que escapen del “1+1=1” de los cuentos de hadas, y construir en su lugar relaciones que no nieguen las distintas realidades.

#Reflexión: Te encanará un robocop sin ley

Mariana Solange Gómez y Rocío Girat son una pareja y están casadas. El lunes 2 de octubre se encontraban en la estación de Constitución, Capital Federal, dialogando y besándose, hasta que fueron interceptadas por personal de la Policía de la Ciudad.

Bajo la excusa de que estaba fumando un cigarrillo en un sector no autorizado, los policías golpearon y detuvieron a Mariana, en un claro ataque contra su orientación sexual. La historia ya es de público conocimiento: logró viralizarse por medio de videos que prueban los hechos narrados por las víctimas de este suceso violento, que no tendría que haber ocurrido.

¿Por qué detuvieron a Mariana, acción violenta de por medio, durante 7 horas, cuando había otras personas fumando?

¿El cigarrillo fue la excusa esperada? ¿Por qué no arrestaron a todas las personas que fumaban?

¿Por qué se ensañaron con estas mujeres?

¿Por qué tolerar abusos de la autoridad policial? ¿Por qué un policía puede meter presa a una persona sin aviso previo de los motivos, sin argumentos? ¿Por qué le abrieron una causa a Mariana y no así a los policías que la golpearon?

¿Por qué la Institución Policial no reconoce ni respeta a la Institución del Matrimonio? ¿Por qué no entienden estos policías que deberían respetarlas sin importar el estado civil de las personas?

¿Por qué los valores de la igualdad aún no impregnan a la sociedad? ¿Por qué tampoco se reconocen los derechos de estas ciudadanas? ¿Por qué legalidad y legitimidad a veces tardan en encontrarse?

¿Por qué Mariana estuvo encarcelada durante 7 horas? ¿Por qué la golpearon y la llamaron «pibe» en pleno acto discriminatorio? ¿Por qué armaron un operativo con ocho policías, como si estuviesen persiguiendo a un delincuente?

¿Por qué les pidieron certificado de matrimonio, cuando esta solicitud no es habitual ante parejas heterosexuales? ¿Por qué manipularon la información en la Comisaría ocultando el estado civil de la detenida?

¿Quién les devuelve las horas perdidas? ¿Quién les quita el disgusto?

¿Qué conceptos tendrán Jonatan Rojo y Karen Villarroel, uniformados de la Policía Metropolitana del Gobierno de la Ciudad, sobre las palabras igualdad y derechos? ¿Por qué aún no hay educación con perspectiva de género en todas las instituciones, incluso la policial?

¿Por qué estas mujeres viven recibiendo violencia institucional? ¿Por qué Rocío fue violada por un militar, y este hombre no está en una cárcel común? ¿Por qué Mariana fue violada durante 16 años por su tutor, y este hombre sigue libre? ¿Por qué el Suboficial de la Armada Marcelo Girat obtuvo prisión domiciliaria si es un violador?

¿Por qué otros tantos violadores, agresores y femicidas siguen libres? ¿Por qué el sistema permite reducciones en sus condenas? ¿Por qué las restricciones perimetrales no funcionan como corresponde?

¿Por qué continúa la violencia institucional? ¿Por qué las cárceles están llenas de presos de clase media y baja? ¿Por qué el sistema sigue siendo clasista y jerárquico?

¿Por qué no se penaliza el maltrato físico y simbólico perpetrado por los policías? ¿Por qué hay tanta opinología infundada en los foros y las redes sociales sobre el tema?

¿Cambiará la matriz patriarcal? Hoy solo tenemos preguntas.

Escribimos con perspectiva de género y entendemos al feminismo como una forma de ver el mundo, como un movimiento inclusivo que busca mejorar las relaciones humanas, más allá del género y del sexo de cada persona.

La sociedad que condona estos comportamientos, no.