Carta de una teta a otra

Queridísima:

Es mi deber de hermana mayor ponerte al día sobre algunos imponderables de esta sociedad. Te querrán tapada, atrapada, contenida, sujetada por alambres que ocasionalmente se escapan de la tela y te aseguro que pinchan fuerte. Serás criticada si creces poco, y si creces mucho, también.

Caídas nunca: el horror.

Siempre habrá sugerencias para perfeccionarte, aunque nunca sabremos a qué se refieren con eso de la perfección. ¿Una nueva de Almodóvar? No lo sé. La piel que habito es esa coraza que recubre a mi persona y mi percepción de los fenómenos mundanos. Te hablarán de siliconas, operaciones, formas y cánones de belleza.

La epidermis me separa de las cosas aunque también me une a ellas. No soy moral o inmoral. Soy piel, órgano glandular, y existo por muchas razones, por las que quiero y por las que no me atraen. Puedo elegir. Soy teta y no hay en ello motivos para la vergüenza.

Quizás, experimentes cambios y sensaciones, placeres y dolores.

Durante el embarazo, los niveles de estrógeno y progesterona aumentarán y estimularán el desarrollo glandular. Te tornarás esférica porque el tejido adiposo crecerá: los famosos “pechos turgentes”. Llegado ese momento, debés saber que el revuelo hormonal podrá sensibilizarte y sospecharás que a tu alrededor no puede comprenderte nadie, que tu experiencia es parecida a muchas otras pero a la vez es intransferible.

Mamas, aréola y pezón: son divisiones de la medicina para su estudio, aunque también son divisiones socioculturales.

En la actualidad se celebra la semidesnudez en un marco festivo, artístico o televisivo. Ya sé, debo estar mareándote, y no es mi intención. Lo pondré en ejemplos: si decidís hacer teatro de revista, lo que se espera es que además de tu tamaño voluptuoso, aparezcas con una estrella que tape sólo tu pezón mientras deja al descubierto toda la mama circundante.

Ahora bien, si decidís hacer topless sin ser modelo famosa, serás condenada socialmente.
Si amamantás en la vía pública, se horrorizarán.
Si no deseas ser madre, creerán algunxs que tenés algún tipo de desorden…
Si estás adolorida, ¿por qué duele?
Si llevás sostén deportivo y no hacés ejercicio físico, te dirán que es ridículo.
Si no usas corpiño debajo de las prendas de vestir, serás ajusticiada.

Un detalle que olvidaba contarte es que todo esto no aplica para las mamas de hombres y futuros hombres, quienes pueden andar a torso descubierto en varios contextos sin ser reprimidos o censurados.

(¿Hasta qué punto, querés saber? En 2016, una organización argentina que ayuda en la detección del cáncer de mama tuvo que realizar una campaña informativa protagonizada por pechos de hombre para que las redes sociales no lo censurasen).

Seguro te preguntarás: ¿tendremos algo de malo? NO. ¿Te imaginás a las tres Gracias de Rubens con sujetadores pintados al óleo? ¿Y qué tal la Venus de Milo con un corsé tallado?

En fin, espero no haberte desconcertado. Las decisiones siempre son tuyas.

Cuidate mucho y no olvides los chequeos anuales 🙂

Venus de Milo
Venus de Milo en el Museo del Louvre, París.

Simone Veil: un ícono de la dignidad humana

Abogada y política francesa, logró que se promulgase la ley conocida como “Loi Veil” mediante la cual se despenalizó el aborto en Francia, nada más y nada menos que en 1975. Fue la primera mujer presidenta del Parlamento Europeo y más adelante fue impulsada a formar parte del Consejo Constitucional de Francia. ¡Bravo, Veil!

Nació en 1927. De padres judíos, Simone y su familia fueron deportados a los campos de concentración de Auschwitz en 1944. Solo sus hermanas y ella pudieron contar la historia. Antes de los horrores del Holocausto ya había comenzado a estudiar derecho y ciencias políticas, como si su lugar en el mundo fuese incuestionable.

Creía en la «banalidad del mal»: tras haber comprendido que el ser humano puede emanar bondad y maldad en iguales proporciones, según de las circunstancias, coincidió con la ideología de la filósofa Hannah Arendt.

Entre 1974 y 1979 fue ministra de Salud, Seguridad Social y Familia. Durante su mandato, consiguió la aprobación de las leyes para el acceso a los anticonceptivos (1974) y la legalización del aborto (1975). ¡Voilà! Desde cierto punto del globo, Simone hizo de este mundo un lugar un poco más justo.

Como toda mujer de acción, ha sido (y sigue siendo) criticada por la Iglesia Católica y el judaísmo, hasta el extremo de haberla asemejado al mismo Hitler al comparar los crímenes de lesa humanidad cometidos con el pedido de un derecho social que debía estar en la agenda de la salud pública. El mismo debate que sucede en la Argentina, con algunos años de demora…

En Francia, la interrupción voluntaria del embarazo puede llevarse a cabo a petición de la mujer; la semana número 12 de gestación es la fecha límite para ser realizada, por los riesgos que conlleva. Por otra parte, existe la interrupción médica del embarazo, que no tiene límites en cuanto al tiempo y puede ser practicado siempre que existieran malformaciones del feto o peligro de muerte para la mujer embarazada.

Simone logró que la modificación de la legislación incluyera no sólo el derecho a abortar, sino también la contención integral a cada mujer en centros de salud maternoinfantil. En cada centro, se encuentren los medios necesarios para poder ayudar e informar a las mujeres que soliciten un aborto. Desde 2013 a esta parte, se suma el carácter de gratuidad de la intervención.

La interpretación del discurso de presentación del proyecto podría hacernos creer que la intención principal fue convencer a las mujeres de que el aborto no es la mejor solución posible, que el Estado puede otorgar contención económica si ese fuera el problema, o incluso proponer la adopción como opción.

Sin embargo, no hay que olvidar el contexto en que Veil afrontó el proyecto, y que, en realidad, el análisis discursivo nos remite a su verdadero sentir, que es reconocer que en definitiva «la decisión última sólo puede ser tomada por la mujer».

¿Cuál era el panorama anterior a los derechos sexuales y reproductivos?

La pena de muerte.

Entre los antecedentes a la Ley Veil, podemos destacar dos acciones concretas:

En 1971, se publicó el “Manifiesto de las 343”, firmado por mujeres de la vida pública que declararon haber abortado alguna vez, como la filósofa Simone de Beauvoir y la actriz Catherine Deneuve, entre otras mujeres. Luego, en 1973, se publica el manifiesto de los 331 médicos que declararon haber practicado abortos. Eran aires parisinos de cambio.

Dentro del texto integral de la Ley Veil podemos notar que ningún actor social estará involucrado en un aborto si no lo desea: ni el médico, ni la partera ni ningún asistente está obligadx a proceder con una solicitud de interrupción del embarazo ni a practicarla, pero debe informarle su parecer a la persona interesada, para que ella pueda acceder a otrx profesional.

“Para algunos, las cosas son simples: si existe una ley represiva, sólo hay que aplicarla”, sostuvo con decisión Simone Veil durante su discurso en 1974, mediante el cual presentaba de manera oficial el proyecto de despenalización ante una Asamblea Nacional casi exclusivamente masculina.

Mujer de fuertes convicciones y pura valentía. El mundo es un poco más justo cuando por él transitan personas de la talla de Simone Veil, mujer que ha resignificado hasta los horrores del Holocausto para ofrecer dignidad humana allí donde pareciera que todo estaba perdido.

 


Fuentes:

Texte intégral de la loi Veil de 1975

Discurso del 26 de noviembre de 1974 en la Asamblea Nacional francesa

Comunicar Igualdad

Juguetes sin género

Por un mundo donde no haya juguetes “para niños” o “para niñas”. Solo JUGUETES. Así de simple.

Destacaremos una acción reflexiva. Se trata de Tiendas U, una compañía francesa que se ha propuesto comenzar a romper con los estereotipos de género mediante la creación de un Catálogo Navideño de Juguetes en el que se ha eliminado la clásica división entre el sector de niños y niñas, en beneficio de un universo de juguetes sin etiquetas de género.

Claro que ningún accionar empresarial es inocente ni realizado por amor al arte o en pos de un simbolismo. Detrás siempre están las estrategias de marketing.

Durante el siglo XX, fue funcional la famosa segmentación de productos, que permitió diseñar productos particulares para cada perfil determinado e incrementar así el nivel de ventas. El siglo XXI y la posmodernidad han desembarcado en plena lucha por la igualdad de oportunidades entre los sexos, lo cual implica tanto una redistribución equitativa de tareas así como también un nuevo análisis de conceptos.

Más allá de los fines comerciales de una juguetería, lo importante es el mensaje que llega a los ojos de cada consumidor, padre, madre, tío, usuario de redes sociales o sujeto social que alguna vez jugó con un auto, una muñeca, una cocinita, un avión o una pelota, y a quien alguien le sugirió que ese elemento era un juguete “de niñas” o “de niños”, y por lo tanto debía abandonarlo si no le correspondía la categoría.

 

La publicidad comienza con una minientrevista a niñxs en situación de casting, sentadxs en una banqueta en medio de un set televisivo. Allí hablan de juguetes, modelos, colores, roles familiares, tipos de juegos, y diferencias en las acciones de niñas y niños, para mostrar cuán condicionados están por los estereotipos desde su primera infancia.

Acto seguido, los dejan entrar a otros ambientes acondicionados con juguetes de todo tipo, distribuidos en varios compartimientos. Ahí es donde el experimento se vuelve interesante: los niñxs no distinguen género a la hora de pasar a la acción. Las niñas simulan carreras estilo TC2000 y tocan instrumentos. Los niños se interesan en la cocina y cambian pañales de muñecas.

La intención: dar a los niñxs la imagen de un mundo más justo. Porque “eso también es el comercio que beneficia a todos”, sostiene el video publicitario como conclusión. La frase es una especie de blanqueo de intencionalidades en un mundo pintado de rosa y celeste, en un film con escenas de binarismo explícito.

#Reseña: La idea más Abzurdah

Abzurdah es una película que cuenta la historia de Cielo, una adolescente de clase media acomodada que sufre la falta de cariño, comprensión y contención de sus padres y amigos. Cielo nos introduce en la oscuridad de su mundo, un pasadizo de autodestrucción que la conduce hacia la idea más absurda: dejar de comer se convierte en la ilusión de una vida perfecta.

Protagonizada por Eugenia Suárez y Esteban Lamothe, y estrenada en 2015, Abzurdah es una película vertiginosa con escenas que estremecen, digna de ser vista por quienes no lo hicieron durante su período en los cines.

Cielo (Suárez) es una narradora incisiva, quien logra que en cada detalle de la descripción de sus acciones y sentimientos el espectador sienta empatía y tristeza por aquel personaje que está eligiendo el lado oscuro de la vida, ya que no aprendió a ser de otro modo y su entorno no colabora.

Un día como cualquier otro en la vida de una adolescente que va de su casa al colegio y viceversa, Cielo conoce por Internet a un hombre diez años mayor que ella. Comienzan una relación secreta, y la joven cree haberse enamorado de una persona que nunca sería capaz de darle afecto.

El dolor no siempre es una procesión que va por dentro. Cielo empieza a manifestar su descontento a través de conductas autodestructivas, como una forma de rechazo hacia su persona y, de manera inconsciente, para llamar la atención en un silencioso grito de auxilio.

La película está basada en una historia verídica convertida en libro. Abzurdah, escrito por Cielo Latini, es una autobiografía que narra el flagelo físico y emocional de su adolescencia.

La autora había creado un blog llamado mecomoamí, en el cual cientos de mujeres predicaban ser anoréxicas o bulímicas como un derecho y lo calificaban como un «estilo de vida». La información suministrada en ese tipo de sitios web está codificada bajo los seudónimos de “Princesas Ana y Mía”: Ana representa a la persona anoréxica y Mía a la persona bulímica.

Así es como se presentan y escriben pidiendo consejos sobre cómo aguantar más tiempo sin comer, cómo hacer para que los familiares no se den cuenta, cómo vomitar sin hacer ruido, cómo ocultar los cortes realizados en distintas partes del cuerpo.

Ana y Mía son princesas en un mundo de oscuridad y soledad. En los blogs, se observan relatos que reflejan que los trastornos alimenticios están acompañados de depresión, distorsión de la realidad, angustia, rechazo, y autodestrucción con riesgo de suicidio.

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Bulimia y anorexia como enfermedades sociales

La bulimia es un trastorno alimentario y psicológico caracterizado por la adopción de conductas en las cuales el individuo se aleja de las formas de alimentación saludables consumiendo comida en exceso en periodos de tiempo muy cortos (atracones), seguido de un periodo de arrepentimiento, el cual puede llevar al sujeto a eliminar el alimento a través de vómitos o laxantes.

La anorexia nerviosa es, junto con la bulimia, uno de los principales desordenes alimenticios. Lo que distingue a la anorexia nerviosa es el rechazo de la comida por parte del enfermo y el miedo obsesivo a engordar, que puede conducirle a un estado de inanición.

Podemos agregar a estas definiciones la obsesión social actual por la delgadez extrema, manifestada por la televisión, las revistas, los diseñadores de moda, los productores de personal en los medios y las publicidades, donde encontramos a mujeres jóvenes mostrando piernas irreales en minifalda.

A esto nos referimos con la afirmación de la existencia de enfermedades sociales. Asociar la extrema delgadez con la ilusión de una vida perfecta, en un mundo donde “nunca se está lo suficientemente flaca”, no es casualidad ni sólo un trastorno psicológico personal.

Hay todo un entorno que opera en favor del ser Barbie girl, que margina a quienes tienen otros cuerpos y otros estándares de vida. Es necesario estar cerca de los adolescentes para advertirles de los males sociales y prevenir que este tipo de enfermedades lxs acechen.

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¡No tengo ropa!

Yo, persona empírica, mujer, argentina, de 27 años, me dirijo hacia algunos locales de indumentaria en busca de un short de jean. Sí, un clásico short de jean.

«No debería llevarme más de cuarenta minutos», pienso. Estoy sólo a un par de cuadras de casa.

Entro al primer local, uno de esos con carteles llamativos que rezan «Descuentos, sólo por hoy» o «Ahora 12», aunque de esos ya queden muy pocos… Efectivamente, una fila numerosa de hermosos pantaloncillos cortos esperan por mí. Miro los talles y ¡elijo!

¿Elijo? En realidad comienzo una selección de los que podrían atravesar las curvaturas de mis piernas, para continuar por la travesía del mapamundi sin quedar encallado y desertar, para finalizar su tramo en las caderas que no mienten y abrochar así el botón del triunfo.

Sí, dije culo. Mapamundi, posaderas, nalgas, culo o como más te guste.

Yo, sujeto subjetivo, mujer, argentina, de 27 años, de 1,70 m de altura y 66 kg de peso no quepo en el talle más grande que tiene el comercio. Conmigo no iba la oferta ni la no oferta del mes. No importaba el precio ni la marca: ningún short atravesaba este culo.

Sigo caminando. Entro al próximo local, y al siguiente, y al siguiente del siguiente… En todos me pasa lo mismo. Extraño, ¿no? ¿Estoy mal, estoy gordita? Para los cánones de belleza ideal de la actualidad, seguro que sí. Para ser una persona sana y activa que come sin culpas, seguro que no. Para los conceptos que milito y en los que creo profundamente, la respuesta es un no rotundo.

Los percheros exhiben en su mayoría los talles XS, S, o M. El talle S bien podría ser para el cuerpo de una niña o adolescente. En algunos negocios las cosas eran algo distintas, como el caso de una firma muy conocida en Buenos Aires, cuyo talle S representaba el tamaño de un M o L en otros lugares. La noticia es que no había nada más allá de un S. Ya no importaba el modelo, ni el color, ni (mucho menos) el tipo de tela.

«¿Qué talle sos vos?», le pregunto a la vendedora.

«Yo soy M. Ese te va a entrar», me responde.

Fornidas piernas traía la muy mentirosa. Pero no es su culpa, ni es mi culpa. No me adaptaré a talles, modas ni modelos. Los talles deben adaptarse a mí.

Belleza es salud, bienestar, y sobre todo amor propio. Amor, y más amor.

“Mi casa es tu casa feminista”

Mi casa es tu casa feminista se trata de un grupo de Facebook cuya finalidad es el intercambio de hospedajes sin dinero de por medio, de forma segura y confiable, pensado por y para feministas de todo el mundo.

Cada nuevo miembro puede ofrecer su casa, solicitar hospedaje o intercambiarlos. A su vez, puede recomendar diversos lugares a visitar, rutas, tips, listados de cuestiones indispensables para un viaje y agregar contactos. A menos de dos semanas de su nacimiento, Mi casa es tu casa feminista ya sumó a casi 800 mujeres de distintos países.

Entrevista a Vanesa Cabrera, organizadora del grupo Mi casa es tu casa feminista

  • ¿Cómo se gestó el grupo de intercambio de hospedajes? ¿Cómo fue el proceso?

Mi casa es tu casa feminista es una idea que surgió a partir de un grupo creado por una compañera con el fin de generar compraventa feminista en Trelew y alrededores. Además, yo estoy en otros grupos de Facebook para mochileros, camioneros y viajeros argentinos, donde se consiguen contactos para viajar gratis, a “dedo virtual”, y que es para personas de todo el mundo.

Cuando Luciana creó este grupo de compraventa feminista, una de nuestras compañeras, Alejandra, propuso el alojamiento autogestivo organizado.

A partir de esta idea se me ocurrió armarlo pero exclusivamente para mujeres feministas, porque cuando me presenté en el grupo y puse una foto del lugar donde vivo [Rawson], empecé a recibir mensajes privados de hombres que, más allá de la intención de hospedarse, querían conocer mujeres: me mandaban solicitudes de amistad hombres que me preguntaban si era soltera, si estaba casada, si tenía hijos.

Eso genera malestar, ya que la idea del grupo es otra. Genera cierta inseguridad: no podés irte confiada a algún lugar, no sabés con qué tipo de personas te vas a encontrar. Como no me sentía cómoda, se me ocurrió que sería muy productivo armar el grupo enfocado a mujeres feministas y personas del colectivo LGBTIQ.

Ante la propuesta de Alejandra, les comenté esta idea. A las chicas les gustó y así empezamos el 22 de diciembre. No tengo muchas contactas feministas en mi muro, así que habré agregado a 35 personas como mucho. A partir de ese momento, se empezaron a sumar muchísimas mujeres: todavía sigo agregando y me parece genial.

El grupo está configurado para que permanezca oculto a los varones, o sea que si tenés un Facebook donde tu sexo es «hombre», no te va a aparecer el grupo en la búsqueda. Esto es más sencillo para mí a la hora de admitir personas.

Me es indistinta la agrupación política a la que pertenezcan o su ideología. Yo no limito a nadie, pero está bueno que se hagan las aclaraciones que cada una considere de antemano en su publicación.

  • ¿No hay fines comerciales?

La idea es que ofrezcamos hospedajes sin dinero de por medio, que sea un círculo de unión feminista donde nos cuidemos las unas a las otras. Es para quienes nos gusta viajar pero nos resulta complicado por la situación económica actual.

Ha pasado que el grupo sirva para compañeras que de pronto han perdido el último transporte a su ciudad y necesitan dormir en algún lado; he hospedado compañeras y también me han hospedado a mí.

  • ¿Podrías contarme sobre experiencias donde te hayan hospedado, o bien al revés, sobre personas que hayas recibido, y cómo te sentiste?

Ha pasado en los Encuentros de Mujeres. Para el último, que fue en Chaco, yo no tenía planificado viajar, pero a último momento me surgió la oportunidad de ir con unas compañeras de Comodoro que no tenía idea de quiénes eran, ni de qué agrupación venían. Me ofrecieron un lugar a mitad de precio así que 4 días antes de partir dije que sí, y me lleve una experiencia maravillosa. Sin conocerlas me sentí como en casa.

Ahora que el Encuentro Nacional de Mujeres se va a hacer en Chubut, estamos organizándonos para autogestionar todo este enorme movimiento y hospedar mujeres acá en Trelew y cercanías.

Ya estamos movilizándonos con el tema, porque aunque no nos conozcamos entre nosotras, sabemos que entre feministas hay algo enorme que nos une que es la sororidad, y eso nos da la confianza de saber que vamos a estar bien entre nosotras.

El hecho de que sea un círculo feminista va más allá de saber que no va a haber un entorno machista. Tiene que ver con saber con qué clase de personas nos vamos a encontrar.

Más allá de los hábitos y caracteres de cada persona, sabemos que la sororidad hará que nos encontremos en buena compañía, sabemos que del otro lado vamos a encontrar una compañera, alguien que nos va a brindar su amor, su apoyo, su contención. No nos va a poner en peligro sino todo lo contrario, nos va a proteger.

Esa es la idea del grupo, saber que vamos a ir a parar a un lugar donde nos vamos a sentir protegidas, comprendidas, refugiadas. Además, queremos seguir agrandando este círculo. Tengo la esperanza de que Mi casa es tu casa feminista nos va a unir a nivel internacional porque ya se están sumando compañeras de Costa Rica, México, Perú.

  • Por último, ¿qué es para vos el feminismo y en qué sentido te cambió la forma de observar y percibir el mundo?

El feminismo para mí no es sólo una ideología, es una forma de vida. Hace 2 o 3 años  tomé conciencia de lo que significa y a partir del conocimiento uno empieza a entender el mundo en el que vive y empieza a despertar. El feminismo es un despertar.

Yo crecí en un ambiente machista y también tenía actitudes y pensamientos machistas. Cuando me vi a mí misma, empece a querer mejorarme, a notar que si bien todo está naturalizado, no está bien. Estamos acostumbrados a la aceptación, a querer vernos como los demás para creer que vamos por el buen camino.

Cuando estás con compañeras feministas, te encontrás en otro mundo totalmente distinto, en el que te sentís cómoda porque nadie te juzga, nadie te mira mal, nadie te considera enemiga sino aliada, y eso es grandioso. El giro de 180° que podemos dar desde nuestra actitud es cambiar la agresividad por el amor y la invitación, porque el feminismo es eso: unirnos, amarnos, protegernos, querernos.

Las reglas del grupo son básicas y muy claras:

-RESPETO ENTRE NOSOTRES.

-CONSIDERACIÓN HACIA LA PERSONA QUE NOS ALOJA O NOS PIDE ALOJAMIENTO. NO JUGUEMOS CON LOS TIEMPOS DEL OTRE, NO NOS COMPROMETAMOS CON ALGO QUE NO NOS SERÁ POSIBLE LLEVAR A CABO.

-SEAMOS AGRADECIDES SIEMPRE, HIGIÉNIQUES Y ORDENADES EN CASA AJENA (consejos de mi abuela).

-VALE HACER RECOMENDACIONES SOBRE HOSPEDANTES Y HOSPEDADES.

-NO SE ADMITEN HOMBRES CIS EN EL GRUPO.

EL GRUPO ES PARA QUE NOS SINTAMOS SEGURES Y NOS CUIDEMOS ENTRE NOSOTRES.

SEAMOS CLARES A LA HORA DE OFRECER O SOLICITAR. SI HAY HOMBRES O VAMOS A LLEVAR COMPAÑERO DEBE SER AVISADO O CONSULTADO ENTRE NOSOTRES.

ÁMENSE. ESTAMOS TODES, LES UNES PARA LES OTRES.

#Reseña The Keepers: no puedes enterrar la verdad

Abusos, asesinato, conspiración, ocultamiento. El clero, la policía y el Estado son responsables. Miedos, mentiras, corrupción. Todo esto ocurrió en Baltimore en los años 60. La serie documental que intenta desenmarañar un crimen sin resolver.

Atención: esta nota contiene spoilers. Aun así, la importancia real de este documental no reside en el desarrollo de la trama, puesto que en el primer capítulo ya se brinda la información completa de lo que sucedió en los años 60 en Baltimore. Lo impactante es la serie misma, su organización, su narración y su estética.

The Keepers empieza narrando un crimen cometido en 1969. Cathy Cesnik, una monja estadounidense que impartía clases en un colegio femenino de Baltimore, había sido asesinada a la corta edad de veintiséis años. Sus antiguas alumnas, quienes hoy tienen más de 60 años, la recuerdan con mucho cariño, describiéndola como una mujer entusiasta, trabajadora, humilde y atenta; una persona a la que podían acudir en busca de apoyo y consuelo. La única monja que supo empatizar con sus alumnas.

La hermana Cathy había desaparecido una noche en circunstancias misteriosas, cuando volvía de comprar un regalo para su hermana quien estaba a punto de casarse. Su automóvil había quedado mal estacionado frente a la casa de la monja, pero ella nunca más regresó a su casa. Dos meses más tarde, su cadáver fue hallado en un bosque cercano.

El crimen, oficialmente, quedó sin resolver. En aquellos años, la policía manejó la hipótesis de que tanto la monja como otra mujer de la zona habían muerto a manos de un “lobo solitario”, algún psicópata sexual que estaba de paso por la zona, ya que ambas eran guapas y jovenes.

Esta serie documental cuenta con siete episodios dirigidos por Ryan White, quien ha dedicado su carrera a este tipo de proyectos de investigación, y está bajo el listado de las producciones de Netflix, plataforma que ya ha producido más de una docena de programas en ese formato. Además, ha sido nominada para el premio Emmy al mejor documental. No contiene imágenes fuertes, amarillistas, ni golpes bajos: es un documental que moviliza una gama muy amplia de sentimientos por el impacto que genera cada palabra testimonial de sus protagonistas.

La historia es de verdad escalofriante, no recomendable para interiorizarse antes de dormir puesto que invita a la reflexión sobre las mayores miserias humanas que pueden manifestarse: el abuso sexual a menores de edad, la consecuente manipulación psicológica y emocional para hacerlos callar, y el asesinato de una persona. Luego de 40 años, dos alumnas comienzan a recordar momentos oscuros de su niñez y deciden investigar estos sucesos. Todo comienza con el recuerdo de aquella tierna monja que un día no volvió a darles clases: empiezan a buscar datos de su muerte en periódicos antiguos y otros archivos, y luego crean una página de Facebook mediante la cual piden colaboración ciudadana sobre el caso.

Cathy Cesnik daba clases en una prestigiosa escuela católica, el Instituto Arzobispo Keough, al que acudían chicas adolescentes de familias bien posicionadas económicamente. En Baltimore abunda la población católica, sobre todo de origen centroeuropeo, y la Iglesia católica tiene una influencia muy grande en todos los niveles de la sociedad, mayor que en otros lugares de Estados Unidos, donde imperan las comunidades protestantes.

El cuerpo de Cesnik fue encontrado dos meses después de su desaparición. Tenía un agujero en la parte posterior del cráneo y, de acuerdo con la autopsia realizada, fue el resultado de un trauma tras un golpe contundente. Este suceso es la punta de un iceberg de proporciones enormes y desagradables.

Innumerables alumnos del Keough habían sido víctimas de abusos sexuales por parte del padre Neil Magnus y el padre Joseph Maskell, sacerdotes del instituto, ambos muertos hace algunos años sin haber sido juzgados como corresponde en este mundo terrenal. Así las cosas, gracias a la Iglesia católica, a la Justicia, y a la Policía de Baltimore, quienes ocultaron los hechos en lugar de encarcelar a los culpables.

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Cabe destacar que el asesinato de Cesnik se produjo justo después de que la joven monja amenazara con sacar a la luz las atrocidades perpetradas por la Institución eclesiástica, que implican no sólo el abuso sexual, sino un acto de manipulación que nada tiene de improvisado: generar un sentimiento de culpa en las víctimas, hacer que sientan que todo lo que les pasa es porque se lo merecen, porque tienen al “diablo” en el cuerpo, y que ellos tienen un pene “mágico” con poderes de exorcismo. Todas las acciones perfectamente medidas, estudiadas; curas con conocimientos en psicología. Nada estuvo librado al azar.

El padre Maskell tenía un hermano policía y era amigo de las autoridades locales. Estos curas no fueron los únicos implicados en los abusos: hubo policías que también acudían al despacho de la secundaria de Keough para violar a las alumnas. Parte de la metodología para el horror consistía en hacer creer a las víctimas que quizás, algún día, podrían ser perdonadas por sus pecados. Se trataba de niños a quienes se les enseñaba una religión, un necesario temor a Dios, la culpa y por último, el silencio. Esta ha sido la fórmula casi perfecta para las atrocidades.

La actitud de la archidiócesis local sobre el asunto, tras recibir decenas de denuncias, fue de negación, encubrimiento. Claro, ¿acaso podemos esperar que la Iglesia se arrepienta de sus pecados? Una maquinaria que llegó equipada a América en el siglo XV para imponer su evangelio derramando sangre a cada paso. Es insostenible la idea de que las autoridades policiales, eclesiásticas y judiciales son independientes: estamos hablando de la tríada patriarcal por excelencia, se sostienen mutuamente. Lo que hacen es evitar el efecto dominó.

Fuerza, esperanza, justicia. Esto es lo que representan las exalumnas de Keough. Un grupo de mujeres que tuvieron que sumergirse primero en la desesperación, intentar borrar las huellas de una infancia oscura, deconstruir supuestos, para volver a construirse, repararse, comprenderse, valorarse y decidir echar un poco de luz donde un homicidio quedó sin respuestas a casi 50 años del hecho.

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#Reflexión: Te encanará un robocop sin ley

Mariana Solange Gómez y Rocío Girat son una pareja y están casadas. El lunes 2 de octubre se encontraban en la estación de Constitución, Capital Federal, dialogando y besándose, hasta que fueron interceptadas por personal de la Policía de la Ciudad.

Bajo la excusa de que estaba fumando un cigarrillo en un sector no autorizado, los policías golpearon y detuvieron a Mariana, en un claro ataque contra su orientación sexual. La historia ya es de público conocimiento: logró viralizarse por medio de videos que prueban los hechos narrados por las víctimas de este suceso violento, que no tendría que haber ocurrido.

¿Por qué detuvieron a Mariana, acción violenta de por medio, durante 7 horas, cuando había otras personas fumando?

¿El cigarrillo fue la excusa esperada? ¿Por qué no arrestaron a todas las personas que fumaban?

¿Por qué se ensañaron con estas mujeres?

¿Por qué tolerar abusos de la autoridad policial? ¿Por qué un policía puede meter presa a una persona sin aviso previo de los motivos, sin argumentos? ¿Por qué le abrieron una causa a Mariana y no así a los policías que la golpearon?

¿Por qué la Institución Policial no reconoce ni respeta a la Institución del Matrimonio? ¿Por qué no entienden estos policías que deberían respetarlas sin importar el estado civil de las personas?

¿Por qué los valores de la igualdad aún no impregnan a la sociedad? ¿Por qué tampoco se reconocen los derechos de estas ciudadanas? ¿Por qué legalidad y legitimidad a veces tardan en encontrarse?

¿Por qué Mariana estuvo encarcelada durante 7 horas? ¿Por qué la golpearon y la llamaron «pibe» en pleno acto discriminatorio? ¿Por qué armaron un operativo con ocho policías, como si estuviesen persiguiendo a un delincuente?

¿Por qué les pidieron certificado de matrimonio, cuando esta solicitud no es habitual ante parejas heterosexuales? ¿Por qué manipularon la información en la Comisaría ocultando el estado civil de la detenida?

¿Quién les devuelve las horas perdidas? ¿Quién les quita el disgusto?

¿Qué conceptos tendrán Jonatan Rojo y Karen Villarroel, uniformados de la Policía Metropolitana del Gobierno de la Ciudad, sobre las palabras igualdad y derechos? ¿Por qué aún no hay educación con perspectiva de género en todas las instituciones, incluso la policial?

¿Por qué estas mujeres viven recibiendo violencia institucional? ¿Por qué Rocío fue violada por un militar, y este hombre no está en una cárcel común? ¿Por qué Mariana fue violada durante 16 años por su tutor, y este hombre sigue libre? ¿Por qué el Suboficial de la Armada Marcelo Girat obtuvo prisión domiciliaria si es un violador?

¿Por qué otros tantos violadores, agresores y femicidas siguen libres? ¿Por qué el sistema permite reducciones en sus condenas? ¿Por qué las restricciones perimetrales no funcionan como corresponde?

¿Por qué continúa la violencia institucional? ¿Por qué las cárceles están llenas de presos de clase media y baja? ¿Por qué el sistema sigue siendo clasista y jerárquico?

¿Por qué no se penaliza el maltrato físico y simbólico perpetrado por los policías? ¿Por qué hay tanta opinología infundada en los foros y las redes sociales sobre el tema?

¿Cambiará la matriz patriarcal? Hoy solo tenemos preguntas.

Escribimos con perspectiva de género y entendemos al feminismo como una forma de ver el mundo, como un movimiento inclusivo que busca mejorar las relaciones humanas, más allá del género y del sexo de cada persona.

La sociedad que condona estos comportamientos, no.