#Reseña La Chaco: darles voz a las invisibles

La novela comienza con un prólogo escrito por la activista trans Susy Shock, en el cual asegura que se deben narrar sus historias «para contrarrestar la violenta ignorancia desde donde hablan y castigan nuestros cuerpos por no ser como ellos. Porque no somos peores ni mejores, somos otras, así, con A mayúscula de sentirnos travas».

La novela cuenta la historia de Ximena, Lucy, Galaxia, Hiedra y Carina, cuyas vidas el destino entrecruza. En este sentido, el libro está dividido en tres partes: Gusano, Crisálida y Mariposa. El autor hace una analogía entre esas tres facetas contando la niñez de las protagonistas, su llegada a Buenos Aires, el comienzo del ejercer la prostitución y el presente.

«A nosotras no nos hacen el amor, a nosotras nos violan, había dicho Galaxia ese viernes al mediodía que se apareció en casa con la nariz llena de sangre y los quinientos pesos que faltaban para pagar el alquiler».

La Chaco, Juan Solá.

La novela, publicada por primera vez en 2017, vuelve a las historias palpables, tangibles, cercanas. La Chaco es una mezcla entre la belleza de una prosa poética y el testimonio crudo y doloroso de quienes están en la sombra y padecen injusticias. Sin embargo, más allá de las denuncias y la crudeza del relato, en los capítulos finales el autor menciona el crecimiento del movimiento LGBTIQ+, la ocupación de la calle con las marchas del Orgullo y la adquisición de derechos.

«Los mismos que querían prohibirnos la calle por lo que éramos, ahora nos veían pasar, como sorprendidos, incapaces de entender que inevitablemente lo que hicieron con nosotros algún día estallaría, incontenible, como una estampida de todos los colores persiguiendo el sol que se alejaba por Avenida de Mayo».

La Chaco, Juan Solá.

En cada capítulo, el autor narra sin prejuicios historias difíciles de digerir, que duelen y escandalizan. Le da voz a las que están al margen, las que abandonan la escuela porque son discriminadas, las que no van al hospital porque no quieren que se burlen y las llamen por su nombre del DNI, las que los padres rechazan y las que no encuentran refugio más que en sus amigas de la calle.

En una entrevista con Infobae, Solá se refirió a la elección del tema: «Andrés Mego, de la editorial Hojas del Sur, me dijo que quería un libro mío para el sello que dirige y que podría escribir sobre lo que más quisiera y acepté. Hacía tiempo que quería hablar de la identidad y la vida trans, tan ignorada, que ocurre en las sombras. Sobre todo en las ciudades más pequeñas donde las nuevas leyes muchas veces no alcanzan para que los vecinos tomen conciencia de que lo trans existe y respira».

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Mostrar la realidad

La dureza del relato coincide con la realidad: distintos estudios concuerdan en que el promedio de vida del colectivo travesti-trans no supera los 40 años. A su vez, según la Fundación Huésped y ATTTA (2014) más del 70% no ha terminado el secundario, resultado de la exclusión sistemática y la estigmatización que pesa sobre las mujeres trans. A esto se suma la expulsión temprana de estas personas de su hogar y la violencia ejercida en este.

En la misma línea, el informe «La revolución de las mariposas» revela que casi el 90% de quienes tienen entre 18 y 29 años está en situación de prostitución o se considera trabajadore sexual. Además, la mayoría de las investigaciones coinciden en que el 80% de las mujeres travestis o trans trabajan en la informalidad, ya que manifestar la identidad autopercibida lleva a la imposibilidad de acceder a un trabajo formal.

Según el Observatorio Nacional de Crímenes de Odio LGBT 2020, del total de personas de la comunidad víctimas de crímenes de odio, el 84% de los casos corresponden a mujeres travestis o trans. Estas cifras podrían ser incluso mayores ya que solo se cuentan casos relevados por los medios de comunicación o denunciados ante el Estado.

Si bien en los últimos años leyes como la de identidad de género y cupo laboral han intentado reparar la invisibilización histórica que la comunidad trans ha sufrido a lo largo de la historia, tanto la novela como la realidad denuncian que todas estas desigualdades se deben en gran medida a la ausencia del Estado.

«Mala suerte de ser travesti.

Mala suerte es tener que llevar una vida ficticia con un nombre ficticio.

Mala suerte es ser la presa favorita de la cana.

Mala suerte es que los presidentes no gobiernen para vos y que tu viejo no te quiera porque sos demasiado sensible».

La Chaco, Juan Solá.

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Imagen: Sudestada

Sobre el autor

Juan Solá es escritor y guionista. Sus textos siempre tienen como denominador común una carga social y por sobre todo humana. Nació en La Paz, Entre Ríos pero se crió en Resistencia, Chaco, donde cursó sus estudios y publicó su primer libro a los diez años: Cuentos para compartir.

Además, es autor de Naranjo en fluo (2015), Microalmas (2016), Épica Urbana (2017), Ñeri (2018) y Galaxia (2020). Durante el año pasado la Editorial Sudestada editó Los Amores Urgentes, una trilogía que incluye La Chaco, Ñeri y Galaxia.

«En la escuela me lo hacían siempre: “¿Por qué no hacen como él?”, decían las maestras en voz alta, y mis compañeros me tomaban una bronca… “Miren cómo estudia, miren cómo sabe todo”, pero lo que no sabía esa maestra es que yo estudiaba para que no me cagara a palos mi papá y porque era la única promesa que tenía para salir de ese lugar. No estudiaba por amor a la tabla periódica, estudiaba porque mi papá me había dicho: “Si vos estudiás bien, idioma, computación, vas a tener un buen trabajo”».

Juan Solá.

Según sus palabras, estudiar computación le sirvió para conseguir trabajo en un call center y aprender inglés «para que me putearan los gringos que atendía todos los días». «Cuando me di cuenta de que no era así como me lo habían pintado, me volví agresivo, resentido, y fue la militancia lo que me fue devolviendo la esperanza en mí mismo», aseguró.


Fuentes:

Reina de corazones: dándole luz a la vida travesti trans

Este trabajo no es un estreno pero lo traemos a colación porque creemos que es muy importante para conocer el mundo tal y como es, o por lo menos una parte de él que suele estar bastante escondida. Reina de Corazones muestra las distintas aristas del mundo travesti y trans, un mundo que para muches es desconocido, lo cual provoca falta de empatía, discriminación y juzgamiento injustificado.

Reina de Corazones fue premiado en festivales de Argentina, Estados Unidos, España y Colombia, como también fue declarado Proyecto de Interés por el Ministerio de Desarrollo Social y por el Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social.

¿Cómo empezó todo? Guillermo Bergandi, su director, es actor, director de cine y profesor de teatro y cine. En 2014 comenzó a dar clases de actuación en la Cooperativa Arte Tv Trans, en el sótano de una florería. Con el correr del tiempo, conoció la historia de la Cooperativa y de quienes la conformaban y eso lo motivó a darle vida al documental Reina de corazones. Con el objetivo principal de mostrar al mundo lo que él veía en ellas, esa búsqueda de un sentido en la vida, puso quinta a fondo y fue a conquistar su propósito. Además, buscaba que a través de su difusión ellas pudieran conseguir trabajo y herramientas alternativas a la prostitución.

«Veía que las cosas se les hacían tan difíciles y eran personas tan hermosas en cuanto a la actitud que le ponían a los problemas que atravesaban».

Guillermo Bergandi

¿Qué cuentan sus historias?

Este relato cuenta la intimidad de la vida de sus protagonistas, dónde viven, a qué se dedican y quiénes son (una pregunta difícil de responder para muches). Cada testimonio es tan importante como invaluable porque deja ver una experiencia distinta, para algunes hasta inimaginable, que dista mucho de lo que es social y culturalmente conocido y lo que está (mal) establecido como «normal». Son historias únicas, con otros obstáculos y otros recorridos.

Una de las técnicas de Guillermo para mostrar lo más expresamente posible la singularidad de estas historias fue preguntarle a cada una qué es ser trans o travesti para ellas. «Para mí, la palabra trans es una palabra mágica, es como que vos trascendiste algo», afirma Emma.

En sus voces, el relato avanza contando el camino que transitaron hasta conseguir vivir a pleno su identidad autopercibida. Para algunas fue más difícil que para otras, pasaron por usar los vestidos de mamás y abuelas, por pintarse con rouge cuando nadie las veía y por enfrentarse a la difícil experiencia de ir al colegio en un marco de gran discriminación hacia el colectivo LGBTIQ+.

El director recapitula una a una cada historia. Nos cuenta, a través de ellas, cómo fue tomar la decisión de usar por primera vez ropa de mujer o cómo fue montarse con la ropa de una hermana y sentirse plenas. Cuándo y qué decidieron operarse y cuál es su visión sobre pasar por el bisturí o tomar pastillas anticonceptivas.

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Ver este documental es adentrarse en la vida de 10 mujeres que tuvieron que ser fuertes e independientes desde el día en que se dieron cuenta de que eran mujeres, tuvieron que ponerse firmes en sus casas y enfrentarse a sus familias. Pasaron por el miedo de no ser aceptadas como también por el acogedor abrazo de un padre y una madre que lo entendieron todo. Sus vidas tuvieron idas y vueltas pero ellas siempre supieron cuál era el camino.

En cada palabra hay una enseñanza, como cuando Nicole dice que dentro de una persona existen muchos sexos y que a veces nos lleva toda una vida definir qué somos, porque lo externo puede demostrar algo físico mientras que lo interno puede demostrar algo totalmente opuesto.

Por su parte, Emma, que hoy es socia fundadora y presidenta de la Cooperativa, nos contó en conversación con Escritura Feminista cómo fue su experiencia sin dejar de dar cátedra con sus palabras, «Hacer el documental fue una experiencia reflexiva porque fue mirar para atrás y recorrer el comienzo. Lo más fundamental es transmitirle a las nuevas generaciones que hay que hacer. Nosotras somos un grupo que hizo y hace porque la vida de eso se trata, de no caerse en un pozo a llorar, hay que seguir, levantarse y volar. Creo que es lo que hicimos siempre en la Cooperativa».

Una experiencia reveladora

Hablando con Escritura Feminista, Guillermo nos contó cómo fue el proceso de llevar adelante el documental. Antes de conocer a la Cooperativa y a las chicas, él no tenía contacto con el feminismo y su lucha ni con la deconstrucción por la que hoy en día se trabaja tan arduamente. Todo ese mundo lo conoció a través de ellas.

«Mi relación con el colectivo fue por ellas, fueron muy generosas conmigo, me incorporaron en el grupo como si yo fuese una trans más, nunca hicieron diferencia».

Guillermo Bergandi.

Entre que empezaron y terminaron el filme, los movimientos feministas y LGBTIQ+ y todo su trabajo se hicieron cada vez más visibles. Esto se reflejó en la repercusión de la película: la pedían por todos lados, se presentaron en más de 30 festivales y ganaron cinco premios en distintas partes del mundo. Estaba sucediendo lo que el director había planeado, se estaba conociendo el mundo travesti trans.

«Dejar algo así, por más chiquito que fuera, me hizo muy feliz. Sé que generó cosas en muchas personas porque me lo hicieron notar, se les abrió la cabeza. ¿Qué más puedo pedir?», reflexiona Bergandi.

(De izq. a der.) Guillermo, Estefi y Emma. Imagen del Facebook de Cooperativa Arte Trans.

La experiencia fue un antes y un después en la vida de Bergandi. A partir del primer trabajo juntes, pudo dirigirlas en otras obras de teatro, siguieron el vínculo y como no podía ser de otra manera, se hicieron amigues. Luly nos transmitió el mismo sentir, Reina de Corazones marcó un antes y un después en su vida personal: «Fue mi primer trabajo artístico, me pone muy contenta ver cuando lo pasan en Canal Encuentro y también recordar ese momento histórico en mi vida».

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Cuando empezó a gestarse el documental, Luly era docente en el Bachillerato Popular Travesti Trans Mocha Celis. Trabajó cinco años en el mismo lugar y después de la pandemia comenzó a hacerlo en el Ministerio de Salud, en un programa de diversidad. Este cambio nos da la pauta de cómo fueron cambiando las cosas, de los derechos que fue ganando el colectivo y la libertad que obtuvo.

Otro punto a destacar de este trabajo según Luly es que Guillermo se centró en no catalogar a todas las actrices en la prostitución, sobre todo con la intención de romper ese estereotipo que encasilla a mujeres trans y travestis como prostitutas, que venden drogas y están en cárceles de varones. Lu, por ejemplo, en ese momento era trabajadora sexual pero el director decidió omitir ese dato y, en cambio, contar que estaba cursando la carrera de enfermería en la Universidad de Buenos Aires y que daba clases en el bachillerato. Un intento por abrir perspectivas.

«Le tengo mucho cariño al documental porque mostró el mensaje: sí se puede salir adelante, se puede salir del estereotipo de la marginalidad, de la miseria, de la expulsión y de la exclusión y en cambio mostrar que hay otras realidades travestis y trans».

Luly Arias.

Estefi también nos relató lo importante que fue para ella el paso por este documental: «Fue importante por ser mi primer documental, por no mostrar algo clásico y porque ayuda a visibilizar mucho la vida de las personas trans».

Cooperativa Arte Trans

La Cooperativa Arte Trans, antes llamada Arte Tv Trans, funciona desde 2010. Comenzó agrupando a mujeres trans y travestis de Latinoamérica y luego se expandió a personas LGBTIQ+ que quieren dedicarse a la actuación y que encuentran en el arte una profesión que les enorgullece. De ahí surgieron las protagonistas de este documental. Ellas estudian teatro y dejan todo para realizar obras. La primera fue «Hotel Golondrina» de Daniela Ruiz, fundadora de la cooperativa. ttambién dieron vida a «Los monólogos de las Tetas con Pene» y «La casa de Bernarda Alba».

Imagen de la Cooperativa Arte Trans

Luly destaca la importancia de la Cooperativa en su vida: «Me abrió un abanico de posibilidades y me ayudó a pensar que no estamos solo predestinadas a la prostitución, sino que podemos hacer otras cosas, como actuar. Entonces me impulsó a llegar a un sueño que ya tenía pero venía dejando de lado por muchas cuestiones que nos atraviesan a las mujeres trans, como hacernos sentir vergüenza de nuestras voces o de nuestros cuerpos o el prejuicio de que no se nos iban a abrir las puertas».

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Con respecto a la importancia del documental para la Cooperativa, Emma nos expresó que «fue una experiencia consagratoria, porque con todo lo que estaba logrando merecía un reconocimiento de su recorrido».

Sus sueños son grandes, mira al futuro con esperanza y espera poder llegar a ser una gran productora de contenidos: ya lo es, con contenidos audiovisuales, teatrales y artísticos presenciales. De hecho, el proyecto ya comenzó a ver la luz a través de lo que llamaron «DiverSIcuentos», cuentos infantiles sobre diversidad para ayudar a pensar en crianzas libres y diversas.

El arte fue su motor para seguir adelante, para cancelar estereotipos, levantar la cabeza y cumplir sus sueños. La vida tiene mucho para darles y van a buscar todo eso y más. Sentir el apoyo del resto de la comunidad es una pilar fundamental para continuar en el camino. Es importante, de nuestra parte, cumplir con el papel que nos toca: estar con ellas y elles a capa y espada, para seguir conquistando derechos, para poder vivir la vida que eligieron lo más plenamente posible.

Neuquén inclusivo: otorgan 12 viviendas a mujeres trans

En medio de las dificultades que acarrea la pandemia de COVID-19, la ciudad de Neuquén dio un paso histórico en la ampliación de derechos para la diversidad sexual. El «Condominio Social Tutelado para Mujeres Trans» fue inaugurado el pasado 10 de agosto en el barrio Confluencia. Se trata del primer complejo habitacional del mundo destinado a la población travesti/trans en situación de vulnerabilidad. Fue impulsado por la monja Mónica Astorga Cremona, miembro de la Orden de las Carmelitas Descalzas, quien lleva 10 años a cargo del proyecto.

Un sueño hecho realidad

«Yo comencé a acompañar a las trans hace 14 años. Lo que a mí más me impactó es que cuando les pregunté qué sueño tenían, me dijeron que lo que querían era una cama para morir».

Hermana Mónica Astorga Cremona para Agencia Presentes.

La construcción del «Albergue de la Costa del Limay – Sustentable» estuvo a cargo del Instituto Provincial de Vivienda y Urbanismo con una inversión de 27.6 millones de pesos y se levanta sobre un terreno cedido por el municipio en el año 2017. Consta de 12 monoambientes equipados con cocina, baño completo, calefacción y termotanque. También poseen un balcón o patio interno, un salón de usos múltiples y un patio de uso común.

Cartel de bienvenida hecho por la Cooperativa de Trabajo Los Amigos Ltda., empresa constructora del condominio.

«No podían ni agarrar la llave por el llanto, no podían creer lo que estaba pasando. Recuerdo que una me dijo: “El baño es más grande que el cuarto donde vivía”».

Hermana Mónica Astorga Cremona a la Agencia Presentes.

Las viviendas son administradas por el monasterio al que pertenece Astorga, apodada «la monja de las trans», y fueron cedidas en comodato a 12 mujeres travesti/trans de entre 40 y 70 años. En caso de defunción de alguna de sus propietarias, la unidad será destinada a otra mujer trans.

La realidad de las trans

La emergencia habitacional del colectivo no es novedad. En la Argentina, la expectativa de vida como personas travestis/trans no supera los 40 años. El acceso a la educación superior es aún un privilegio de poques y, sumado a la discriminación que la mayoría sufre a la hora de una entrevista laboral, subsistir de la prostitución es lo más inminente. Al carecer de un trabajo registrado con recibo de sueldo, conseguir un alquiler sin precios abusivos y en condiciones de salubridad se vuelve toda una odisea.

En lo que hace a la situación específica en las provincias de Neuquén y Río Negro, según el relevamiento «Trans-formando Realidades» de la Universidad Nacional del Comahue en conjunto con otros organismos gubernamentales, la expectativa de vida es de 42 años, más de un 60% de la comunidad no completó sus estudios secundarios y el 45% ejerce la actividad sexual como fuente de ingresos. En lo que hace a vivienda, en la provincia de Neuquén, el 65% no posee vivienda propia y el 45% tuvo problemas para alquilar por discriminación, motivos económicos y sobreprecios.

Tenencia de la vivienda que habitan.

Por ello, en materia de derechos, este es un avance muy importante para la ciudad y se suma a la reciente aprobación en el Concejo Deliberante Neuquino de la ley de cupo laboral «Yanina Piquet» el pasado 13 de agosto, que establece un porcentaje del 1% del empleo público para les travestis, transexuales y transgéneros.


Fuentes:

Imagen: Diario Río Negro


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Memorias familiares en el Archivo Trans

El Archivo de la Memoria Trans Argentina cuenta con mas de 9000 fotos digitalizadas y otro tanto por digitalizar. El viernes 14 de agosto realizó su primer conversatorio online, en el que a través de la plataforma Zoom se presentó una selección de esas imágenes contextualizadas por el relato de las integrantes. Como iniciativa para recaudar fondos, la actividad se repetirá de forma mensual.

El recorrido va desde registros arqueológicos que dan indicios de las identidades trans desde la época prehistórica hasta los años 60 y 70, documentando la vida de personas en los contextos culturales y sociales de distintos puntos geográficos a nivel global.

Maria Belén Correa es una de las fundadoras del Archivo: «A nosotras constantemente nos sigue llegando material. Porque la característica que teníamos es que éramos conservadoras sin saberlo. Eramos coleccionistas sin saber qué significaba eso. Juntábamos fotos familiares y hoy nos convertimos en artistas, archivistas y hacemos todo el trabajo necesario para que ese material sobreviva».

El acervo cuenta con cartas, documentos, fotografías, postales, tarjetas, todo lo que pueda documentar un tiempo y un pasado. Además, hay objetos que no se pueden escanear como, por ejemplo, la ropa, que son derivados a la Biblioteca y Museo Claudia Pía Baudracco, porque allí tienen un espacio físico. Quienes integran el Archivo aún trabajan «con las computadoras bajo el brazo» y van moviéndose hacia los espacios que les prestan.

Una de las historias narradas es la de Casa Susana, un espacio que funcionó en Nueva York en 1960: 

«Allí participaban crossdressers, no estamos hablando de personas trans sino de personas con una vida social-cultural cis que se juntaban en un club para expresar lo que ni siquiera era su sexualidad, porque en aquel tiempo planteaban que lo hacían por el fetichismo de la femineidad. Incluso, si se conocía que alguna de ellas lo hacía de forma sexual, esa persona era rechazada. Era una cuestión muy del patriarcado o de ese margen que había en aquella época. Hay que destacar la situación y el por qué lo hacían en ese ámbito».

En las dos horas del conversatorio, la historia argentina también se nutre del testimonio de integrantes del movimiento travesti-trans del país —que en su origen se llamó Asociación de Travestis de Argentina—. Narrando su experiencia de vida, contextualizan sus fotos familiares.

«Entre nosotras formábamos nuestras propias familias. Las compañeras eran la única familia que yo conocía, parecía que no existía nada más, porque el resto era inseguridad.

En 2011, llegó la derogación de los artículos que nos criminalizaban y ahí conocimos la libertad. Después, llegó la ley de identidad de género. En los cincuenta y siete años que tengo nunca pensé que iba a llegar a vivir lo que vivo. Poder sentarte en un restaurante, poder salir a bailar».

Carolina Figueredo.

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En febrero de este año se entregó el DNI número 9000 con datos rectificados de acuerdo a la ley Nº 26.743, sancionada el 9 de mayo de 2012 por unanimidad en el Congreso y promulgada el 23 de mayo del mismo año. La ley «permite que las personas trans sean tratadas de acuerdo a su identidad autopercibida e inscritas en sus documentos personales con el nombre y el género vivenciado», puntualizó para Filo News Isha Escribano, la compositora y médica que lo recibió.

De acuerdo a un informe elaborado por el RENAPER, de las 9000 personas que accedieron a su nuevo DNI, el 24% tiene entre 30 y 39 años, el 14% tiene entre 40 y 49 años, el 4% entre 50 y 59 años y solo el 1% tiene más de 60 años. Dentro de las nuevas generaciones en acceder, suman un 43% las personas que tienen entre 20 y 29 años mientras el 14% restante son niñes y adolescentes de hasta 19 años.

En esos porcentajes que incluyen a las personas mayores de 40 años, María Belén Correa enfatiza un número: «1710 personas que pelearon y pusieron el cuerpo para defender logros como la ley de identidad de género». Allí hace referencia a la vulneración de derechos del colectivo LGBTTQ+ que sufrió esa generación durante las dictaduras cívico-eclesiástico-militares y a causa de la vigencia de códigos contravencionales que penalizaban la homosexualidad y hasta «vestirse con prendas del sexo opuesto», que fueron eliminados en años posteriores a 1990.

Ante esa necesidad de políticas públicas que garanticen el desarrollo de todas las personas de forma igualitaria y en el marco del disfrute de sus derechos, desde la organización acotan la importancia del apoyo «moral» que reciben desde diferentes sectores de la sociedad. Y destacan: «Tenemos mucho apoyo de este gobierno, en el anterior no nos querían ni ver».

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Imagen expuesta en el Conversatorio

«En 1992, durante la primera Marcha del Orgullo Gay-Lésbico (porque así se llamaba), repartían máscaras porque las personas no se querían hacer visibles porque podían perder a su familia, su estatus. Nosotras, cuando comenzamos a manifestarnos en 1993, no teníamos miedo a perder nada de eso porque ya no lo teníamos. Además el movimiento gay-lésbico pedía por casamiento, adopción, a diferencia de nosotras que pedíamos libertad. Ángela Vanni, abogada que acompañó a las chicas hasta el año 1998, peleó contra edictos policiales que penalizaban a las personas trans. A la comunidad travesti-trans la democracia nos llegó en 2012 cuando nos reconocieron como personas. En 2010, las personas gay-lésbicas ya se podían casar, pero en algunas provincias existían esos edictos, el último existió hasta 2011 en Formosa».

María Belén Correa.

Sobre de las identidades no binarias, destacan que aún no hay registro en el archivo de Argentina porque se trata de una denominación reciente en el país. En documentos de años anteriores es difícil encontrar esa identidad, pero resaltan que quizá se usaba de forma similar la denominación marica. En ese sentido es que esas identidades se podrán ver en el contexto de archivo recién dentro de 15 o 20 años, cuando se documente lo que está pasando en la actualidad.

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Para las nuevas generaciones travestis, trans y no binaries que nacieron en democracia resaltan la importancia de documentar su vida actual, porque servirá para seguir contando la historia. «Es también ayudar a nuestro trabajo. Hoy buscamos lo que escribía la policía sobre nosotras y buscamos en la hemeroteca las publicaciones y la forma en la que nos trataba la prensa. A ese mismo archivo lo comparamos con las historias de las sobrevivientes. Muchas de ellas hoy están exiliadas, esa fue su salvación».

También ocurre con hombres trans que la documentación es mas reciente, de los años 90 en adelante. Por un lado, explican que en la televisión argentina se empezó a hablar del tema en ese momento y, además, porque los hombres trans no vivían en una comunidad familiar, esa es una característica propia del pasado de mujeres trans y travestis, por lo que resulta diferente la forma en que se pueden encontrar archivos.

«Es muy importante que se conozca nuestra historia, porque fuimos toda una vida juzgadas. Hoy, que el archivo nos da la oportunidad de poder contar nuestra vivencia y nos da los materiales para poder luchar por nuestros derechos, es muy valioso».

Carolina Figueredo.

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«Lo más urgente es la ley integral para las personas trans, más una reparación histórica para las trans adultas. Hemos sufrido mucho daño, por eso es un reconocimiento que nos permitiría tener una vejez más aliviada».

Magalí Muñiz.

Desde hace dos años el Archivo trabaja en un libro fotográfico y a la vez en un libro de historia, con anécdotas y relatos de las compañeras. Y si bien recibe donaciones de más documentos con cantidad de historia del colectivo desde diversos lugares de Argentina, no tiene representantes en distintas provincias, sino que el grupo está conformado en Buenos Aires.


Zulma Lobato: la deshumanización de las travestis

El 27 de julio pasado, Zulma Lobato fue víctima de un violento robo en las calles Vélez Sarsfield y Baigorria de Vicente López. Los delincuentes la atacaron, le dejaron el cuerpo destrozado y le robaron una gran cantidad de dinero. Después del hecho, intervino la policía y fue trasladada de urgencia en una ambulancia del SAME al hospital de la localidad

Los ladrones la golpearon y lastimaron al punto de dejarla prácticamente desfigurada. Algunos detalles fueron aportados, horas más tarde, por Lautaro Reyes, amigo íntimo y exrepresentante de la mediática. El lunes por la madrugada publicó en su cuenta oficial de Twitter: «Molieron a palos a Zulma Lobato. Le partieron la cabeza y los delincuentes le robaron sus pertenencias y $15.000 de su pensión. ¡¡¡Basta de lastimar y robar a los gerontes!!!».

En el transcurso del mismo día, el amigo de Zulma compartió en esa red social algunas imágenes de ella golpeada y ensangrentada en la calle, antes de ser atendida por una persona profesional. «Indignado. Así dejaron a Zulma Lobato. Hijos de re mil puta. Encima de robarla, la lastiman y la dejan casi desnuda. Zulma no jode a nadie, vive en su mundo. ¿Por qué tanta maldad? ¡¡¡Basta de aprovecharse de la vulnerabilidad de los grandes, mierdas!!!», expresó en su cuenta.

En tanto, Zulma relató que el hecho ocurrió cuando estaba yendo a comprar a la proveeduría y la agarraron de atrás repentinamente, sin que ella pudiera defenderse. Le pidieron que les entregara sus dólares, pensando que por ser una persona famosa tenía mucha plata. Como no tenía, les dio dos mil pesos solamente, lo cual en principio no coincide con el relato de su amigo Lautaro. 

A pesar de haberles entregado todo el dinero que tenía, le pegaron patadas hasta dejarla tirada en el piso y con el cuerpo desfigurado. El ataque duró unos veinte minutos y de no haber llegado la policía, es posible que terminaran matándola. Además, cree que alguien pudo haberla entregado y que algún delincuente de la zona puede haberla marcado antes, ya que los ladrones sabían que ella tenía en su bolso el dinero de la pensión. 

Zulma vive tan solo con el dinero justo para pagar el mes de una pensión y la ayuda de sus vecinos y gente conocida, pero necesita trabajar. Desde que empezó la pandemia, su situación económica se agudizó, ya que no puede obtener ni siquiera lo poco que tenía antes. Además, esta situación se ve afectada por la ridiculización que hicieron los medios de ella y el actual abandono, cuando ya no les sirve más mediáticamente.

Como si esto no fuera suficiente, mucha gente la llama para realizar eventos privados que resultan ser falsos. Cuando ella logra llegar a la dirección que le envían, se encuentra con que el domicilio es falso. No solo se juega con la necesidad económica y emocional en ese acto, sino que además le hacen gastar lo poco que tiene en colectivos. Sin mencionar, la ilusión que le generan cuando le prometen un buen sueldo y después todo queda en la nada.  

Esta no es la primera vez que Zulma es víctima este sistema injusto que violenta constantemente a las identidades trans y travestis, particularmente a las feminidades. El pasado 27 de marzo también sufrió el robo de su celular, tarjetas de débito, crédito y DNI, mientras estaba yendo al supermercado a comprar comida. 

Generalmente es su amigo Lautaro quien le provee dinero y también quien la ayuda a administrarlo, ya que por su estado de salud mental muchas veces no puede hacerse cargo y la terminan estafando. Algunos períodos depresivos la llevaron a dejar de atender el teléfono a la gente que quería ayudarla y, después del robo el 27 de marzo, a instalarse en la calle con un cartel con su número de celular que decía: «Para contratar a Zulma Lobato en boliches, casamientos, despedida de solteros y todo tipo de eventos»

La Asociación Civil Mariposas Libres, que apoya a la comunidad trans en todo el país, buscó recaudar fondos para ayudarla, junto a algunos famosos como Martín Cirio, Vanesa Strauch y el abogado Mauricio D’alessandro, entre otres. A pesar de querer colaborar resulta imposible realizar depósitos, porque su frágil estado de salud hace que termine siendo víctima de robos. Quien sigue intentando contenerla en ese estado, más allá de todo pronóstico, es Vanesa Strauch. 

Zulma Lobato no es simplemente una persona que ha sido víctima de numerosas situaciones de violencia y abandono. No es mala suerte, ni casualidad. Zulma es la imagen que representa a toda una generación de travestís. Es todo lo que representa, es todas las otras Zulmas. La representación del colectivo trans ridiculizado en los medios hasta que ya no sirve más para su consumo personal. Es la violencia machista y heteronormativa que castiga a aquellos cuerpos que han salido de la norma. Cuando castiga a esos cuerpos lo que hace es dar una lección y un ejemplo para el resto de la sociedad de lo que puede pasarles si se salen de la norma. Correcciona y ejemplifica. 

Históricamente, el lugar donde el patriarcado y el transodio ponen a gran parte de la población trans permite ridiculizarles y da lugar a la mediatización de los cuerpos travestis y trans. Al ridiculizar a esas identidades, lo que hace también es deshumanizarlas. Construyen constantemente discursos de odios, en los que se expresa claramente que las vidas de elles valen menos que otras. 

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La situación de Zulma Lobato dejó a la vista las enormes desigualdades que atraviesa a toda la comunidad trans. Por un lado, son expulsades de todas las instituciones, empezando por la familia que les deja en la calle y les abandona a su suerte. A pesar de que desde distintas organizaciones, como el bachillerato Mocha Celis, se crearon redes para contener al colectivo travesti y trans, resulta imposible poder abordar todo ese entramado complejo prácticamente en soledad.

Muches de elles no llegaron ni siquiera a terminar la escuela, lo que les obliga a encontrar como único medio de trabajo la prostitución. Todo eso desemboca en una realidad en la que el 90% de las personas trans no tienen acceso a un trabajo formal y casi el 80% vive de la prostitución o del trabajo sexual. Y su vez, generalmente esto desemboca en la muerte de muches de elles, por falta de contención, acceso a la salud y presencia amorosa.

Si podés colaborar con el colectivo travesti-trans, comunicate con las organizaciones aquí mencionadas.


Fuentes:

Imagen destacada: El destape


Crónica de un Encuentro Plurinacional de Mujeres, Lesbianas, Trans, Travestis, Bisexuales y No Binaries

Un fin de semana inolvidable, relato de la expresión política más inmensa y ninguneada de la historia. Sigue leyendo Crónica de un Encuentro Plurinacional de Mujeres, Lesbianas, Trans, Travestis, Bisexuales y No Binaries

Cuerpos que no importan

Las esconden, las aíslan, nadie las conoce. Los travesticidios son silencio. Los travesticidios no aparecen en los medios, son otro tipo de víctimas. Muy pocos casos mueven el amperímetro de las redes sociales.

Según el observatorio «Ahora que sí nos ven», entre el 3 de junio de 2015 y 20 de mayo de 2019 hubo 31 travesticidios. ¿Dónde se vieron reflejados? En la realidad, el número es mucho mayor ya que no hay registros de todos los casos. El femicidio ha logrado la condena social pero con los travestidos no ocurre lo mismo: los casos quedan en la nada, sin nombres, sin cuerpos.

En lo que va del año, hubo 122 casos de violencia hacia el colectivo LGBTIQ+ (datos de MuMaLá), de los cuales el 76% fueron dirigidos a la comunidad travestis-trans. El 31% de los casos fueron travesticidios sociales, muertes evitables. No existe igualdad de condiciones para las mujeres si se dejan por fuera a las travas y las trans que día a día mueren como consecuencia de un sistema patriarcal que las oprime y mata.

Con el concepto de travesticidio no nos referimos solo a crímenes de odio, sino que también hablamos de muertes evitables que atraviesan al colectivo; por eso se dice que son sociales. La creación de esta denominación se debe adjudicar a Lohana Berkins, quien durante muchos años luchó para construir una figura que nombrase a estas muertes silenciosas.

Las travestis y las trans crecen aisladas de sus casas, de sus entornos afectivos. Son discriminadas en el acceso a la salud, la escuela, los estudios universitarios, el trabajo y algunos medios de comunicación que las vuelven a matar debido al mal tratamiento de los casos.

En el transcurso de los últimos meses de 2018 y los primeros de este año, cuatro travestis y mujeres trans fueron asesinadas sobre la ruta 4 en la provincia de Buenos Aires. A Laly Heredia, de 36 años, la mataron de un tiro en la cadera. Marilyn Sosa falleció tras ser atropellada en la zona.

Marcela Chocobar fue asesinada y descuartizada en el año 2015 en Santa Cruz. Su cuerpo nunca fue encontrado. Durante mucho tiempo, el Estado, la justicia y la policía intentaron que no saliera a la luz, que sus asesinos no fueran condenados y que el crimen no tuviera justicia. Este mes, la Cámara Oral Penal de Río Gallegos condenó a prisión perpetua a Oscar Biott, autor material del crimen.

Como estos casos, hay miles y miles todos los días. Hay odio y discriminación en las calles solo por asumir una identidad no cisgénero, hay dimensiones de violencia que operan de formas terribles sobre las cuerpas trans y el final es la muerte a temprana edad.

 

Te invitamos a la movilización este 28 de junio a las 17hs en Plaza de Mayo.


Fuente imagen destacada: Tucumanalas7