Hablemos de violencia mediática

El 14 de septiembre se conmemoró el Día Latinoamericano de la Imagen de la Mujer en los Medios de Comunicación. La fecha se estableció en 1990 en el marco del V Encuentro Feminista Latinoamericano y del Caribe como gesto de apoyo y solidaridad hacia el programa radial Viva María, dedicado al debate sobre los derechos de la mujer en Brasil, que estuvo al aire durante diez años hasta ser retirado por presiones políticas. 

Cada año para esta fecha se convoca a los medios de comunicación, tanto en lo que concierne a lo periodístico como publicitario, a transmitir una imagen de la mujer libre de estereotipos y en la diversidad étnica, cultural, económica y social.

Esa convocatoria a trabajar en los mensajes que se transmiten a la sociedad a través de los medios de comunicación tiene relación directa con las advertencia realizadas desde diferentes organismos, observatorios y ONG sobre las imágenes estereotipadas que se muestran de la mujer, una manera de «comunicar» que se traduce en violencia mediática. 

Algunos conceptos a incorporar 

Resulta importante, en principio, desmenuzar algunos conceptos. La violencia simbólica es uno de los tipos de violencia reconocidos junto a la física, psicológica, sexual y económica. Es aquella que reproduce mensajes o valores estereotipados que contribuyen a la desigualdad en las relaciones sociales y naturalizan la subordinación de la mujer. La violencia mediática, por su parte, es la modalidad en que estos mensajes se transmiten, es decir, las publicación de textos e imágenes con mensajes estereotipados a través de medios de comunicación masiva.      

La Red Par (Periodistas de Argentina en Red Por una Comunicación No Sexista) define la violencia mediática como «los mensajes que, en cualquier soporte comunicacional, humillen y discriminen a las mujeres. Tanto al agredirlas de manera directa, como al utilizar sus imágenes como objetos de consumo. La violencia mediática es una de las manifestaciones de la violencia de género. Expresa y refuerza la desigualdad entre las personas con diferente identidad sexual».

Este tipo de mensajes los podemos encontrar en programas periodísticos, de entretenimiento, ficciones y en el ámbito publicitario. Para analizar estos escenarios lo primero que debe identificarse son los estereotipos de género, aquellas representaciones asignadas socialmente a cada género a través de características y roles como supuestos identitarios de varones o de mujeres.  

En los medios de comunicación se construye sentido, se reproducen el sentido común, los valores y los conceptos. Esto lo podemos encontrar en comentarios sexistas de periodistas o conductores, la invisibilización de la mujer en los mismos roles que los varones, la asociación de la mujer con los espacios íntimos y de cuidado, la reproducción de la imagen del cuerpo femenino hegemónico como único modelo, dejando de lado la diversidad de los cuerpos, entre otros.    

En 2015, el Observatorio de la Discriminación en Radio y Televisión realizó un Monitoreo de las prácticas y los discursos discriminatorios en televisión —tomaremos este estudio de hace cinco años porque en los siguientes no hubo estudios pormenorizados de este tipo, debido a la disolución y desfinanciamiento de muchas de las áreas dedicadas a este relevamiento—. Dicho estudio contó con un seguimiento de programas de diferentes formatos y en diferentes franjas horarias durante la semana del 1 al 7 de junio de 2015 y, del total de registros sobre violencia contra la mujer, un 25% corresponde a tratamientos positivos, un 27% a aspecto positivos y negativos y un 48% han sido «completamente discriminatorios y alejados de toda perspectiva de género y derechos»

A su vez, en este 48 % se establecieron diferentes categorías para determinar cuáles fueron los aspectos negativos y un 9,4% de los registros se asocia con estigmatizaciones y estereotipos donde se asocia a las mujeres, por ejemplo, con roles domésticos, «madres histéricas y/o consumidoras empedernidas, sumisas, malas o brujas». 

El plano publicitario es uno de los que más expone esta violencia simbólica. En sus diferentes formatos, la publicidad es una vidriera de estereotipos y roles de género que nos permite absorber muy fácilmente estos conceptos.

Los mensajes publicitarios de electrodomésticos o productos de limpieza, por ejemplos, son dirigidos exclusivamente a mujeres de todas las edades (para que el legado del cuidado no se pierda en el camino); los bienes de consumo como un auto son asociados a mujeres con cuerpos que corresponden a los estándares sociales de belleza per nunca manejan ellas; los productos para «evitar» el paso del tiempo en la piel de los cuerpos femeninos son algunos de los mensajes que desde el inicio de este rubro lo han caracterizado. (Una pequeña recomendación: si te interesa conocer más sobre el mundo publicitario y los estereotipos de género, recomendamos la serie Mad Men). 

Sin embargo, en los últimos años, el ámbito de la publicidad ha logrado aggiornarse (al menos algunas marcas) y se han incorporado desde diversas identidades sexuales hasta cuerpos libres de estereotipos de belleza. ¡Y esto lo festejamos! 

¿Cómo evitamos la violencia simbólica? Incorporando la perspectiva de género para problematizar los estereotipos. Cuestionemos los conceptos que se nos han dado como establecidos, cuestionemos si estos remiten a la igualdad de géneros y, cuando la respuesta nos indique que hay una desigualdad, es allí donde podremos modificarlo y hackearlo con nuestro pequeño aporte. 


¿Te gustó la nota?

Invitame un café en cafecito.app

Los femicidios no tienen cuarentena

Ludmila tenía 14 años de edad y había desaparecido el sábado a la noche cuando salió con amigues. Su cuerpo fue encontrado sin vida el domingo. Estaba semidesnudo dentro de una bolsa entre dos colchones, en una casa ubicada a cinco cuadras de la suya, en el barrio Villa Escobar de Francisco Álvarez, en Moreno, provincia de Buenos Aires.

El crimen ocurrió entre las 6 de la mañana y las 12 del mediodía del domingo. Quienes asistieron a la fiesta dijeron ver a Ludmila salir de la casa cerca de las 7 de la mañana pero minutos más tarde volvió a entrar. Durante la manifestación pidiendo justicia, vecines dijeron que cerca de esa hora escucharon gritos que partían desde el interior de la casa.

Si bien el feminismo se afianza como el camino para lograr que la sociedad se construya sobre pilares más igualitarios y menos violentos, vencer al patriarcado es un compromiso de todes. La voz de la joven al grito de «Me quiero ir» fue escuchada por les vecines, pero creyeron que se trataba de una «pelea normal» y no hicieron nada.

Quizás te interese leer: «Femicidios: un hecho social», por Micaela Minelli

La hipótesis de les investigadores es que intentaron abusar de ella, se resistió y la asesinaron. Hasta el momento, se aguardan los resultados con una ampliación del informe forense. El cuerpo fue hallado en la casa gracias a la intervención de un tío de la víctima, que es policía y utilizó una aplicación para lograr la geolocalización de su celular, que seguía señalando su presencia en la casa del principal sospechoso.

La causa quedó en manos de la UFI N° 4 del departamento judicial de Moreno y General Rodríguez a cargo del Dr. Federico Soñora. Según sus familiares, la joven les escribió que se había tomado un remis y que estaba regresando a su casa. Pero nunca llegó. Su teléfono celular estuvo conectado hasta las 8 de la mañana y luego se apagó.

Ludmila no fue la única víctima. El Observatorio «Lucía Pérez» de Violencia Patriarcal registró, entre el viernes 4 y el viernes 11 de septiembre, siete femicidios en cinco provincias del país: cuatro ocurrieron el mismo día, tres de ellas estuvieron desaparecidas y dos eran menores. El medio La Vaca al cual pertenece el informe expresó que «no son cifras. Reconstruimos sus historias para exigir al Estado que haga aquello que está obligado: políticas públicas efectivas para prevenir, erradicar y sancionar la violencia machista».

el femicida estuvo en la comisaría

El principal sospechoso es Cristian Adrián Jerez de 19 años de edad, quien alquilaba la casa donde se halló a Ludmila. Jerez se presentó el domingo en la comisaría y dijo que debía ir a buscar su DNI pero escapó. El padre de la victima aseguró que vio cómo el sospechoso declaraba, al igual que otros jóvenes, para aportar datos que ayudaran a la búsqueda.

El joven, quien permaneció prófugo más de 30 horas, fue detenido durante un rastrillaje realizado en un descampado de la misma localidad luego de que les investigadores detectaran actividad de su teléfono y un testigo alertara al 911 sobre su presencia en las inmediaciones. Tras su detención, se negó a declarar y quedó imputado por el delito de homicidio agravado por mediar violencia de género.

El mal accionar de la policía generó la indignación de amigues y familiares de Ludmila, quienes se manifestaron frente a la comisaría: algunes tiraron piedras al edificio y quedaron demorades. La localidad de Moreno se encuentra en la mira: el pasado 15 de abril la policía también dio con el cuerpo de Camila Aldana Tarocco, una joven de 26 años, enterrado en un descampado de un predio deportivo sindical en la zona.

Ni caso ni aislado

Los femicidios no son casos aislados producidos por «enfermos», sino que forman parte de la consecuencia más cruel de una sociedad machista y patriarcal que somete a mujeres y disidencias. Los femicidas son personas que conviven, trabajan, se mueven y socializan con normalidad dentro de la comunidad.

Quizás te interese leer: «No solo nos mata una pandemia», por Candela Ayala

La semana pasada se dieron a conocer los datos del Observatorio Nacional Mumalá: «Mujeres, Disidencias, Derechos». El registro recopila datos publicados en medios de comunicación entre el 1 de enero y el 30 de agosto de este año. Según el informe, se cometieron 181 femicidios, lo que equivale a 1 cada 32 horas. Además, hubo 167 intentos de femicidios y 193 niñes quedaron sin madre.

Observatorio Nacional Mumalá.

El contexto actual de pandemia pone en peligro a las mujeres en situación de violencia dado que, del total de femicidios, 118 se realizaron durante el aislamiento social obligatorio: el 41% de los agresores fueron la pareja y el 22% la expareja; en relación al lugar donde se perpetró el femicidio, el 36% fue en la casa de la víctima y el 32% en la vivienda compartida con el agresor.

Observatorio Nacional Mumalá.

En el país de los Encuentros Plurinacionales de Mujeres, Lesbianas, Travestis, Trans, Bisexuales y No Binaries, el feminismo organizado por el #NiUnaMenos y el aborto legal y las organizaciones de derechos humanos, siguen matando mujeres. Seguimos siendo violadas, asesinadas y tiradas como si fuésemos basura. ¿Qué hacemos mal como sociedad? Necesitamos urgente políticas públicas que pongan freno y fin a la violencia machista.


Fuentes:


¿Te gustó la nota?

Invitame un café en cafecito.app

Un plan interseccional contra la violencia de género

La ministra de Mujeres, Géneros y Diversidad, Elizabeth Gómez Alcorta, presentó el viernes junto al Presidente, el Plan Nacional de Acción contra las violencias por motivos de género para los próximos dos años. Se trata de «un plan integral, que se propone abordar de manera participativa, federal, multiagencial, transversal e interseccional una problemática estructural».

Según Josefina Kelly, la subsecretaria de Abordaje Integral de las Violencias por Razones de Género, este plan rompe con la idea de que las violencias estructurales son sufridas únicamente por mujeres, incluye a las diversidades y presenta una mirada interseccional, es decir, que considera las diferentes opresiones a partir de las nociones de género, raza y clase.

Los tres ejes que se priorizan son: las violencias extremas —femicidios y transfemicidios—, la autonomía económica de las personas en situación de violencia y la dimensión cultural y estructural de la problemática.

Lo novedoso es que la nueva política propuesta por el gobierno no se centra únicamente en resolver la emergencia más extrema, sino que profundiza en las cuestiones estructurales de la violencia por motivos de género. A la vez, al tratarse de un plan de acción transversal impulsado por el Poder Ejecutivo, compromete las acciones de diversos ministerios y entes descentralizados y autárquicos.

«Se trata de un cambio de paradigma: pasamos del abordaje de las violencias de forma individual hacia un abordaje de las violencias integrales. Esto significa que para aquellas personas que están en situación de violencia, el Estado tiene la obligación de darles condiciones subjetivas y materiales para que puedan salir de esa situación.

Por otro lado estamos convencidas de que hay que salir de pensar exclusivamente en relación a la emergencia, sino que hay que pensar en también en transformar esas estructuras que son las que generan las desigualdades».

– Elizabeth Gómez Alcorta, Ministerio de Mujeres, Géneros y Diversidad.

¿Qué propone el plan para erradicar las violencias?

De acuerdo al plan presentado, se crearán centros de abordaje integral de las violencias por razones de género en las provincias y un programa de apoyo económico urgente y de asistencia inmediata para familiares en casos de femicidios, travesticidios y trasfemicidios.

También se proponen acciones de prevención mediante un sistema de alertas tempranas que apunta a actuar a tiempo en las situaciones de violencia y la modernización de la línea 144. A la vez, se impulsará que no solo se reciban denuncias en oficinas judiciales sino también en otras agencias del Estado.

El plan crea el «Programa Acompañar» de asistencia integral, con transferencia monetaria y acompañamiento destinado a crear condiciones básicas para la construcción de un proyecto de vida autónomo de las mujeres y las personas LGBTI+ que se encuentra en situaciones de riesgo en contextos de violencia por motivos de género.

Se creará un Sistema Integrado de Casos de Violencia por motivos de Género (SICVG) que pueda elaborar datos sistematizados e información estadística con alcance federal, es decir, un Observatorio de violencias de género con cifras nacionales.

Otro programa que se crea es «Potenciar Trabajo», para personas en situación de violencias por motivos de género, con la finalidad de promover la inclusión social y el mejoramiento progresivo de sus ingresos con vistas a alcanzar la autonomía.

Entre otros puntos, dicho plan propone un fortalecimiento de los servicios de salud sexual y reproductiva en la atención de las personas con derecho a la interrupción legal de embarazo.

El ejecutivo debe presentar un plan cada 2 años por ley

El plan presentado por el Poder Ejecutivo responde a la ley 26.485 de protección integral para prevenir, sancionar y erradicar las violencias contra las mujeres en los ámbitos que desarrollen sus relaciones interpersonales, sancionada en 2009 y que cuenta con un presupuesto de 18.000 millones de pesos hasta el año 2022.

Entre el 1 de enero y el 30 de junio de 2020, se registraron 162 femicidios según el relevamiento de casos publicados en los medios que realiza el Observatorio Ahora Que Sí Nos Ven.


Fuentes:


Violencia intrafamiliar en Madrid

«Las víctimas mortales a causa de la violencia de género en lo que va de año hasta junio de 2020 ascienden a 21».

Ministerio de la Presidencia, Relaciones con las Cortes e Igualdad (España).

La violencia no da tregua. Una de sus últimas víctimas fue una niña a manos de su padre, en la Comunidad de Madrid. Tras agredir a su hija de 9 años y provocarle una fractura craneal por la que tuvo que ser operada de urgencia (aún continúa en estado grave), el hombre fue detenido por la Policía Nacional.

El suceso ocurrió el pasado 13 de mayo. Según la versión del padre, la pequeña se encontraba en su domicilio montada a una patineta eléctrico cuando se cayó al suelo y se golpeó muy fuerte la cabeza.

Imagen Archivo

Según la declaración de les xadres, la menor no presentaba lesiones aparentes, por lo que no le dieron importancia. Sin embargo, alrededor de las tres de la mañana, la madre escuchó una suerte de «ronquidos» provenientes de la habitación de la niña, donde la encontró inconsciente en su cama. Rápidamente dio aviso a los servicio de emergencia. La niña fue trasladada de manera urgente al hospital, donde fue operada debido a la gravedad de la lesión que presentaba.

La Unidad de Atención a la Familia y Mujer (UFAM) de la Comisaría de la Policía Nacional de Móstoles tuvo conocimiento de los hechos el pasado día 16 de mayo, tras recibir un escrito de carácter urgente del juzgado de guardia. Este documento informaba que el juzgado ordenaba una investigación para esclarecer los hechos que pudiesen haber provocado las lesiones que la menor presentaba, tras haber sido informados por el hospital.

Los investigadores entrevistaron a les xadres, quienes mantuvieron la misma versión de los hechos, que había sido una caída fortuita mientras la niña montaba en patineta en casa, pero para los agentes este relato era «confuso y algo inverosímil», por lo que comenzaron una laboriosa investigación.

Ante la extrema gravedad de la lesión y la labor de investigación de los agentes, su madre se derrumbó y confesó a los agentes que había sido su pareja, padre de la niña, quien había causado el daño tras golpearla y que no era la primera vez que la agredía.

Imagen Archivo

Así fue como la madre relató que, mientras ella se encontraba en la cocina, escuchó discutir a su pareja con su hija y pudo oír un fuerte golpe. Tras dirigirse al salón a ver lo que sucedía, observó a la niña tirada en el suelo, llorando y tapándose la cara con una mano.

Acto seguido, el padre de la niña la llevó a la habitación y le dejó allí, prohibiéndole que se acercara a ella para ver como estaba. Tuvo que esperar a que su pareja se durmiera para poder comprobar el estado de su hija y, cuando entró en el cuarto, observó que la pequeña se encontraba inconsciente, por lo que dio aviso inmediatamente a los servicios de emergencia.

Además, declaró a los agentes que tanto ella como su hija y sus dos hermanos eran víctimas de agresiones físicas por parte de su padre desde hacía varios años. Tras las indagaciones, los investigadores han podido determinar que la menor fue asistida en al menos tres ocasiones anteriores en un hospital de la localidad por lesiones graves.

El pasado 29 de mayo, los agentes procedieron a la detención del padre como presunto autor de un delito de violencia doméstica y de género, lesiones y maltrato familiar y, tras pasar a disposición judicial, se decretó su ingreso en prisión.


Fuentes:

 

Ni una menos: la lucha es colectiva

Hoy, 3 de junio de 2020, se cumplen 5 años del surgimiento del Movimiento Ni Una Menos, que tras décadas de lucha feminista concluyó con una marcha masiva en contra de la violencia machista. Esta vez no podremos encontrarnos en las calles pero desde el colectivo convocan a manifestarse por redes sociales, nuestro medio y lugar de contención durante el aislamiento.

Desde 2015, cada 3 de junio miles de personas ocupamos las plazas para ser la voz de quienes ya no la tienen, víctimas de la violencia femicida. Ponemos cuerpo, palabras, banderas y carteles para decir que la violencia machista mata y lo hace mucho antes de que el corazón deje de latir. Este año nos tocará estar aislades, sin poder reencontrarnos a causa de la pandemia pero manteniendo las convicciones.

«Ni Una Menos» es un colectivo que reúne a un conjunto de voluntades feministas; también es un lema y un movimiento social. «Ni una menos, ni una muerta más», la frase que se ha convertido en el símbolo de la lucha latinoamericana en contra de los femicidios, pertenece a Susana Chavéz Castillo. Poeta y activista mexicana, fue asesinada en 2011 tras denunciar los crímenes contra las mujeres en México.

El asesinato es el punto más cruel de este tipo de violencias pero no es el único. También lo son todas las estructuras sociales que oprimen desde la niñez: los mandatos de belleza, los estereotipos de género, la brecha salarial, el hacerse cargo de las tareas domésticas, la escasa cantidad de mujeres en el poder, la falta de acceso a la ESI y al aborto seguro son solo algunas de las maneras en las que el patriarcado disciplina y oprime a las mujeres y las disidencias.

El 3 de junio es una fecha que sella un compromiso con la construcción de un movimiento transversal y poderoso. El problema es de todes y la solución hay que construirla en conjunto. El femicidio es la forma más extrema de violencia y atraviesa todas las clases sociales e ideologías. Según la carta orgánica del movimiento, «la palabra femicidio es una categoría política, es la palabra que denuncia el modo en que la sociedad vuelve natural algo que no lo es: la violencia machista».

Que podamos ser asesinadas en manos de un hombre no es otra cosa que marcar los cuerpos de las mujeres violentamente y como amenaza para otras: para que las mujeres no puedan decir que no, para que renuncien a su independencia o no se alejen de los parámetros establecidos. Lo mismo ocurre con el colectivo LGTTBIQA+, contra quienes se ejerce violencia machista a modo de «adoctrinamiento». Desde el movimiento aseguran que se proponen:

«Crear formas de vida y crear organización feminista, capaz de trabajar desde la heterogeneidad y con el máximo de los respetos a la pluralidad que nos constituye. Nuestro nombre es el de la construcción de una sociedad más libre, en la que desde la infancia no seamos empujadas a la aceptación de patrones de conducta que nos condenen a la subalternidad y la obediencia».

Ni una víctima más

Desde el año 2015, la Corte Suprema de Justicia de la Nación elabora un registro de datos estadísticos de las causas judiciales en las que se investigan muertes violentas de mujeres por razones de género. Según los datos brindados por el Registro Nacional de Femicidios de la Justicia Argentina se identificaron 255 víctimas directas de femicidios en la República Argentina entre el 1 de enero y el 31 de diciembre de 2018. Esta cifra no contempla travesticidios/transfemicidios, ni femicidios vinculados.

El informe correspondiente al año 2019 todavía está pendiente pero un estudio del Observatorio Mumalá indicó que 2019 fue un año récord en femicidios: hubo cerca de 1 cada 24 horas. El relevamiento indica que desde el 1 de enero al 31 de diciembre de 2019 hubo 284 femicidios; de ese total, 247 fueron femicidios directos, 30 vinculados y 7 trans/travesticidios. Aclara, además, que hay 38 muertes en proceso de investigación.

Según un informe del Observatorio Ahora Que Sí Nos Ven, desde que comenzó la cuarentena (el 20 de marzo) hasta el 24 de mayo, hubo 55 femicidios. Como en la mayoría de los casos, el 68% de los femicidas fueron sus parejas o exparejas. Una de cada cuatro mujeres asesinadas había hecho una denuncia previa o contaba con una medida judicial, lo que expone a un poder judicial y a un Estado ineficaces ante la necesidad de combatir la violencia machista.

Es importante difundir que durante la cuarentena las mujeres y personas LGBTTIQA+ que estén sufriendo violencia machista pueden salir de sus hogares para pedir ayuda o denunciar a su agresor, incluso con sus hijes y acompañades por otra persona. Crear lazos solidarios y de confianza es clave para romper el círculo de violencia. Del mismo modo, juntes generamos la visibilidad y jerarquización de la problemática. Decir «Ni Una Menos» no es un ruego ni un pedido, es tejer una trama de resistencia y solidaridad para reclamar lo que queremos: ni una víctima más.

Si sufrís violencia de género, llamá al 144, disponible las 24 h. del día y los 365 días del año.


Fuentes:

911: violación en manada

Una agente de la policía bonaerense denunció que fue abusada por cuatro compañeros en un polideportivo de Los Polvorines. Participaba de un operativo de refuerzo por la pandemia de coronavirus.

Bajo el contexto de pandemia, el municipio de Malvinas Argentinas recibió asistencia de 90 policías recién egresades de la Escuela Vucetich. La agente de 21 años de edad, al igual que el resto de sus colegas, decidió pasar la noche del sábado en el polideportivo, en lugar de viajar hasta su casa para volver la mañana siguiente. Lo que parecía una buena decisión se transformó en otro ataque sobre la integridad y los cuerpos de las mujeres.

Según consta en la denuncia, durante la madrugada del domingo tuvo relaciones sexuales consentidas con un compañero en el baño. Cuando él salió, otros cuatro agentes ingresaron a donde ella se duchaba. El oficial no hizo nada para detenerlos y los cuatro policías la violaron en grupo. Poco importa lo que la oficial hacía antes de que los abusadores entraran, ella no les dio su consentimiento y con eso basta.

La joven pidió ayuda y fue auxiliada por otros colegas que estaban en el lugar, quienes la llevaron hasta la Comisaría de la Mujer y la Familia de Malvinas Argentinas. La denuncia y la pericia médico-psicológica estuvieron a cargo de la UFI Nº 14 especializada en delitos sexuales del Departamento Judicial de San Martín.

Desde la Fiscalía, coordinada por Jorge Castagna, se confirmó que los atacantes están detenidos. Los cinco acusados tienen entre 19 y 26 años de edad: cuatro de ellos enfrentarán cargos de abuso sexual con acceso carnal; el restante, que no hizo nada para impedirlo, una causa por omisión de auxilio. La Auditoría General de Asuntos Internos del Ministerio de Seguridad de la provincia dispuso la separación del cargo para los cinco policías.

Omisión de auxilio o pacto de silencio

No es la primera vez que quienes, se supone, deberían cuidarnos se comportan de manera machista y abusiva. En menos de 48 horas, 13 efectivos de la policía bonaerense fueron detenidos acusados de abuso sexual: están quienes atacan a sus compañeras y quienes someten a las detenidas.

El otro caso ocurrió en la Jefatura Distrital de La Tablada, donde la justicia detuvo a ocho policías, seis hombres y dos mujeres, por abusar sexualmente y torturar a presas alojadas en esa seccional. Fueron 28 las víctimas detenidas que presentaron denuncias por abuso sexual, abuso de autoridad, lesiones y torturas.

Otra violación en grupo se registró en marzo de este año, cuando una oficial de la policía bonaerense que trabajaba en el Operativo Sol denunció ante el fiscal Juan Pablo Calderón haber sido violada por tres compañeros en la localidad de Valeria del Mar.

El método se repite: la joven contó que había tenido relaciones sexuales con un compañero y a mitad de la noche otros dos llegaron al lugar para abusar de ella. Bajo la justificación de «falta de pruebas», el Ministerio Público de Pinamar dejó a los acusados en libertad.

Actuar en manada

A estos grupos denominados «manadas» los une la cultura machista en la que vivimos, la necesidad de reforzar su masculinidad, la homofobia y un enemigo en común: las mujeres. Susan Brownmiller, periodista y activista feminista estadounidense, explica que «la violación tiene muy poco de sexual y mucho más de agresión». El objetivo es el terror y la dominación de la mujer.

Según el estudio realizado por los psiquiatras del Grupo Doctor Oliveros «Violadores en manada: dinámicas grupales y características clínicas», la mayor parte de los miembros de un grupo de abusadores jamás violarían en solitario.

«La violación de grupos es más frecuente en adolescentes y jóvenes adultos, a diferencia de los violadores solitarios que tienen edades superiores. Se encuentran en etapas de la vida en las que el sentido de pertenencia, la importancia de la reputación y el sometimiento al líder adquieren una relevancia extraordinaria. De ahí que estos grupos, bajo las ordenes de un líder, sean los mismos que prenden fuego un mendigo o apalean un inmigrante».

¿Qué ocurre cuándo quienes deberían cuidarnos nos ponen en peligro? ¿Cuándo el agresor y el defensor son la misma persona? ¿Qué sucede con el machismo dentro de instituciones como las fuerzas de seguridad? Es necesario revisar la importancia de instruir en perspectiva de género y derechos humanos a quienes tienen tanto poder entre sus manos.


La violencia invisible

El 11 de marzo se declaró como el Día Nacional de la Lucha contra la Violencia de Género en los Medios de Comunicación. Una oportunidad para preguntarnos ¿cómo pensamos la representación cultural? ¿Qué valores reproducimos? ¿Cómo podremos lograr una comunicación no sexista? Sigue leyendo La violencia invisible

La pelota se sigue manchando

Ricardo Centurión vuelve a las canchas con la camiseta de Velez Sarsfield y nos volvemos a preguntar: ¿por qué al fútbol argentino parecen siempre faltarle cinco pa’l peso?

Sigue leyendo La pelota se sigue manchando