Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres

Un día de reflexión, concientización y sensibilización sobre una de las violaciones a los derechos humanos más persistentes en el tiempo.

Según la Declaración sobre la Eliminación de la Violencia Contra la Mujer emitida por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 1993, la violencia contra la mujer es «todo acto de violencia que tenga o pueda tener como resultado un daño o sufrimiento físico, sexual o psicológico para la mujer, así como las amenazas de tales actos, la coacción o la privación arbitraria de la libertad, tanto si se producen en la vida pública como en la vida privada».

Dicha declaración expresa que la violencia dirigida hacia las mujeres puede tener distintas formas, entre ellas podemos encontrar: 

  • Violencia física.
  • Violencia simbólica: conocida como «madre» de todas las violencias porque contiene en sí misma otras violencias y porque está tan naturalizada que muchas veces no es percibida ni por las mismas víctimas. Como, por ejemplo, creer que por ser hombre se es mejor, que lavar los platos es cosa de mujeres o que existen razones para ejercer violencia física sobre una mujer solo por su condición de género.
  • Violencia psicológica: cualquier acción que tenga el objetivo de degradar a la mujer como personas o tratar de controlar sus acciones o decisiones. Por ejemplo, cuando se dice «No servís para nada», «Si te vas me mato», «Si me denuncias no ves más a tus hijes».
  • Violencia económica o patrimonial: se da cuando el hombre maneja los recursos comunes; cuando siendo el único sostén del hogar regatea los recursos necesarios para llevar una vida digna o cuando no aporta las cuotas alimentarias de hijes.
  • Violencia sexual: ¿Cuántas veces tuvieron sexo pero no querían, no tenían muchas ganas o no estaban preparadas pero les insistieron tanto que accedieron? ¿Cuántas veces las «apoyaron» en un espacio público? ¿Cuántas veces las tocaron sin su consentimiento? Hay muchas pequeñas acciones que no concebimos como violencia sexual pero lo son.

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«Los efectos psicológicos adversos de la violencia contra las mujeres y niñas, al igual que las consecuencias negativas para su salud sexual y reproductiva, afectan a las mujeres en toda etapa de sus vidas. Por ejemplo, las desventajas tempranas en materia de educación no solo constituyen el obstáculo principal para alcanzar la escolarización universal y hace cumplir el derecho a la educación de las niñas, luego también le restringe el acceso a la educación superior a la mujer y limita sus oportunidades de empleo».

– Naciones Unidas.

¿Por qué se conmemora un 25 de noviembre?

El origen radica en la necesidad de honrar la memoria de las hermanas Mirabal: María Teresa, Patria y Minerva, tres activistas de la República Dominicana que fueron brutalmente asesinadas el 25 de noviembre de 1960 por oponerse al gobernante dictatorial dominicano, Rafael Trujillo, por defender la libertad y por combatir las injusticias. 

Las tres hermanas fueron conocidas como «las mariposas» y se convirtieron en un símbolo de lucha contra las violencias de género en el mundo. En 1981, a raíz de la huella que dejaron, en el Primer Encuentro Feminista de Latinoamérica y el Caribe en Colombia se decidió reconocer este día en su memoria.

Actividades para generar conciencia y buscar la verdadera eliminación de la violencia

En este marco, el Ministerio de las Mujeres, Géneros y Diversidad de la Nación lanza la Campaña de Prevención de las Violencias por Motivos de Género de la mano de talleres de sensibilización sobre los distintos tipos y modalidades de violencias en la provincia de Buenos Aires, en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Córdoba, Salta y Comodoro Rivadavia.

Se hará la firma de convenios para llevar adelante diversas acciones de fortalecimiento de las políticas de género y diversidad en las distintas provincias y municipios de la Argentina, la puesta en marcha del programa contra las Violencias Extremas en Tucumán, que se realizará en simultáneo en distintos puntos del país, reuniones con organizaciones comunitarias y un encuentro con mujeres de América Latina, entre otras actividades.

El martes se realizó el panel «La violencia basada en género contra las mujeres y niñas: la pandemia en la sombra» organizado por la Oficina Regional para las Américas y el Caribe de ONU Mujeres y en Córdoba hubo distintas reuniones sobre el fortalecimiento de las áreas de género; la situación de la comunidad LGBTIQ+ y mujeres cooperativistas, trabajo e igualdad. 

En el día de hoy hubo una jornada federal llamada «Argentina unida contra las violencias de género», que se llevó a cabo en 17 puntos de la provincia de Buenos Aires, la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Córdoba, Chubut y Salta con talleres de sensibilización. También se hará una intervención cultural a través de dicha Campaña Nacional sobre paredes de edificios emblemáticos, monumentos, lugares históricos y contextos de naturaleza para generar un diálogo federal. Al mismo tiempo, en Córdoba se hizo una reunión con las autoridades de las áreas de géneros de distintas facultades de la Universidad Nacional de Córdoba y en Salta otra con referentes de las áreas de género de la provincia.

Las actividades seguirán el jueves 26 con el IV Encuentro del Ciclo Beijing 25 años, experiencia y balance en «El cuerpo de las mujeres»; el primer taller de sensibilización con equipos de trabajo que hacen el seguimiento de mujeres y personas LGBTIQ+ en arresto domiciliario y/o en período de pre libertad y próximas al egreso; un Encuentro Federal con organizaciones del Programa Articular; se dará el Ciclo de charlas «Desafíos feministas para la Educación Superior», organizado por CONICET sobre protocolos contra la violencia de género en las universidades y la jornada finalizará con un encuentro de sensibilización sobre perspectiva de género para autoridades deportivas.

Para finalizar, el viernes 27 se cerrará con un evento presencial de capacitación en el marco de la Ley Micaela en la Honorable Cámara de Diputados y Diputadas de la Nación; el conversatorio «Aportes hacia una vida institucional libre de violencias de género. Ley Micaela y perspectiva feminista» y se iniciará el Ciclo de Encuentros para Periodistas sobre Violencia Simbólica

Por otra parte, en Tucumán se presentará un Programa contra las Violencias Extremas y otro de Acceso a Derechos, en una mesa con actores y actoras locales de la provincia para conocer el alcance de sus intervenciones y sus interacciones institucionales.

Promover la conciencia sobre las distintas formas de la violencia y reflexionar sobre los patrones culturales sobre las que se sostienen, así como los dispositivos que brinda atención, contención e información, como la Línea 144, son ejes fundamentales para avanzar en la eliminación de todos los tipos de violencia por motivos de género. Exigimos ni una menos.


Fuentes:

La militancia feminista también es militancia

El machismo no distingue ideología y hasta los espacios más progresistas pueden ser lugares hostiles para feminidades y personas lgbtiq+. El 17 de noviembre, día de la militancia, nos invita a repensar: ¿cómo son las experiencias de las personas que militan feminismo dentro de las agrupaciones y organizaciones?, ¿se dan los debates hacia adentro?, ¿cómo construimos espacios libres de violencias?

Cuando se trata de derechos para las feminidades, la distribución del poder y el fin de los privilegios patriarcales, la cosa se complica. Porque por más «progre» que parezcan algunos espacios de militancia, no escapan de la lógica machista que engloba a los vínculos sociales dentro de este sistema. La construcción patriarcal y el pacto entre machos atraviesa, incluso, a quienes militan, se supone, por «un mundo mejor».

En 2018 el Equipo Latinoamericano de Justicia y Género (ELA) elaboró un informe sobre la «violencia política contra las mujeres en Argentina» en el que se entrevistaron a 45 personas incluyendo legisladoras porteñas y nacionales de 11 provincias de todo el arco político partidario, en el cual 8 de cada 10 encuestadas afirmaron haber sufrido situaciones de violencia de género a lo largo de sus carreras políticas.

El término correcto para estas situaciones es violencia política. La ley 26.485 para sancionar y erradicar la violencia contra la mujer, tipifica a la violencia política como «la que se dirige a menoscabar, anular, impedir, obstaculizar o restringir la participación política de la mujer, vulnerando el derecho a una vida política libre de violencia y/o el derecho a participar en los asuntos públicos y políticos en condiciones de igualdad con los varones».

¿Cómo se traduce en hechos este tipo de violencia? Veamos algunos testimonios recolectados en la encuesta que circuló desde Escritura Feminista:

«Fui violentada por mi referente de local que cuestionó mi participación en un espacio de representación. Gritos, subestimación, ser ignorada, no informada, etc», expresó une encuestade. Otro testimonio dijo: «No me creyeron cuando les conté que un compañero me había acosado».

El mansplaining es recurrente: «Un compañero hombre cis me quiso explicar cuál era la mejor manera de difundir una actividad que mis compañeras y yo organizamos con la temática de género y feminismo, quizás fue solo un malentendido pero me sentí humillada, que yo no entendía y él sí». De nuevo en otra voz: «Me dijo que yo no entendía lo que era la rosca política, intentó pegarme cuando me defendí presencialmente por estas violencias. Me gané la fama de «feminazi» por querer plantear ciertos debates y nunca me dieron bola».

«No me invitaron a la reunión porque iba mi ex. Me excluyó de un proyecto arbitrariamente. Estuvimos semanas organizando un taller feminista y un compañero se burló de nosotras, subestimándonos», una experiencia que demuestra que la falta de respeto también es violencia. Une encuestade planteó algo que parece del pasado pero que sigue ocurriendo: «Ahora ya no tanto, pero hubo un tiempo que hablar de aborto era muy difícil porque decían que era chocante y que no estábamos preparados para hablar de eso».

¿Por casa, cómo andamos?

Hoy vemos a muchos dirigentes políticos y sociales hablar de feminismo, pero ¿cuántos de ellos hacen un proceso introspectivo para no reproducir ideas, palabras, conceptos patriarcales? ¿alcanza con estar de acuerdo en la lucha o es necesario que exista un activismo? ¿cómo se generan espacios seguros y amables para la militancia de mujeres y personas lgbtiq+?

Es muy fácil estar de acuerdo con las consignas que reclaman igualdad de derechos para todas las identidades y el fin de las violencias por razones de género. Hoy ya no garpa ser un machirulo y muchos ya se dieron cuenta pero, ¿cómo saber que no es un pinkwashing? Es decir un «uso político o publicitario de símbolos y movimientos de derechos humanos sin ofrecer apoyo real a los grupos oprimidos ni escuchar sus reclamos concretos», tal como lo explica le traductore nobinarie, Rocío Sileo.

«Es significativa la distancia entre la representación de las mujeres en los espacios de militancia, sociales, de estudios y académicos y los niveles de representación en los espacios de toma de decisiones, tanto en el campo de la política partidaria como también en las organizaciones sociales y sindicales», reflexionaba para un artículo de Página 12 la entonces Secretaría de Género de CTA de los Trabajadores, Estela Díaz, hoy Ministra de Mujeres, Políticas de Género y Diversidad Sexual de la Provincia de Buenos Aires.

Dar los debates es el primer paso para empezar a visibilizar las violencias que existen en los espacios de participación colectiva. La ley de paridad de género fue una de las demandas de los colectivos feministas para democratizar las voces, terminar con la sobrerrepresentación masculina y hacer de los lugares participativos espacios diversos y plurales.

En este sentido, hace unos días se conocieron datos de la Cámara Nacional Electoral (CNE) en relación a la ampliación de la diferencia en la cantidad de mujeres y hombres que se afiliaron a partidos políticos en los últimos años, siendo el 2019 el año con mayor incremento de afiliadas mujeres en todos los partidos políticos.

El Partido Justicialista es el que mayor mayor cantidad de mujeres tiene en sus filas, sin embargo, los espacios de representación siguen siendo mayoritariamente ocupados por hombres. Es allí donde la violencia política se perpetúa para sostener la desigualdad de géneros y otorgar a las masculinidades hegemónicas su lugar de privilegio.

Solo dando los debates feministas hacia adentro de las agrupaciones y organizaciones de militancia lograremos espacios de representación justos y equitativos para todas las identidades. Porque la subestimación de la militancia feminista, también es violencia política.


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«Esto es violencia política y de género»

Silvia Martínez Cassina fue desplazada de su lugar como conductora de «NotiTrece» luego de denunciar públicamente desigualdades de género y salariales en Canal 13. El hecho no es casual: Cassina es delegada del Sindicato de Prensa de Buenos Aires (SiPreBA) y en las últimas semanas mostró su repudio frente a la inequidad de género y apoyó los reclamos salariales de trabajadores de Polka. Un movimiento de la empresa con gusto a castigo patriarcal y gremial.

Silvia Martinez Cassina co-conduce el noticiero de Canal 13 -ARTEAR- desde 1997. Su presencia es histórica y por muchos años fue la cara de los mediodías de la señal. Sin embargo, desde el año pasado arrastra un conflicto con el Grupo Clarín que tuvo como consecuencia su desplazamiento a un lugar de columnista, lo cual significa una preponderancia y una cuota de pantalla mucho menor.

Todo empezó en noviembre del año pasado, cuando la periodista hizo un reclamo porque le estaban recortando tareas habituales del noticiero como participación y reportajes que, por contenido, solía hacer. El conflicto finalmente estalló en los primeros días del pasado julio, a partir de un aviso en el Diario Clarín, en donde se publicitaba la programación matutina del canal con fotografías solo de periodistas hombres. A través de su cuenta de Twitter, Cassina no se quedó callada y mostró su descontento con la tapa discriminatoria.

«Desplazan y acallan voces. Afuera, @eltreceoficial firma acuerdos de equidad en los medios. Adentro, la realidad es esta», tuiteó, acompañado con el hashtag #PerspectivaDeGenero. Días después, Martínez Cassina se refirió a la situación de Polka —productora de ficción a cargo de Adrián Suar—, cuyos trabajadores se manifestaron frente al canal en reclamo por sus sueldos y cobertura de salud. Además, compartió un video con el hashtag #LeyDeEquidadYa.

Martínez Cassina es delegada del Sindicato de Prensa de Buenos Aires (SiPreBA) desde hace tres años. La situación actual de la periodista está totalmente ligada a su voz en tanto mujer sindicalista. La ausencia de figuras femeninas en los medios —sobre todo, los audiovisuales— o mismo la supremacía de las personalidades masculinas por sobre el lugar de las mujeres deviene de una violencia simbólica en donde el papel de eminencia le pertenece al hombre por «orden natural».

Una mujer que habla, que se queja y que rompe con la línea editorial de un medio hegemónico y poderoso es una mujer que desobedece el mandato patriarcal y se vuelve una amenaza para el poder conservador. Al no poder despedirla por su calidad de delegada, la empresa desplazó a Cassina de su silla de co-conductora y redujo su papel a columnista como reprimenda política por sus declaraciones.

Quien ocupa su lugar, ahora, es nada más ni nada menos que un hombre: Sergio Lapegüe, quien al ser consultado por las modificaciones en el programa respondió que acata órdenes y que no tiene por qué avisarle de los cambios porque no es su jefe, según declaraciones de la propia Cassina.

«Esto es #ViolenciaPolíticaxGénero porque desplazan de la conducción de un noticiero a una mujer, porque esa mujer es una voz feminista. Están cediendo al conductor masculino el tratamiento de casos de violencia, no tienen ninguna perspectiva de género», expresó la periodista en un encuentro virtual realizado por la Defensoría del Pueblo.

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En 2016, cuando todavía no era delegada, ya había recibido un «apriete» del medio después de expresar su solidaridad con la lucha feminista en el saludo de despedida del noticiero. A través de un apartado sin firma en el diario Clarín, la compararon con Juana de Arco y le advirtieron —en algo muy cercano a una amenaza—: «Ojo con la lucha, Silvia, mirá que esa Juana de la que hablan terminó quemada en la hoguera».

La pregunta que surge entre apoyos y enojos es qué sucede puertas adentro de los espacios laborales, en este caso los mediáticos, con aquellas personas —mujeres y disidencias— que están mas abajo en la cadena de poder, lejos no solo del beneficio jerárquico sino también de los privilegios replicados por un sistema heteronormativo y patriarcal. Si Cassina, en tanto representante gremial y voz femenina con más de 20 años frente al noticiero, es castigada sin más, ¿qué queda para el resto de les trabajadores que viven día a día situaciones de desigualdad de género y laboral?

La periodista no dudó en referirse a la cuestión en una entrevista con La Izquierda Diario: «Lo que me pasa a mí es un hostigamiento porque no me callo. Pero si ven la grilla de los que salimos en pantalla y ya no están, son desplazados a fines de semana o dejan de aparecer, es impresionante. Mi obligación sindical es no callarme. Defendemos derechos laborales y luchamos por un periodismo digno».

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Martinez Cassina se mostró agradecida con el apoyo y respaldo de agrupaciones, gremios y colegas de trabajo recibido a través de las redes sociales. «Recibí cariño, apoyo y solidaridad de los lugares, personas y organizaciones menos esperados», contó a Radio Del Plata y finalizó remarcando sentirse «muy empoderada, con la seguridad de que lo que estoy reclamando es legítimo».


La política es cosa de minas

En los últimos días, diferentes periodistas agredieron con «chistes» sexistas y nombres de enfermedades a la vicepresidenta Cristina Fernández y a la secretaria de Acceso a la Salud de la Nación, Carla Vizzotti. Es importante aclarar que la libertad de expresión permite analizar y criticar los mandatos de les gobernantes pero descalificar, insultar y juzgar su aspecto físico es violencia política.

Jorge Lanata, en su programa dominical Periodismo para todos, se burló de la apariencia física de Carla Vizzoti comparándola con una imagen de la modelo Kate Rodríguez hipersexualizada. En ese «chiste» hay otro mensaje, el cual dice que el espacio de lo público, de lo político, no es para las mujeres. En el mismo canal pero en el programa de Mirtha Legrand, conducido actualmente por su nieta Juana Viale,  Baby Etchecopar se refirió a la expresidenta con términos como «cáncer» y «sola», esta última en relación a la ausencia de su marido.

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El repudio a estos dichos fue generalizado. El lunes pasado, 63 legisladores del Frente de Todos presentaron una denuncia ante la Defensoría del Público de Servicios de Comunicación Visual, que señala que los dichos de Etchecopar implican formas de violencia simbólica, mediática y política.

El periodista tiene antecedentes machistas y misóginos: ya había sido denunciado ante el INADI por otros dichos violentos. «Si tu hija de 12 años sale mostrando las tetas y haciendo trompita, hay una provocación», señaló refiriéndose a Micaela García, víctima de femicidio. Además, fue imputado por estigmatizar a las trabajadoras de peajes en agosto de 2019, cuando se quejó de su atención y las descalificó con términos como «boludas», «asquerosas» y «pendejitas».

Es necesario mostrar que estos no son casos aislados. A pesar de que las nuevas generaciones intentan cambiar los modos de referirse a las mujeres, las redes sociales y los medios masivos de comunicación siguen siendo un lugar de ataques e insultos para las que se atreven a meterse en política. Podemos tomar como ejemplo a Ofelia Fernández, la diputada más joven de la Ciudad de Buenos Aires, quien es constantemente denigrada y amenazada en sus redes sociales.

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A su vez, es habitual que en diferentes programas se asocie lo femenino con lo débil o con las tareas del hogar. Sin ir más lejos, Gustavo Sylvestre utilizó la frase «lloran como señoritas» en un debate en su programa en el canal C5N. Otro ejemplo es Domingo Cavallo, quien en una nota para La Nación declaró: «Cristina nos atendía como una buena ama de casa, nos traía el café y servía la mesa. Nunca ella era la interlocutora en temas serios de política» en referencia a la actual vicepresidenta.

Estos mensajes van más allá de los medios de comunicación, repiten los estereotipos machistas que asumen que el lugar de las mujeres no es la política sino la familia, el gestar, el maternar, el vivir en la casa, específicamente en la cocina: lo privado. La idea que quieren imponer es que no importa lo que hagamos, lo que digamos o cómo nos desempeñamos en nuestro trabajo. Importa qué nos pusimos, si engordamos, si estamos maquilladas, si somos viejas.

Violencia política

A fines de 2019, se convirtió en ley el proyecto para tipificar la violencia política como violencia de género:

«Se define acoso político como acto de presión, persecución, o amenazas, y a la violencia política como acciones, conductas y/o agresiones físicas, psicológicas, sexuales que tienen propósito reducir, suspender, impedir o restringir el ejercicio de una mujer en una posición política, o inducir a una mujer, a cometer un acto o una omisión, en relación con su mandato político».

-Modificación de la ley 26.485. 

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Cuando un político usa estereotipos de género para atacar a sus oponentes mujeres, el acto se convierte en un caso de violencia contra las mujeres en política, dado que sugiere que las mujeres, como mujeres, no pertenecen al ámbito político. Esto implica un mensaje amplificado y disciplinador para otras que se quieran dedicar a lo mismo.

Fuente: Instituto Nacional Electoral de México

Vivimos en una sociedad que valora a las mujeres por su apariencia; se felicita a quienes cumplen con el mandato de belleza hegemónico, convirtiéndolo entonces en una obligación. Hay que hacer lo que sea para encajar en ese modelo porque «eso es ser mujeres». También se convierte en una condición de acceso al trabajo: no importan nuestro desempeño, habilidades e inteligencia, seremos evaluadas por si somos «feas» o «lindas» de acuerdo al criterio imperante.

¿Alguien cuestiona el peso o la ropa de los políticos hombres? ¿Hacen referencia a si son viudos, solteros o casados? ¿Alguien juzga su carácter? ¿Se espera que sean sumisos y agradables? ¿Se los compara con otros hombres más jóvenes o más flacos? Cuando se critica su desempeño, ¿se los denomina «cáncer» «loco» «gordo» «solterón» o «viejo»?

No se trata de poner a las mujeres de la política en un rol de víctimas, mucho menos de prohibir que se juzgue se desempeño en el ámbito público. Pero a los varones no se les exige el requisito de belleza profesional porque el espacio de lo público se considera naturalmente masculino. Solo queremos igualdad.


Fuentes:


Noviembre con N de Nuevas leyes

En una jornada maratónica, durante la última sesión ordinaria de la Cámara Baja del Congreso se aprobaron más de 70 proyectos de ley. A su vez, esta semana aparecieron tensiones en el Poder Ejecutivo por la resolución de la Secretaría de Salud de la Nación que actualizaba el protocolo para la interrupción legal del embarazo (ILE): la actualización fue derogada 48 horas después y el Secretario de Salud renunció.

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