Los femicidios no tienen cuarentena

Ludmila tenía 14 años de edad y había desaparecido el sábado a la noche cuando salió con amigues. Su cuerpo fue encontrado sin vida el domingo. Estaba semidesnudo dentro de una bolsa entre dos colchones, en una casa ubicada a cinco cuadras de la suya, en el barrio Villa Escobar de Francisco Álvarez, en Moreno, provincia de Buenos Aires.

El crimen ocurrió entre las 6 de la mañana y las 12 del mediodía del domingo. Quienes asistieron a la fiesta dijeron ver a Ludmila salir de la casa cerca de las 7 de la mañana pero minutos más tarde volvió a entrar. Durante la manifestación pidiendo justicia, vecines dijeron que cerca de esa hora escucharon gritos que partían desde el interior de la casa.

Si bien el feminismo se afianza como el camino para lograr que la sociedad se construya sobre pilares más igualitarios y menos violentos, vencer al patriarcado es un compromiso de todes. La voz de la joven al grito de «Me quiero ir» fue escuchada por les vecines, pero creyeron que se trataba de una «pelea normal» y no hicieron nada.

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La hipótesis de les investigadores es que intentaron abusar de ella, se resistió y la asesinaron. Hasta el momento, se aguardan los resultados con una ampliación del informe forense. El cuerpo fue hallado en la casa gracias a la intervención de un tío de la víctima, que es policía y utilizó una aplicación para lograr la geolocalización de su celular, que seguía señalando su presencia en la casa del principal sospechoso.

La causa quedó en manos de la UFI N° 4 del departamento judicial de Moreno y General Rodríguez a cargo del Dr. Federico Soñora. Según sus familiares, la joven les escribió que se había tomado un remis y que estaba regresando a su casa. Pero nunca llegó. Su teléfono celular estuvo conectado hasta las 8 de la mañana y luego se apagó.

Ludmila no fue la única víctima. El Observatorio «Lucía Pérez» de Violencia Patriarcal registró, entre el viernes 4 y el viernes 11 de septiembre, siete femicidios en cinco provincias del país: cuatro ocurrieron el mismo día, tres de ellas estuvieron desaparecidas y dos eran menores. El medio La Vaca al cual pertenece el informe expresó que «no son cifras. Reconstruimos sus historias para exigir al Estado que haga aquello que está obligado: políticas públicas efectivas para prevenir, erradicar y sancionar la violencia machista».

el femicida estuvo en la comisaría

El principal sospechoso es Cristian Adrián Jerez de 19 años de edad, quien alquilaba la casa donde se halló a Ludmila. Jerez se presentó el domingo en la comisaría y dijo que debía ir a buscar su DNI pero escapó. El padre de la victima aseguró que vio cómo el sospechoso declaraba, al igual que otros jóvenes, para aportar datos que ayudaran a la búsqueda.

El joven, quien permaneció prófugo más de 30 horas, fue detenido durante un rastrillaje realizado en un descampado de la misma localidad luego de que les investigadores detectaran actividad de su teléfono y un testigo alertara al 911 sobre su presencia en las inmediaciones. Tras su detención, se negó a declarar y quedó imputado por el delito de homicidio agravado por mediar violencia de género.

El mal accionar de la policía generó la indignación de amigues y familiares de Ludmila, quienes se manifestaron frente a la comisaría: algunes tiraron piedras al edificio y quedaron demorades. La localidad de Moreno se encuentra en la mira: el pasado 15 de abril la policía también dio con el cuerpo de Camila Aldana Tarocco, una joven de 26 años, enterrado en un descampado de un predio deportivo sindical en la zona.

Ni caso ni aislado

Los femicidios no son casos aislados producidos por «enfermos», sino que forman parte de la consecuencia más cruel de una sociedad machista y patriarcal que somete a mujeres y disidencias. Los femicidas son personas que conviven, trabajan, se mueven y socializan con normalidad dentro de la comunidad.

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La semana pasada se dieron a conocer los datos del Observatorio Nacional Mumalá: «Mujeres, Disidencias, Derechos». El registro recopila datos publicados en medios de comunicación entre el 1 de enero y el 30 de agosto de este año. Según el informe, se cometieron 181 femicidios, lo que equivale a 1 cada 32 horas. Además, hubo 167 intentos de femicidios y 193 niñes quedaron sin madre.

Observatorio Nacional Mumalá.

El contexto actual de pandemia pone en peligro a las mujeres en situación de violencia dado que, del total de femicidios, 118 se realizaron durante el aislamiento social obligatorio: el 41% de los agresores fueron la pareja y el 22% la expareja; en relación al lugar donde se perpetró el femicidio, el 36% fue en la casa de la víctima y el 32% en la vivienda compartida con el agresor.

Observatorio Nacional Mumalá.

En el país de los Encuentros Plurinacionales de Mujeres, Lesbianas, Travestis, Trans, Bisexuales y No Binaries, el feminismo organizado por el #NiUnaMenos y el aborto legal y las organizaciones de derechos humanos, siguen matando mujeres. Seguimos siendo violadas, asesinadas y tiradas como si fuésemos basura. ¿Qué hacemos mal como sociedad? Necesitamos urgente políticas públicas que pongan freno y fin a la violencia machista.


Fuentes:


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Sin 137, no hay Ni Una Menos

El programa de asistencia a las víctimas de violencia machista se encuentra amenazado por las políticas de ajuste permanente del gobierno nacional. Quienes trabajan en él denuncian su posible desfinanciamiento y la inminente pérdida de puestos de trabajo. Además, se preguntan: ¿quién va a atender a las víctimas?


Un Estado cómplice de la violencia machista

Bajo una interminable doctrina del shock, todos los días hay más puestos de trabajo en peligro y más ciudadanxs con derechos vulnerados. Es así como, desde fines de agosto, quienes integran el programa “Las Víctimas contra las Violencias” conducido por la psicoanalista Eva Giberti se encuentran en estado de alerta ante la amenaza de desfinanciamiento.

Dependiente del Ministerio de Justicia y DD. HH. de la Nación, el programa incluye la atención de la línea 137 (emergencias de violencia familiar y sexual) y el 0800 222 1717 (abuso sexual infantil), disponibles las 24 horas del día, los 365 días del año. Operativo desde el año 2006, sus profesionales asesoraron en más de 200 mil casos e intervinieron directamente en más de 43 mil en todo el país.

¿El comienzo del fin?

A las condiciones de trabajo precarias del sector, se sumó la circulación del borrador de un decreto redactado por los Ministerios de Modernización y Hacienda que plantea disolver los Entes Cooperadores y rescindir todos sus contratos de personal antes del 1 de enero de 2019. Esta medida impactaría directamente en las fuentes de trabajo de lxs trabajadoxs del Ministerio de Justicia –y, en consecuencia, del programa “Las Víctimas contra las Violencias”, ya que el 90% de ellxs cobra a través de estos entes.

«Ante el peligro de la pérdida de 10 mil puestos de trabajo en el Estado, estamos organizados y, por primera vez en 12 años, con cese de actividades. Desde 2006, el Programa acompaña a víctimas de violencia familiar y sexual ininterrumpidamente hasta el día de hoy. Nos vemos obligadas y obligados a tomar estas medidas en defensa de nuestros puestos de trabajo y de las políticas públicas que garantizan los derechos de las víctimas», manifestaron desde el programa (La Izquierda Diario).

La situación al momento 137

Recientemente, lxs trabajadorxs de ambas líneas emitieron un comunicado en el que actualizan la información:

“El pasado viernes 14/09/18, luego de una reunión mantenida entre autoridades del Ministerio de Justicia y DD. HH. de la Nación y representantes de ATE y UPCN, tomamos conocimiento de que el Poder Ejecutivo Nacional desestimó la posibilidad de traspasar los ENTES de Cooperación. No obstante, debido a la ausencia de un documento escrito que avale tal manifestación, hemos decidido continuar en estado de alerta y movilización permanente”, (137 en lucha).