#Opinión El alto costo de la vida

Nota por Julieta Lovera


El día 23 de abril de 2013, las personas que se encontraban en sus puestos de trabajo habituales observaron anomalías y grietas en las paredes del edificio pero, a pesar de las quejas y por pedido de sus supervisores (los cuales aseguraban que el lugar era seguro), sin tener otra alternativa, al día siguiente retomaron sus tareas en el lugar.

Alrededor de las nueve de la mañana del 24 de abril se produjo el colapso del edificio Rana Plaza, en Savar, distrito de Dacca, Bangladesh, que dejó un total de 1127 muertos y 2437 heridos. Fue el segundo derrumbe más grande después del ocurrido en 2001 en el World Trade Center de Nueva York. A partir de ese día, en el Rana Plaza nada sería como antes; en un segundo, aquel edificio de 8 pisos pasaría a ser solo escombros teñidos de sangre.

Les propongo hurgar en la naturalización de uno de los bienes más comunes que tenemos y que, a su vez, es una de las industrias que más dinero recaudan a nivel mundial. Una industria que genera devoción en algunos, extremo rechazo en otros, y un sentimiento de indiferencia o acostumbramiento en la mayoría de nosotros: la famosa industria de la moda.

Pocas personas cuestionan a este negocio al nivel que lo hacen a otro tipo de industrias, como las alimenticias, financieras, o tecnológicas. ¿Pensaron alguna vez qué hay oculto atrás de ese mundo de alta costura, chicas hermosas, y creatividad sin límites?

Si pensaron más allá de lo simple, están pensando bien: ocultos detrás todo eso se pueden encontrar salarios bajos, desigualdad de género, niños alejados de sus familias, hacinamiento, violencia, trabajo infantil, consumismo, malas condiciones laborales, contaminación, enfermedades y muertes, sólo por nombrar algunas cosas.

No es habitual hablar de la precarización laboral en los países menos desarrollados de Asia, ya que estos tópicos quedan tapados por las problemáticas de precarización en nuestro territorio latinoamericano, pero sin embargo deberíamos empezar a mirar hacia el este con una nueva perspectiva.

Este texto surge del documental The True Cost, el cual da en la tecla dentro de la cabeza del espectador como algo que se rompe y nunca más podrá arreglarse. ¿Acaso no es una de las sensaciones más desgarradoras pero apasionantes cuando nos ponen la realidad en la cara?

Sin tapujos ni censura, este documental te frota los ojos con la problemática y grita “Mirá, esto es lo que vos naturalizás todos los días. Esta es la injusticia que ignorás cuando te levantás cada mañana. Esto pasa en el mundo también y vos sos cómplice”. Como espectadora, me sentí invadida, vulnerable y culpable, por todas las veces que miré a un costado y sin siquiera preguntarme el por qué de muchas cosas.

Como bien se titula, el documental trata el verdadero costo de la ropa que usamos cada día de nuestras vidas, de lo que se conoce como Fast Fashion (“moda rápida”). Así es como nos tiene (mal)acostumbrados el consumismo que, a su vez, es generado por el sistema capitalista en el cual nos encontramos envueltos, y que se alimenta de sí mismo.

La “moda rápida” es fácil de definir: utilizamos y tiramos. Los must de la indumentaria son desechables en menos de un mes y las dos temporadas pasan a ser obsoletas con el objetivo de vender más en menos tiempo. ¿Quiénes son los damnificados detrás de esta industria? Desde los compradores compulsivos que nunca logran saciar sus necesidades de consumo hasta los niños que no tienen agua potable porque los ríos de sus pueblos están contaminados.

Como vemos, la moda low cost tiene su verdadero costo en el factor social. Marcas tales como H&M, GAP, Zara y Wal-Mart, entre otras, son partidarias de este sistema perverso en el cual al costo de vida le bajan el costo de la ropa. La ropa que usamos todos los días  puede estar contaminando ríos y lagos, o quizás esté siendo fabricada por las manos de un nene de 10 años que debería estar aprendiendo en el colegio o jugando en un parque.

El día que vi el documental, no pude parar de llorar. “Somos monstruos” me dije a mí misma con una camisa de Zara puesta. Me dí asco. Pero con el tiempo quise que ese asco se transformase en voz.

Entre los datos más desgarradores involucrados en la moda tratada en el documental, podemos contar que:

  • Alrededor de 250 000 productores de algodón en India se suicidaron en los últimos años por deudas contraídas en la compra de semillas de algodón genéticamente modificadas.
  • En todo el mundo, la compra de ropa aumentó en un 400% durante las últimas dos décadas.
  • El 90% de la ropa que se tira termina en vertederos o contaminando ríos, lagos y mares.

¿Acaso esto no es motivo suficiente para que nos demos cuenta de que algo malo está pasando? Los invito a que vean The True Cost, y se sientan tan o más invadidos que yo.

Motivos hay miles, pero comenzar a pensarlo es parte de la solución.

 

 

Fuente consultada:

https://truecostmovie.com/

https://www.youtube.com/watch?v=iSa2SwzhzT0

 

Relatos en primera persona: #MiOrgulloEsMio

El 18/11 se celebró la Marcha del Orgullo LGBTQIA+ (Lesbianas, Gays, Bisexuales, Trans, Queer, Intersex, Asexuales y más). Fue un día para festejar(nos 🎉) desde nuestras perspectivas personales y, por lo tanto, únicas, en un abrazo contra la violencia cisheteronormativa.

Las sociedades cisheteronormativas son la base de la discriminación, la ignorancia y el rechazo. Respondimos con el ORGULLO como bandera.  Un orgullo que los violentos tanto han luchado por destrozar, usándolo como una palabra sucia, llena de asco y vergüenza, robando completamente su verdadero significado. 

Parte de la comunidad aún vive bajo la sombra de la humillación, las agresiones, la violencia institucional y los estereotipos. En cada oportunidad dada, luchamos por darles voz y acompañamiento a quienes lo sufren en carne propia.

Desde Escritura Feminista queremos reclamar ese orgullo. El Orgullo de ser quienes somos sin ocultarnos, sin avergonzarnos por atrevernos a ser libres. Los instamos a recuperar eso que siempre fue nuestro y, por eso, decidimos celebrarnos y gritar bien fuerte:

¡#MiOrgulloEsMio, y nada ni nadie me lo va a arrebatar! 

El sábado, les preguntamos: ¿qué es para vos el Orgullo LGBTQIA+? 🏳️‍🌈 Los protagonistas alzaron la voz:

 

 

¡Muchísimas gracias a todxs y cada unx por participar!

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Enredadxs: sobre rulos y estándares de belleza

«La mujer es un animal de cabellos largos e inteligencia corta».
-Arthur Schopenhauer.

Nací con la cabeza llena, además de sueños y de ideas, de una cualidad heredada de mi familia materna: rulos.

Esta característica nata provocó que, en mi paso por la primaria, los comentarios fueran muchos: «Parece muy seco, ¿probaste con un baño de crema?», «¿Por qué no te hacés un brushing o te pasás la planchita?», «Quizá te quedaría mejor si te sacaras volumen».

Como le sucede a muchas otras ruludas, ninguna de esas opiniones había sido solicitada.

A los siete años, fui a una peluquería. Me senté y, con mis pies movedizos que aún no llegaban a tocar el suelo, le dije que quería el cabello bien corto. «¿Le preguntaste a tus padres?», me cuestionó el peluquero. «El pelo es mío», fue mi respuesta.

Estaba contentx, tenía el largo deseado. Pero estaban los rulos, esos benditos rulos, que parecían no agradarle a la gente y, en consecuencia, incomodarme a mí.
«Estás hecha un varoncito», me decían las amigas de mi abuela. «Ese corte no va con los rulos, pareciera que tenés un afro».

Lo dejé crecer. Traté de pretender que mi cabello no existía. Usé rodete durante años, pero eso no bastó. «¿Nunca usás el pelo suelto? Te quedaría más lindo», «¿Por qué tan tirante? Se te va a arruinar».

Cuando por fin lo soltaba, comenzaban los cuestionamientos acerca de si estaba sucio o era simplemente así, que por qué no lo desenredaba, si usaba crema para peinar o lo acondicionaba como debía. Cuando de rulos se trata, todxs son especialistas en nutrición capilar.

A pedido del público, a los quince años lo alisé. Me lloraban los ojos y no estaba muy segurx de qué producto estaba en mi cabello, pero quedó bien lacio y todo el mundo lo elogió. «Qué lindo que hayas decidido ser más arreglada», «Ahora tenés el pelo más sano, más brilloso». Pero no estaba sano, ni hidratado, ni más limpio: solo estaba lacio. Domado. Liso.

Hubo quienes no podían creer que me hubiera desecho de mis rulos. Imaginaban esos rizos de publicidad, bien armados, retocados, imposibles. No querían los rulos salvajes, los descontrolados, los que hacen caso omiso a cuanta crema para peinar se les imponga. No comprendían la independencia de aquellos cabellos que iban para donde les complacía y no adonde les decían. No encontraban la belleza de lo indomable, lo grande y lo voluminoso.

Cuando, al final, me harté de una rutina que demandaba levantarme una hora antes en la mañana para amoldar mi pelo a lo que les resultara estéticamente agradable a otrxs, fui a la peluquería y lo corté de nuevo.

A cada tijeretazo, se cortaban también de mí esas voces que retumbaban en mi cabeza. «Te quedaría más lindo lacio», ¡zaz! Un mechón menos. «Quizá deberías desenredar más esos rulos». Ya se fue la mitad. «¡Ay, con lo lindo que te quedaba el alisado!». Y se fue todo.

Todo el pelo, todos los comentarios sobre algo que en definitiva es solo mío. Todas las horas tironeando de un cepillo, tratando de coartar esa enrulada forma con dos placas calientes.

Me corté todo el pelo y así entendí que el cabello es una buena metáfora de las mujeres en la sociedad: se lo busca bello, suave, domado, normado y dócil. Hoy se encuentran con que es salvaje, impredecible y se aleja de todo estándar esperado de belleza.

#Recomendación: Stella Calloni en «El Alambique»

Este jueves 9 de noviembre a las 21 hs. se presentará un homenaje al último libro de la periodista y escritora entrerriana Stella Calloni, «MUJERES DE FUEGO, Historias de Amor, Arte y Militancia», durante el cual se recreará la original propuesta artística «Poesía y Canciones Suramericanas» de Stella y del trovador mendocino Gustavo Maturano.

¿De qué se trata Mujeres de fuego?

La periodista y especialista en política internacional Stella Calloni ofrece en su libro más reciente la posibilidad de asomarse a momentos de pasión y resistencia en Latinoamérica a través de los ojos de algunas de sus protagonistas.

En la obra, Calloni dialoga con la intelectual colombiana Gloria Gaitán, la luchadora comunista argentina Fanny Edelman, la líder comunista chilena Gladys Marín, la ex primera dama francesa Danielle Mitterrand, la escritora brasileña Nélida Piñón, la guatemalteca Premio Nobel de la Paz Rigoberta Menchú, la combatiente salvadoreña Nidia Díaz, la madre uruguaya Sara Méndez y la poetisa argentina Olga Orozco.

Además, completa esas miradas con tres grandes historias de amor, arte y militancia: las de Manuela Sáenz, Frida Kahlo y Rosario Castellanos, mujeres que dejaron «llamas a su paso«.

«Cada una de ellas, en mundos distantes, distintos, salió desde las honduras de los fuegos y rescoldos que caracterizan la vida de nuestra América. Cada una anduvo una vida por el mismo sendero que caminaron otros pies desnudos, con pasos menudos y desolados. Fueron capaces de entenderlo todo porque amaron a la humanidad, y por eso también fueron capaces, cada una de ellas, de esa entrega sin límites para darlo todo desde la lucha, la política, la literatura y la poesía», señala Calloni.

Mujeres de fuego refleja en una pequeña parte lo que ha sido la producción periodística de Stella Calloni, diseminada a través de infinitas crónicas, análisis y columnas en distintos diarios, agencias y periódicos de Argentina, México, Panamá, Nicaragua y otros países.

Dicho trabajo es también recogido en muchos otros libros, como Nicaragua: el tercer día; Panamá, pequeña Hiroshima; Los años del lobo; Operación Cóndor: Pacto criminal; Recolonización e independencia; Evo en la mira, Cia y Dea en Bolivia, entre varios más.

Calloni ha recibido 21 premios en reconocimiento a su actividad periodística y asimismo ha publicado tres libros de poemas: Los Subverdes, Carta a Leroi Jones y Poemas del Trashumante. En estos días, está terminando una novela sobre Pancho Ramírez, el caudillo de Entre Ríos.

Además, Calloni ha mantenido importantes diálogos con Fidel Castro, Hugo Chávez, Omar Torrijos, Monseñor Arnulfo Romero, Evo Morales, Yasser Arafat, Muamar Gadafi y más; algunas de sus entrevistas se encuentran publicadas en la biografía Stella Calloni íntima, que prologó el mismo Fidel Castro.

Por otra parte, Gustavo Maturano lleva treinta años transitando los caminos de la música y tiene 200 canciones dedicadas a los derechos humanos, la militancia, las raíces y los pueblos originarios, sin dejar de lado el amor, el barrio, el fútbol y los sueños.

Productor Artístico de propuestas como La Patria en Camiseta, Los Hombres de Sepia, Acordes a la Historia, estas y otras grandes propuestas dan una idea de su incansable trabajo en pos del canto y la música popular, comprometida, militante y contestataria.

Foto Stella Calloni

«El Alambique» se ubica en Griveo 2350, Villa Pueyrredón, CABA, y la entrada general es de $150. Se puede hacer reservas llamando al 45718140.

Para más información: info@teatroalambique.com

Facebook de «El Alambique» y el evento acá.

Miradas paganas

Es habitual pensar a la mujer como el segundo sexo, representada como todo «lo no masculino», como quien construye su identidad y sus formas solo a través de las relaciones que establece con la masculinidad primaria.

Así, se la define por oposición a otro elemento y no mediante un proceso intrínseco. De allí el carácter pagano que muchas veces recubre a las producciones femeninas en tantos ámbitos, y el medio audiovisual no podía quedar exento.

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En este ambiente donde el sexismo es norma, las MuMa (Mujeres de Medios Audiovisuales en Bariloche) crearon la oportunidad de alzar su voz y organizar el  primer Encuentro de Mujeres de Medios Audiovisuales en la Patagonia en el marco del FAB-2017 (Festival Audiovisual Bariloche).

El encuentro se desplegó con varios ejes y eventos; entre ellos, la proyección de producciones de realizadoras de la región patagónica, a quienes se invito a participar mediante el envío de sus trabajos por Internet.

Además, se desarrolló una jornada en la cual distintas mujeres (cis y trans) narraron sus experiencias en el medio, así como también sus esperanzas e inquietudes. Estas experiencias parecen girar en torno al imaginario del «segundo sexo», de segundas miradas quizás, por el cual a las trabajadoras les cuesta hacerse de un nombre propio en un estudio donde se la quiere ubicar como la «esposa de».

Muchas mujeres no cuentan con espacios o recursos para mostrar sus trabajos y otras deben resignarse a lo estereotípico como recurso rentable para sus producciones. Pareciese que en este medio, como dijo la directora de la carrera de Diseño Artístico Audiovisual de la URN, los hombres producen y las mujeres reproducen.

Hacia el fin del Festival, el día viernes, se desarrolló una asamblea de trabajadoras en la cual se intentó definir la mejor forma que debería adoptar este movimiento nacional de mujeres de medios audiovisuales para poder tener mayor participación y poder disputar en términos reales los espacios de poder.

Además, se analizó qué entidad debería conformarse a futuro para solucionar los problemas más acuciantes para las mujeres trabajadoras del cine nacional y cuáles son los marcos de acción que dejan los medios para la mirada transformadora de la mujer.

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Todos los espacios se caracterizaron por su horizontalidad, aspecto que resulta imprescindible para Tatiana Cannistraci, integrante de MuMA Bariloche, quien destaca cómo este espacio, creado en abril de este año, halla en ese modo de organización la forma más eficiente de lucha.

Por ejemplo, las oradoras del evento del día jueves se seleccionaron a modo de micrófono abierto: con solo enviar un correo electrónico se podía contar con un espacio para presentarse.

Tatiana es fresca y aguerrida, irradia energía en cada uno de los movimientos que ejecuta al hablar de los proyectos que sueña desarrollar con sus compañeras, entre los que cuenta un festival feminista en el 2018, pero también al recordar las experiencias poco agradables que la convirtieron en una activista feminista dentro del medio.

Todo es terreno pisado para llegar a donde está ahora y eso le da la templanza para tomarse los desafíos con calma y anhelo. Rememora aquella dialéctica que resonó con fuerza en el EMMAP, el cuerpo como territorio primario y el territorio como forjador de miradas.

Por último, las mujeres MuMA nos proponen un juego: nos comparten un test mediante el cual pretenden despertar el espíritu crítico en los espectadores para poder discernir si el contenido que consumimos es sexista o no lo es.

Entendiendo como sexismo la naturalización de que en lo masculino se represente a todas las personas e identidades de género, se citan entre los largometrajes que han pasado el “Test Muma» a las producciones argentinas XXY, Yo la peor de todas, La ciénaga y Leonera.

Como adicional, nos comparten dos imprescindibles para que veamos este fin de semana. En el género series, nos invitan a ver la aclamada The Handmaid’s Tale (2017), basada en la novela de la candiense Margaret Atwood; en cuanto a largometrajes, nos aseguran que la argentina De Caravana (2011) logra construir su historia por fuera de los esquemas sexistas y misóginos que predominan en las producciones que muchas veces consumimos.

Quienes quieran completar el test MUMA, pueden acceder a él aquí.

 

La gran verdad de «Big Little Lies»

La miniserie de HBO ganó cinco Emmys en la última entrega de premios que tuvo lugar el domingo pasado. Nicole Kidman recibió la estatuilla a mejor actriz con un discurso que ilumina un aspecto de la sociedad oscuro y oculto: la violencia doméstica.

«Es una enfermedad complicada e insidiosa. Está mucho más presente de lo que nos permitimos creer. Está llena de vergüenza y secretismo, y al reconocerme con este premio, el foco se hace todavía más grande. Así que gracias, gracias, gracias».

Big Little Lies es una serie basada en el libro de Liane Moriarty, que sigue la historia de tres mujeres, Jane, Celeste y Madeleine, quienes viven en Monterrey, una de las zonas más lujosas de California.

Pero no se queda ahí. Hay una muerte futura, y la historia se desarrolla entrelazando pasado y futuro de los habitantes de Monterrey y sus comentarios o, como se diría informalmente, «chusmerío» sobre los personajes principales. Además, se encuentra la presencia de los detectives que buscan resolver el caso.

También, hay un misterio alrededor de Jane (Shailene Woodley) y su hijo Ziggy de seis años, los nuevos en la ciudad, en el colegio, quienes están escapando de un pasado que los persigue. Jane se convierte en muy buena amiga de la carismática Madeleine (Reese Witherspoon) y de la hermosa Celeste (Nicole Kidman).

La miniserie tiene un reparto espectacular: dentro de los personajes secundarios (pero que tienen casi la misma importancia que los principales) están Alexander Skarsgård, quien también ganó un Emmy por su papel como Perry Wright, el esposo de Celeste; Laura Dern, otra ganadora del Emmy por su personaje como Renata Klein, una mujer fuerte y muy criticada debido a su posición como CEO de una empresa; Zoe Kravitz, Adam Scott, James Tupper, y Jeffrey Nordling.

Es destacable el trabajo que realizan lxs pequeñxs que actúan como hijxs, en especial Iain Armitage, como Ziggy Chapman, y Darby Camp, como Chloe Mackenzie, la hija menor de Madeline, encargada de musicalizar muchos momentos.

La miniserie de siete episodios tiene una estética muy cuidada, con escenarios espectaculares y una banda sonora que acompaña de la mejor manera cada momento, en especial cada inicio de episodio con Cold Little Heart de Michael Kiwanuka y las olas revueltas del pacífico al chocar con las rocas, una metáfora del ambiente que se vive en ese lugar.

Big Little Lies está dirigida por Jean-Marc Vallée y entre lxs productorxs ejecutivxs también se encuentran Nicole Kidman y Reese Witherspoon.

(!) Reflexión con spoiler


El final es una descripción gráfica de lo que significa «sororidad«: la unión de las mujeres que en un principio tienen sus diferencias, ya sea por una cuestión de egos, envidia o miedo. En ese momento cúlmine, dejan todo de lado, se olvidan de todo y sólo les queda luchar juntas por una causa en común.

Cumplen esa causa; de pronto, el océano revuelto se calma y esa última escena te saca una sonrisa que alivia la angustia acumulada durante los siete episodios en los cuales empatizás profundamente con los personajes.

Logran esa tranquilidad y esa paz que tanto buscaban, pero escondidas en una gran mentira de la cual nos hacen cómplices.

Y, al final, somos felices de ser cómplices.

Muestrans: el ciclo de arte trans ya va por su segunda edición

“Vivan las travestis artistas, que con su arte cambiarán el mundo. Solo el arte nos hará libres”, decía la activista Lohana Berkins. Esas palabras siguen vigentes y toman ahora corporeidad en un ciclo de arte trans que este sábado 23 de septiembre tendrá su segunda edición: Muestrans.

La primera edición de este festival tuvo lugar hace cuatro meses, el 13 de mayo. Fue un éxito rotundo, con una gran asistencia y, lo más importante, se constituyó como un punto de encuentro necesario para lxs artistas de la tantas veces relegada T del colectivo LGBTIQ.

Aquellxs que conforman Muestrans reivindican la importancia del arte como manifestación política y como una herramienta de comunicación poderosa. En el evento de difusión expresan: “Tenemos algo para contarles, desde nosotrxs mismxs que, además de ser personas trans, somos un montón de cosas más, por ejemplo: poetxs, músicxs, dibujantes, pintorxs, escultorxs, etcétera”.

Escritura Feminista entrevistó a Noah Almirón, artista, varón trans y organizador del ciclo de arte; porque sí, tienen muchas cosas para contar, y no dejan que nadie hable por ellxs.

¿Cómo surge el proyecto?

Yo participo de varios grupos de personas trans en Facebook y había notado que en varias oportunidades alguien subía un poema que escribía o subía un dibujo que hacía o una canción que cantaba y pasaba un poco desapercibida.

Como yo tengo una perspectiva artística de la vida, porque soy músico, empecé a notar esto y, con mi ganas también de tener un espacio para compartir las cosas que amamos hacer, para identificarnos con otras personas que hacían una actividad artística, quise que nos agrupemos y nos encontramos desde este lugar, nos conectamos desde este lado artístico que algunx que otrx teníamos.

Fue así que apareció el grupo Pubiz artistas trans. Empecé a invitar a todes en los grupos y se empezaron a copar; en quince días éramos ciento cincuenta personas. Comenzaron a compartir cosas alucinantes en el grupo y a la semana siguiente ya me habían ofrecido un lugar en Tierra Violeta con una fecha determinada. Este fue el horizonte, la meta fijada para organizar un evento.

Pensando en cómo hacer para encontrarnos, cómo hacer para organizar un evento, ya que yo no tenía experiencia con eventos ni de cómo una organización así, empecé a pedir orientación a gente que ya contaba con experiencia, a preguntar cómo se hacía. Todo se fue dando solo y fui aprendiendo en el camino con personas que se coparon y me enseñaron muchas cosas.

En dos meses organizamos el primer evento que fue hermoso y tuvo mucha repercusión. Todavía lo recuerdo con cariño.

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Imagen de la primera edición de Muestrans. Fotografía por Mariano Camilo.

¿Cuál fue la experiencia adquirida de la primera edición de la muestra?

La experiencia adquirida es muchísima, porque como decía, yo no tenía experiencia en hacer eventos de esta magnitud. Creo que me sobrepasó pero como esto es un encuentro colectivo y autoconvocado, independiente y horizontal, y como existía una necesidad de crear un espacio en donde expresarnos y visibilizarnos, hubo un gran empuje de todes quienes fueron parte de la organización.

Aprendí del punto de vista de todes, perspectivas diferentes de cómo hacer las cosas. Gente que, con su experiencia, transmitió ideas muy profesionales, prácticas y económicas: qué materiales utilizar para que las exposiciones fueran ideales, por ejemplo. Vas adquiriendo conocimientos y aprendiendo un montón.

Me he cruzado con personas que estudiaron iluminación y te dan sus puntos de vista o personas que han estudiado cine, curaduría o escenografía y aportan un montón a la propuesta. Me convertí en una esponja y estoy agradecido. Vas tomando el ritmo de cuánto te lleva hacer algo, cuánto cuesta, está buenísimo. Acumulás conocimientos mientras te vas relacionando con otras personas.

En la edición anterior, me hice amigo de Emma (Emma Harumi, música y DJ) con quien terminamos saliendo a tocar juntxs, y estoy armando una banda en la que participa una DJ que a su vez se relacionó con Emma para hacer un proyecto juntas. Eso es lo copado de la Muestrans: que vas haciendo redes.

También quisiera agregar como experiencia el poder conocer a más personas. Se han dado muchas situaciones en las que te das cuenta que esto era esencial, que lo necesitábamos y lo hicimos. Hace que sea hermoso todo lo que está pasando, absolutamente todo, tanto lo que se ve en el escenario como lo que está detrás.

En la Muestrans anterior hubo una visibilidad de los varones trans, que personalmente estábamos muy escondidos, muy alejados de muchos discursos, y la verdad es que ver a tantos expresarse fue hermoso.

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«¿Qué hacés acá? ¡El baño cis es el otro!». Fotografía por Mariano Camilo.

El ciclo de arte hace énfasis en hablar desde lo trans y no de lo trans. ¿Qué implica este cambio de perspectiva con respecto a la representación que se acostumbra a ver de este colectivo?

Nos referimos a que ser una persona trans es una de las tantas características que nos constituye como personas, es una cualidad más que tenemos, junto a las cosas que sabemos hacer, que amamos. Ser trans es parte de quienes somos, yo soy hijo, hermano, amigo, trans, músico, me gusta el café con leche mitad y mitad, amo el blues y así un montón de descripciones más de mi persona.

No necesariamente hablamos de la transición, sino que queremos resaltar otras cosas que nos hace quienes somos y eso es lo que queremos compartir. El hecho de utilizar el arte como medio de expresión y hacernos un espacio para exponer es un hecho político de por sí, porque ponemos nuestros cuerpos allí, organizando y hablando de nosotrxs mismxs. Con nuestras propias voces decimos quiénes somos.

Hablar desde lo trans tiene que ver con que nos molesta que otras personas hablen de nosotrxs sin atravesar la experiencia de ser trans. Entonces, antes de seguir quejándonos, lo hacemos nosotrxs mismxs: levantamos la voz y decimos ¡acá estoy!

Esa fue también la intención de la primera Muestrans: que fuera un evento exclusivamente organizado por personas trans y de géneros fluidos, y hacerlo un lugar de expresión.

Por mi parte creo que sale de una necesidad personal y el sentimiento era compartido con muchas personas que hoy son parte de la organización y las exposiciones.

Vas a notar que en los videos de presentación de Muestrans o en los panfletos no hay una corporalidad, porque creo que sería imposible poder englobar en una sola la palabra trans como la estamos utilizando.

Generalmente, cuando veo que se organiza un evento transfeminista o con temática trans, aparece quizá alguna imagen o corporalidad, que suele ser la de una mujer trans, en la que se hacen notorios los genitales, por ejemplo. Creo que inconscientemente al escuchar la palabra trans, la relacionamos con una mujer.

Claro que esto tiene algunas explicaciones: un recorrido histórico militante muy importante y referentes que han dejado su vida por la lucha de la comunidad trans. Pero la realidad es que cuando yo digo o escribo trans, esa palabra también me pertenece, y como varón trans no me siento visibilizado.

También es una responsabilidad mía la de hacerme notar en esa palabra como una transmasculinidad. Creo que esa idea de hacer flyers con corporalidades hay que cortarla un poco, porque nunca vas a lograr englobar en una sola todas las miles de identidades trans que puede haber.

Sobre todo, también queremos expresar que si bien existe un lado no muy feliz que tiene que ver con ser trans en esta sociedad binaria, patriarcal y machista, también hay otro lado. En lo personal, asumirme como un varón transexual es lo mejor que me pasó en la vida, con todas las letras. Y eso da ganas de expresarlo: que es hermosa la manada trans, en donde hacemos redes de contención, de amistad y de amor, por supuesto.

La segunda edición de la Muestrans, con más de 30 artistas y stands feriantes, tendrá lugar el sábado 23 de septiembre a partir de las 18:30 hs en Feliza, Avenida Córdoba 3271. Entrada: $50 (no excluyente).

Carta a los Estudiantes

Estimados estudiantes:

Vivimos un contexto en el que los chicos dicen BASTA y toman las riendas de su futuro. Riendas que cayeron en manos de gente que alardea pelear por la educación y, sin embargo, quiere recortar horas de clase para trabajo no remunerado que vulnera no sólo la situación del alumnado, sino también de los docentes y de todos los jóvenes universitarios que estamos en busca de empleo.

Quizás nunca pensamos que sucedería, pero estamos en un momento histórico en el que son los pibes los que les enseñan a los adultos. Les enseñan a luchar, a defender sus derechos, a hacerse valer. Les enseñan que son chicos, sí, pero no son juguetes, no son mano de obra esclava de las empresas, no son títeres del gobierno, ni de este, ni de ningún otro.

Son chicos que quieren aprender a abrir la cabeza, para en un futuro no ser como esos adultos que hoy les niegan la posibilidad de formarse y, sobre todo, de elegir. Les están mostrando que son chicos pero que, en realidad, son enormes.

Y no sé si ustedes son conscientes de cuán grandes son.

Por eso, hoy les digo que no aflojen. Que estudiar no es solo hacer cuentas, escribir informes, aprobar exámenes; estudiar es abrir la cabeza, es aprender a luchar, es sentir empatía. Es salir a la calle y gritar por el que no pueden hacerlo, es exigir respuestas.

Estudiar y aprender. Lograr el pensamiento crítico, cuestionar el orden establecido, cuestionar lo que viene de arriba y plantearse un futuro mejor en el que el valor de una persona no se mida en su coeficiente intelectual o en el rango de su trabajo.

Les digo que estoy orgullosa de ustedes. Que los admiro por hacer algo que yo nunca hice, que estoy embelesada con la fuerza de sus convicciones, que es hermoso verlos no pisando o parados detrás de sus banderas, sino portándolas con determinación.

No bajen los brazos por un grupo de adultos a los que en su adolescencia les negaron la réplica y por eso ahora los quieren también a ustedes sumisos. Enséñenles lo que es la libertad, lo que es pelear por sus derechos, y muéstrenles lo que es ser verdaderamente grandes. Tomen el colegio y hagan historia. Resistan, y no den el brazo a torcer.

Hoy todos los pibes de todos los colegios y de todas las universidades de la provincia, del país, del continente y del mundo estamos sentados ahí, en la toma, con ustedes. Porque en la lucha de unos, está el grito de todos. Las palabras de unos pocos, reflejan la voz de una multitud. Porque, hoy más que nunca, tenemos que mostrarles que los lápices siguen escribiendo. Y que otras manos levantarán los lápices.

Por los alumnos de ayer, hoy y siempre.

Feliz día del Estudiante. Así, con E mayúscula.